Mostrando entradas con la etiqueta Floranes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Floranes. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de octubre de 2014

Sierra de Baza IX: (insinuando un recorrido) -Granada


El amanecer nos pilla en el camino.

Refugio Floranes.

El recorrido es ameno por la vegetación y el paisaje.

El bosque de ribera colorea el paisaje.

Formas rocosas atractivas. ¿Alguien ha visto la cabeza del perro?

Primer encuentro con el arroyo Bodurria.

Arredondo.

Mostrando el paso del tiempo.

Arroyo cercano al Área El Pinarillo.

Área recreativa "El Pinarillo".

Los serbales aportando su peculiar nota amarilla.

Cortijo La Loma.

El encanto de las casas abandonadas nos atrae.

Cortijo La Fabriquilla.

Exuberancia frutal.

Desde la era del paraje Tío Capote.

Secuoya en Floranes.

Mirador de Barea.

Montículo rocoso donde se ubica el mirador.

A media bajada hacia Gor nos paramos a refrescarnos.

Retazos de colorida vegetación allí donde el agua aparece.

Gor desde su mirador.




Fecha:18-10-2013                                                                        Floranes 9h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                                             Arredondo 10'15h.
Duración: 6'45h. (Circular)                                                           Tío Capote 12'45h.
Desnivel en subida: 300 metros                                                    Floranes 13'15h.
Rangos de temperatura: de 13ºC a los 26ºC                                Mirador de Barea 13'50h
                                                                                                        Gor 15'45h.


El año pasado hice una serie de salidas para conocer la Sierra de Baza y tras los comentarios en casa sobre las impresiones mi hijo Carlos me arrancó el compromiso de volver a hacer algún recorrido cuando el tuviera algún día disponible durante la semana. Es cierto que esta sierra en verano y otoño sin lluvias es algo árida, por lo que siempre recomiendo sus visitas en la primavera, pero los que tienen obligaciones laborales no siempre disponen de sus días libres cuando quieren.

Así que hoy decidimos hacer una incursión por la zona sureste de la Sierra de Baza. Nos adentramos por Caniles (GR 800) para ya bien altos encontrarnos una pista de tierra a derechas con el indicador de Floranes. Una vez llegados a la edificación rotulado como refugio, abandonar el coche e iniciar uno de los senderos que a sus puertas tienen inicio.

Elegimos el denominado Floranes – Arredondo por ser el mas largo y por entender que dada la curiosidad zoológica y botánica de mi hijo va a ser el que más le satisfaga. Se inicia el caminar por un carril de tierra que en ligera pendiente busca un collado donde a su vez se subdivide en dos recorridos. El de la derecha desciende hasta el paraje denominado Tío Capote, es un corto sendero de apenas una hora que lleva hasta unas ruinas de cortijos algo por encima del arroyo.

Nosotros seguimos el de la izquierda, que continúa un tramo todavía por la citada pista para tras unos centenares de metros y tras atravesar un puente quedarse reducido ya a sendero. Los pinos y encinas van a ser predominantes durante todo el recorrido, los espartos y las aromáticas cubrirán el suelo. Esta sierra es prolífica en setas pero la falta de lluvias de estos últimos días no propician su aparición así que apenas nos encontramos algunos buscadores. Parece inconcebible que alguno de ellos, mayor, siga usando una bolsa de plástico para la recolección, desgraciadamente necesitamos para hacer las cosas bien que nos tutelen hasta en nuestros ratos de esparcimiento.

El sendero recorre las lomas a una cota cercana a los 1500 metros durante más de una hora. En este recorrido nos tropezamos con varios jabalíes que rápidamente desaparecen entre la maleza. Anteriormente, en la carretera de acceso avistamos un par de ciervos, también muy esquivos, no en vano unos y otros son objeto de caza en el Parque Natural. Entre los recolectores de setas y los abundantes cazadores han dejado “sembrado” todo el recorrido de basura. Hemos ido viendo cascos de botella y latas de refrescos colgados en las ramas de los árboles, bolsas plásticas y cajetillas de tabaco durante toda la jornada y pañuelos de papel no han faltado a lo largo de nuestro caminar, una verdadera pena.

Durante la primera hora de recorrido vamos avistando en la loma de enfrente (solana) diferentes cortijos, todos ellos en estado avanzado de abandono o simplemente en ruinas: la Fabriquilla, Cortijo La Loma, Pinar Hoya, Cortijo Bodurria y el propio Arredondo. Esta sierra fuertemente poblada hasta la primera mitad del siglo pasado sufrió en su segunda mitad una fuerte emigración auspiciada por las duras condiciones climáticas y la falta de rentabilidad de las pequeñas aunque numerosos explotaciones mineras.

El último tramo del sendero ya en bajada se acerca hasta el arroyo Bodurria para una vez cruzado ascender por la ladera contraria en busca del Cortijo Arredondo algo mas elevado en la ladera. Es un edificio actualmente cerrado, asentado en medio de numerosas paratas repletas de nogales, de los que no hemos conseguido ver ni un sólo fruto. Los únicos residentes son algunos pastores que aprovechan estos terrenos para alimentar numerosos rebaños donde se mezclan las cabras y las ovejas a partes iguales.

Estando en las cercanías de Arredondo llega uno de los mencionados rebaños. Tras saludar al pastor (Fin de semana) aprovecho para, dado su inmejorable conocimiento del terreno, indagar un posible recorrido circular y evitarnos volver por donde hemos venido. Amablemente nos ilustra de posibles alternativas que nosotros vamos a seguir. Nos sugiere volver por la loma donde se asientan todos los cortijos que hemos ido avistando en nuestra ida, para acabar haciendo el otro sendero que saliendo de las cercanías de Floranes se dirigía hasta Tío Capote. A mi me encanta la posibilidad ya que en mi anterior estancia aquí intuí la posibilidad del recorrido pero no me atreví por desconocimiento del terreno.

Siguiendo las indicaciones nos acercamos por la pista forestal hasta un área recreativa cercana “El Pinarillo”. Ubicada un poco por debajo de la carretera y lindante con un barranco por el que discurre un arroyo tributario del Bodurria. Tras la visita, volvemos a la pista para tras cruzar un pequeño puente tomar un desvío a la derecha que es el que daba servicio a los cortijos mencionados y digo daba, porque su deterioro, los amplios y profundos socavones junto con los cauces abiertos por el agua de las tormentas que lo recorren hacen casi imposible su tránsito para vehículos.

En nuestro descenso nos encontramos primero con una alberca y algo más abajo el Cortijo de la Loma rodeado, al igual que Arredondo, de amplios espacios poblados de nogales. Actualmente usado como redil para el ganado o cobijo circunstancial de cazadores, es el que mantiene la techumbre en mejor estado ya que los siguientes sólo mostrarán sus ruinas.

Seguimos descendiendo buscando algunos senderillos que nos faciliten el acercamiento hasta La Fabriquilla. Amplio cortijo que solapaba las tradicionales labores agrícolas y ganaderas con la fundición de plomo. En unas ruinas situadas algo por encima del propio cortijo todavía se puede apreciar en los muros laterales al menos dos pequeños hornos donde se fundía el mineral para la obtención del metal. A un lado destaca el montón de escoria que se fue acumulando durante su época productiva.

Hay que seguir descendiendo buscando la linea colorista del bosque de ribera que acompaña todo el recorrido del arroyo Bodurria, hasta encontrar un paso libre de maleza y zarzas donde cruzarlo para remontar por la ladera contraria buscando las extensas ruinas de otro complejo de cortijos: es el denominado Tío Capote. Compuesto hasta por una docena de construcciones con la era en su parte más alta. Detenernos en ella para apreciar, desde arriba, el conjunto de construcciones por encima de las choperas y algunos serbales que empiezan a adquirir los típicos colores amarillos y anaranjados del otoño, antes de reiniciar la marcha.

Ya sin detenernos, remontamos hasta llegar de nuevo al Refugio Floranes donde además de apreciar las cuatro secuoyas que hay junto a la alberca rodear el edificio, que el permanecer cerrado a cal y canto no impide que se vaya deteriorando a ojos vista. Supongo que no ayudan las numerosas visitas de personas que buscando las setas pasan por el lugar y seguramente no todos respetuosos con el entorno.

Decidimos remontar ya en el coche, los seis kilómetros que nos separan del Mirador de Barea hasta volver a introducirnos por otra pista que discurre por un trazado superior. Tras dos kilómetros por la misma nos encontramos a la derecha un montículo formado por rocas muy fracturadas que ha sido aprovechado para habilitar en su cima un original mirador. Desde él se contempla, en días soleados como hoy, medio Parque Natural así como las sierras limítrofes, desde Sierra Nevada, hasta la de Cazorla y Sagra.

Para regresar optamos en lugar de volver sobre nuestros pasos, atravesar todo el Parque para buscar la salida por el pueblo de Gor, ya cercano de nuevo a la autovía. La carretera, a tramos con profundas rodadas, hay que tomársela con calma por lo que los algo mas de veinte kilómetros nos van a llevar alrededor de la hora. Paramos en una fuente con estanque adyacente y atravesamos Las Juntas y Los Corrales, pequeñas poblaciones incrustadas en el propio Parque y que anteceden por este recorrido a Gor.

Antes de acceder a la población hacemos la última parada en el mirador del Cerrillo de la Horca del que se abarca toda la vaguada donde se asienta el pueblo y donde mediante paneles explicativos nos informan de las circunstancias geológicas del terreno que estamos avistando. Solo nos queda atravesar la población de Gor.

Sólo nos resta buscar la autovía para regresar a Granada.

Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.











miércoles, 28 de noviembre de 2012

Sierra de Baza IV - Floranes Cortijos del tío Capote y Arredondo (Granada)

Entrada por el carril a la Casa Forestal de Floranes.

La mañana no pintaba nada bien.

Justo por encima del cortijo del Tío Capote se acaba el sendero.

Ruinas del cortijo "Tío Capote".

Antiguos bancales para el cultivo en las inmediaciones del cortijo.

El abandono de décadas se deja notar.

El arroyo Bodurria con la Fabriquilla detrás.

Restos de los hornos embutidos en los muros laterales.

Lo que queda del edificio principal.

Vista general de "La Fabriquilla".

Paseando por la ribera del arroyo.

Iniciando el segundo recorrido.

Poco después de pasarlo el carril mengua a sendero.

Cuando los pinos escasean aparece el esparto.

Vuelven a bajar las nubes.

Cortijos avistados durante el recorrido en la loma de enfrente (solana).

La niebla baja apenas me deja ver éste.

Acercándome de nuevo al arroyo Bodurria.

Finalizando el segundo sendero.

Descomponiéndose de pié.

Arroyo Bodurria.

Restos de nieve sobre manto de espìculas cobrizas.

Mirador de Barea.

Escalera de acceso al mirador.

Desde el mirador, lo que las nubes me dejan ver.

Desde el mirador: las nubes van ganando terreno.





Fecha:15-11-2012                                                                Refugio Floranes                 9’00h.
M.I.D.E.:2,2,2,2.                                                                 Cortijo Tío Capote             10’00h
Duración: 7h30’ (29.000p)                                                  Bifurcación                         11’15h
Desnivel en subida: 320 metros                                         Cortijo Arredondo              12’30h
Rangos de temperatura: de 8ºC a los 12ºC                       Refugio Floranes               14’00h 
                                                                                             Mirador Barea             14'15h-15'30h


Una sociedad será grande cuando los ancianos siembren árboles aunque sepan que nunca se sentarán a su sombra.

Esta cuarta visita al macizo de la Sierra de Baza tiene como punto de partida el mismo de la anterior: Casa Refugio de Floranes y también como en la anterior voy a intentar enlazar dos recorridos ya que su longitud no es excesiva y su desnivel acumulado tampoco: 320 m. Los senderos propuestos para hoy sólo comparten algo menos de media hora de marcha en su inicio y son lineales en el resto ambos.

El primero se denomina Floranes – Cortijo del Tío Capote con una longitud de algo menos de dos kilómetros y un desnivel algo superior a los 200 metros. El segundo Floranes – Arredondo, más extenso se prolonga durante más de cinco kilómetros presentando un desnivel de poco más de 100 metros. Calificados con dificultad media con trechos de fuertes desniveles.

Para acceder al punto de partida me remito a la entrada anterior donde detallé cómo llegar: Sierra de Baza III. (Punto kilométrico 32'4 de la señalización antigua). Las buenas previsiones metereológicas no se han cumplido. A la llegada caía una fina lluvia, abundante y racheada, que no aconsejaba iniciar la marcha. Después de tantos kilómetros merecía la pena esperar y eso he hecho hasta las 9 de la mañana en que por fin ha dejado de llover y he podido iniciar la ruta.

Floranes – Cortijo del Tío Capote.

La información me anticipa que por este sendero voy a descender hasta las aguas del arroyo Bodurria, entre pinares al principio, atravesando zonas adehesadas salpicadas de cortijos para acabar caminando por entre bosque de ribera junto al cauce del río Gallego. A tramos iré totalmente “ciego”, para desembocar, de pronto en algún claro como inmenso mirador.

El sendero parte como los de la anterior entrada junto a la casa forestal de Floranes. Comienza el recorrido por una pista que tras unos cientos de metros nos situará en los inicios de los dos recorridos programados para hoy, una vez que llego hasta un cortafuegos junto a un amplio collado entre dos cerros significativos: a mi izquierda el más alto, el de Alonso (1.700 m.), y a la derecha el Cerro Panizo (1.608 m.), collado utilizado habitualmente como aparcamiento de los buscadores de setas.

En este punto comienza la balización del primer recorrido de hoy con un fuerte descenso (desnivel máximo 209 metros). Esta senda discurre de forma paralela a un barranco transitado por uno de los múltiples arroyos que acaba como todos ellos, tributando al Bodurria. Aquí comparten territorio con los pinares de repoblación, las encinas y gran variedad de plantas aromáticas. Estas plantas permitieron el desarrollo de actividades como la apicultura o la elaboración de esencias naturales (tomillo, romero, espliego y mejorana).

Todo el Parque está salpicado de cortijos (margen izquierda del arroyo, solana de la ladera), en su mayoría en estado ruinoso, pero aun así son un testimonio de la arquitectura popular con características claramente adaptadas al medio. Como confirmación a lo expuesto aparece de pronto, la señalización de “fin de sendero”, justo por encima de la era del cortijo del Tío Capote, donde destacan las estructuras de lo que debió ser casa principal junto a corrales, la propia era, pajar y bancales de cultivo, (todo ello en ruinas).

Sigo descendiendo loma abajo, ya sin sendero que me guíe, para poco más adelante, tras atravesar el pequeño barranco Plaza, llegar al propio cauce del arroyo Bodurria, que una vez cruzado me permite deambular por las distintas paratas bajas del cortijo así como las ya pertenecientes a otro que se asentaba enfrentado al primero “La Fabriquilla” (antigua fundición de plomo), también en ruinas pero del que todavía se pueden apreciar los restos de los hornos encastrados en los propios muros, donde fundían el mineral así como alguna ventana con sus rejas.

Una vez satisfecha la curiosidad y recorrido un tramo del arroyo, con abundante agua de la nevada y de la lluvia, sólo me queda retroceder hasta el inicio para emprender la andadura por el segundo sendero previsto para esta jornada. Aunque corto en su recorrido éste sendero presenta fuerte rampa de subida, toda ella acumulada en el regreso.

Floranes – Arredondo

Este segundo recorrido por paisajes prácticamente despoblados pero con claras huellas de la presencia humana hasta épocas recientes, transita entre pinares, bosques de ribera y terrazas de cultivo. Quedan restos de antiguos cortijos, avisto algún molino e incluso una antiquísima fundición de plomo. Este sendero se puede hacer como prolongación del de Bastidas Floranes, ocupando así una buena jornada de campo.

Iniciamos el recorrido por pista forestal dejando a nuestra derecha el descrito anteriormente, para continuar por la carretera que pronto dejará de serla tras salvar un pequeño barranco por un conservado puente, para convertirse en un sendero que a media ladera atravesará multitud de barrancos, dominando gran parte del curso del arroyo Bodurria, que mantendré hasta el final siempre a mi derecha.

Mientras recorro el sendero, avisto en la ladera de enfrente, diversos cortijos: La Loma, o el de Pinar Hoya, la antigua fundición de plomo conocida como La Fabriquilla; todo un rosario de cortijos abandonados. En el discurrir de mi andar percibo casi de continuo el rumor del agua que baja por los barrancos de Plaza y de la Petronila y el más llamativo, el propio Bodurria señalizado por la cinta vegetal compuesta de álamos, juncos, mimbres y zarzas que aportan su colorido peculiar.

El despoblamiento general que aprecio en esta zona es similar al que sufre otras zonas del Parque Natural, producido mayoritariamente durante los años sesenta del siglo pasado originado por las masivas emigraciones.

La escasa nieve que resiste tras la reciente nevada de este fin de semana pasado, destaca en pequeñas manchas, allí donde la temperatura o la lluvia de hoy no la ha desecho, sobre el manto cobrizo de las espículas caídas que cubren el suelo.

El tramo final del recorrido recoge tanto un tramo de bajada hasta cruzar el Bodurria, como una subida de alrededor de algo más de un kilómetro, por el que atravesamos una zona de terrazas de época musulmana y hoy cubiertas por los pinares de repoblación, aunque alguna de ellas aun muestra plantaciones de nogales. El cortijo de Arredondo con sus construcciones de piedra pone fin a este sendero.

Existe constancia documental de esta finca desde 1626, propiedad de una familia bastetana de origen prerromano. La formaban tres cortijos: Pinarillo, Carrasquilla y el de Arredondo, con las laderas cubiertas de encinares y pinares y las vegas dedicadas al cultivo con variados árboles frutales, que todavía se pueden apreciar en los alrededores del cortijo, en las distintas terrazas creadas para el aprovechamiento agrícola, tanto de cereales como de frutales, siendo la complementaria ganadería la fuente principal de ingresos.

Durante el recorrido, si se hace en silencio, se pueden avistar los ciervos y las cabras, muy esquivos ambos en esta sierra debido a la caza a la que se ven sometidos, así como las huellas en el terreno de los jabalíes patentes por sus hozadas en busca de raíces o los revolcaderos donde toman sus baños de barro. Los zorros también abundantes muestran su presencia por las deposiciones típicas, ya que comparten en numerosas ocasiones senderos, haciendo recorridos generalmente nocturnos de hasta cuarenta kilómetros.

Sólo resta volver sobre mis pasos para disfrutando los paisajes que llenan estos recorridos en sentido contrario y con otra luz, ya que a ratos levanta la niebla algo para después volverse a recostar en las laderas, regresar hasta el punto de partida: la Casa Forestal Floranes, para antes de retirarme definitivamente, disfrutar con la vista de los secuoyas cercanos a la entrada de la casa.

Recorrido apto para todas las edades ya que no presenta rampas pronunciadas, el sendero es amplio y está bien marcado y delimitado y su longitud (once kilómetros, ida y vuelta), es apto para casi cualquiera. Las panorámicas y la vegetación hacen recomendable su visita en otoño y/o durante la primavera tardía.

Mirador de Barea

Ya con el coche salgo a la carretera, para antes de concluir definitivamente la jornada, remontar por ella unos seis kilómetros, donde nace un carril a derechas en que se anuncia, entre otras direcciones un mirador. El tráfico está restringido así que aparco y hago el trayecto de unos dos kilómetros a pie. Quiero visitar uno de los miradores que más amplias vistas de esta sierra ofrece al caminante: Mirador de Barea. Desde él se divisa prácticamente medio Parque Natural de Sierra de Baza, al menos eso publicitan las informaciones leídas, hoy yo, debido a las nubes bajas no he tenido tanta amplitud de miras. En teoría si el día lo permite se podrían divisar otros espacios naturales como son la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas, Sierra de Castril, Sierra de la Sagra, Sierra de María y Sierra Nevada.

Ubicado en la cima de una pequeña elevación rocosa, junto a una de las curvas de la pista forestal, se ha acondicionado con una escalinata confeccionada de piedra por la que ascender hasta la cima, protegida con balaustrada de troncos de pino sobre pilares de piedra. El sitio es inmejorable y la extensión que se llega a visualizar es extensa y variada.

Dentro del espacio que abarco de esta sierra destacan los calares (grandes masas calizas de relieve suave y redondeado), como el de Santa Bárbara (2.271 m.), techo a su vez de este parque), el de Rapa y el de San Sebastián, formando barrancos y cumbres casi inaccesibles lo que proporciona protección y cobijo a algunas especies de flora y fauna. Destacar la línea de vegetación que por su distinta coloración atrae mi atención: el bosque de ribera que alimenta el arroyo Bodurria y que lo dibuja durante largo recorrido visible por su barranco.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.



jueves, 15 de noviembre de 2012

Sierra de Baza III (Floranes-Cerro Panizo y Bastidas) (Granada)

Encrucijada de caminos.

Bosque de pinos de repoblación.

Comienzo a divisar las lineas de colores que dibujan los bosques de ribera.

Mirador Bastidas, estrategicamente colocado.

Desde el mirador Bastidas domino una gran parcela de esta sierra.

Los "frutos" otoñales emergen después de las lluvias.

El sendero a tramos amplio y cómodo.

Pequeño puente en el recorrido de la acequia para salvar un barranco.

Restos de un antiguo molino algo por encima del arroyo.

Conjunto de cuevas denominadas de "La Golfa".

Panal en el techo de una de las cuevas de La Golfa.

Cortijada "La Bastida" en reconstrucción.

Uno de los varios pilones existentes en el área Bastidas.

Área recreativa "Las Bastidas".

Amplia gama de colores para disfrutar.

En otoño los arroyos quedan marcados por el color.

Casa forestal Floranes.

Floranes con escalinata y arco de entrada.

Vista general del área recreativa "Los Olmos".

El arroyo de Las Motas atraviesa el área Los Olmos.

Grandes árboles que con su sombra ayudan a hacer agradable la estancia.


Zona de mesas y barbacoas de "Los Olmos"



Fecha: 31-10-2012                                                 Refugio Floranes                 8'30h.
M:I:D:E:: 2,2,3,3.                                                     Mirador Bastidas                 9'00h.
Duración: 6'30h. (30.000 p.).                               Bifurcación                           9'30h.
Desnivel en subida: 500 m.                                  Cueva de la Golfa               10'30h.
Rangos temperatura: 2'5ºC - 15ºC.                   Área recreativa Bastidas  11'15h-11'45h
                                                                                   Refugio Floranes                 15'00h

En otoño del año pasado hice mis primeras incursiones a la Sierra de Baza y recorrí los cortos senderos que hay junto al Cortijo Narvaez (Centro de interpretación) y otro algo más largo, coincidiendo con un tramo del GR-7. Este otoño quiero hacerle al menos otras tres visitas para adquirir un conocimiento más amplio y completo de esta pequeña pero elevada sierra que tengo algo olvidada.

Como los recorridos a los que he tenido acceso documentalmente a través del personal que trabaja en Medio Ambiente, son algo cortos voy a tratar de enlazar al menos dos de ellos en cada uno de mis acercamientos a esta sierra. Hoy tomando como punto de partida la casa refugio de Floranes para recorrer dos senderos señalizados denominados: Floranes – Cerro Panizo y Floranes – Bastidas.

El primero es mitad lineal y mitad circular con un recorrido de unos tres kilómetros y se solapa en parte con el segundo con el que comparte algo menos de un kilómetro. Este segundo es lineal en su totalidad y con un recorrido de unos cuatro kilómetros. Calificados con dificultad baja y media respectivamente presentan un desnivel acumulado de unos 400 m. aproximadamente, espero recorrerlos en un tiempo de unas seis horas.

Para llegar al punto de salida (Casa forestal de Floranes) tengo que recorrer unos ciento treinta kilómetros que separan este enclave de Granada. Tomo la autovía de Murcia para abandonarla al entrar en la población de Baza porque aquí tengo que enlazar con la A-334 (Caniles) y llegado a esta población tomar la comarcal GR-8101 dirección Escullar. Tras unos 14 km me desvío por un carril que nace a la derecha que nos adentra en la sierra y parque natural por donde he decidido encaminar mis pasos hoy.



Floranes – Cerro Panizo. Algo por debajo de la Casa Forestal Floranes encuentro los distintos paneles anunciadores de los senderos. Inicio el sendero por la derecha, por el camino que baja por el barranco Floranes. Voy a caminar por entre pinares de repoblación durante todo el día. A medio camino me encuentro una bifurcación, es un corto sendero que me acerca hasta el mirador de Bastidas. Desde aquí se domina prácticamente todo el valle de Bodurria, llamándome la atención los verdes intensos, lavados por las lluvias de estos días, y los ocres y amarillos del bosque de ribera que se asienta en las márgenes de los arroyos.

Desde este mirador se obtienen una de las mejores vistas de esta parte de la sierra: cortijo de Bastidas y de Balsillas, Cuevas de la Golfa, barranco de la Tejera y los calares de Rapa y Santa Bárbara. Volver sobre mis pasos para reintegrarme al sendero circular. El recorrido se limita a rodear el cerro Panizo (1.532 m.) al que subiré ya de regreso, antes de volver a la bifurcación para iniciar el segundo sendero del día. Casi toda la sierra está repoblada de pinares, predominando el resinero, a los que sigue el carrasco, silvestre y salgareño. Todas estas repoblaciones se efectuaron entre los años cuarenta y setenta del siglo pasado.

Es un corto sendero apto para todos los públicos ya que sólo tiene una pequeña subida casi al final que en ningún caso debe desanimar a nadie. El recorrido se puede hacer en su totalidad en alrededor de una hora. Si vamos en silencio podremos avistar cabras aunque bastante más esquivas que las que me encuentro en Sierra Nevada, aquí apenas se dejan ver.

El terreno en estas lomas está lleno de pequeñas paratas que se usaban para sembrar frutales, en algún caso sólo un árbol o para acumular algunos metros cúbicos de tierra donde sembrar cereales con los que aumentar los escasos recursos con que contaban los antiguos pobladores de esta sierra dedicados casi en exclusividad a la ganadería.



Floranes – Bastidas. Durante este recorrido que según la información debe durar algo menos de dos horas, al ser lineal me va a ocupar alrededor de las cuatro. La información que poseo habla de iniciar el recorrido en el Área recreativa Bastidas para terminarlo en Floranes. Yo lo voy a hacer en sentido contrario para la ida y en el recomendado para la vuelta ya que se trata de un recorrido lineal. Los primeros tramos del sendero son de bajada moderada y a veces brusca por el barranco de Floranes. Conforme voy bajando noto como la humedad se va adueñando del terreno y del ambiente, buena muestra de ello son las frecuentes setas que voy avistando, generalmente junto a los troncos de los pinos y la mayoría de buen tamaño. Las lluvias de estos últimos días y el tupido bosque hacen que el ambiente húmedo se mantenga durante más tiempo, todo ello ayudado por las moderadas temperaturas que tenemos ahora.

El recorrido está señalizado mediante postes indicadores de madera y allí donde estos escasean o sencillamente faltan se levantan hitos (apilamientos de piedras), confeccionados por los usuarios de estos senderos con excelente criterio. Entre unos y otros ha quedado el sendero totalmente visible aun en aquellos lugares en que por algún desprendimiento o junto a los arroyos en que la caída de la hoja o la abundante maleza suelen ocultarlo, colaborando a que su seguimiento resulte más fácil y sea difícil perdernos.

Cuando pierdo altura y me acerco a los barrancos el paisaje cambia radicalmente, cambio el verde intenso de los pinos por los amarillos de los álamos que se alinean en los barrancos ocupando la zona más cercana al cauce. Así desde arriba se dibujan las líneas de más humedad, que en esta zona, son todos los fondos de los barrancos, destacando el del Bodurria por su longitud y su mayor amplitud a tramos.

Una vez atravesado el arroyo comienzo la ascensión hasta los cortijos de Bastidas. Una serie de construcciones en los que se está, o estaba, trabajando en su recuperación (actualmente no he apreciado ninguna actividad). Aquí hay que estar atentos para no perder el sendero de bajada, yo he optado por enlazar con el carril y hacer toda la bajada por el mismo. A la vuelta recorreré el sendero.

A media subida me detengo en lo que aparenta ser un excelente mirador natural, ubicado a la misma altura en que se encuentran las cuevas, justo en la loma de enfrente, permite distinguir los distintos cobijos aprovechados tradicionalmente para los rebaños, ampliados con muretes de piedra para aumentarlos y dar mejor cabida a los rebaños . Algunas de las oquedades se han preparado mejor para habilitarlos como cobijo para los pastores. Las muestras de fuego dejan patente el prolongado uso a través del tiempo de estas cuevas.

El área recreativa Bastidas es un lugar aparatado a ambas orillas del rio, ensombrado por los álamos a ambos lados del cauce, con diferentes mesas, barbacoas y piletas de agua. En su día dispusieron de servicios actualmente “fuera de uso” como nos ilustra la leyenda. Me ha parecido un sitio mágico por la abundancia de agua, por el suelo tapizado de hojas a medio descomponer y la humedad abundante le dan un olor especial, por otro lado el silencio y la soledad de los que he disfrutado el rato en que he permanecido en ella comiéndome el bocadillo han ayudado.

El regreso se ha alargado algo más porque me he acercado para visitar las cuevas de La Golfa, encontrándome que los únicos usuarios que hoy las habitan han sido unos cientos de ajetreadas abejas que han colgado su colmena (unos cinco panales) en el techo de una de las cuevas. Todavía me entretengo aun mas por querer seguir un carril avistado esta mañana al inicio de la jornada. Después de seguirlo un rato me he dado cuenta que enlazaba con uno de los recorridos previstos para otra salida por esta sierra, por lo que definitivamente he regresado.


Área recreativa “Los Olmos”. Ya de regreso, bajando hacia Caniles he visto anunciada en la misma carretera otra área recreativa, dado que era temprano y me quedaba día he decidido bajar para hacerle una visita. La separa de la carretera asfaltada algo más de un kilómetro de carril bastante bien cuidado. Habilitada junto al arroyo de las Motas, recibe el nombre de algunos ejemplares de olmo de buen tamaño que hay en las inmediaciones. De menor tamaño que la de Bastidas, se sitúa junto a una cortijada que a media loma domina todo el valle. Con amplios espacios aparatados que actualmente no parece que se cultiven ya que lucen unos extensos y verdes prados, que acaparan mi atención cuando me acerco, dándolo a todo el espacio un aspecto muy bucólico.



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.