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miércoles, 17 de junio de 2020

Sierra Lújar III: Sendero de los mineros, Camino de los Rojos



Canciones mineras

Sierra de Lújar (1.878 metros).

Es la tercera incursión (Lagos, Lújar) en esta pequeña sierra y la primera por las laderas de la cara norte. Esta sierra se ha asociado siempre a la explotación minera obviando la riqueza botánica que contiene, riqueza que a pesar de los esfuerzos de algunos grupos la administración se muestra reacia a ampararla bajo alguna de los paraguas de protección posibles.

Vamos a ascender siguiendo el sendero de los mineros para una vez alcanzada la pista -junto al mirador- seguir remontando por la misma para avistar alguna de las explotaciones mineras. En el descenso bajaremos por la carretera hasta la explotación Minera de Órgiva S.L., que aparentemente es la que mayor actividad muestra.

Seguimos bajando hasta dejar atrás la carihuela que hace la carretera para abandonar definitivamente el polvoriento carril (barranco de los Castillejos) y retomar, ya por sendero, al encuentro primero de la Casa Forestal del Royo y una pequeña balsa a escasos metros por debajo de las ruinas de la casa, continuar por el denominado Camino de los Rojos: Escarihuela de los Locos, para acabar en la carretera asfaltada, justo en el desvío de entrada hacia la población de Los Tablones.

En las siete horas que hemos empleado en el recorrido semi-circular, hemos caminado algo mas de veinte kilómetros y salvado un desnivel de 900 metros.


Al comienzo de la pista (a unos dos kilómetros de la carretera entre Órgiva y Vélez de Benaudalla), tras unos centenares de metros nos encontramos este gran camión abandonado y justo enfrente arranca el sendero.

El sendero (de los Mineros) gana altura de forma contundente lo que nos permite poder abarcar visualmente gran parte de la depresión y vega del río Guadalfeo.

No solo la población de Órgiva sino algunos de los pueblos de las laderas sur de Sierra Nevada se van mostrando junto con la población diseminada que ocupa esta amplia y fértil depresión. 

A lo largo del sendero iremos encontrando paneles con información sobre vida y costumbres de los mineros.

Tras un tramo final con excesiva pendiente (me dio la impresión de que se ha perdido el trazado inicial con sus idas y venidas por la ladera), alcanzamos la pista unos metros por encima del Mirador de los Mineros.

Seguimos ganando altura, ya por la pista, a la vez que arrecian las rachas de viento, recorrido que nos va mostrando bocaminas y resto de construcciones.

Peña emergente cuyas formas nos llamaron la atención. Parecen estratos curvados y dislocados con una curvatura casi perfecta.

Enseguida alcanzamos las primeras construcciones, algunas de gran tamaño, pero todas en estado ruinoso.

A finales del siglo XIX había en explotación en esta sierra 59 minas de plomo, 5 de cobre y alrededor de 2.000 trabajadores. Actualmente se extrae fluorita.

El autor fue impelido a posar en la entrada de esta galería para apreciar el tamaño de su boca. Aunque no se aprecia, unos metros adentro estaba estacionada una gran excavadora. Foto cedida por Antonio M.


En una de las curvas de la carretera esta torreta que nos pareció de comunicaciones, totalmente rodeada de escoria, lo que dificultaba sobremanera el acceso. 


Esta bocamina nos llamó la atención porque al ser el material de su entrada menos compacto optaron por proyectarle cemento para evitar desprendimientos.

Gran alberca donde se recogía agua de lluvia que se decantaba en una cubeta previa.


Hemos alcanzado la cota suficiente como para avistar juntos los dos pantanos: Béznar y Rules (derecha e izquierda respectivamente).



Pozo de ventilación de una galería inferior protegido con un muro en una de las curvas de la carretera.

En la entrada a otra mina, un poco apartada del trazado principal de la carretera, todo este material abandonado.

La Sierra de Lújar presentaba un auténtico tapiz vegetal: piornal, jaras, tomillos, espartos, entre otras cubren literalmente todas las laderas. Entre los arbustivos, diferentes especies de pinos, encinas, algarrobos, quejigos, majuelos, durillos.

El sendero atraviesa las laderas sin perder cota en sus primeros tramos.

Alcanzamos la casa forestal  del Rollo en ruinas.

Y una pequeña balsa en la vertical de la casa en cota algo más baja. Balsa de construcción o restauración reciente, (que por extensión y profundidad nos pareció que tenía como objetivo la recuperación de anfibios) donde posó gentilmente mi compañero.

Junto a la pequeña balsa y aprovechando la parada para el bocadillo.
La escarihuela que hace la carretera justo antes de llegar a la propiedad de la empresa Minera de Órgiva.

Ya en la Loma del señor Rivas avistamos la primera torreta (arrancada de su base y esparcida en trozos por la loma) que sustentaba el cable que bajada el mineral desde las minas del Conjuro

En la siguiente media hora avistaríamos hasta otras cinco torretas en mucho mejor estado.




Sierra de Lújar (Granada), 3 de marzo de 2020.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Sierra Lújar II. Lagos - Granada




La Sierra de Lújar ubicada al sur de la provincia de Granada, está delimitada al norte por el río Guadalfeo y al sur por el mar Mediterráneo, alcanzando en su cota más alta (Cerro de los Pelaos) los 1.887 metros de elevación sobre el cercano mar.

Debido a su rango altitudinal encontramos en sus laderas representación de los pisos termomediterráneo, mesomediterráneo y supramediterráqneo a lo que ayuda su orientación en sus caras expuestas a las brisas marinas aportando humedad que proporciona amplia variabilidad publiométrica, según vertientes.

Es una pequeña sierra caliza y dolomítica que ocupa alrededor de 90 kilómetros cuadrados. Destacan los numerosos y profundos barrancos que existen en todas sus vertientes: Entabicada, Lagos, Lújar o Carihuelas, Algibe, Almez, Alayón, de las Cuevas, Castillejos (el más largo y profundo de todos ellos), del Olivo, Vicario, Algarrobo y Víboras. 

Hoy partiendo de la población de Lagos voy a intentar ascender hasta una de sus cimas para conocerla un poco más, no la cima sino la sierra en general. Es la tercera visita que hago y no descarto alguna más.(aquí).

El recorrido me ha ocupado alrededor de cinco horas. Una jornada corta pero intensa en esfuerzo.

Primer avistamiento de la población de Lagos

Tras algunas curvas por una carretera estrecha voy acercándome a Lagos, desde donde he decidido iniciar hoy la caminata.


Este es el objetivo autoasignado para hoy. La cercanía al mar y la altitud hacen que la pendiente de sus laderas sea la característica dominante.
Entre la iglesia de la población (junto a la que he aparcado) y la cumbre a la que he decidido ascender (alrededor de 1000 metros verticales) hay poca distancia, lo que se traduce en pendiente endiablada.

A las afueras del pueblo atravieso algunas parcelas de almendros totalmente abandonadas.

En mi ascensión voy a dejar siempre a mi derecha el barranco Lagos.

Asciendo serpenteando por la loma, además de por la pendiente, para acercarme a las distintas bocaminas de antiguas explotaciones mineras.

Muro que diviso en la ladera contraria a la que transito.

En la otra vertiente del barranco aparece este estructura.

Barranco de Lagos, uno de los muchos que se han ido formando en estas laderas serranas.

Lagos es una población que se asienta en la ladera sur de la Sierra de Lújar y que apenas consigue contar con dos decenas de habitantes de forma permanente.


La laderas van ganando pendiente conforme las asciendo. El esparto es la planta dominante. 


Las zonas próximas al eje del barranco, mucha más descarnadas, no son capaces de sostener apenas vegetación, adoptando la típica forma acarcabada.

A medida que asciendo gano en panorámica, abarcando cada vez más territorio visualmente. 
Además de los cortados cercanos comienzo a individualizar las sierras cercanas: Tejeda y la de los Guájares. 

La aparente cima parece cercana pero es falsa. Tras ella se esconde la verdadera con otra subida de muy fuerte pendiente. 

En las frecuentes y obligatorias "paradillas" (o serán mejor "pensadillas" de si seguir o no?) domino amplias franjas de costa. 

La capital de la costa granadina: Motril.

A la derecha Salobreña.

En mi ascensión me asomo al barranco de la Entabicada que queda a mi izquierda.

Estuve tentando de intentar la ascensión por este barranco de la Entabicada pero viéndolo ahora, creo que hice bien optando por éste de Lagos, algo menos duro. 

De nuevo las obligadas paradas para recuperar (la subida alcanzaba frecuentemente los 45 grados de pendiente). Motril y Almuñecar en la misma toma.

No quiero olvidar a mi fiel acompañante. Vino a recibirme al llegar al pueblo y no se si por aburrimiento o por generosidad decidió acompañarme durante toda la mañana. Si ella enseñaba esa lengua imaginaros cómo iba yo.

Los invernaderos van escalando cada vez más las laderas lo que está ocasionando graves daños ya que los desmontes se echan a las ramblas limítrofes y los restos orgánicos e inorgánicos abundan por todas partes. 

Estoy bastante cerca de la cima. El pueblo se ha quedado muy lejos y desde aquí se ve tan pequeño como en realidad es.

Este último tramo del barranco colindante tiene una pendiente mucho mayor que el que yo transito.

A la altura de los 1500 metros comienzan las encinas a ocupar el terreno.

De nuevo bastante bajo decido desviarme hacia una fuente para que beba la perra (se lo ha ganado) y compartir con ella un bocadillo, su compañía bien lo merece.

Nos hemos conocido hoy y sin embargo sólo me ha abandonado un par de ratos cuando las cabras despertaban su instinto cazador (carreras baldías ya que éstas mostraban mucha más pericia y velocidad que la perra).

La escondida fuente donde hemos saciado la sed y paliado el hambre.

A media bajada las nubes habían ocupado todas las cimas por lo que bajarme antes de lo previsto ha sido una buena idea, además, así me evito acudir a la excusa del cansancio.


Sierra Lújar desde Lagos, Granada. 20 de febrero de 2018.