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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Sierra Mágina VII: Bélmez de la Moraleda - Miramundos (Jaen)




Algo por encima del cortijo Jaito, encontrado ya el sendero, me vuelvo.

La torre vigía árabe.

Trato de alcanzar los collados señalados, aunque sendero no encuentro.

Aunque los días sean soleados, las brumas matutinas son típicas de este sierra.

Por ahora la vegetación sólo es matorral y espinoso.

El sol, aunque ha ganado ya altura, no consigue domeñar las brumas del todo.

Las cimas rocosas presentan formas llamativas elaboradas por la erosión.

Chimeneas de las Hadas o Los Frailes.

Profundas gargantas que unen estos barrancos.

Estoy llegando a la cabecera del barranco, allí donde se funde con el Gargantón.

Esta pequeña charca recoge la escasa agua que mana junto a ella para aliviar la sed del ganado.

En el horizonte el collado que Juan me señaló hace mas de dos horas.

Las rocas emergentes y la vegetación componen un paisaje muy atractivo.

Aprovecho uno de los barrancos para extasiarme con el paisaje.

Formas caprichosas, pequeñas vaguadas atrayentes y bosque cerrado.

Algunos ejemplares compiten con las torres pétreas.

Ejemplares de pinos que alcanzan los 30 metros. Un placer caminar bajo sus copas.

Alcanzado el collado me encuentro una valla ganadera, un portillo que he de atravesar y terreno conocido.

Chozo rehabilitado por el grupo de voluntarios del Parque.

Al pie del pico Mágina, un pozo de nieve.

Desde la cima del Mágina se domina buena parte de la provincia.

Coronado el Pico Miramundos me encuentro con un rejuvenecido refugio.




El interior del refugio donde se ha creado una zona elevada para pernoctar.

Mis guías en el regreso se quedan junto al abrevadero, yo tengo que continuar.

Sería este uno de los modelos de las "diosas de la fertilidad" primitivas.

De nuevo en las proximidades de Bélmez.

Panorámica de Bélmez de la Moraleda, inicio y final de mi jornada.


Fecha:16-9-2015                                                               Bélmez Moraleda                             8’30h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                                Abrevadero                                        10’15h.
Duración: 8h (Semicircular)                                         Collado y Valla                                 11’30h.
Desnivel en subida: 1400 metros                                  Pico Mágina                                       12’30h.
Rangos de temperatura: de 11ºC a los 25ºC              Miramundos                                      13’25h.
                                                                                              Bélmez Moraleda                             16’30h.


Me dirijo hacia Bélmez de la Moraleda, ubicado en las faldas de Sierra Mágina, pues es inicio de al menos dos subidas hasta los grandes cumbres de esta sierra. Al llegar al pueblo (conocido y reconocido por sus “caras”), apenas si me encuentro con personal a quien preguntar por el inicio del sendero. Alguien, finalmente, me habla de un carril que arranca algo por encima de la casa-cuartel de la Guardia Civil.

Consigo encontrar el carril, superar la excesiva pendiente que presenta, para de repente encontrarme -acabado el carril-, en medio de un olivar. Tengo que caminar marcha atrás y localizar un aparcamiento donde el coche no moleste durante el resto de la jornada. Me acerco hasta el cortijo “Jaito” donde oigo ruidos de labores y tras intento fallido de ahuyentarme por un trío de chuchos muy posesivos, me encuentro con Juan (Juan – Juanito - Jaito). Tras ordenar silencio a los canes y acompañarme por encima de la propiedad, me indica un sendero que me aconseja seguir durante un tramo. Luego referencias de almendros, manchas verdes, cercas metálicas, collados, tajos blancos y así hasta cerrar el horizonte. ¿Y sendero?, pues no lo va a haber si el ganado anda para arriba y abajo todos los días.

Gente sencilla y muy amable, casi con ganas de acompañarme monte arriba si no fuera por las obligaciones del campo y los muchos años en que ya gastó las fuerzas para corretear por la sierra. Ofrecimientos: que allí tengo mi casa, esté a no esté el, y que no deje de pasar aunque sea sólo para saludar. Después de agradecerle tanto ofrecimiento y amabilidad comienzo mi ascensión buscando las referencias referidas. 

Alcanzo el primer collado al pie de la colina que soporta la torre vigía árabe del pueblo y junto a él aparecen las dudas ya que senderos efectivamente los hay, pero en demasía. Tras alguna pérdida -escalando pendientes por donde los caminos son sólo nombre- y la consiguiente rectificación y casi dos horas de marcha, acabo alcanzando una de las referencias señaladas por Juan y tras él un triple abrevadero junto a una pequeña charca (¿será la Fuentezuela?).

He ascendido por un barranco paralelo al Gargantón, algo más norteño; pero a estas alturas veo claramente que acabarán fundiéndose en fraternal abrazo poco más arriba. Salpica esta zona, además de puntiagudas rocas que emergen muchos metros del suelo (Chimeneas de las Hadas, o Los Frailes según Juan) algunos esbeltos ejemplares de pinos que alcanzan los 30 metros, sobresaliendo sus copas de forma llamativa sobre el bosque que los arropa. Lástima que no ocupen todo el espacio y sólo sean ejemplares sueltos.

Por encima de la pequeña charca arranca un sendero, que aunque en ocasiones muestra demasiados ramales, se deja seguir con cierta facilidad. Pero antes de encontrarlo me he "dejado perder" por otro que introduciéndose en la zona de bosque más cerrada me conducía hacia abajo. No era bajar lo que yo quería, así que a pesar de lo placentero que era caminar bajo tupido dosel verde he tenido que regresar.

El sendero buscado y encontrado recorre las amplias lomas del pie del Miramundos, acercándome tras una larga hora de marcha hasta una alambrada, ya en el collado, donde tras atravesar un portichuelo me encuentro en terreno conocido. Aquí se une este recorrido con el que naciendo por encima de Huelma que ya superpuestos se dirigen ambos hacia las cimas compartiendo desde ahora recorridos.

Decido ascender primero al Pico Mágina (2.167 metros, techo de la sierra y de la provincia). Comenzando la parte circular de la jornada. Éste recorrido está perfectamente balizado y el sendero no ofrece más dudas que el de decidirse a subirlo. Antes del tramo de ascensión más serio me entretengo visitando un “chozo” que los voluntarios del Parque han recuperado recientemente tras excelente labor.

Se ha complementado -ampliando- un abrigo rocoso existente con muros de piedra local apilada en seco (sin utilización de ninguna argamasa) y se le ha añadido un techo vegetal, recolectado en los alrededores para impermeabilizarlo. A las afueras, se extienden amplios los apriscos para el ganado. En estas construcciones solían pasar las noches los pastores en sus estancias serranas, en los desplazamientos durante la época más calurosa para aprovechar los pastos altos de esta sierra. Éste de Cobatillas se utilizó hasta los años 70, cuando se reguló el pastoreo en esta sierra. Cabe destacar la gran altitud en la que se asienta: 1.885 metros.  

Durante la ascensión al Mágina el viento ha ido arreciando y los 20/30 kilómetros por hora con que soplaba abajo se han duplicado arriba, por lo que ha mutado de agradable a molesto. Arriba, en la cima, se dejará sentir con fuerza suficiente como para incomodar consiguiendo acelerar mi partida. Unos minutos antes de coronar paso junto al Pozo de la nieve (2.125 metros).

Desde el Mágina me dirijo hacia el Pico Miramundos (2.077 metros), sirviéndome de las crestas que une ambos picos para mi recorrido. Aunque esta posibilidad no está indicada en los planos, ahora, sin nieve, no ofrece dificultad alguna y me ahorra tiempo y muchos metros de cota; basta ir atento a los hitos de piedras apilados que jalonan todo el recorrido. (Recuerdo la primera vez que anduve por estos lares, que por desconocimiento subí y bajé dos veces para coronar los dos picos).

Grata sorpresa en la cima del Miramundos. Los voluntarios lo han rehabilitado totalmente: ventana y puerta nuevas, suelo de hormigón y un segundo nivel de madera soportado por vigas metálicas habilitando una zona para dormir en altura, con capacidad para alrededor de diez personas. Gran trabajo.

La bajada desde el Miramundos hasta la valla del collado no ofrece más dificultades que la fuerte pendiente y la mucha piedra suelta, aunque el sendero pasa junto a algunas dolinas apenas me entretengo. Desde el Collado hasta los abrevaderos me he dejado guiar por media docena de equinos, que al verme casi arriba del todo, no han querido cederme el sendero. Quizás hartos de soledad y tras deambular por las alturas con escasez de pasto, han decidido bajar siempre delante y ellos sí conocían perfectamente el sendero bueno, por lo que totalmente despreocupado sólo me he limitado a seguirlos hasta la fuente donde tras compartir rato de bebida, allí han quedado indecisos entre seguir acompañándome o remolonear por los alrededores.

Durante el resto de bajada he tenido que ir bastante más atento al haberme abandonado “los guías”, pero el recuerdo de la mañana me ha servido para no equivocar recorrido, sabiendo escoger entre las muchas opciones que se me presentaban, las más idóneas consiguiendo bajar de forma directa. Durante mi nueva travesía del pueblo me lo vuelvo a encontrar prácticamente desierto: quizás los habitantes han encontrado la forma de descansar entre los gruesos muros dejando que "las caras" ejerzan la vigilancia de las casas, o lo más probable: era la hora de la siesta.

Reproduzco aquí una estrofa de una canción popular que por su sencillez y picardía me llamó la atención a la vez que me provocaba una sonrisa mientras buscaba información sobre esta salida y sobre Bélmez de la Moraleda. 

“Una niña en un baile
dio una caída: ¡Catapón!.
Se le vieron las ligas
y el canastillo del carbón”.


A vosotros ¿también os la ha provocado?.



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Sierra Mágina VI: Miramundos y Mágina (Jaén)

El inicio de la subida entre pinos y aromáticas junto con espartos.

De pronto se visualizan las moles a coronar.

Tinada de la Cruz, aprisco y un par de habitaciones para pernoctar los pastores.

Bifurcación se senderos.

Equilibrio inestable.

Barranco del Gargantón.

Una de las características de esta sierra es la abundancia de dolinas.

Confundidas con las blancas rocas me encuentro este rebaño de cabras.

Pequeño refugio que corona el pico Miramundos.

Desde el Miramundos se domina buena parte de la provincia.

Las nubes bajas no acaban de despejar los valles.

Parte del camino que enlaza el Miramundos con el Mágina.

Más cabras, estas salvajes de las muchas que avistaré durante la jornada.

Los escasos y minúsculos testigos de las pasadas nevadas.

Aposentada en la cima del Mágina no me cedió el lugar hasta que estuve junto al hito.

En la cara sur del Mágina, uno de los pozos de nieve, aprovechando la depresión de una dolina.

El agua junto a su aliado el tiempo, consiguen hacer destrozos en estas rocas.

Esta cara sur de la sierra está tapizada de sabinas rastreras allí donde la roca le permite prosperar.

Explanada donde está la fuente El peralejo.

Fuente "El Peralejo"


Fecha:11-12-2013                                                  Inicio                                  8'30h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                       Pista                                   9’45h
Duración: 7h. (Semicircular)                                   Miramundos                     11'45h    
Desnivel en subida: 1.000 metros                           Mágina                        12’15 – 12’30h.
Rangos de temperatura: de 3'5ºC a los 16ºC         Tinada de la Cruz            14h.
                                                                                   Fuente el Peralejo          15h
                                                                                   Inicio                               15’30h.


En marzo del año pasado tras otro par de incursiones en Sierra Mágina, me decidí a subir a los picos de Mágina y Miramundos, dos de las máximas cotas de esta sierra y por extensión de la provincia de Jaén. Mi desconocimiento del terreno, ya que era la primera vez que afrontaba la sierra por su cara sur, me obligaba a ser cauto y seguí a rajatabla las indicaciones de los senderos que conducen a las cimas de ambas montañas.

Ello me obligó a ascender primero al Pico Mágina (2.165 m.) para una vez abajo volviendo sobre mis pasos reiniciar la subida con dirección el Pico Miramundos (2.077 m.) desde la bifurcación del sendero. Una vez arriba intuí, casi tuve la certeza de que se podían haber unido ambos picos a través de las crestas, con lo que me hubiera ahorrado una fuerte subida y algunas horas de marcha.

La seguridad de que se podía hacer me dejó en aquel momento un cierto malestar por no venir bien indicado en las informaciones. Yo tengo una forma de solucionar estos sinsabores y es repetir el recorrido intentando hacerlo por donde yo creo que se puede. Así que en su día quedó pendiente una nueva subida para corroborar si tenía o no razón.

Hoy aprovechando que el buen tiempo en este fin de otoño se ha afianzado con contundencia y en previsión de tiempos peores, he decidido dar por zanjada la cuestión. Para ello me encamino de nuevo hasta Huelma para unos ocho kilómetros más allá en dirección a Cambil (A 324), tomar un carril (punto kilométrico 17’300, frente a la entrada del cortijo llamado “Vista Mágina”) que en un kilómetro y medio, tras dar servicio a algunas fincas olivareras y algún cortijo me aproxima hasta el inicio del recorrido, donde aparece el panel informativo y la prohibición de continuar para vehículos no autorizados.

Esta es una forma de acercamiento, otra es seguir un par de kilómetros más hasta acceder al Área recreativa El Peralejo y desde allí, primero por pista hasta la Fuente, y después por sendero acceder al inicio que yo he tomado hoy. Son un par de kilómetros más de recorrido por un terreno semi-llano, que discurre por el límite inferior del bosque de pinos; la linde entre bosque y cultivos.

Ya aprendí en mi anterior aproximación el sendero que escala loma arriba evitando el monótono discurrir de la pista de tierra con sus múltiples curvas y sinuosidades además de exceso de kilometraje. Tampoco viene indicado en la información de los paneles que hablan del recorrido. Es una subida que alterna los tramos de fuerte subida con algunos otros de falso llano e incluso alguna pérdida leve de cota. Tras una hora de caminar nos deja de nuevo en la pista de tierra en la cota 1.500m.

A partir de aquí al no encontrar la continuidad del sendero me limito a seguir por la carretera que por ahora deja de ascender para tras unos cientos de metros llaneando acercarse hasta el barranco de Las Salinas, donde se ubica la Tinada de la Cruz (1.600 m.). Es un barracón amplio, parte dedicado a redil ganadero y parte a refugio de pastores y cazadores, con algunos pozos unos metros por encima, alguno antiguo y en desuso y otro más moderno, junto con algunos abrevaderos ruinosos.

Sigue el carril ascendiendo por la propia falda de la amplia mole del Mágina para poco antes de llegar al Collado del Puerto o Bolos quedar reducido de nuevo a sendero. Algo más arriba me encuentro la esperada señal de la bifurcación de senderos, derecha: Miramundos, izquierda: Mágina (llevo dos horas de marcha ininterrumpida).

Hoy había decidido subir en primer lugar al pico de Miramundos para después intentar enlazar a través de las crestas con el de Mágina. Así que desecho el ramal de la izquierda y sigo ascendiendo por el de la derecha para llegar en unos minutos junto a unas vallas ganaderas, una de las muchas que recorren buena parte de toda esta sierra, dándonos a entender que su explotación ganadera ha sido ancestral.

El pequeño refugio que corona el pico Miramundos no se divisa hasta que no llegamos arriba. Acedemos a la alargada cima por su extremo sur y hay que recorrer una centena de metros hasta llegar hasta el otro extremo donde se ubica el refugio. Es una pequeña construcción de la que nos avisan que está en peligro de derrumbe, advertencia que parece no frenar a los diferentes visitantes que acceden a su interior para dejar constancia de su llegada en un libro de visitas que reponen anualmente.

Por su ubicación, desde la cima me deja contemplar buena parte de la provincia de Jaén, cerrada al norte por la Sierra de Cazorla, las elevaciones intermedias donde se asientan las poblaciones de Úbeda y Baeza, mucho más cercana la serrezuela de Bedmar con sus dos poblaciones, la propia Bedmar y Jódar, y por supuesto hacia el sureste la Sierra Nevada con la sierra Harana delante. Si el día lo permite y hoy lo hace las vistas son extensas y muy gratificantes.

Tengo que desandar unos minutos para en dirección suroeste intentar encontrar algún senderillo que me lleve por la línea de crestas en dirección al pico de Mágina. Encuentro uno señalado con un pequeño apilamiento de piedras que considero válido y lo sigo. No me equivoco ya que los distintos hitos perfectamente colocados y con suficiente periodicidad me van a ir conduciendo durante la hora que tardo en enlazar las dos cimas sin apenas dudas y por un terreno muy quebrado, pero que a su vez mantiene la cota de forma muy eficiente. Tal es así que sólo tendré que remontar un repechón al final para acceder al propio Mágina distinguible en la distancia por su hito de hormigón característico y la silueta de una cabra que comparte cima y que se resiste a abandonarla hasta que llego.

Durante el recorrido, siempre por encima de la cota 2.000 apenas si quedan algunas ridículas manchas de nieve que aguantan en las zonas más umbrías, allí donde el sol no alcanza en ningún momento del día. La agradable temperatura que disfrutamos estos últimos días del otoño no ayudan a que perdure la nieve ni siquiera en estas alturas. Llagado a la cima me demoro mientras me como un bocadillo, mientras me embeleso contemplando los comportamientos de una decena de cabras que andan entretenidas a escasos metros míos. Mi llegada silenciosa y mi quietud sentado en la cima no la consideran peligrosa y allí se están durante toda mi permanencia en la cumbre, algunas de ellas incluso permanecen echadas.

Mi puesta en marcha si las desplaza algunos metros ya que están junto al sendero de bajada, para enseguida retornar a sus lugares. En las faldas del Mágina, aprovechando una amplia dolina (depresión geológica característica de los relieves cársticos), se ubica un “pozo de la nieve”. Estructura circular con muros de piedra en seco que se utilizaba para almacenar la nieve y su posterior reparto durante la primavera en las poblaciones cercanas para usos caseros, ya que el frigorífico fue un invento muy posterior.

La falta de tiempo me desaconseja acercarme hasta la Peña de Jaén, otro dos mil de la cuerda del Mágina y extremo suroeste de la misma. Motivo para alguna otra visita a esta pequeña y atractiva sierra. El camino de bajada ya conocido por ser el utilizado en mi anterior estancia discurre por la amplia loma del Mágina, perdiendo altura de forma continuada. Hoy, algo más conocedor del terreno que piso, decido no seguirlo hasta la bifurcación, sino que “atrocho” loma abajo buscando la carretera que aunque no veo sé que está y dónde. A partir de aquí la bajada es repetir el itinerario seguido en la subida.

Una vez abajo, junto al aparcamiento, decido acercarme hasta la Fuente El Peralejo. La única agua que he visto durante todo el día ha sido escasa y en forma sólida acumulada en los restos níveos cercanos a la cota 2000.  Aprovecho que no la conozco para además de visitarla refrescarme y lavarme un poco. Es un amplio abrevadero alimentado por un escaso aporte ubicado a unos centenares de metros por encima de la propia área recreativa del mismo nombre.  Situada en un claro del bosque de pinos, la humedad del lugar ha permitido el desarrollo de algunos árboles de ribera.

Sólo queda regresar sobre mis pasos lo que completo en algo más de veinte minutos y reiniciar la vuelta hasta Granada.                                                       





Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.











jueves, 5 de abril de 2012

Sierra Mágina III: (Mágina y Miramundos - Jaén)

Sucesiones infinitas de montes llenan el paisaje.

La primera pate del recorrido entre pinares por pista de tierra

Al llegar al collado descubro la mole gris pétrea del Mágina.

Pozos y abrevaderos en la paraje Tinada de la Cruz.

La sucesión de lomas difuminadas por la niebla tan característica de esta sierra.

Abrigo junto al sendero de subida al Mágina.

Las extensas manchas de las sabinas rastreras coloreando las lomas.

Un  pozo de nieve casi en la cima aprovechando la depresión de una dolina.

Desde la cima del Mágina.

Bifurcación en el sendero: hay que elegir.

Pequeño refugio en la cima del Miramundos.

Desde la cima del Miramundos dominando la depresión que recorre el río Jandulilla.

La serrezuela de Bedmar con Úbeda y Baeza al fondo.

Sierra Nevada, siempre presente.

Un esforzado ciclista en sentido contrario.

Refugio para pastores y ganado en la Tinada de la Cruz.

Curiosas formas labradas en piedra para amenizar la bajada.



Escasos restos níveos en los parajes más umbríos.

A veces un gigante solitario muestra sus heridas.



Fecha: 7-3-2012
M.I.D.E.:2,2,3,3
Duración: 7h  (35.500p)
Desnivel en subida: 1.400 metros (1.000 para la ascensión al Mágina y otros 400 para la del Miramundos)
Rangos de temperatura: de 2ºC a los 14ºC


Es la tercera salida que le dedico a Sierra Mágina (Jaén). La primera fue de aproximación, limitándome a recorrer su perímetro. La segunda ya fue una intrusión en su interior, llegando bastante alto por la cara norte de las máximas altitudes de esta sierra. En esta tercera he querido ya subir a sus cimas más emblemáticas a la vez que más altas.

El afrontar  tanto el pico Mágina (2.165 m) como el Miramundos (2.077 m), en estas fechas no ha sido un problema porque la subida la he hecho por su cara sureste. Apenas si quedaba, bien arriba, algún resto de nieve en las umbrías y aun así pequeños parches que sólo ayudaban a dar contraste a los paisajes, pero en ningún caso entorpecían el caminar. De hecho no recuerdo haber pisado nieve en todo el día.

La información de la que yo disponía me hablaba de que la subida a estos dos picos partía desde la carretera que une las poblaciones de Huelma y Cambil. Esta mañana me he encaminado hacia ellas para localizar la pista desde la que arranca el sendero. Gran parte del recorrido lo marcaban común para las dos ascensiones y ya bien arriba, a semejanza de una y griega, aparecían bifurcados dos senderos lineales que ascendían a sendos picos.

Debido a mi desconocimiento del terreno había previsto subir al Mágina primero y después si me quedaba tiempo y entusiasmo acometer el Miramundos. Para acercarme al inicio del sendero tengo que atravesar la población de Huelma, quizás el mayor de los pueblos que se asientan en las faldas de esta sierra. Acoge una población de más de 6.000 habitantes y ubicado a una cota de 1.100 m, sus actividades mayoritarias son la agricultura, ganadería y  la fabricación de muebles. Una vez dejada atrás la población, dirección Cambil, por la A-324 y en el punto kilométrico 17’300 (frente a un cortijo denominado “Vista Mágina”), arranca el carril que tras un par de kilómetros escasos me va a dejar a las puertas del inicio de la ascensión, junto al panel informativo de la ruta.

No hay sitio específico para aparcar, pero tampoco creo que sea necesario ya que el tráfico aparenta ser escaso. Yo he dejado el coche junto al letrero que prohíbe el acceso a todo vehículo motorizado no autorizado, a un lado de la pista intentando que molestara lo menos posible. La información hablaba de algo más de 10 kilómetros de recorrido hasta el pico Mágina y de cinco horas para su recorrido a los que habría que sumar otras dos horas si se quería encadenar el Miramundos, calificando la ascensión como dificultad alta.

El carril, nada más comenzar empieza a subir de forma moderada y continuada por entre pinos carrascos. Inmediatamente descartamos un ramal que sale a nuestra derecha. Tras algunas curvas voy ganando altura hasta llegar al barranco de Tosquilla desde donde poudo comenzar a divisar las cumbres de Sierra Nevada que ya no me abandonarán durante todo el recorrido. Tras un buen rato de subida llego a un collado donde la pendiente de la pista se suaviza y accedo visualmente al pico Serrezuela (1.962 m), que en la distancia forma una V muy pronunciada con el Mágina, con el que comparte la mayor parte de nuestro horizonte visual: la majestuosa y amplia mole gris del Mágina. Por esta zona dominan los pinos laricios, enebros rastreros y quejigos.

Al final del falso llano con que me regala el carril llego al barranco de las Salinas donde se encuentra la tinada de la Cruz. Barracón  con redil anexo usado como abrigo de los ganados durante las noches y refugio para pastores y cazadores con varios pozos de agua en sus alrededores, un poco más arriba de la construcción. La pista pronto se convertirá en sendero para llegar al Collado del Puerto o de Bolos, dando vista al profundo barranco del Gargantón, cuya cara norte mostraba las manchas de nieve más abundantes de todo el recorrido, ladera salpicada por grandes piedras calizas.

Aquí, ya por sendero, me encuentro la bifurcación del sendero, el poste indica el acceso a los dos picos anunciados. A la izquierda el Mágina a la derecha el Miramundos. Había decidido con antelación visitar el techo de la sierra y de la provincia en primer lugar, así que no me entretengo y prosigo la subida. Bordea el sendero un abrigo en la roca cerrado por muro de piedra suelta para darle mayor identidad y rodeado por otras construcciones que servían de aprisco para el ganado. La mole gris del Mágina se presenta moteada en toda su extensión por las manchas verdes que aportan las sabinas  que ocupan todo el terreno en el que no aflora la roca viva. Es la sabina una planta rastrera de hoja perenne de color verde oscuro, formando una estructura muy densa extendiéndose por las laderas evitando la erosión con ramas muy retorcidas que no suelen superar el metro de altura.

A dos mil metros aparece ante mí, aprovechando una dolina (depresión geológica característica de los relieves cársticos), la estructura de un pozo de nieve. Es una estructura redonda de unos diez metros de diámetro y actualmente poco más de uno de altura. En su día debió tener bastante más altura para que su capacidad de almacenar nieve fuera mayor, fin para el que se construían. Enseguida la cumbre del Mágina con vistas extensas en 360 grados. No es el Mágina un pico aislado sino una larga loma orientada de sur a norte que ostenta diversos resaltes, todos ellos superiores a los 2.100 metros, de sur a norte 2.147 m., 2.152 m., 2.165 m. donde se ubica el punto geodésico  y 2.151 m.

Durante toda la ascensión a esta montaña he sido especialmente consciente de que estaba acompañado por mi sombra, que pertinaz, me precedía anticipándose en el recorrido para marcarme en todo momento el sendero con leves desviaciones a izquierda o derecha por los cambios de dirección del sendero. El sol lo tenía a mi espalda. Una vez arriba, expuesto al más que fresco viento que soplaba, me he dado prisa para sacar algunas fotos y retomar la bajada. El aire estaba tan frío que a pesar de inhalarlo por la nariz notaba su frescor dentro de los pulmones.

Mi desconocimiento del terreno me ha limitado bastante, por lo que me toca desandar el camino hasta encontrar de nuevo el cruce de senderos indicado por un poste con los dos itinerarios y retomar la subida hacia el Miramundos.  Una ascensión que aunque ostenta un centenar de metros menos que la anterior, no por ello se hace menos dura a lo que colabora el ser la segunda de la jornada. La cumbre no se observa hasta que estamos junto a ella, cuando descubro que lo corona un pequeño refugio, con la puerta hacia el noroeste. Aunque hay un letrero junto a él indicando que está en ruinas, no parece que los excursionistas piensen lo mismo ya que presenta señales de uso. Yo me he limitado a coger el anuario del año 2012 para ojearlo y anotar mi presencia.

A pesar del descriptivo nombre asignado a esta cumbre: Miramundos, desde su cima, a decir verdad, no he divisado ningún otro mundo, pero sí un trozo bien grande de éste. El delimitado por Sierra Nevada con la Sierra Arana en primer término, Sierra de Baza, la de Cazorla, las poblaciones de Úbeda y Baeza con Sierra Morena de fondo y cerrando la Peña de Jaén y del Almadén en dirección a la capital. Si a esto sumamos el dominio de toda la sierra de Mágina, nos podemos imaginar el espectáculo que desde aquí arriba se contempla.

Aprovecho en la cima para releer algunos comentarios de anteriores visitantes reflejados en el anuario, anotar el mío y recostado en una de las paredes laterales del refugio, resguardado del fresco aire, comer algo a la vez que disfruto de  la caricia del sol en mi piel. Después del aire frio de la cima del Mágina, el sol sin aire del Miramundos es bálsamo. Llegado el momento de iniciar la bajada, guardo el anuario y cierro la puerta del refugio antes de echar a andar. El descenso es casi más molesto que la subida por la gran cantidad de piedra suelta, aunque el sendero está muy visible y no requiere gran atención el seguirlo. Ayuda, tanto en esta ascensión como en la anterior, la profusión de hitos de piedras que los excursionistas han  ido construyendo por todo el recorrido complementando los de madera puestos por el personal del Parque. Además es  justo reconocer que todos estos hitos están ubicados con mucha “inteligencia”.

Es tarde para comprender que podía haber enlazado las dos cimas y así evitarme el descenso hasta el cruce señalizado y la nueva subida, pero tanto la información que poseía como la aportada por los paneles informativos del incio los "pintaban" lineales. En estos casos, cuando desconozco el terreno, prefiero ser "sumiso" a las indicaciones aunque ello me ocasione, como hoy, doble esfuerzo. Entiendo las reticencias de los técnicos de los parques a sugerir itinerarios arriesgados, pero creo que esas reparos se solventarían con una información veraz, y después que cada cual elija libremente bajo su responsabilidad..

Casi llegando de nuevo al inicio, donde el sendero se convierte en pista, me cruzo con un esforzado ciclista que ha subido desde el pueblo de Huelma. Tras los saludos de rigor y las preguntas por los recorridos hechos y pendientes de hacer, ante mi queja de tener que recorrer tanto carril de tierra, me comenta la existencia de un sendero que de cogerlo me va a ahorrar casi los ocho kilómetros de pista. Como me informa de que bajará antes que yo, le  pido por favor, que me deje señalado el inicio del sendero del que me habla con cualquier tipo de señal en la seguridad de que no se me pasará por saber aproximadamente el sitio e ir atento al margen derecho de la carretera desde donde arranca y así me lo promete.

A un kilómetro por debajo de la tinada de la Cruz, cuando la pista comienza la bajada en serio veo la marca que me ha dejado indicando el inicio del sendero: un montón de piedras sujetando una rama de pino, (gracias Juan Pedro). Es de agradecer y yo así lo siento la ayuda que me presta cualquier persona que me encuentro en mi deambular por las sierras. Es de agradecer y mucho si esa información es sobre recorridos que facilitan el recorrido por parajes que desconozco, sobre todo si como la que me ha facilitado hoy Juan Pedro es clara y  precisa.

Una vez ya iniciado el sendero aconsejado, venía yo dándole vueltas a la importancia vital que tiene el lenguaje para los humanos. Quizás por presuponerle una serie de características, no somos conscientes del valor que le aportan. Escuchamos multitud de informaciones diariamente y generalmente las asumimos como verdaderas sin cuestionarlas, entre otras cosas, porque generalmente es así y por otro lado porque si no lo hiciéramos, si no presuponemos que las palabras son expresiones de verdades, ¿habéis pensado que sería de la humanidad y de su capacidad de comunicación?. Si durante cualquier conversación nos asaltara la duda de la verdad de lo comunicado ¿qué quedaría de las relaciones entre las personas?. Es bueno que sigamos transmitiendo veracidad a través de las palabras para que el magnífico hecho de la comunicación oral siga teniendo la importancia fundamental que tiene y su credibilidad connatural.

Con estas elucubraciones recorría el sendero recién descubierto, que en ocasiones presentaba fuerte pendiente y me iba acercando al inicio, a ratos bajo la sombra de los pinos, otros bajo el castigo del sol vertical del medio día, donde comencé la andadura esta mañana. Ayudaba a entretenerme en divagaciones el que el sendero estaba muy marcado y su seguimiento no requería atención apenas, dejando espacio para otras ocupaciones, salpicadas en ocasiones con la apreciación de las curiosas formas que la erosión aporta a las rocas, dándoles formas llamativas. Acabado el sendero, memorizo donde arranca y refuerzo un par de hitos que lo marcan. Es muy cerca del inicio de la pista, hacia la izquierda, en la primera curva del carril que presenta un murete de hormigón con canalización subterránea para dar paso al agua proveniente del barranco.

Ya abajo, de nuevo en el coche, he optado por volver hasta Granada por Cambil, para no repetir el mismo itinerario de la mañana, a la vez que curiosear por si se presenta a lo largo del recorrido algún cartelón anunciando una nueva ascensión por esta sierra y anotarla mentalmente para futuras visitas. Tanto por un sitio como por el otro (Huelma o Cambil) el kilometraje es similar: alrededor de los 90 kilómetros.   

Los tiempos empleados hoy en los recorridos: Inicio de la marcha:         8’30 Horas 
                                                                           Pico Mágina             11 Horas
                                                                           Miramundos             12’30 Horas
                                                                           Regreso al coche      15’30 Horas.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.