En los años 50 a las obras civiles se les solía dotar de elementos arquitectónicos llamativos.
El aliviadero del pantano al que no recuerdo nunca ejerciendo su función.
La entrada al pantano de la conducción por la que aporta el río Alhama su contribución, hoy seco.
A unos metros de la orilla la franja de pinos protege todo el perímetro del pantano.
A primeras horas la estela del sol se prolonga sobre las aguas.
Allí donde la pendiente es suave los pinos se acercan confiados al agua.
Voy dejando la presa atrás.
El sendero que recorre la primera parte de esta ribera suroeste.
A orillas del pantano no quedan apenas ruinas de edificaciones.
Cuando el aire está más caliente que el agua se forman estas brumas de vida efímera.
El agua -camaleónica-, mimetizando los colores del entorno.
Quizás el momento en que más alto he estado con respecto al nivel del agua.
A veces es difícil discernir entre dos realidades: la exterior y la sumergida.
Casi al principio de la jornada visualizando todo el recorrido a hacer.
Área de acampada y playa de San Isidro en Arenas del Rey. Aquí se reúnen los "arenuscos o tarantos" para celebrar el día de su patrón.
Ermita de S. Isidro, patrón de la población.
Buscando la belleza en la simplicidad.
El Mirador de La Yesera por encima de un pequeño cortado desde el que se domina casi toda la lámina de agua.
En lugares resguardados se apiñan las colonias de aves residentes.
Río Cuevas metros antes de integrarse en el pantano.
El río Cacín aporta las 3/4 partes de toda el agua del embalse.
Me acerco, pisando hace demasiado rato, a la población de Fornes.
De nuevo ya por sendero con la Mesa de Fornes de telón de fondo.
Todavía conserva tímidos restos de nieve la cima de La Maroma.
A pesar de la total ausencia de aire, la superficie del agua estaba ligeramente rizada.
Arriba como abajo: duplicidad de ambientes.
Terreno adehesado en las proximidades de Agrón.
Nosotros lo sabemos, pero quien los convence a ellos de que todavía no estamos en primavera.
Fecha:11-3-2015 Junto
a la Presa 8’00h.
M.I.D.E.:2,2,2,3. Barranco
El Castilleto 9’30h.
Duración: 6h (Circular) Playa
S. Isidro 10’00h.
Desnivel en subida: 50 metros (26 Km.) Mirador
“La Yesera” 10’45h.
Rangos de temperatura: de 4’5ºC a los 20’5ºC Fornes 12’15h.
Junto
a la Presa 14’00h.
Hace tres meses hice un intento de circunvalar el
Pantano de los Bermejales. No concluí el recorrido porque antes de llegar a
Fornes, el sendero, desembocó en la carretera –estrecha, asfaltada y sin arcén-
y debía seguir por ella al menos cinco kilómetros, lo que me desanimó
totalmente. Entonces anduve una ribera del pantano: desde la presa hasta Fornes
y regresé.
Hoy, sin ganas de castigarme con grandes ascensiones
y decidido a no pasar frío pisando nieve, he querido volver a acercarme hasta
el Bermejales para recorrer la otra ribera del pantano: desde la presa hasta
Arenas del Rey. El día prometía espléndido en temperatura y diáfano en
luminosidad y así ha sido.
Suelo aparcar justo antes de que comience la presa
en un espacio, junto a varios carteles en que se anuncia este recorrido y una
vieja maqueta del pantano de los años de su construcción; hace mucho tiempo se quedó sin agua (la maqueta) y ha seguido perdiendo lustre de forma acelerada. He cruzado la
presa, ya andando para acercarme primero hasta el gran aliviadero y poco más
adelante hasta cruzar la entrada del trasvase que aporta agua desde el río Alhama (Pantaneta de Alhama de Granada).
Acabadas las infraestructuras del embalse, el
sendero comienza a recorrer la orilla del pantano, siempre dentro de la delgada
franja (a tramos no llega a los veinte metros) de pinos que rodean toda la
lámina de agua y que presumo tienen la misma edad que la obra civil. Son pinos
de repoblación que aparecen excesivamente apiñados lo que les impide desarrollar
las ramas bajas, en su inmensa mayoría cubiertas de amarillentos líquenes (que aparecen todas muertas) y sólo permite que prosperen las superiores, junto a las copas donde reciben mas horas de sol por por tener menos competencia.
El sol ilumina todo el recorrido desde la izquierda
y como aun no ha remontado grados sobre el horizonte, en ocasiones llega a
deslumbrarme; a cambio dibuja una larga estela sobre la superficie del pantano
muy sugerente. La estrecha franja boscosa que separa el agua de las zonas
cultivadas (almendros y olivos) es un atractivo reclamo para las aves que ya se
comportan como si en primavera estuviéramos, al menos en bullicio y canto, confirmando que las temperaturas para nada indican que seguimos en invierno.
Al llegar al Barranco del Castilleto entro en la
zona donde los cultivos llegan a la misma orilla del agua. Aquí, entre zarzas y demás cerrada vegetación aparece un manantial que enseguida entrega su naciente caudal al pantano. Poco
más adelante accedo al Área Recreativa Arenas del Rey donde además de una zona
despejada entre los pinos y el agua, hay habilitadas varias barbacoas y tres
pilares con agua. También llamada Playa
de San Isidro, está a escasos doscientos metros de la población. Enseguida
diviso las primeras construcciones, aunque el sendero soslaya la población para
salir a la carretera junto al puente del río Játar y la Ermita de San Isidro.
Esta ermita es una pequeña construcción pintada de llamativos blanco y granate que está a pié de la carretera que enlaza las poblaciones de Arenas del Rey y Fornes. Comparto puente con
la misma carretera para salvar el río Játar, aunque unos metros más adelante
vuelvo a tomar un sendero que discurre entre el agua y carretera. Circunda una
loma que se adentra en el pantano separando las dos poblaciones al que el recorrido me va a acercar. Pero antes el sendero se aproxima hasta un mirador: “La
Yesera”, prácticamente enfrentado al dique que diviso en la lejanía y que fue
mi punto de inicio esta mañana.
Desde el mirador, todavía en sombra, se contempla casi
todo el embalse. Ubicado en medio de las dos poblaciones y totalmente
enfrentado al dique de la presa, es una excelente atalaya para abarcar casi
toda la superficie del pantano. Bajo el mirador un pequeño cortado de una decena de
metros que pudo ser una antigua extracción.
El sendero crecerá para convertirse en carril a la
altura del hostalito "La Yesera", donde hace muchos años se alquilaban piraguas y
otros tipos de embarcaciones para adentrarse en el embalse. Actualmente y según
reiterados carteles estas actividades están totalmente prohibidas, aunque ello no impide que se siga promocionando como uno de las atractivos del lugar. Este carril
desemboca en la carretera SO-16 a la altura del Complejo Rural el Molinillo. Y
aquí retomo definitivamente el tramo por asfalto que se prolongará al
menos cinco kilómetros, hasta haber sobrepasado sobradamente la población de Fornes, dirección al poblado de Bermejales.
En teoría aquí debía darme la vuelta, pero hoy
decido continuar para completar el recorrido circular. El caminar
por la orilla de la carretera no ha sido demasiado engorroso por el escaso
tráfico, aunque sufro y sumo a la incomodidad de la carretera, la de caminar por el asfalto ya recalentado, calor que las botas
de montaña se encargan de transmitir a los pies aceleradamente. Son cinco kilómetros de curvas y re-curvas hasta desembocar en la
población de Fornes. Algo antes se puede recortar una amplia curva atravesando por la población, cuando veo la indicación del carril hacia "La Resinera". Pero para poder hablar del recorrido tengo que hacerlo, quiero ser
honesto a la hora de opinar.
Considero una barbaridad diseñar un recorrido
circular al pantano e integrar varios kilómetros por el filo de una carretera
asfaltada que además es la que da servicio a las poblaciones de la zona. Yo hoy
iba sólo y me replegaba cuando veía venir algún coche, pero no imagino caminar en grupo por el borde de la carretera pendiente casi en exclusividad del
tráfico en lugar de distendido, comentando lo que se ve y siente, disfrutando del paisaje.
Tras salvar el río Cacín, que es el principal
proveedor de agua para el pantano (alrededor de los 4/5 del aporte), superada
la población de Fornes y una cerrada gasolinera junto a un restaurante
igualmente cerrado, alcanzo de nuevo el sendero, justo cuando aparecen de nuevo
los pinos a la orilla de la carretera, sendero que ya no abandonaré hasta la misma presa
del Bermejales. Pero este recorrido, de unos nueve kilómetros, es el que
describí en la anterior entrada, por lo que a él os remito, si es que despierta
vuestro interés (Pantano de los Bermejales (Arenas del Rey - Granada) 28-1-2015)).
La primera mitad del recorrido, hasta la población de Arenas del Rey, profusamente marcada con pintura en las piedras del camino. A partir de Arenas se echa en falta señalización, sobre todo para enlazar los tramos de sendero que discurren entre los de carretera. Pasado Fornes, si no se conoce el lugar, es muy fácil soprepasar el inicio del sendero y eternizarse por la carretera.
Recordatorio: en nuestras salidas al campo
sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y
residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.
El pantano de Los Bermejales está ubicado
sobre el curso alto del río Cacín y englobado en su totalidad dentro del
término municipal de Arenas del Rey. Con una capacidad inicial de 104 millones
de metros cúbicos permitió el riego de tierras hasta ese momento de secano,
posibilitando que la zona de regadío uniera las vegas de Granada y Loja, suministrando regadío a cerca de 6.000 Has.
Aunque
ya estaba contemplada su construcción en el Plan Hidrológico de primeros del s.
XX, no fue hasta el año 1958 cuando se materializó. A la vez que el propio
pantano se construyeron todas las infraestructuras anejas permitiendo el riego
de terrenos pertenecientes a los pueblos de Peñuelas, Fuensanta, Loreto y
Romilla la Nueva. Conjuga los dos usos propios de estas construcciones, el de
regadío y la producción eléctrica.
Recordatorio:
en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás:
impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con
nosotros.
A primeras horas de la mañana la escasa luz no deja apreciar las tonalidades en todo su esplendor.
La diferencia térmica entre el agua y la capa más baja de aire provoca estos vapores que iban cubriendo la lámina de agua.
En cuanto el sol ilumina el pantano, la gama de colores aparece como por arte de magia, a la vez que los reflejos.
El bajo nivel de las aguas me permitieron acceder a un par de islas que en cualquier otro momento son inaccesibles.
En principio quería caminar por todo el perímetro del pantano, siguiendo la línea de costa, allí donde fuera posible. Deseo cumplido durante los primeros nueve kilómetros.
Los diferentes barrancos y lenguas del propio pantano hacían que el sendero se alargara más por la necesidad de bordear la línea de agua. El recorrido apenas se distancia de la orilla algunos metros por lo que los desniveles son inapreciables.
Todo el perímetro del pantano está ocupado por una estrecha franja de pinos de repoblación que intuyo se sembraron a la par que se construía el mismo y que sirve de frontera con los espacios cultivados.
Una de las lenguas del pantano se acerca hasta las mismas casas de Fornes donde recibe la aportación del río Cacín, principal protagonista de este embalse así como de su majestuoso cañón posterior.
Cuando estoy ya muy cerca de la población de Fornes, el sendero desemboca en la propia carretera asfaltada de acceso al pueblo. Caminar varios kilómetros por carretera asfaltada con tráfico no es algo que me apetezca en absoluto, por lo que decido regresar.
Cerca de la localidad de Fornes emergen estos secos troncos del agua, antiguos vestigios de vegetación que el agua mató. Estoy en el límite entre río y pantano y he decidido dejar pendiente para otra ocasión el resto de circunvalación del pantano, aunque seguramente lo intentaré por la otra margen tratando de llegar hasta Arenas del Rey.
Fornes es una excelente puerta de acceso al Parque Natural de Almijara y una de los accidentes geográficos más conocidos es su "Mesa". Basta planicie elevada que proporciona unas excelentes vistas de todo este curso alto del río y del pantano. Aquí aparece duplicada gracias a su reflejo.
Hay diversidad de ánades viviendo permanentemente en el pantano pero la mayoría de ellas son sumamente esquivas, miedo provocado por la presencia de cazadores en la zona. Estos patos, sin embargo, no tuvieron reparo ninguno en que me acercara a ellos.
Alguno de ellos era incluso "bicéfalo".
La orilla del agua es muy dispar a lo largo de mi recorrido. Hay zonas de "playa", otras de "acantilados" y otras en que la vegetación consigue acercarse hasta la misma agua.
Estos otros habitantes del pantano no tardaron en poner "agua de por medio" en cuanto detectaron mi presencia, así que sólo pude captar las salpicaduras en el agua de sus patas al tomar impulso antes de remontar el vuelo.
Ya de regreso, una vez que el sol había ganado altura y aportaba calor, aprecio el espacio que ocupa el pantano aprovechando la depresión que conforman las suaves laderas laterales.
De regreso me paro junto al Dólmen del Bermejales aprovechando unas mesas para tomarme el bocadillo.
Estoy sentado en uno de los bancos, encarado al pantano y teniendo de fondo la sierra coronada de nubes. Estas han sido mis vistas mientras degustaba un bocadillo de jamón y no sabría decir si me faltó bocadillo o me sobraron "vistas", pero la estancia se podría haber prolongado bastante más.
El Poblado de Bermejales se construyó a la par que el propio pantano. Hasta hoy no me había paseado por él, he aprovecho los cambios de planes para recorrerlo y conocer las distintas construcciones.
En esta amplia iglesia se prestaban (no se si si sigue haciendo, aunque su campana va informando del paso del tiempo), los servicios religiosos para los escasos habitantes del poblado que en invierno apenas sobrepasa el centenar aunque en verano se incrementa sustancialmente gracias a los visitantes del camping.
Me acerco de nuevo hasta el mirador porque hoy tengo intención de bajar hasta el cauce acercándome lo más posible al pie del dique del pantano.
Bajo los cortados, bajo el mismo mirador, me encuentro las ruinas de numerosas casas ubicadas aprovechando la protección de las paredes extraplomadas. Cuento hasta una veintena de casas. La espesa vegetación me impide alcanzar el lecho del río por lo que intentaré acceder por otro lugar.
Por porte y calidad constructiva estas casas debieron pertenecer a personal cualificado que estuvo por aquí mientras se construía el pantano.
Son construcciones muy distintas a las simples viviendas destinadas al personal. Estas, ademas de su amplitud, están rodeadas de espacios ajardinados y contaban con piscina y columpios.
He cumplido uno de los deseos que durante años he mantenido. Aprovechando que había personal técnico trabajando cerca del acceso a la bajada al pié de la presa, he pedido permiso para tomar algunas fotos y me lo han concedido.
Las paredes en la zona baja del dique de la presa, debido a filtraciones y a las pocas horas de insolación que recibe permite una vegetación de helechos que tapiza por completo las paredes verticales.
Los regueros de agua recogidos mediante canaletas recorren la zona baja que los conducen de nuevo hasta el cauce del río.
Desde el pié de la presa se aprecia toda su magnitud en esta imagen contrapicada.
Estoy de nuevo en la coronación de la presa. La estrecha carretera de acceso al pie de la presa donde se encuentran los edificios de la central se ve obligada a serpentear por la ladera hasta acceder a la cota por donde discurría el río Cacín.
Desde arriba, se abarca buena parte de la extensa lámina de agua que entre los varios ríos: Cacín con ayuda del Alhama mediante un canal, consiguen acumular en el pantano.
Antes de abandonar definitivamente el pantano en esta salida, fotografío la torreta por ser el mejor indicador de la altura que alcanza hoy el agua y las distintas marcas de tiempos de más llenado.