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miércoles, 13 de febrero de 2013

Joyas granadinas III-1: Dar-Al-Horra y Aljibe del Rey (Albaicín - Granada)

Fachada que da al Callejón de las Monjas.

Acceso al Palacio de Dar-Al-Horra.

Patio interior alrededor del cual se distribuye el palacio.

Carmen de las Torres lindante al visitado.

Desde una de las ventanas enfrentada a San Cristóbal.

Pequeña alberca y fuente en el patio interior.

Muralla de la antigua Alcazaba de la ciudad.

La Alhambra y Sierra Nevada.

Fachada del palacio desde el jardín. 

El palacio consta de dos alturas mas el torreón.

Calle del Albaicín que apenas se ha modificado en los últimos años.

Desde el torreón se domina buena parte de la colina.

Interior del Arco de las Pesas o Puerta Nueva.

Fachada de la Fundación AguaGranada y brocal del Aljibe.

Interior del carmen desde el patio.

Detalle expuesto en el jardín de la Fundación.

Patio que hace a su vez de techo de la Aljibe que en su día debía servir para recoger el agua de lluvia.

Interior del Aljibe del Rey.

Las naves abovedadas de cañón paralelas y los pilares que las soportan.

Interior del brocal del Aljibe con la marcas en la piedra de la cuerda a través del tiempo. 

Imagen casi completa del jardín del Carmen de la Fundación.




Dar-Al-Horra y Aljibe del Rey (Albayzín- Granada).

Fecha: 13-02-2013


Sólo lo que se ha imaginado previamente adquiere existencia real y, en última instancia, los espacios fantasmales son tan necesarios como los otros para sostener nuestra idea del mundo, que no se basa únicamente en las realidades tangibles sino en un repertorio de visiones, imágenes y creencias que definen igual que aquellas el territorio que habitamos (Alberto Manguel).


Hoy he vuelto a dos edificaciones situadas en el corazón del Albaicín, muy cerca geográficamente entre sí, las dos comparten origen árabe aunque con usos actuales muy distintos, de alguna forma estuvieron relacionadas, es más, una de ellas propició la aparición de la otra.
Me estoy refiriendo a un palacio: Dar-Al-Horra y un aljibe: el del Rey, Real, Viejo o Grande de la Alcazaba, que todos esos nombres ha soportado a través de su dilatada historia.
Dar-Al-Horra (Casa de la Señora) es un palacio nazarí construido en el siglo XV sobre otro de origen zirí del siglo XI. En su momento habitado por Aixa, reina y madre de Boabdil; habitada posteriormente por el rey e Isabel de Solís, esclava cristiana que cautivó al rey convirtiéndose en su segunda esposa.
Tras la conquista pasó a propiedad de Hernando de Zafra para posteriormente anexionarse al Monasterio de Santa Isabel la Real (monjas de clausura) y mas tarde aun pasar a manos estatales, ya a mediados del pasado siglo XX. Está ubicado en el centro de lo que fue la Granada musulmana, ocupando la zona más alta de la colina en que se asentaba la Alcazaba Vieja y junto a las murallas defensivas de la misma.
Estructurado en dos pisos y un pequeño torreón como parte más visible de la construcción, todo ello rodeando un pequeño patio cuadrangular cuyo centro ocupa un pequeño estanque alimentado por una fuente. En sus lados este y oeste flanqueado por diversas habitaciones y el norte y sur por arcadas. Cabe pensar que sus dimensiones actuales son bastante inferiores a las originales. Está complementado en la actualidad por un pequeño patio-jardín en la parte opuesta a la entrada.
El acceso se hace a través del callejón de las Monjas, estrecho, quebrado y largo pasaje que nace en la plaza de San Miguel Bajo y termina en la Placeta del Cristo de las Azucenas donde se encuentra el otro monumento al que haré una visita más tarde. Si subimos al torreón tendremos amplias vistas ya que podemos dominar por un lado toda la extensión de la colina que soportaba la Alcazaba, al fondo Sierra Nevada y buena parte de lo que debía ser vega, hoy ocupado por la ciudad cerrada por Sierra Elvira (anterior asentamiento de la ciudad).
Al llegar nos encontramos con una pequeña puerta que nos puede pasar desapercibida si no nos fijamos en la placa que nos informa de los días y el horario de visitas. Al atravesarla y en recodo nace un paseo escalonado rodeado de vegetación con algunos ejemplares de longevos cipreses que dejando a la izquierda unas construcciones anejas me dirigen hacia el acceso al pequeño patio central que a su vez distribuye las entradas al resto de los habitáculos.
Muy visible desde el enfrentado mirador de San Cristóbal quizás el mejor lugar para abarcar la construcción en su práctica totalidad. El propio callejón transcurre por su fachada norte desde donde vemos la sobria pared con algunas ventanas de las estancias y los diferentes tejados. Sigue la construcción el esquema árabe de encerrar los jardines y cármenes con sus exquisitos interiores entre paredes poco llamativas, reservando el lujo y la exuberancia para el interior. Se abastecía de agua a través de un ramal de la acequia Aynadamar que accedía por la esquina noreste a través de una arcada que aun se conserva y cuyos restos dentro de lo que hoy queda de jardín fueron descubiertos en las labores de limpieza del mismo.
A escasos cien metros lineales se encuentra el carmen denominado del Aljibe del Rey por contener en su interior esta construcción. Ocupando una cota dentro de la colina algo superior al palacio anterior desde su parte más alta dominaba toda la extensión de la ciudad de su tiempo vistas similares a las disfrutadas desde el torreón del palacio nazarí con el telón de fondo de Sierra Nevada.
Ocupa lo que fue una edificación árabe restaurada casi en su totalidad en el pasado siglo después de una expropiación forzosa en 1998 a sus anteriores dueños, en la que se mantuvieron los muros exteriores, siendo todo el interior reedificado y acondicionado para sede de la Fundación AguaGranada. En la reconstrucción se utilizaron materiales con muy diversa procedencia acumulados en los diversos almacenes municipales tanto para el interior del palacete como en el jardín.
Lo observamos así en la propia puerta de entrada, más adelante en algunos retazos de solerías diversas que conviven junto con otros muchos elementos decorativos que adornan el jardín (copas del Carmen de los Mártires, losas de mármol de los mostradores retiradas de las pescaderías del antiguo mercado o escalones de diferentes lugares de la ciudad, incluso alguna rueda de molino y las pilastras que en su día marcaban las estaciones del Vía Crucis ubicado en los accesos a la Abadía del Sacromonte). Todo ello expuesto o dispuesto a lo largo del pequeño recorrido que he hecho por el jardín no deja de llamar la atención por su diversidad.
La casa principal consta de tres plantas articulada alrededor de un patio cuadrado que comunica a su vez con el jardín. Posee además otro patio cuadrado sobre la techumbre del aljibe que da acceso a salas informativas así como al interior del mismo. El resto de la planta baja se ha habilitado como museo donde se habla del agua y su importancia en la época musulmana, con varias maquetas tanto del barrio como de las modificaciones sufridas en la ciudad por el embovedado del río Darro, así como la red de acequias que recorren todo el Albaicín alimentando sus múltiples aljibes, como la ubicada en el propio carmen. Las plantas superiores están dedicadas actualmente a usos culturales y administrativos.
Aunque actualmente sólo se conservan unos 32 aljibes, algunos de ellos incorporados a casas particulares, la inmensa mayoría en el propio barrio del Albaicín (se encuentran dos fuera de sus límites, una junto a la fachada de la Capilla Real, junto a la Catedral, y otro en una callejuela paralela a Santa Escolástica); se cree que en su tiempo la red estuvo formada por más de 44 aljibes.
Bajo el patio ubicado junto al edificio principal se encuentra el mayor aljibe del Albaicín, con una capacidad de 300 m3. Duplicando al segundo de la ciudad por su capacidad (el situado junto a la entrada de la Capilla Real, en la fachada de la Catedral de Granada). La mayoría de los aljibes eran alimentados por los distintos ramales de la acequia Aynadamar que recorrían el barrio transportando el agua a lo largo de 13 kilómetros de recorrido ya que nace en Fuente Grande, por encima del pueblo de Alfacar a los pies de la Sierra de Huetor.
Esta acequia además de proveer de agua a toda la ciudad musulmana alimentaba multitud de molinos y huertas a lo largo de su recorrido aprovechando el desnivel existente. En la ciudad el agua como elemento vital se hacía llegar a todos los lugares mediante ramales y numerosos aljibes ubicados en su mayoría junto a mezquitas (hoy iglesias: Salvador, San José, Bartolomé, San Cristóbal) y para el abastecimiento público mediante las situadas en encrucijadas de calles o placetas.
La boca del Aljibe del Rey se encuentra en una esquina del edificio, plaza del Cristo de las Azucenas. El interior es una construcción sencilla cuadrada de once por once metros de planta. Compuesta por cuatro naves cubiertas con bóvedas paralelas que se apoyan sobre los muros exteriores y nueve pilares internos. Las paredes están enfoscadas y encaladas y el suelo allí donde caía el agua de entrada era de piedra para soportar el desgaste. El resto estaba enlosado con ladrillo cocido de barro.
Era en su momento por su capacidad la única en la que estaba autorizada la recogida de agua para su venta por los aguadores. Los infractores de las ordenanzas que regulaban el uso del agua se exponían a multas muy elevadas que oscilaban entre los mil a los cuatro mil maravedíes además de la rotura de los cántaros. Estas ordenanzas fueron respetadas por los conquistadores por sus excelentes resultados:
Otrosi mandamos que si alguna persona o personas tomare toda el agua de la dicha acequia o alguna parte della/ o la guiare o mandare tomar y guiar para regar o regare algunas viñas o hacas o cualesquier heredad contra la voluntad del arrendador o por su voluntad viniendo la dicha agua a la cibdad las noches y dias que ha de venir que cada una de las tales personas que assi la tomaren o lleuaren pague cuatro mil marauedis de pena.
Horarios:
Dar-Al-Horra (martes y jueves no festivos de 10'00 a 14'00 horas).
Aljibe Del Rey (visitas individuales lunes a viernes a las 12'00 horas) (grupos previa cita, lunes a viernes de 10 a 14 horas).

miércoles, 20 de abril de 2011

Albayzín, visitas obligadas (Granada).

Rampa empedrada y escalonada de acceso al palacio de Dal-al-horra.

Patio central del palacio con su pequeña alberca.


Galería del segundo piso.

Aquí se puede apreciar el estilo arquitectónico del conjunto.

Fachada donde está situada el acceso al aljibe del Rey.



Desde el patio interior, vista del edificio.

Interior del aljibe del Rey acondicionada para su visita.

Jardín, huerto y alberca del edificio que acoge la Fundación Agua Granada.


Vista de uno de los jardines de la casa/museo


Estudio del pintor


Otro de los patios, enfrentado a la Alhambra.


Vista general de la Colegiata del Salvador.


Aljibe centrada en el patio


                                 Las arcadas rodean el patio por tres de sus lados.



Así como en una entrada anterior, cuando hablaba del barrio del Realejo, recomendaba visitar algunos edificios o instituciones significativos, lo mismo se puede hacer al hablar del otro barrio que he traído reiteradas veces a este blog: el Albayzín. Aquí destacaría algunos lugares por emblemáticos junto con otros que son simplemente bellos y atractivos. Al igual que en el Realejo, están muy cerca unos de otros por lo que se pueden abarcar todos en la misma visita, siempre que los horarios, los días de visita y nuestro tiempo así lo permitan y se programen adecuadamente.

Hablo de visitar el Palacio de Dar al-Horra, el Aljibe del Rey, el mayor en capacidad de todo el barrio y visitable por dentro, entrar en el patio de Santa Isabel la Real para al menos apreciar su fachada, para seguir (en la misma calle) hasta la Casa Museo de Max Moreau y finalizar visitando el patio de abluciones originario de la Mezquita Mayor del Albayzín que conserva algunas de las columnas originales. Si vamos bien de tiempo, podemos sumar intercalada entre las dos últimas, una visita al Mirador de San Nicolás para deleitarnos con una de las más completas y mejores vistas del conjunto de la Alhambra - Generalife.

Si accedemos andando, podemos subir por la cuesta Alhacaba para a mitad de subida tomar, a la derecha, el Carril de la Lona y desembocar en la plaza de San Miguel Bajo. Podemos utilizar también el autobús y bajarnos en la Plaza de San Miguel Bajo. En el lateral izquierdo de la plaza nace el Callejón del Gato, estrecha calle que tras un par de quiebros nos acerca a la puerta del Palacio nazarí de Dar-al-Horra, construido en el siglo XV sobre otro zirí anterior del siglo XI. Se puede traducir por “Casa de la Señora”, habitado en su momento por Aixa reina y madre de Boabdil. Pasó por varias manos privadas, para más tarde acabar anexionado al Monasterio de Santa Isabel la Real, hasta que finalmente avanzado el siglo XX lo adquiere el Estado. Está situado en lo alto de la Alcazaba Vieja, lo que en su día fue el núcleo de la Granada musulmana y junto a los lienzos de las murallas de dicho barrio.

El palacio se organiza en torno a un patio con una pequeña alberca cuadrada en su centro y con galerías en dos de sus lados de tres arcos cada una. Consta de dos pisos y un torreón. A pesar de las distintas reformas sufridas en el tiempo, ya que en algún momento se llegó a habilitar hasta una capilla en su interior, gran parte de las decoraciones originales han llegado en buen estado hasta nuestros días. El acceso actual se hace a través de un pequeño paseo en “ele” mediante una suave rampa con amplios y no muy pronunciados escalones, delimitado por algunos ejemplares arbóreos enormes y delicados setos, además posee un pequeño huerto rectangular a las espaldas según el acceso. Se abastecía de agua gracias a un ramal de la acequia Aynadamar que llegaba a través de un pequeño acueducto visible aún.



El segundo enclave a visitar es el Aljibe del Rey, Aljibe Real o Aljibe Viejo, que data del siglo XI, anterior incluso a la Alhambra. Es el mayor de los aljibes musulmanes en Granada con una capacidad superior a los 300 metros cúbicos, hoy día englobado dentro del Carmen del mismo nombre y sede de la Fundación Agua Granada. Era alimentado por uno de los ramales de la acequia Aynadamar que procedente de Alfacar (Fuente Grande) abastecía las huertas y las dependencias del Rey Badis perteneciente a la dinastía zirí (siglo XI).

El edificio que lo contiene pertenece a una fundación actualmente. La Fundación Agua Granada se crea en noviembre de 2006 con los fines fundamentales de preservar el Medio Ambiente, el uso racional de los recursos hídricos y la defensa de la naturaleza mediante el desarrollo sostenible. El Carmen que sirve de base a dicha fundación es un edificio de dos plantas más torreón, totalmente renovado y en el que se han utilizado diferentes restos de otras construcciones (a destacar la puerta de entrada), que se articula alrededor de un patio porticado, desde el que se accede a las distintas dependencias y al jardín. Desde el torreón hay unas amplias vistas tanto del barrio como de la Sierra. Posee una zona de huerta-jardín donde se han ido acumulando diferentes restos arqueológicos procedentes de diversos lugares con criterio dispar. No podía faltar una pequeña alberca para acumular agua para el riego.

El aljibe ha quedado englobado dentro del Carmen, quedando en la fachada solo el acceso al mismo. Consta de cuatro naves paralelas cubiertas por bóvedas de medio cañón que apoyan en los muros externos y en tres arquerías, con cuatro arcos de medio punto cada uno, soportados por gruesas columnas cuadradas, se ubica por debajo de un patio, lo que hace pensar que se complementaba su caudal con el agua de lluvia. El interior, vacío actualmente, se ha acondicionado para su visita. Llama la atención que este aljibe no tiene rebosadero, por lo que en su día se controlaba “a ojo” modificando el caudal de entrada dependiendo del nivel del agua en su interior.

Debido a su gran tamaño, ya que duplica a los otros dos mayores, los de la Capilla Real y el de las Tomasas con capacidad superior a los 100 metros cúbicos cada uno, era el único en el que los aguadores tenían autorizado sacar agua para su posterior venta.


La tercera visita propuesta es la Casa Museo Max Moreau (Carmen de los Geranios). Es un Carmen ubicado en el alto Albayzín, un poco por debajo del Mirador de San Nicolás. Fue la residencia y estudio de este artista belga mientras duró su estancia en Granada alrededor de treinta años, a su muerte dejó a la ciudad de Granada como heredera de todos sus bienes. Se han conservado muchos de sus cuadros incluido uno inacabado, así como su paleta y el estudio usado por el pintor con todos los enseres personales. En una de las estancias se ha habilitado una sala de exposiciones para mostrar la obra del pintor: retratos, naturalezas muertas y paisajes.

Al acceder al Carmen lo hacemos por su parte más alta, estando este asentado en diversos niveles o paratas donde se ubican las edificaciones bastantes modestas y los distintos bancales dedicados a huerta o jardín. Generalmente este tipo de vivienda está encerrado entre tapias siguiendo el ejemplo árabe de ocultar pequeñas joyas con un exterior vulgar y anodino. Especial encanto tienen los diferentes patios de la casa, ubicados a distintos niveles y con inmejorables vistas hacia la Alhambra sobre todo el situado en el nivel más bajo por estar enfrentado a ésta. Como todo Carmen que se precie de serlo posee una pequeña alberca para acumular agua para riego.



Para finalizar queda la visita al patio de la Colegiata del Salvador, recibe el nombre de Colegiata por haber sido destinada a la evangelización de los musulmanes tras la conquista de Granada (1492). La misión evangelizadora fue un rotundo fracaso, hecho que hizo afirmar a un eclesiástico castellano de visita en Granada, un cuarto de siglo después de la conquista, que a pesar de todos los esfuerzos hechos para que los moriscos renunciaran a sus creencias, no se podían encontrar entre ellos más de una docena de verdaderos cristianos.
Iglesia mudéjar construida en el siglo XVI sobre la antigua Mezquita Mayor de la que se conserva el patio en cuyo centro existe un profundo aljibe. A destacar que el patio que contiene la aljibe es el único de su tipo que se conserva en Granada. Fue consagrado como templo por el Cardenal Cisneros en el año 1499, es decir se consagró el mismo edificio existente anteriormente. Más tarde a raíz de las distintas revueltas moriscas (a partir de 1501), muy virulentas en el barrio y también durante la posterior Guerra Civil, sufrió grandes destrozos, por lo que la imagen que ofrece hoy en poco se parece a la original.

En 1527, todavía sobre la propia mezquita se constituye en colegiata para la educación de los moriscos y finalmente su construcción a finales del siglo XVI, de manera bastante más modesta de lo que contemplaba el proyecto inicial. En todo este proceso se conserva el patio, siendo uno de los monumentos más antiguos de la ciudad, época almohade, anterior a los nazaríes.



Recordad que un poco más arriba de la Casa Museo de Max Moreau se encuentra el mirador de San Nicolás, que junto a su deteriorada y cerrada iglesia con su fuente anexa y su aljibe son merecedores de una visita en nuestro camino hacia la Colegiata.



Nota: recomiendo llevar calzado con suela dura ya que todo el recorrido lo haremos sobre calles empedradas, por lo que la planta de los pies acaban doloridos.

jueves, 27 de enero de 2011

Murallas y Puertas del Albaicín (Granada)

Vista parcial del barrio del Albaicín, desde la Alhambra.



Puerta  Elvira.




Puerta Monaita (Carril de la Lona).




Detalle de la Muralla.




Arco de las Pesas o Puerta Nueva, cara norte que da a Plaza Larga.




Calle escalonada del Albaicín.




Puerta de Fajalauza o de Los Almendros (cara sur).




Calle del Agua una de las arterias del Albaicín alto.





Paseo habilitado junto a los paños de muralla cerca de la zona residencial denominada Cármenes de Gadeo.




Lienzo de muralla donde se aprecia el sistema constructivo.




Postigo de San Lorenzo. Puerta que daba acceso a la zona de San Cristóbal.





Granada, 27 de enro de 2011



Para no llevar a engaño a ninguno de mis posibles lectores, anticiparé que hoy no voy a hablar de excursiones por las sierras, sino de paseos por la ciudad. El día no aconseja aventurarse por parajes serranos ya que la lluvia es segura e incluso la nieve, dependiendo de la cota que se elija. He tenido varias experiencias de caminar bajo la lluvia y aunque en la películas queda muy bien e incluso romántico, os puedo asegurar que en la realidad es muy molesto estar todo el día empapado independientemente de la temperatura que haga, yo al menos no disfruto y las salidas a las sierras de Granada para mí al menos, son y deber ser sinónimo de disfrute. Así que hoy me quedo en la ciudad y vuelvo a pasearme por el Albaicín. Quedan en la recámara otras visitas al mismo barrio y al Realejo.

Para pasear por el Albaicín yo no necesito excusa, solo un rato libre, no obstante entiendo que para otras personas sea necesario establecer un motivo, perfilar una ruta o enlazar el discurrir por las calles con un hilo conductor. En este caso estos hilos pueden ser diversos y todos ellos muy válidos. Se me ocurre que uno podría ser la relación del agua con el barrio, básica para sustentar los cármenes y huertas tradicionales, otro el recorrido por las puertas y murallas defensivas, incluso otro más, la visita a través de sus iglesias, numerosas y diversas a la vez que enclavadas, muchas de ellas, sobre las mezquitas existentes anteriormente.

Voy a adoptar para el recorrido de hoy el motivo del sistema defensivo, murallas y puertas, bien representadas unas y otras por todo el amplio espacio que ocupa el barrio. Doy por conocido que el barrio del Albaicín es bastante más antiguo que su dominación árabe. Ya hubo asentamientos íberos, romanos, visigodos, cuyos restos han aflorado en diversos puntos. Pero no es menos cierto que la configuración y los restos más visibles a fecha de hoy son los heredados del periodo de la dominación árabe.

Vamos a percibir varias características comunes que se mantienen durante todo el recorrido por el barrio. Llama la atención la estrechez de la mayoría de sus calles, llegando en algunas a no permitir cruzarse dos personas, hoy en alguna de ellas he tenido que cerrar el paraguas. En todo el barrio no hay ni un solo ejemplo de lo que hoy llamamos avenida. Por otro lado el aspecto defensivo era primordial, hecho que se traduce en lo intrincado de las mismas, con quiebros continuos y ángulos pronunciados, baste para ello repasar un callejero del barrio. A esto añadimos que es el barrio con más cota de Granada, extendiéndose entre los setecientos a los ochocientos metros de altura lo que hace adoptar la “cuesta” o la "calle escalonada" como solución arquitectónica más común.

Situémonos entre los siglos VIII al XV que es cuando nace y vive el barrio su mayor población y florecimiento. Las luchas por el territorio entre las propias tribus (árabes, mozárabes y muladíes) y mas tarde por el empuje de los reinos cristianos estaba a la orden del día y la defensa era algo tan connatural a la existencia diaria como el comer. La lógica de la lucha la dictaban los intereses coyunturales, por lo que las alianzas mudaban según los objetivos a conseguir. Comparte el barrio esplendor con la Alhambra y de alguna forma el florecimiento de uno influye en el otro, para crecer juntos.

El recorrido se puede iniciar en la Puerta de Elvira, por varias razones, una porque es la puerta más baja y cercana al casco urbano de la ciudad, otro porque es el inicio de una de las vías de subida hacia el barrio y quizás la más popular aunque no necesariamente la más cómoda de andar y finalmente porque era la puerta más importante de la ciudad. Construida en el siglo XI por los ziríes daba paso al nacimiento de la Alhacaba, por un lado y por el otro a la calle Elvira. Sufre modificaciones en el reinado de Yusuf I (nazarita) y posteriormente con la invasión francesa. Actualmente se conserva el arco exterior de época nazarí flanqueada por dos torres, coronado por almenas todo el conjunto, el arco de herradura está formado con dovelas de piedra arenisca. Será declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en el año 1896.

Hemos de subir por la cuesta Alhacaba, calle que tiene aproximadamente unos quinientos metros con un desnivel medio superior al 10% y que una la Plaza de la Merced con Plaza Larga, de la que vamos a recorrer el primer tramo de unos ciento cincuenta metros y el más empinado. Calle empedrada con estrechas aceras invadidas generalmente por los coches.

A la derecha nos encontramos primero con la calle Zenete y posteriormente con el Carril de la Lona, (nombre que se le asigna por haber existido una fábrica de lonas para velas de barco) que tomaremos para encontrarnos enseguida la segunda puerta, la de Monaita (Puerta de la Erilla) y la muralla que la contiene. Es de origen zirí y unía las puertas de Elvira con la de las Pesas o Nueva. Junto a algunos paños de muralla y un torreón que la flanquea, se conserva la puerta principal compuesta por dos arcos de herradura contrapuestos. Los arcos están construidos con dovelas de piedra arenisca con dos puertas de madera forradas en su orígen de láminas de hierro. Es una de las primeras puertas de al-Ándalus que incorpora el sistema de recodo como figura defensiva tan habitual más tarde. El acceso desde el carril se hacía a través de tres rampas en zigzag que, sumado al desnivel que salvan, la hacían casi inexpugnable. Fue declarada en 1931 Monumento Histórico Artístico Nacional y restaurada en los 1998-1999, abandonada actualmente y sometida a actos de vandalismo. Tanto la puerta como la muralla delimitaban el barrio y lo separaban del barranco adyacente que era entonces la cuesta de la Alhacaba.

Sugiero seguir por al carril con excelentes vistas hacia la ciudad y saborear el callejeo para visitar San Miguel Bajo, Santa Isabel la Real o desviarnos un poco para la imprescindible visita al Palacio de Dar-al-horra hasta llegar hasta la Placeta Olivos, con un posible desvío hasta el Mirador de San Nicolás para descolgarnos posteriormente hasta el Arco de las Pesas o Puerta Nueva (junto a la Plaza Larga), pleno centro del alto Albaicín y asiento aun hoy dia del mercadillo.


Data como las anteriores del siglo XI. La vida de las ciudades se desarrollaba junto a sus puertas donde se establecían los mercadillos. Se cuenta que junto a las “pesas falsas” (colgadas encima de su arco), de los comerciantes pillados in fraganti con ellas, se colgaban orejas o manos, para que sirviera de escarmiento de los demás. Se distinguían tres grandes barrios en las laderas de la colina hoy conocida como San Miguel Alto con mezquitas y baños, uno situado en lo que hoy es Cuesta del Chapíz y Carril de San Luis “Rabad Baida”, el Albaicín central de Plaza Larga y Placeta de Fátima “Rabad Abbeyezin”, en el que se situaba la Mezquita Mayor, cuyo patio porticado almohade del siglo XIII con aljibe central aun se conserva adosado a la Iglesia de El Salvador y “Rabad Xaira” o de la carretera, mas dos espacios no urbanizados.


Junto a esta puerta arranca el callejón de San Cecilio, donde encontramos lo que queda de la puerta de Hizna Román, abierta en el lienzo de la muralla zirí, entre dos torres y con acceso recto. Una parte del pasadizo está ocupado por la ermita dedicada al santo en el siglo XVIII, el resto se encuentra en el patio de una casa particular.


Se situa otra puerta en el Carril de las Tomasas, por encima del convento, junto al aljibe de Bibalbonud, denominada de los Estandartes, llamada así por ser en su torre donde se enarbolaba el primer estardarte cuando se proclamaba un nuevo rey.


Desde aquí a través de la Calle del Agua, Pagés y Cuesta de San Gregorio llegar hasta la Plaza Cruz de Piedra desde donde avistamos la cuarta puerta, la de Fajalauza o de Los Almendros, (nombre asociado hoy a las cerámicas con sus característicos colores azules, verdes y blancos de la cerámica granadina, fábrica que aun persiste junto a la puerta), comunicaba el barrio del Albaicín con el de Los Alfareros. Aunque al parecer en un principio era de recodo, actualmente sólo nos queda un pasadizo abovedado. Era la salida hacia El Fargue y Huetor Santillán. Está enclavada la Puerta en la muralla que se prolonga tanto a derecha, hasta coronar en la Ermita de San Miguel Alto, punto más alto del recinto amurallado, como a la izquierda, que tras cruzar la antigua carretera de Murcia llega hasta la parte baja de San Cristóbal, donde existe otra puerta que daba acceso a este barrio: Postigo de San Lorenzo.

Es el tramo más amplio de muralla que conservamos y podemos hacer un recorrido junto a él, ya que se ha habilitado un paseo, tanto en el sentido ascendente como en el descendente. Los agujeros que se ven a lo largo de toda la muralla son debidos a la forma de construcción empleada, ya que insertaban palos largos que atravesaban el muro a forma de tirantes para fijar los dos lados del encofrado de tablas antes de rellenar con argamasa. Después se retiraban los tirantes y se rellenaba los huecos con mortero pero con el tiempo la erosión los ha dejado de nuevo al descubierto.

Sólo nos queda seguir bajando por la Cuesta de San Antonio hasta salir a la calle Real de Cartuja junto al Hospital Real.




Sugerencia: calzar zapatro o bota con suela dura ya que casi todo el recorrido se hace sobre pavimento empedrado.