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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Capileira -Cámara de carga (Sierra Nevada - Granada)

Tinao en Capileira.

Panorámica de Capileira.

Infinidad de cortijos, éste muy bien conservado.

Poblado de La Cebadilla. 

Central Hidroeléctrica de La Cebadilla.

Original solución para salvar las crecidas del río.

Sendero empedrado para facilitar el tránsito y minimizar los efectos de las lluvias.

Castaños invadidos por orugas.

Infraestructura que une la Central con la cámara de carga.

Loma Púa a la derecha  con los afloramientos rocosos que sirven de referencia.

Uno de mis encuentros durante la jornada.

Edificios de la Cámara de carga de la central de la Cebadilla.

Depósito de la Cámara de Carga.

Al Mulhacén le quedaba muy poca nieve en su cara sur.

Barranco Poqueira con la Sierra de Lújar cerrándolo.

Justo en la central nace el río Poqueira de la unión del Naute (derecha) y Toril (izquierda).

Río Poqueira.

Poblado de La Cebadilla desde la Loma de Ramón.

Puente Abuchite sobre el Poqueira.

De vuelta en Capileira.

Típica calle alpujarreña.

Construcciones habituales de la alpujarra: terraos y chimeneas.



Fecha: 3-7-2013                                                                        Capileira                   7'45h.
M.I.D.E.:2,2,3,4                                                                           Central Cebadilla     8'30h.
Duración: 7'45h (33.200p) Semicircular                                  Cámara de carga     9'45h.
Desnivel en subida: 1.250 metros                                             Peñón Colorao       11'30h.
Rangos de temperatura: de 16'5ºC a los 29'5ºC                     Cámara carga         13'00h.
                                                                                                    Capileira                  15'30h.


Ya el año pasado me desplacé hasta Capileira para hacer el sendero anunciado como Acequias del Poqueira de 19 kilómetros (PR-A23) aunque yo continué un poco más hasta alcanzar el refugio del mismo nombre a los pies del Mulhacén. Hoy partiendo del mismo sitio voy a recorrer el PR-A69 anunciado como dificultad media y algo más de 7 kilómetros. Es un circuito circular que voy a complementar con una subida hasta la cámara de carga de la central de La Cebadilla (2.070 m.) e incluso intentar seguir ascendiendo.

Capileira es la población ubicada a mas altura dentro del barranco del Poqueira (1.532 m.) y en su término municipal se sitúan las cimas del Veleta y el Mulhacén techos de Sierra Nevada y de la península y que comparte con Güéjar Sierra y Trevélez, por lo que es una excelente puerta de acceso para esta vertiente meridional del Parque Nacional de Sierra Nevada. Por otro lado en él se sitúa uno de los extremos de la carretera que se construyó en la segunda mitad del siglo pasado y que atraviesa toda la Sierra.

Actualmente esta carretera está cortada al tráfico y sólo se permite acceder hasta el Alto del Chorrillo (ya en la propia loma del Mulhacén) a vehículos de socorro y al servicio de “lanzaderas” que durante la estación estival efectúa el servicio de subida (tel. 958763090).

El sendero, perfectamente señalizado, sale por la parte izquierda de la población (barrio del Castillo). Hay un amplio espacio junto a la carretera de llegada donde si llegamos temprano no vamos a tener problemas para aparcar. Aunque se puede acceder con vehículo hasta la propia central hidroeléctrica, yo he preferido hacerlo caminando. Esta primera parte del sendero es común para los dos recorridos. A partir de la central se separan, naciendo poco más arriba incluso un tercero: el PR-A68 que se adentra en el barranco del Toril, aunque anunciado como circular, creo que algún desprendimiento lo imposibilita, este otoño intentaré verificarlo.

Tras una corta pero fuerte subida al salir del pueblo junto a algunas parcelas de cultivo, parte empedrada para facilitar el tránsito de las caballerías a la vez que minimizar el deterioro de las lluvias, se suaviza el sendero acompañando durante un trecho el trazado de la acequia hasta llegar poco más arriba a confluir con la carretera de acceso a la central. Poco antes recomiendo pararse para mirar atrás, apreciar buena parte del barranco donde se asientan, todos en la margen izquierda, el propio Capileira, Bubuón y Pampaneira el más bajo y cerrando el barranco la Sierra de Lújar (1.817 m).

Una vez en la carretera perdemos parte de la altura que hemos conseguido para acercarnos primero al poblado de la Cebadilla y enseguida a la propia central (1.540 m.). Aquí nace el río Poqueira de la unión del Naute y el Toril. Es un paraje fuertemente encajonado donde hay que cruzar el río por tres veces, antes de retomar el sendero que para salvar la angostura del cañón tiene que remontar drásticamente.

Cuando, tras salvados unos tajos, se suaviza la subida aparece la bifurcación de los senderos. Pero antes el serpentear del sendero se ve sombreado por algunos castaños que están totalmente invadidos de orugas, imagino que de alguna mariposa o polilla específica de éste árbol. Al frente continúa el sendero anunciado como “las Acequias del Poqueira”. A la izquierda arranca el que se dirige hacia el barranco del Toril. Este es el que me interesa a mi hoy, al menos por ahora. Sigue ascendiendo en busca de la tubería que da servicio a la central. Curiosa instalación que lleva aparejada un juego de vías por las que deslizar las vagonetas que enlazan la propia central con la cámara de carga.

Durante un buen trecho sendero y tubería van paralelos. A media subida el sendero cruza la tubería por un pequeño puente para adentrarse en el barranco del Toril. Yo continúa loma arriba (Loma Púa) para acercarme primero hasta la edificación de la Cámara de Carga (2.070 m.). Es esta cámara un recinto vallado con un par de edificaciones y una estación metereológica, al parecer de reciente instalación.

Mi pretensión era y es seguir escalando por Loma Púa hasta donde tenga fuerzas y/o ganas. A partir de aquí no hay sendero. Algunos hitos (apilamientos de piedras) esporádicos me indican que la subida se hace prácticamente por las crestas. Si miramos hacia arriba vemos una línea de peñas que destacadas en la loma nos puede servir de indicación bastante fiable.

La subida es dura y el paisaje monótono, aconsejo hacerlo a primeras horas de la mañana, porque cuando el día es soleado se hace la subida muy tediosa. Rondando la cota de los 2.500 metros me encuentro los primeros ventisqueros, cuya agua viaja subterránea para aparecer en cotas mas bajas. Sigo subiendo hasta Tajos Colorados (2.781 metros) desde donde dominamos ya las dos vertientes: a nuestra izquierda la del Toril, a nuestra derecha la del río Veleta.

Aquí decido darme la vuelta. Hoy no me siento especialmente vigoroso debido quizás a los días que llevo padeciendo un proceso alérgico que aunque a primera vista no lo parezca, mina las fuerzas y la resistencia. Para no regresar por el mismo itinerario, me dejo caer hacia el río Toril en busca de algunos cortijos en ruinas a la vez que atravieso algunos pastizales alimentados por las aguas de los ventisqueros superiores que aquí afloran.

Tras dejar atrás una docena de curiosas vacas con algún ternerillo en uno de los prados mantengo la cota para aproximarme de nuevo hasta la cámara de carga. Vadeo un par de lomas antes de visualizar las edificaciones, para una vez en ellas retomar el sendero que usé en la subida hasta la propia central. Durante la bajada me cruzo con algunos esforzados que han decidido iniciar la ascensión a hora tan tardía soportando los rigores del sol.

De nuevo en la central decido seguir el PR-A69 en su recorrido por la loma contraria a la que usé en mi acercamiento esta mañana (margen derecha del río Poqueira). La inicio justo frente a la propia central como continuación de la carretera de acceso a la misma. Se prolonga el carril para dar servicio a un cortijo para ya en sus inmediaciones continuar por un sendero que tras recorrer la loma fuertemente abancalada y salpicada de cortijos, casi todos ellos en ruinas y algunas eras me acaba depositando junto al río Poqueira para atravesarlo por el puente de Abuchite.

Es éste un recio puente que se sustenta en fuertes pilares de piedra, rodeado de una estrecha franja de bosque de ribera. El pasar de la margen derecha a transitar por la izquierda tras el cruce del río cambia totalmente el paisaje. A partir de ahora, en mi acercamiento al pueblo, la vereda se convierte en carretera atravesando diversas parcelas de cultivo hasta introducirse en el pueblo por su zona norte.

Durante la entrada en la población aprecio la típica estructura constructiva de estos pueblos alpujarreños en la que destaca las cubiertas planas o “terraos” de la que sobresalen las originales chimeneas. Los terraos muestran su color azulado característico debido a la tierra que los cubre (launa) usada por sus propiedades impermeables. Para impedir el encharcamiento y facilitar el deslizamiento del agua se le da una inclinación que no debe superar el 5%, suficiente para que no se estanque pero sin que llegue a provocar arrastres el desplazamiento más rápido.

De nuevo en el pueblo tengo que callejear unos minutos, pasando junto a la Iglesia, hasta acercarme al aparcamiento, no sin antes lavarme y refrescarme un poco en una de las muchas fuentes que salpican Capileira.




Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.

lunes, 13 de agosto de 2012

Acequias y Refugio del Poqueira (Sierra Nevada - Granada).

Inicio del sendero en la parte alta del pueblo.

Ganando altura se emplian horizontes.

El reparto del agua.

Cuidado cortijo en el camino.

El Poblado.

La ermita semidestrozada.

Otra vista de la ermita.

Central eléctrica "La Cebadilla".

Las manchas verdes en los barrancos denotan la existencia de agua.

Junto al agua la vegetación exuberante.

El sendero casi cubierto por los helechos.

Agua vivificadora.

Todos se aprovechan de la humedad.

Estructura de los pequeños puentes sobre el río.

El zorro pedigüeño.

El gato remolón.

Cortijo de las Tomas, donde se bifurca el sendero.

Las lomas por las que me muevo con el Veleta al fondo.

Refugio Poqueira.

Las líneas verdes de las acequias.

En la distancia se perciben nítidas los cursos de las acequias.

El agua: elemento vital.

Los tres del barranco Poqueira: Capileira, Bubión y Pampaneira.




Fecha:20-6-2012                                           Capileira                                            7’45h
Temperatura: 17’5 – 28’5                               La Cebadilla                                      8’30h
Tiempo: 7H (31.000p)                                    Divisoria senderos                            10’15h
Desnivel en subida: 1.100 m                            Refugio Poqueira                             11’00h 
M.I.D.E.: 2,2,3,3                                            Divisoria senderos                            12’00h
                                                                      Capileira                                           14’30h
                                                                      

De los numerosos pueblos de la Alpujarra granadina quizás los más conocidos y fotografiados sean los que se encuentran en el Barranco del Poqueira. El más alto de los tres que ocupan la loma izquierda del río es Capileira (1.500m) y desde él arrancan una serie de senderos que escalan las cumbres de Sierra Nevada.

El año pasado hice un recorrido (Loma Púa) y descendí desde la Carihuela (en la ladera del Veleta),hasta la cámara de carga de la central eléctrica de La Cebadilla (Capilerira). Hoy me había propuesto hacer el recorrido desde el pueblo hasta la central y proseguir loma arriba recorriendo un sendero denominado Acequias del Poqueira. (PR-A23)

El recorrido Acequias del Poqueira engloba el primer tramo del denominado Central de La Cebadilla, hasta llegar a la propia central (PR-A69). Está concebido de forma circular con un recorrido de unos 19 kilómetros, calificado como de dureza media-alta y una duración estimada de unas 9 horas. Arranca el sendero en la parte alta del pueblo junto a las últimas casas de la izquierda, conforme subimos. Poco más abajo hay amplios aparcamientos donde dejar el vehículo.

Inicio el recorrido con una muy fuerte subida que se va a prolongar hasta enlazar con el carril que da servicio a la central. En este primer tramo, a ratos empedrado, voy atravesando las distintas parcelas de cultivo a ambos lados y algunos nogales, cerezos y castaños. También paso junto a algunos cortijos, muchos de ellos abandonados y en estado ruinoso y algún otro muy bien conservado, vallado y atendido aunque no de forma permanente.

Todo este primer tramo con abundante vegetación y abundancia de agua en las márgenes, aun en las cercanías del pueblo discurre amenizado por los numerosos trinos de los pájaros que parecen especialmente extrovertidos a estas horas de la mañana.

Tras enlazar con la pista de servicio de la central se acaba la subida y comienzo a baja para rápidamente llegar al Poblado ubicado ya a pocos metros por encima del río en su margen izquierda. Ocupado en su día por hasta doscientas personas que trabajaban en la central, la mejora de las comunicaciones y la automatización de la central, junto a las duras condiciones y el aislamiento, fue propiciado el abandono total de las viviendas que en su día contó con escuela y capilla. Hoy prácticamente todo destrozado. Basta conocer el abandono de alguna propiedad para que la barbarie se imponga.

Un par de cientos de metros más adelante, encaramada también en la orilla izquierda del río se encuentra la central eléctrica de La Cebadilla (1.500 m). Junto a la central abandono la pista y retomo un sendero señalizado que de nuevo en fuerte ascensión escala metros para salvar un angosto desfiladero labrado por el río. Bajo una abundante vegetación de castaños y encinas remonta por la ladera hasta salvar el estrecho paso, para de nuevo entre llaneo y bajada volver a acercarse al río a la vez que, en su tiempo, servía de acceso a algunos cortijos ubicados a ambas orillas del río y hoy abandonados como casi todos los de la zona.

Aquí el río ha labrado un cauce algo más ancho lo que permite que la vegetación sea más variada y abundante, ando entre los helechos, zarzas, rosales, limoncillos y algún sauce, vegetación que en algunos casos casi llega a cubrir el sendero, me desplazo junto al agua, cruzando el cauce en reiteradas ocasiones por pequeños puentes sustentados con troncos sobre pilares de piedras apìladas y cubiertos de lajas planas y amplias recubiertas de tierra.

Tras el enésimo cruce por un pequeño puente, el sendero decide afrontar de nuevo la loma, y esta vez parece que con pretensiones de continuidad. Conforme voy ascendiendo y separándome del cauce la vegetación cambia y ralea para más arriba aparecer la típica vegetación serrana de aulagas junto con otras espinosas, allá donde las piedras no son las dueñas del terreno.

Tras ganar altura, junto a las ruinas de un antiguo cortijo, me “asalta” un zorro, que merodeando a mi alrededor sin mostrar miedo alguno, se me acerca a menos de un metro, creo que esperando recompensa alimentaria. Yo no doy nunca de comer a los animales salvajes, por lo que me limito a hacerle algunas fotos y observarlo. Algo más arriba sale a mi encuentro un gato que sin reparos de ningún tipo viene a restregarse contra mi pierna para darme la bienvenida o falto de mimos por la falta de presencia humana Este no espera comida y tras unos metros de acompañamiento se desentiende totalmente de mí.

Tras unos metros más de ascenso llego a un cortijo (Cortijo de las Tomas – 2.100 m) con un gran redil que a estas horas ya han abandonado sin inquilinos, esparcidos por las laderas en busca de pastos. Aquí se abren dos posibilidades: continuar subiendo hasta el Refugio Poqueira u optar por el recorrido de las Acequias que deja la ascensión y llanea a través de las lomas promediando entre dos acequias.

Como es temprano y el calor no es aun muy intenso decido seguir subiendo para acercarme hasta el refugio. La orografía impide que se vea por lo que no se exactamente cuanto me falta de ascensión para llegar, aunque tengo una referencia indirecta con la loma del Mulhacén a la vista. En algo menos de una hora llego al refugio (2.500 m), que no parece muy frecuentado hoy. Aprovecho para comer y dar una vuelta por los alrededores. Me llama la atención la plataforma metálica elevada habilitada como helipuerto unos metros por encima de la construcción.

He llegado a la cota más alta en la excursión de hoy, por lo que no me queda sino volver a bajar esta última y dura subida para una vez llegado de nuevo al Cortijo de las Tomas, retomar el sendero de las Acequias del Poqueira. Este sendero perfectamente marcado y señalizado atraviesa la loma a media altura entre las dos grandes acequias que la recorren: una por encima que me ha parecido de careo, y la segunda por debajo y que desde mi posición domino visualmente casi durante todo el recorrido.

La mayorías de estas acequias  conforman una red que se remonta a la Edad Media. Las acequias de careo discurren generalmente a mayor altura y se usan para llevar los excedentes de agua del deshielo a las “simas” u otras zonas para crear pastos. El conjunto de estas acequias suman un recorrido de más de 142  km. A veces la misma acequia cumple las dos funciones simultáneamente, la de careo y la de riego.

Durante todo este recorrido tengo enfrente los grande picos de Sierra Nevada avistados por su cara sur, de izquierda a derecha avisto primero el Mulhacén, Loma Pelá, los Raspones de Río Seco, el Cerro de los Machos y el Veleta y el largo recorrido de la Loma Púa que desciende hasta la propia central eléctrica.

Todos los barranquillos llevan agua, por lo que casi todo el recorrido de regreso el paisaje se mantiene verde, las derramas de la acequia superior y los distintos manantiales hacen que la diversidad vegetal sea un reclamo para las mariposas, convirtiéndose su abundancia en llamativa. Tras el largo recorrido de regreso, será casi al final cuando el sendero pierde altura con brusquedad, primero para acercarse a la acequia que durante todo el recorrido ha permanecido por una cota inferior. Una vez cruzada, tras una pronunciada bajada en zigzag, transitar por un pinar y algo más tarde solaparse con un polvoriento carril que va a desembocar en la carretera asfaltada de acceso que une el pueblo con el control, en la subida hacia la loma del Mulhacén.

Descender curveando por entre las casas altas del pueblo, en este tramo plagado de bares y restaurantes, hasta llegar al aparcamiento donde aparqué el coche esta mañana justo debajo del centro de interpretación, no sin antes refrescarme en la fuente que existe en un lateral y junto a la que para el autobús de línea para recoger a los pasajeros.

Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.