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miércoles, 2 de octubre de 2013

Cañadas del Goterón y Calderetas I.(Sierra Nevada - Granada).

Subiendo desde Capileira, desde el microbús.

Llegada al  Alto del Chorrillo, fin del trayecto motorizado.

Al principio de la Loma del Mulhacén nos encontramos estos "apartamentos unipersonales".

Llegando a la Cañada de Siete Lagunas.

Asomados al Collado por encima de la Laguna Hondera.

Compartimos la laguna con abundante ganado vacuno.

La Piedra del Yunque nos señala el camino.

A partir de aquí nos adentramos en la Cañada del Goterón.

Apreciando la Cañadas del Goterón  y  Calderetas en toda su extensión, con la Alcazaba a la izquierda.


Cara este de la Alcazaba.

Cascada del arroyo que nace en la cañada del Goterón.



Lagunas de Las Calderetas desde el collado del Goterón.

Camino de Las Calderetas.

Borreguiles por debajo de las lagunas alimentados por sus chorreras.

Laguna Baja de las Calderetas.

El hielo aun cubre buena parte de las cubetas.

Tanto es así que ésta apenas consigue dejarse ver.

Las piedras recogen más calor derritiendo la nieve a su alrededor.

Excavadas en la propia roca por antiguos glaciares.

Padre e Hijo.


Fecha:10/11-7-2013                                                         Capileira 8'40h.
M.I.D.E.:3,3,3,3.                                                                  Alto del Corrillo 9'35h
Duración: 7h30' (31.300p) (Lineal)                                 Siete Lagunas 11'40h.
 Desnivel en subida: 500 metros                                       Goterón 14h
Rangos de temperatura: de 19ºC a los 31ºC                    Calderetas 15 a 18h.


Vivimos en un mundo en que parece que, si uno no se rodea de gente, ruido, música, no puede ser feliz. Cuando parece que es todo lo contrario. Saber estar solo es el primer y obligado paso para encontrar la felicidad, el equilibrio. El que no se encuentra cómodo consigo mismo y confía su bienestar a otros tiene muchas posibilidades de llevarse una tremenda desilusión.
Hacía bastante tiempo que intentaba casar mi interés por visitar las Lagunas del Goterón y la tríada de Las Calderetas con alguna compañía para prolongar la excursión durante dos días. A mi hijo Carlos le hacía ilusión pasar una noche en Sierra Nevada para poder apreciar en todo su esplendor el cielo nocturno. Aprovechando que él está en periodo vacacional hemos conjugado intereses.
No se si recuerdo, me explico, soy consciente de que los recuerdos a veces se solapan, a veces se distorsionan; es frecuente creer cuando visitas un paraje o vives una situación, sobre todo si es similar a otras que has vivido o visitado, tener la sensación de que no es nuevo lo que está ocurriendo. En la Sierra son múltiples los parajes similares, hay rincones que casi se duplican en varios sitios, por lo que vistos una vez, los nuevos te van a crear la sensación de repetidos o ya avistados.

Yo no tenía conciencia clara de haber visitado las lagunas del Goterón y las de Las Calderetas. Aunque hace ya casi cincuenta años me llevaran a estas cañadas de la sierra, la memoria no me aportaba ni imágenes ni situaciones que me posibilitaran asegurar que las había visitado. Además tengo durante estos últimos años el obstinado empeño de fotografiar todas las lagunas y lagunillos con cierta entidad de Sierra Nevada y estas me faltaban.

Decidimos mantener como días serranos los miércoles y prolongar puntualmente esta salida al jueves. Tras estudiar los posibles itinerarios y teniendo en cuenta que no queríamos que fuera una excursión dura ni por desniveles, ni por distancias, acordamos comenzarla en El Alto del Chorrillo. Para acceder al Chorrillo hay que coger un autobús en Capileira ya que no está permitido el acceso a vehículos particulares por tratarse de Parque Nacional o ascender andando desde el Área Hoya del Portillo (2.150 m.) que no era nuestro caso.

Hacer las reservas (958763090) con suficiente antelación es primordial en estos meses vacacionales por excelencia si no queremos correr el riesgo de quedarnos “en tierra” ya que las plazas son limitadas (el servicio lo hacen microbuses) o tener que aceptar un horario que no nos interese. A propósito me veo en la necesidad de informar que dado el personal que atiende en Pampaneira conviene confirmarlas, porque aun así, nos podemos encontrar con sorpresas desagradables, tanto en las propias reservas como en el día y las horas solicitadas.

Nosotros elegimos la primera subida por la mañana del primer día y la última de la tarde para bajar el segundo. El recorrido no es ni duro ni difícil si se conoce mínimamente. Así que pensamos tomárnoslo con tranquilidad y demorarnos allá donde la curiosidad o el interés nos lo demandara. La subida desde Capileira hasta el Alto del Chorrillo (ya en la propia loma del Mulhacén) es de 21 kilómetros. Los primeros 11 kilómetros en que se permite circular libremente a todos los vehículos ya que es el acceso al Área Recreativa Hoya del Portillo (2.150 m.), algo menos de una hora ha invertido el microbús en la ascensión, casi todos ellos por un carril de tierra bastante cuidado.
Aquí se sitúa la barrera que restringue el tránsito a motor y quedan por remontar otros 10 kilómetros hasta el final del trayecto: Chorrillo (2.700 m.). Es un servicio muy solicitado por ser uno de los accesos clásicos hasta Siete Lagunas (2.875 m.), Mulhacén (3.482 m.), Refugio Poqueira (2.550 m.) y posibles recorridos a distintos pueblos de la Alpujarra (Trevélez, Pitres, Bubión, Pórtugos).

El inicio de la excursión comparte itinerario con la subida al Mulhacén, así que el grupo inicial se va dispersando, según los distintos ritmos, a lo largo de la vereda. Nosotros embebidos con la captura fotográfica de la Apolo por parte de mi hijo, ya que ahora están en plena temporada y aprovechando que nos movemos justo por el rango de cota que es su hábitat, nos pasamos ascendiendo y me he dejado el inicio del sendero a Siete Lagunas por debajo.

No es un problema serio si despreciamos los metros innecesarios de subida. Subsanado el error hacemos un trazado nuevo algo más alto salvando unos ventisqueros hasta enlazar con la Cuesta del Resuello (vereda que sube desde Siete Lagunas hasta el Mulhacén). Para una vez en ella bajar hasta la Laguna Hondera (2.875 m.) donde decidimos descansar un rato para comer junto a uno de los nacimientos de agua que la alimentan. El rumor del agua, abundante en estas fechas de apogeo en el deshielo y el contínuo sonar de los cencerros de la vacas son los dos sonidos que percibimos.

Atravesar el desagüe de la laguna Hondera (nacimiento del río Culo de Perro) para recorriendo la loma de la Alcazaba dirigirnos hasta la Piedra del Yunque (2.900 m.), donde ya terminada la Loma Chordi nos adentramos hacia la cañada del Goterón. Desde el inicio de la bajada ya nos llama la atención la majestuosa cascada que se despeña unas decenas de metros salvando un cortado haciendo de línea divisoria: por encima la nieve es abundante, por debajo amplios prados muy concurridos por las vacas.

Remontamos buena parte del barranco siguiendo la propia cañada hasta superar la cota 3.000 buscando el Lagunillo del Goterón sin éxito. La abundancia de nieve lo tiene todavía oculto, por lo que decidimos bajar y buscar una buena ubicación para montar la tienda pensando en pernoctar. Al final acordamos plantar la tienda unos metros por encima de la cascada en un amplio vivac bastante elaborado. Montamos la tienda (2.760 m.) y comemos algo ligero ya que hemos decidido dedicar la tarde, libres de equipaje, a visitar las Lagunas de las Calderetas (2.900 m).

Son algo más de las tres cuando iniciamos el vadeo de los espolones que nos separan del próximo barranco (Cañada de las Calderetas). Tratamos de no perder altura algo que no siempre es posible dada la multitud de tajillos que se interponen en nuestro caminar. Al final tenemos que acceder a las lagunas superando la suave cascada de la última (la de cota más baja).

Es un sistema de lagunas escalonadas y enlazadas por los desagües mutuos. Ahora en plena temporada de deshielo se forma algún lagunillo más intermedio. Ubicadas entre las cotas 2.850 m. y los 2.900 m. son cubetas excavadas glaciarmente en la propia roca. Hay muestras visibles de esa erosión en la laguna más alta, donde la pared rocosa muy erosianada y con un desnivel próximo a 45º muere en la misma orilla.

Hoy estaban a medias cubiertas por los ventisqueros, algunos de ellos penetraban en la propia laguna conservándose gracias a las bajas temperaturas del agua. La abundancia de nieve en todos los contornos dificultan apreciar el tamaño real de las lagunas, seguro que poseen una superficie bastante mas amplia que lo que dejaban ver hoy. Una vez hecho el recorrido regresar hasta el emplazamiento de la tienda en la estrecha cañada del Goterón. En total hemos tardado unas tres horas en el recorrido.




Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Cañadas del Goterón y Calderetas II. (Sierra Nevada - Granada)

Desde la lejanía se aprecian las chorreras.

El emplazamiento elegido para pasar la noche.

Mirando barranco abajo.

Un nuevo día.

De nuevo en  Siete Lagunas.

Múltiples arroyos recorren la cañada de Siete Lagunas.

Ventisqueros erosionados por el agua.

Lagunillo de Peñón Negro.

Laguna de Peñón Negro

Su poca profundidad permite una temperatura ideal para el desarrollo de las algas.

Recorrida en todo su perímetro no avisto aportes superficiales relevantes.

En la orilla de la laguna de Peñón Negro pasamos un par de horas.

Pilladas "in fraganti" (familia lycaenidae)

Estos pequeños saltamontes se encontraban a miriadas en la ribera de la laguna.

Apolo muy deteriorada por los constantes vientos que tiene que soportar.

Curioseando.


Fecha:10/11-7-2013                                                        Capileira 8'40h.
M.I.D.E.:3,3,3,3.                                                                 Alto del Corrillo 9'35h
Duración: 7h30' (31.300p) (Lineal)                                Siete Lagunas 11'40h.
Desnivel en subida: 500 metros                                       Goterón 14h
Rangos de temperatura: de 19ºC a los 31ºC                   Calderetas 15 a 18h.


Actualmente, solo vivimos buscando el máximo rendimiento a todo. Lo que no aporta beneficios inmediatos acaba por ser eliminado.Generalmente no se toleran ni la diversidad ni la sencillez. Mas allá del consumo materialista, no encontramos elementos que den significado a la existencia. Pero no somos solo materia; necesitamos incorporar también la belleza, el asombro, la humilde capacidad de emocionarnos (Susanna Tamaro).
Cenar algo y preparar la tienda para cuando no haya luz, quedamos a la espera de que anochezca y poder apreciar el cielo estrellado, nuestro segundo objetivo de esta excursión. El sol va escalando posiciones en la colina que se encuentra a nuestras espaldas y nosotros con ella buscando los últimos rayos de sol. Aunque poco antes de las siete de la tarde el sol deja de calentar en nuestra ubicación no se hace de noche hasta bien pasadas las diez. El tiempo se hace largo porque además una vez oculto el sol por la mole de la Alcazaba la temperatura desciende rápidamente aunque no de forma drástica. Apenas si corre una suave brisa.

En una de nuestras inspecciones del grado de oscuridad reinante divisamos a contraluz un solitario murciélago revoloteando por el entorno, algo extraño a esta altura y con temperaturas presumiblemente muy frescas pasadas unas horas. Por fin, alrededor de las once de la noche, el firmamento “luce” con todo su esplendor. Nos llama la atención no sólo la cantidad de estrellas visibles, posiblemente duplique o triplique las observables desde Granada, sino su nitidez e incluso nos parece apreciar profundidad y por supuesto el brazo espiral de la galaxia donde estamos, la Vía Láctea como una estrecha mancha nubosa más clara que de suroeste a noreste se dibuja nítidamente en el firmamento.

Este espectáculo, difícilmente observable desde las ciudades por la contaminación lumínica ya de por sí hubiera justificado la excursión. Esta visión ha despertado la imaginación a través del tiempo en los distintos pueblos por lo que han surgido diversas leyendas en torno a ella: la columna vertebral de la noche para los habitantes del Kalahari; para los chinos rio por el que viajan las almas de los muertos; el Nilo que continuaba hasta el cielo para regar las moradas de los dioses; río que subía hasta el cielo las aguas para formar las lluvias, según los incas; reguero de leche de la diosa Hera desparramada al negarse a amamantar a Hércules niño; aparición del apóstol Santiago a Carlomagno indicándole la Vía Láctea como guía para llegar a Compostela; serpientes, otros caminos, etc.

La noche ha sido muy larga e incómoda. Definitivamente no estamos acostumbrados a las molestias e incidencias que supone el dormir sobre el suelo directamente, los viejos huesos son difíciles de acomodar en un terreno duro, todo ello aunado con un constante rumor del agua del riachuelo que pasa a pocos metros y los roces de las telas de la tienda movidas por la brisa racheada de la noche. Todo han sido vueltas y revueltas dentro de un estrecho saco con el brazo por almohada a la espera de apreciar las primeras luces del amanecer mientras vamos acumulando el dolor en todo el cuerpo. Lo positivo, que cansados de estar a duermevela buena parte de la noche, al amanecer te “vence” el cansancio y acabamos disfrutando un buen rato de sueño.

Poco después de las ocho de la mañana el sol ya calienta nuestra ubicación y cuando nos asomamos al exterior percibimos con sorpresa, que se está fuera mejor que dentro. Es la señal de activarse y empezar la jornada. Un ligero lavado en el arroyo con el agua helada nos ayuda a despertar. Comer algo, recoger la tienda, conseguir meter todos los pertrechos en las mochilas, asegurarse de no dejar nada, ni útil ni inútil en el entorno y comenzar el regreso.

Por la mañana, después de una mala noche, conviene comenzar a andar despacio, sobre todo por entre los canchales donde el correcto apoyo es vital para el equilibrio y para la integridad. Aunque nosotros estemos despiertos, el cuerpo cargado, después de largas horas de inactividad, cansancio y musculatura aun laxa solicita mimos o al menos no excesivo maltrato.

Rápidamente vamos ganando agilidad, tensión muscular y seguridad en el caminar. Ayuda la buena cuesta que tenemos que afrontar hasta coronar el collado, ya en la loma de la Alcazaba, donde acaba la subida y comienza el llaneo con suaves descensos hasta Siete Lagunas. De nuevo en el amplio circo glaciar de Siete Lagunas y dado que no tenemos prisas, nos demoramos recreándonos con los múltiples riachuelos que unen las diversas lagunas, los ventisqueros horadados por los cursos de agua, los verdes prados y borreguiles que circundan las lagunas.

Hoy está concurrida la laguna Hondera. Frente a nosotros hay un grupo numeroso de excursionistas, rápidamente se distinguen los chavales, mayoría dentro del grupo, por el bullicio que aportan y sus desplazamientos, siempre corriendo para cualquier sitio. Cada vez me maravilla, o ¿será envidia?, la capacidad que ostentan los crios para recuperarse después de un esfuerzo. Luego cuando pasamos junto a ellos nos enteramos de que ya llevan dos días por la sierra y tienen programado permanecer otros cuatro. No puedo evitar acordarme de mis prolongadas estancias en la sierra en mis años juveniles.

Ahora sí tomamos el sendero correcto para volver hasta el Chorrillo. En nuestro caminar divisamos, algo por debajo del sendero, el lagunillo del Peñón Negro muy escaso en superficie y profundidad a pesar del par de hermosos ventisqueros que lo alimentan, lo que indica que está prácticamente colmatado y no le queda una larga existencia, sin detenernos proseguimos hasta acercarnos a la laguna de Peñón Negro (2.750 m.) donde pensamos quedarnos hasta que se aproxime la hora de volver al microbús que nos ha de bajar hasta Capileira.

De esta laguna Negra guardo recuerdos lejanos ya que sin tener conocimiento de ella me la “encontré” uno de esos días que salí a la sierra sin objetivos fijados y me dediqué a rodear la amplia loma del Mulhacén. Debido a su relativa baja cota, la poca profundidad de la lámina de agua y a pesar de los generosos aportes que recibe, casi todos ellos subterráneos, disfruta de una temperatura más templada lo que se traduce en una amplia gama de algas que ocupan buena parte del contorno. Los prados de su perímetro están ocupados por miríadas de pequeños saltamontes, grillos, al menos una docena de mariposas, multitud de escarabajos, abejas, avispas, distintas especies de aves, etc.

A falta de poco más de una hora para la salida del autobús nos ponemos en marcha que a pesar de la cercanía se nos queda casi escasa dado el tiempo que dedica mi hijo en sus reiterados intentos en captar buenas tomas de la mariposa Apolo (Parnasius apollo nevadensis) ya que estamos en la franja de altura donde abundan los ejemplares adultos. Algunas ya visiblemente castigadas por el constante aire que tienen que soportar presentan los perímetros alares bastante dañados.

Los minutos de demora hasta que llega el microbús en el que vamos a descender se hacen notar porque el sol calienta bien y no hay sombra alguna en la que resguardarse. Cuando llegamos nosotros apenas había un par de parejas ya a la espera, pero en apenas cinco minutos vamos congregándonos hasta los veinte que ocuparemos el microbús casi en su totalidad. Hoy hemos hecho todos gala de esa escasa virtud llamada puntualidad.

Se agradece el aire acondicionado del vehículo que hace que no notemos el aumento de temperatura que se va produciendo conforme perdemos altura. Ya en Capileira apreciaremos al salir el salto termométrico drásticamente. Cambiar de coche y bajarnos hasta Granada para terminar una distinta y bonita experiencia rememorando viejos tiempos en que ni el suelo estaba tan duro ni el cansancio hacía tanta mella, quizás porque la ilusión lo invadía todo.




Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.