Mostrando entradas con la etiqueta Alpujarra Granadina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alpujarra Granadina. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de mayo de 2017

Alpujarra Media desconocida III: Nieles (Granada)



Pequeña aldea encaramada en las laderas sur de Sierra Nevada a 1.000 metros de altura dominando  el valle del río Guadalfeo y enfrentada a la Sierra de la Contraviesa.
Orientada hacia el sur (como la mayoría de los pueblos alpujarreños) busca protegerse de los vientos norteños por dos cerros: Alfasgía (1.254 m.) y Cerrajón (1.404 m.).
En el pasado siglo, en el año 1908 se barajó la idea de una línea ferroviaria que atravesabas todos estas sierras propiciadas por las expectativas mineras de la zona. Proyecto que nunca llegó a realizarse por lo elevado de su costo. El periódico El Defensor de Granada publicó un croquis del recorrido de la línea en su edición de 17 de mayo de 1912, apenas lo que queda como recuerdo de la iniciativa.
En 1970, con el cierre de las minas del Conjuro termina la historia minera de esta parte de la Alpujarra que había servido para complementar los ingresos de los pueblos de la zona. Atrás quedaron las minas de mercurio de Cástaras, Nieles y Tímar por agotamiento de las menas y la suma dificultad en el transporte; actividades que comenzaron a mediados del siglo XIX.   































http://www.la-alpujarra.org/timar/glosario.htm#bancal

Nieles, 30 de marzo de 2017.

miércoles, 12 de abril de 2017

Alpujarra Media desconocida I: Lobras (Granada)



Las Alpujarras se suelen dividir tradicionalmente en tres: Alta, la más visitada turísticamente: Barranco de Poqueira, La Tahá, Pórtugos, Trevélez, etc. Baja: también muy conocida pero no tan promocionada turísticamente: Albondón, Albuñol, Murtas, Sorvilán, Turón y otros muchos . Media: Almegíjar, Cádiar, Lanjarón, Órgiva, Torvizcón, Lobras, etc.

A algunos de este tercer grupo voy a dedicar una serie de entradas. Son pueblos pequeños asentados geográficamente en el centro de la región, fuera de carreteras principales y todos ubicados en las lomas intermedias entre los principales recorridos.

Esta primera entrada está dedicada a Lobras (no llegando a los 160 habitantes, es el segundo pueblo más prqueño de la Alpujarra). Forma parte del Sitio Histórico de la Alpujarra. Ubicado entre la Loma de la Mojonera y el Cerro de Lobrascón (1. 051 m.) asentado en la solana de una loma a 938 metros de altura, presenta ya desde la lejanía la típica estampa de casas agrupadas y escalonadas; pero antes de llegar hasta él tenemos que descender hasta el río Guadalfeo, para una vez cruzado y superada la Venta del Buen Humor (un antiguo molino de aceite rodeado de olivos), ascender por la loma para alcanzar la población.

Llegados a él aparcar el coche y recorrer los callejones por detrás de la iglesia casi todos adornados con macetas que en esta época comienzan a cubrirse de flores aportando colorido a todas sus calles. En la zona alta: el Barrio del Chorro, la Fuente del Lavadero y frente a ella nace el sendero que conduce hasta Cádiar. Poco más arriba, ya casi abandonado el pueblo, todavía merece la pena detenerse para visitar la gran alberca y frente a ella otro sendero que conduce hasta Nieles.





Hay que dejar la carretera A-348 para tomar la GR- 9023.

Atravesar el río Guadalfeo.


Primeras impresiones de Lobras.
































Lobras, 30 de marzo de 2017.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Senda Granadina - Tramo Alpujarreño. GR 7: Etapa 6ª (Busquistar-Trevélez-Busquistar) GRANADA






Inicio del sendero por encima de la carretera

A pesar de la época, las buenas temperaturas permiten todavía el colorido en la vegetación.

Vamos dejando a Busquistar por debajo a media ladera.

Las acequias dejar perder agua, los campos no la demandan. 


Atravesamos la acequia de Busquistar a Pórtugos

Hemos enlazado ya con el sendero GR 7

Caminos bajo denso bosque de encinas y robles.

Algunos castaños talados o quemados se regeneran con profusión de vástagos.

El primer cortijo junto al que pasamos.

Los tonos rojizos de los helechos muy llamativos.

A la vera del sendero roble de buen porte a un lado, castaño al otro.

Restos de explotaciones mineras.

Cuando dejamos de ascender para llanear el dosel de hojas cubre por completo el sendero.

Las primeras cimas nevadas que se nos presentan en el horizonte.

En los barrancos, los bosquetes de ribera aportan otros matices a la paleta.

Cada bajada se complementa con su correspondiente subida: es lo inevitable de transitar barrancos.

Este cortijo, aparentemente olvidado, lo guardaban dos ladradores perros.

El barranco de la Bina, por el que discurre el arroyo del mismo nombre, es el de mayor desnivel del recorrido.

Barranco de la Bina

Cortijos que avistamos durante la jornada.

Este otro, junto al sendero, muestra señales de décadas de abandono.

Hotel Alcazaba.

Primeras casas de Trevélez pertenecientes al barrio bajo.

La nieve a unos trescientos metros por encima de la población.

Las nubes en ningún momento abandonaron las cimas.

Trevélez

Otra panorámica del pueblo.

Dique en el río Chico de nueva construcción

Fuente junto al dique.


Primeras casas del barrio alto de Trevélez por el que transcurre el sendero.

Repisas estratégicas.

Este largo mirador (izquierda) rodea por completo el barrio alto de Trevélez.

Los lavaderos.




De regreso


Barranco y arroyo de la Bina a mayor cota que a la ida.

El arroyo de la Bina se llevó, hace años, el trazado de la carretera y así sigue. (Cota dos mil aproximadamente)

Otros barrancos, otros arroyos.

Barranco de los Alisos.

Antigua explotación minera: Conjuro

Viñas por encima de Busquistar.

De nuevo en Busquistar.




Unos centenares de metros antes de Pitres, camino de las chorreras por las que se desploma el río Bermejo.

Separado de la propia carretera unos ochocientos metros río arriba.

Chorrera del río Bermejo.



Barranco del río Bermejo junto a la carretera general de la Alpujarra granadina


Fecha: 7-12-2016                                             Busquistar                         9’00-16’30h. (1.159 m.)
M.I.D.E.:2,2,2,4.                                              Trevélez                           13’00-13’30h. (1.500 m.)
Duración: 7’30h (Semicircular)                     Enlace Sulair- GR 7                  14’30h. (1.700 m.)
Desnivel en subida: 1542 metros                    Cota máxima de la jornada              (1.818 m.)          
Rangos de temperatura: de 8ºC a los 15ºC            
                                                                                        
                                                                                        
En este segundo acercamiento a la alpujarra, en compañía de mi hijo Carlos hemos decidido, en un día prácticamente primaveral de mediados de diciembre, conocer la etapa 6 del sendero de gran recorrido GR 7 a su paso por la Alpujarra granadina: la que une las poblaciones de Busquistar y Trevélez y las menciono en éste orden porque la ida la hemos hecho en ese sentido, entendiendo que ya que teníamos que regresar al punto de partida era más lógico hacer los mínimos kilómetros posibles motorizados.

Una etapa como ésta -lineal- en que sólo se cuenta con un vehículo de acercamiento significa hacer camino doble: ida y vuelta. La información oficial menciona una longitud de 11’5 kilómetros. En medición propia hemos contabilizado algo más de distancia: 13’5 kilómetros que sumando regreso ha crecido hasta los 27 kilómetros totales.

Hemos dejado el coche aparcado a la entrada de Busquistar (junto a la farmacia) ya que justo enfrente (sólo cruzar la carretera) aparece el primer indicador del tramo de sendero que queremos recorrer. Este primer tramo, de fuerte pendiente (que en algún punto puede alcanzar el 30%), es un carril cementado estriado para que los pocos vehículos que se atrevan a subir tengan agarre.

Tras unos 10 minutos mengua el ancho a la vez que suaviza la pendiente la calzada, convirtiéndose en un sendero terrero que acompaña durante unos minutos una pequeña acequia -hoy seca-, hasta enlazar realmente con el trazado, con mucha más prestancia, del propio GR 7 (hasta ahora hemos recorrido sólo un enlace). Se puede iniciar el propio sendero unos 100 metros carretera arriba si queremos evitar alguna posible duda en estos primeros minutos.

Podemos “definir” el recorrido de este tramo como paralelo al de la propia carretera que une las dos poblaciones, pero a más altura y siempre por su izquierda en el sentido de la marcha. En nuestro progresar dejamos a un lado un pequeño cortijo en que dos caquis con sus llamativos frutos rojos nos invitan a parar. Algo más arriba alcanzamos y atravesamos (mediante puente de maderos) una gran acequia (la de Busquistar a Pórtugos); el sendero sigue en ascensión suave ganando altura a la vez que atraviesa bosques de encinas entreverados de robles junto con ejemplares muy dispersos de castaños.

En el recorrido vamos a atravesar multitud de barrancos, algunos con agua, la mayoría secos a pesar de las nieves que cubren las cimas de todas las montañas que rodean este recorrido: Tesoro, Alacranes, Pajonal, Alisos, Bina, para finalizar ya junto a las casas con el del río Chico. Estos abundantes accidentes hacen que el sendero, se alargue hasta hacer el recorrido superior en distancia al de la propia carretera asfaltada.

Durante la jornada sólo avistaremos un puñado de cortijos de los que sólo tres daban muestra de ocupación y no precisamente por la presencia de humanos sino por la de sus fieles vigilantes los perros (en alguno hasta cuatro) que nos ladraban no sé si por convicción o por puro aburrimiento.

Cercano al kilómetro noveno el sendero desemboca en la pista perimetral (aquella que circunda buena parte del Parque Nacional intentando mantener la cota 2.000) y enseguida se une también el Sulayr. Éste seguirá por la pista mientras el nuestro se “despeña”, con espíritu explorador en un profundo barranco para atravesado el arroyo pertinente (Bina) volver a remontar por la ladera contraria hasta encontrarse de nuevo con la pista.

Nada más caminado y sufridos los bruscos desniveles de este imponente barranco, decidimos que a la vuelta, en este tramo confraternizaremos con el Sulayr por ser bastante más amigable, obviando este profundo barranco de la Bina que nos ha sacado buenos sudores y exigido generosos esfuerzos. Una vez alcanzado el collado las primeras vistas, primero del complejo hotelero de la Alcazaba y enseguida los barrios bajo y medio de Trevélez.

Todavía nos queda otro descenso, éste último para bajar hasta el curso del río Chico, junto a un majestuoso y nuevo dique que la necesidad y la protección de algunas casas ha obligado a construir para su seguridad. Al otro lado del cauce, tras corta subida y muy cerca, un puñado de casas abigarradas en la ladera que componen el barrio alto de Trevélez.

En él nos demoramos un rato (quizás el más típico y singular de los tres barrios ya que conserva los elementos más tradicionales de la arquitectura alpujarreña: callejuelas estrechas y no necesariamente rectas, tinaos, aleros, repisas a media pared, terraos de launa y chimeneas), lo recorremos a la vez que buscamos un bar para tomarnos un café antes de iniciar el regreso. Lo encontramos junto a un amplio mirador, que antes fue era medieval desde donde abarcamos visualmente toda la población.

Asomados al pretil de la era mirador del barrio alto, aprecio que la población sigue extendiéndose hasta el fondo loma abajo hasta el río, blanca de paredes y gris de techumbres, arrebujadas en torno a un par de iglesias, que parecían gallinas con sus pequeñuelos, hasta el punto de sentir el imposible e involuntario deseo de alcanzarlas de un salto para cobijarme entre ellas, o de agarrarlos con mano gigantesca y tenerlas un rato entre los dedos.

Pero hay que regresar y no queremos demorarnos demasiado a pesar de la amena charla que sostenemos con la tabernera, porque las nubes, que se han ido acumulando junto a las altas montañas que nos rodean, van cubriendo el espacio, e incluso por color y abundancia, tememos que nos remojen en algún momento del largo recorrido de vuelta. Llegamos incluso a plantearnos la posibilidad de esperar al autobús de línea y bajarnos en él hasta Busquistar. Al final, haciéndonos los valientes, decidimos arriesgarnos. Nos salió bien y la lluvia nos respetó durante todo el regreso.

En el regreso, una vez que ya habíamos degustado tanto la bajada como la subida del profundo barranco de la Bina (cerca de los doscientos metros de desnivel por vertiente) a la ida, decidimos seguir el trazado del Sulayr -mucho más suave y aproximadamente de la misma longitud- ya que poco más adelante unifican momentáneamente sus trazados, antes de volverse a separar, ahora sí, definitivamente: el GR 7 se dirige a Busquistar atravesando lomas de forma bastante horizontal, mientras que el Sulayr se encamina hacia Capileira remontándolas.

La reentrada en Busquistar la hacemos respetando hasta el final el trazado del GR 7, por lo que acabamos un centenar de metros por encima de la farmacia donde esta mañana aparcamos el coche. Todavía nos detenemos una media hora (antes de atravesar la población de Pitres), para visitar las Chorreras, cascada por la que se desploma el río Bermejo. Aun bajando poca agua sigue resultando muy atractiva y la molestia de buscar un ensanche en la carretera para aparcar el coche y los ochocientos metros de acercamiento en subida hasta alcanzarla recompensan el esfuerzo antes de abandonar el lugar.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.