El desfiladero por el que discurre el río Velillos que vamos a recorrer.
Cuando nos encontramos con el río aparece la antigua "Fabrica de la Luz" en plena rehabilitación.
Alcanzada la orilla izquierda, el sendero presenta este aspecto.
Unos metros antes de alcanzar -el agua- la cámara de carga, se despeña loma abajo a la espera de la terminación de la central.
El desfiladero de "El Gollizno" empieza a invadirse por las nubes bajas.
La niebla, en días claros, siempre ofrece estampas muy sugerentes.
Carlos, uno de mis hijos, que me acompaña hoy.
Junto al puente colgante, el tramo de sendero con una "olvidada" rueda de molino junto al camino.
Puente colgante y pasarela anclada al tajo derecho del río.
Tras una corta subida alcanzamos el inicio del puente.
Puente colgante por el que salvamos el cauce.
La fresca mañana aun aconsejaba abrigar las manos a pesar del bamboleo del puente.
El cauce por debajo del puente acumula restos vegetales y muchas y grandes piedras.
Tramo de pasarela junto a la pantaneta construída para el inicio de la acequia que surte a la minicentral.
La niebla se espesa y la vegetación parece que ayuda a retenerla en el desfiladero.
Río y sendero, compartiendo el estrecho espacio entre potentes paredes verticales.
Alcanzamos el Área Recreativa Corcuela, pequeña y muy soleada a pesar de las apariencias.
Pileta con dos caños por debajo de la zona con mesas mesas. Arriba existen dos nacimientos más de agua.
Hay que ir atentos a las pequeñas obras de arte de la naturaleza porque ofrecen estampas deliciosas.
Por encima del área y con los torreones del castillo de Moclín a la vista, nos introducimos en pinar.
Antes de que el pinar nos cierre el horizonte me vuelvo para comprobar que la niebla sigue ocupando el valle.
El perímetro amurallado rodea todo el cerro ocupado por el castillo con doble línea defensiva.
Parece que finalmente el sol gana la batalla y comienza a diluir las nubes bajas que quedan.
Alcanzado el collado -parte alta del pueblo- la ermita de San Antón.
A las puertas del Pósito del Pan (s.XVI), jardineras con mucha historia.
Fachada del edificio del Pósito donde nos asoleamos un rato sentados en sus bancos.
De regreso, nos acercamos hasta el "Abrigo de Corcuela" para ver las pinturas.
Están muy desdibujadas y bastante maltratadas.
Junto a una parcela de olivos ocupan un abrigo rocoso al pie de una vertical pared.
En el centro de interpretación se puede ver una representación del total de las pinturas y su distribución.
De nuevo en el Área Recreativa con un original desagüe para evacuar el agua.
Desde el mirador, colgado por encima de la angostura, admirando el desfiladero labrado por la constancia.
La escaleruela que nos permite alcanzar el nivel del cauce de forma rápida.
Y de nuevo entre el recoleto bosque que acompaña en este tramo llano al río.
En las zonas más umbrías la vegetación ocupa todo el espacio.
De nuevo en la pasarela junto a la presa.
La presa que se construyó para surtir de agua la acequia que transporta el agua hasta el salto de la central.
Junto a la pasarela y en primer plano el inicio de la acequia.
Siempre me han gustado los reflejos aunque el agua no está clara debido a las muchas disoluciones que transporta.
Fuente relacionada con escritores e historias de bandoleros.
Devolviendo, ahora con sol, el agua al cauce del río antes de alcanzar la cámara de carga de la central.
Por encima del sendero llama la atención esta formación de travertinos espectacular.
Cementado paso del cauce para vehículos. Para nosotros se ha habilitado un elevado puente.
Prácticamente finalizadas las obras, entrará de nuevo en funcionamiento dentro de unas fechas.
Fecha: 3-3-2016 Olivares 8’30h.
M.I.D.E.:2,2,3,3. Trincheras
y Cantera 10’30h.
Duración: 9h (Lineal) Castillo
Moclín 11’30h.
Desnivel en subida: 400 metros Olivares 15’30h.
Rangos de temperatura: de 3ºC a los 17’5ºC
El
río Velillos o Frailes es un cauce que presenta grandes diferencias de caudal
entre estaciones. Nace en las inmediaciones de la población de Frailes (Jaén)
para hacerse granadino después hasta desembocar en el río Cubillas una vez
alcanzada la vega granadina. De sus 38 kilómetros de longitud hoy vamos a
caminar junto a él durante unos 3 kilómetros, los que lo separan desde Olivares
hasta la vertical de Moclín.
Es
la tercera vez que me adentro en éste PR-A84. La primera en solitario para
descubrirlo (7-3-2012), ya que no lo conocía; la segunda en compañía de mi
mujer (4-12-2013) aprovechando el tardío otoño, pensando que los coloridos lo
iban a magnificar más si cabe; la tercera con mi hijo Carlos (hoy) en un final
invernal que más parece una primavera.
Además,
antes de programar la salida llamé al ayuntamiento de Moclín para interesarme
por la posibilidad de incluir una visita al castillo ya que en anteriores
ocasiones y debido a las obras –de construcción más que de reconstrucción- no
me lo permitieron. Hoy hemos podido pasear por él y recorrerlo ampliamente.
Esta
mañana la temperatura baja se hacía notar con intensidad, dada la umbría en que
se encuentra el recorrido del río, encajonado entre altas paredes, recorriendo
un estrecho barranco al que no alcanza el sol hasta bastante más tarde. Hoy,
además a la altura del puente colgante por el que se cruza el río junto a una
antigua presa de la que nace una acequia, las nubes bajas han invadido todo el
barranco.
Al
principio del recorrido, cuando la pista alcanza el río dejamos a un lado una
pequeña central eléctrica que ha estado inactiva durante muchos años.
Actualmente están trabajando en ella para devolverla a “la vida”. Ya han
instalado las tuberías por las que bajará el agua para mover las turbinas. Como
aún no está terminada el agua destinada a moverla se deja escapar unos metros
antes de alcanzar la cámara de carga, desplomándose en bella cascada de una
treintena de metros antes de reincorporarse al curso del río, formando otro
atractivo a sumar a los muchos del recorrido.
Una
vez cruzado el puente colgante (con excesivo bamboleo para el gusto de algunos)
y la preciosa -aunque corta-, pasarela anclada a la pared rocosa en uno de los
tajos laterales para salvar el estrecho desfiladero, volvemos a pisar suelo. La
niebla rellena todo el barranco y aparece esa sensación rara: el hecho de
sentir vida a nuestro alrededor y no tener de ella más noción que la del
sonido.
La
Naturaleza, además de contener campos verdes, frondosos bosques, manantiales
cristalinos, cantos melodiosos de aves, o níveos ventisqueros que se deshacen
en primavera, también enseña desiertos tórridos, calurosas tardes veraniegas o
frías escarchas matinales, muchas fatigas y pesares para caminantes
incansables, sed, algo de hambre, espesas nieblas a veces, oscuras y frescas
cuevas, fuertes vientos que despejan las cumbres; viviendo todas estas
circunstancias es como realmente se llega a conocer la Naturaleza.
Tras
caminar unos minutos entre densa vegetación, junto al río, entre humedades, el
sendero tiene que remontar una centena de metros porque evita otro estrecho
desfiladero. Por una escaleruela balizada, busca la ubicación más amplia del
Área Recreativa de Corcuela. Pero antes de alcanzarla se nos invita en un
mirador semi-volado a admirar la labor erosiva del río abriéndose paso entre
rocas unos 100 metros por debajo de nosotros. Hoy, a la ida, no hemos podido
disfrutar de las vistas ya que las nubes bajas seguían enseñoreándose del
barranco.
Ascendemos
bordeando unas parcelas olivareras para adentrarnos en un pinar de repoblación,
todo ello en cuesta, antes de alcanzar un collado donde desaparecen los pinos y
aparecen algunos almendros (1), algo abandonados, teniendo ya a la vista las
construcciones más altas del pueblo y las murallas del castillo de Moclín
ocupando toda la zona superior del cerro.
Moclín
a pesar de ocupar el quinto lugar por número de pobladores ha conseguido la
capitalidad del municipio. Para apreciar su pequeñez sólo basta asomarse desde
el collado, o remontar hasta la iglesia englobada ya en el recinto amurallado y
mirar hacia abajo desde cualquiera de sus miradores. Apreciamos que cuando las
defensas de las murallas ya no fueron necesarias, las casas abandonando las
estrecheces a las que estaban sometidas intramuros comenzaron a descender
colina abajo buscando espacios más llanos.
Tras
hacer una visita a la ermita de San Antón y a la casa Pósito del Pan del siglo
XVI regresamos atentos durante el descenso buscando por algunas señas difusas
–no sé si a propósito lo de difusas- tratando de localizar la cueva de La Araña donde
existen algunas pinturas rupestres, cueva que no conseguimos ubicar. Si
reencontré la de Corcuela: un abrigo en el que aparecen numerosas pinturas
rupestres esquemáticas, muy desvaídas e incluso algunas desconchadas, que cada
vez cuesta más identificar.
En
este territorio hay abundancia de cuevas por la geografía y geología de sus
montes que fueron ampliamente aprovechadas por nuestros antepasados para
plasmar sus concepciones, deseos o simplemente sus ansias creativas. Creo
recordar haber oído en algún momento la intención de elaborar un recorrido por
las cuevas con pinturas de la zona para darlas a conocer e incrementar, si
cabe, los motivos para visitar este conjunto de pueblos que se engloban bajo el
nombre de mancomunidad de Moclín: Puerto Lope, Olivares, Tiena, Tózar, Limones
y Gumiel y el propio Moclín.
(1)Aquí
arranca un senderillo que será necesario seguir para enlazar con la segunda
entrada en el blog dedicado a este recorrido, si queremos encontrar otros
puntos de interés cercanos.
Recordatorio: en nuestras salidas al campo
sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y
residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.
Serranía propicia para la formación de formas rocosas singulares.
Primer encuentro con el río Velillos.
El agua y su compañera: la vistosa vegetación de ribera.
Por encima del pueblo el río baja remansado.
Fábrica de la Luz.
Hay que mirar ladera arriba para avistar estas formaciones.
Ocupando la cima de la ladera izquierda encontramos el Castillo de Moclín.
A medio camino nos podemos refrescar.
Majestuoso Tajo de las Palomas.
Innumerables peñones pueblan el cauce del río producto de los desprendimientos.
Parte del sendero balizado.
Se forman incluso algunas pozas.
Subida a Tózar. Bifurcación a medio camino.
Indicios de la proximidad de un antiguo molino.
Toca cruzar el río Velillos.
Una vez en la otra orilla me vuelvo.
Aquí comienza la pasarela volada.
Firmemente anclada a la roca discurre algunos metros por encima del cauce.
De nuevo caminamos junto al cauce.
Son abundantes las cuevas y abrigos en la zona, algunos de ellos con pinturas rupestres.
A pesar de la estrechez del cañón, la vegetación oculta las altas paredes rocosas.
De nuevo subir para remontar el desfiladero.
Tózar desde el mirador.
Uno de los afloramientos de la Fuente de Corcuera.
Originalidad en el área recreativa Corcuera.
Pequeño cortijo abandonado por el hombre, recuperado por la vegetación.
De regreso nos recreamos con las tonalidades.
El nuevo puente que se ha construido para salvar el río Velillos.
El siempre colorido bosque de ribera.
PR – A 84
Fecha: 4-12-2013
Hoy hemos aprovechado
(mi mujer y yo) el buen día para hacer un recorrido que me encantó a mí cuando
lo recorrí por primera vez y tomé nota mentalmente para reiterarlo en otoño con ella. No me voy a meter en
descripciones porque ya lo hice en su momento en la entrada en este mismo blog
(Gollizno, Hoz, Velillos, de Olivares a Moclín – Granada: 7 de marzo de 2012).
Olivares está a unos
treinta kilómetros de Granada y el sendero se puede recorrer (ida y
vuelta) empleando entre cinco y seis horas de
forma relajada y parando a tomar algo en el Área Recreativa Corcuera.
Hoy hablaré de las
novedades que me he encontrado en su recorrido. Aparte del cambio de época en que
se produce la visita y por lo tanto los distintos coloridos que la vegetación
de ribera proporciona, el propio sendero ha sufrido algunas mejoras,
inevitables por otro lado, ya que el primer puente por el que se cruza el río,
algunos metros antes de la Fábrica de la Luz, había desaparecido por una riada
y me he encontrado otro mucho más alto y de construcción bastante más recia.
Algún tramo en subida
que en su día estaba escalonado con traviesas de madera, ahora está de tierra y
gravilla. Se ha renovado y creo que ampliado las balizas encordadas que
delimitan buena parte del sendero. La primera parte del recorrido hasta la
Fuente de la Buena Suerte ha sido ensanchado y en cuanto a infraestructuras
poco más reseñable.
Es un corto sendero
que une las poblaciones de Olivares y Moclín usando como vía las riberas del
río Velillos. En el recorrido en el sentido que yo lo menciono hay que remontar
unos 350 metros para acceder a Moclín bordeando el Tajo de las Palomas por su
cara norte, hasta llegar a la Ermita de San Antón, a media loma entre Castillo y
Población.
Os transcribo el inicio
de la Leyenda de la Buenaventura que sitúa en estos parajes la captura de un
bandolero por el escritor Pedro Antonio de Alarcón:
En el
año de 1816, un gitano pide audiencia al Capitán General de Granada, el Conde
Montijo, con el fin de pedir los mil reales a cambio de informarle sobre
“Parrón”, el bandolero más buscado de la provincia. A pesar de la incredulidad
mostrada en la audiencia, el gitano cuenta de manera detallada cómo, caído
preso de “Parrón”, ha conseguido que le perdone la vida y huir. Quince días
después, en medio de los preparativos para una expedición de caza de “Parrón”,
se reune un grupo de migueletes, entre los que se encuentra uno recien llegado
llamado Manuel. El gitano, que pasa por casualidad, reconoce entre el ejército
que Manuel es “Parrón”. Tras el intento fallido de matar al testigo, “Parrón”
cae preso de las autoridades, quejándose de que “no se puede robar sin matar”
antes de ser ahorcado. El relato del gitano se difunde entre el pueblo.
-
¿Dónde conocísteis a “Parrón”?
- En
el camino de Tózar.
-
Dadme pruebas de ello.
-
Escuche su merced. Ayer hizo ocho días que caímos mi borrico y yo en poder de
unos ladrones. Me maniataron muy bien y me llevaron por unos barrancos
endemoniados hasta dar con una plazoleta donde acampaban los bandidos. Una
cruel sospecha me tenía desazonado. ¿Será esta gente de Parrón? … Así comienza
la leyenda que narra la historia del bandolero “Parrón” y el gitano, que le leyó la buenaventura.
Os dejo unas fotos
para animaros a hacer este precioso recorrido que personalmente aconsejo
realizar en otoño o primavera aunque tampoco es mala opción el principio del
verano. Moclín y su castillo merecen una entrada específica que espero cubrir
próximamente.
Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos
dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos
e inorgánicos), deben regresar con nosotros.