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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cañón del río Cacín: II. Arenas del Rey - Granada




CAÑÓN DEL RÍO CACÍN


Iglesia de la Inmaculada, en el Poblado Bermejales, inicio del recorrido.

Enseguida el sendero nos permite asomarnos al cañón.

Nos sorprendió verla encaramada en la pared. Asustada seguramente por nuestra presencia.

Finalmente el sendero logra acercarse lo suficiente al río.

Sin embargo la intrincada y abundante maleza impide el acceso al río durante buena parte del recorrido.

El río, tras milenios de paciente trabajo, ha conseguido escavar estos altos tajos que ahora delimitan su cauce.

La erosión ha tallado curiosas formas en las verticales paredes.

A pesar de la grandiosidad del entorno, seguimos fijándonos en lo muy pequeño.

La continua erosión provoca "frecuentes" desprendimientos en estas formaciones de conglomerados.

El protagonista de la salida disfrutando con las "aventurillas".

Durante la última parte del recorrido los extraesplomados son frecuentes.

En un lateral un estacional arroyo ha labrado esta caída.

Si buscamos en los cortados encontramos reliquias del remoto pasado.

Blandas formaciones rocosas que se dejan moldear con relativa facilidad.

Y junto a las paredes rocosas la exuberante vegetación de ribera.

Los imponentes cortados dejando a sus pies los trozos desprendidos.

Llegando al final del recorrido el barranco se abre.

Hemos llegado al final:  un "Puente Romano" de primeros del siglo XX.

No abandonamos el pantano sin acercarnos hasta el Dolmen de los Bermejales.

Aunque desubicado, al menos permanece hasta nuestros días.

Pantano de los Bermejales.


Fecha:8-11-2014                                                              Poblado Bermejales                         11’30h.
M.I.D.E.:2,2,2,3.                                                                Río Cacín                                           12’30h.
Duración: 5h (circular)                                                  Puente Romano                                 14’00h.
Desnivel en subida: 250 metros                                    Poblado Bermejales                         16’00h.
Rangos de temperatura: de 13ºC a los 15ºC               Dólmen                                               16’30h.



Cuando hace un par de años hice este mismo recorrido (recuerdo que además de disfrutarlo por su encanto y variedad), una de las cosas que se me ocurrieron mientras lo caminaba fue que debía ser ideal para los críos. Niños de 8 a 12 años. Yo estoy últimamente muy alejado de niños, por no tener todavía nietos y los más cercanos salen con sus padres.

Me acordé de uno de mis sobrinos que por carácter y movilidad creí que sería idóneo para pasearlo por estos parajes. Así que el año pasado, como uno de los regalos que recibió por reyes era la promesa de hacerle de guía por este recorrido. Fue un compromiso serio, escrito y firmado en que prometía sensaciones nuevas y aventuras a cambio de trabajo y ausencia de quejas.

Por unos motivos o por otros hasta hoy no se ha podido concretar el ofrecimiento. Pero todo llega y Él ha mostrado esta mañana mucha ilusión y cierto nerviosismo. Ahora tengo yo la papeleta en mi tejado, si no quiero desfraudarlo he de hacer que sienta todo aquello que le prometí y que seguro, ha ido imaginando durante este tiempo y ya conocemos la capacidad imaginativa de un niño.

A lo largo de mi historia montañera he sido guía de personas con alguna decena de años más que yo, he acompañado a compañeros laborales, he guiado a personas ciegas por la sierra, por supuesto a mi mujer e hijos, cuñadas y semicuñadas, pero nunca a un niño de 8 años. Espero no haber perdido las habilidades necesarias para despertad su curiosidad e imaginación y conseguir que la jornada le deje una huella positiva junto a un deseo de repetir, sería la mejor constancia de haberlo hecho bien.

Cacín es un corto río (60 Km.), que transcurre al suroeste de Granada y que acaba tributando sus aguas al río Genil por su margen izquierda. El recorrido de hoy comienza justo a mitad de su recorrido, algo por debajo de la presa del Pantano de los Bermejales. Los materiales que atraviesa sus aguas en éste tramo están formados por conglomerados, arenas y arcillas, es decir, terrenos fácilmente erosionables, lo que ha permitido que labre sobre ellos una larga y profunda garganta que es la parte del río que vamos a caminar por aunar espectacularidad y atractivo.

El sendero parte del Poblado que se erigió de forma paralela a la propia construcción del embalse. Desde el principio ha sido propiedad de la Confederación del Guadalquivir y perteneciente al término municipal de Arenas del Rey. En diciembre del año 2008, la Confederación cedió al ayuntamiento alguno de los edificios donde se instalaron diversos servicios: bar, hostal, un centro de salud y algún otro para uso y disfrute de la población.

Tras dejar el coche aparcado justo antes del embalse (sin cruzarlo) y tras subir una escalinata accedemos a la extensa plaza que da acceso a la Iglesia de la Inmaculada; desde esta explanada arranca una amplia senda dirección oeste que nos acercará en apenas 400 metros hasta un amplio mirador desde el que se comtempla la presa y las construcciones que se encuentran bajo ella, la arboleda que ocupa buena parte del fondo del cañón y por supuesto el río Cacín a la vez que nos ayuda a formarnos una primera idea de la magna construcción que este, ahora discreto río, ha sido capaz de elaborar a través de los milenios.

Llama poderosamente la atención la disparidad entre las tierras altas, dedicadas al cultivo del olivo y almendro, a la derecha y el extenso pinar de la izquierda con la frondosidad del interior del profundo cañón y separando ambos las verticales paredes que en algunos casos alcanzan el centenar de metros.

Comenzamos a bajar en zigzag por el sendero para perdiendo altura acercarnos hasta el nivel del río. Pero antes de llegar a cotas tan bajas ya encontramos los primeros vestigios de población. Los restos de muros amparados bajo los primeros cortados, totalmente cuarteados y que hoy los transitaba una ardilla, imagino que asustada por nuestra presencia.

El sendero no siempre puede acercarse al cauce lo suficiente como para tener a la vista el agua, lo que si permanece es su rumor. La exuberante vegetación, mayoritaria de zarzas, hace imposible que el sendero se acerque por lo que el ir a escasos metros del cauce, sin siquiera poder avistar el agua, va a ser una constante en este primer tramo del recorrido.

La intrincada vegetación, los numerosos desplomes, en algunas ocasiones de verdaderos colosos rocosos de las paredes, y el estrechamiento a tramos del cañón obligan a que el trazado del sendero sea un continuo sube y baja que en los lugares con más pendiente y sobre rampas rocosas resbaladizas se tengan que salvar mediante escalas o ayudándose de gruesas maromas para sujetarse y facilitar el tránsito. 

Sobre todo la escala metálica que salva un desnivel de unos cinco metros puede ser un obstáculo insalvable si nos acompaña alguna persona con algún grado de discapacidad e incluso un perro de tamaño medio o grande, por la imposibilidad de subirlo, detalle a tener en cuenta si no queremos volvernos casi antes de empezar.

Los continuos desprendimientos de grandes rocas de ambas paredes obligan en algún punto a pasar entre ellos por un estrecho desfiladero en fuerte pendiente, en que nos podemos acordar que esta zona forma parte de una extensa franja sísmica que sin duda ha ayudado en más de una ocasión a favorecer e incluso provocar directamente estos desprendimientos.

Tras una larga bajada rodeando una enorme roca desprendida llegamos a una zona del cañón denominada “la Encerrona”; vale la pena detenerse en cualquier lugar en que podamos avistar la alta pared vertical que se levanta frente a nosotros. El objetivo es localizar visualmente a media altura –alrededor de 50 metros- restos de paredes de antiguas viviendas encaramadas, aprovechando las oquedades de la propia pared, ésta ubicación actual inaccesible nos da idea de lo que ha trabajado el río en su labor erosiva en el curso de pocos milenios.

Más adelante, ya cuando el sendero coincide en su trazado con el cauce del río estamos obligados a caminar bajo amplios bloques extraplomados, siendo conscientes de que sobre nuestras cabezas tenemos toneladas de roca y cuya base, por la que caminamos es producto de la erosión del río. A partir de aquí, ya sin apenas desniveles que superar caminamos bajo la sombra del tupido bosque que ocupa ambos laterales del cauce del río.

Aun quedarán algunas “aventurillas” -como las definía mi sobrino- que superar. Hasta cuatro puentes para cambiar de margen otras tantas veces. Un par de ellos colgantes, en los que por haber cedido algo los cables de sujeción el bamboleo y la inclinación del piso de troncos ayudaban a hacer su travesía animada; y otro par de firmes y robustos puentes con pies de hormigón y piedra y suelo de gruesos tablones, nos trasladan alternativamente de orilla hasta dejarnos finalmente en la derecha –la misma en que iniciamos el recorrido-, antes de alcanzar el final del tramo que recorre el río junto a su cauce.

El sendero, ensanchándose de repente, mostrando incluso en algún tramo su base empedrada, abandona la cercanía del cauce para en dos zigzag superar un desnivel de una veintena de metros y elevarnos de nuevo ladera arriba, enlazando con un carril de servicio para los campos de cultivos y que tras seguir unos centenares de metros (dirección oeste) nos lleva hasta el denominado “Puente Romano” que aunque así se le conozca e incluso reza en el rótulo correspondiente es de construcción reciente: 1906.

El regreso decidimos hacerlo por la carretera antigua de acceso a la población de Cacín (pueblo) que desde el mismo puente nos va a conducir de nuevo hasta la presa del pantano. El cansancio ha hecho mella en las jóvenes piernas del pequeño y las quejas y los parones se hacen presentes. Hay que emplear recursos "drásticos", en este caso la promesa de una sorpresa si haciendo preguntas conseguía adivinarla. Con este entretenido juego logré que caminara los tres kilómetros que nos faltaban para alcanzar el coche sin volver a emitir ni una sola queja.

Antes de retornar definitivamente nos acercamos hasta el “dolmen” que perteneció a una necrópolis megalítica. El emplazamiento actual no es el original ya que se trasladó para salvarlo de quedar sumergido bajo las aguas del pantano tras su llenado. A cambio de perder su ubicación original -tan importante como la misma construcción-, se ha conseguido salvar el monumento para la posteridad.  



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.

miércoles, 1 de enero de 2014

Alhama de Granada: un paseo por la ciudad. (Alhama - Granada).

Panorámica de Alhama de Granada.

Plaza principal de la población.

Asomándome al cañón del río Alhama.

Cuando hay tanto que reconstruir los presupuestos no dan para todo.

Curiosa esta iglesia de las Angustias.

Fuente doble a las puertas de la Iglesia del Carmen.

Iniciales silos reconvertidos posteriormente en mazmorras.

Interior de las mazmorras.

Caño Wamba

Entrando en el Hospital de la Reina.

El patio visto desde la galería de la planta superior.

Sala de reuniones del Hospital de la Reina.

Coincidió nuestra visita con un concurso de pintura.

Pasaje que comunica la plaza con una de las entradas a la Iglesia de la Encarnación. 

Fachada principal de la Iglesia de la Encarnación.

Interior del templo de la Encarnación.

Detalle en las escaleras de acceso al coro.

Fachada de la Casa de la Inquisición.

Iglesia del Carmen.

Escaleras del Diablo. Hay que imaginarse subirlas o bajarlas llevando una canasta de ropa. 

Fachada del Castillo.

Amplia era frente al pueblo.

Fachada principal del Balneario.


Alhama de Granada, población (Granada).

Fecha: 10-11-2013


Alhama es una población que sobrepasa en poco los 6.000 habitantes, dedicados en su mayoría a la agricultura y la ganadería. Conocida sobradamente por la existencia en su término de un Balneario de origen árabe, del que proviene su nombre “el baño”, además de por su dilatada historia. La reconquista por los cristianos en el año 1482 supuso el comienzo del empuje final que desembocó en la conquista de Granada.

Ubicada en las faldas del Parque de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama y haciendo de límite entre las provincias de Granada y Málaga, es a su vez un excelente punto de partida para a través de distintos itinerarios adentrarnos en el Parque Natural. Muy cerca del Pantano de los Bermejales y atravesada por el río Alhama que le aporta su fisonomía característica.

Este río la delimita en su parte noreste con un cañón que alcanza hasta los cien metros de desnivel en algunos puntos, formado en el transcurso de los milenios y al que no es ajeno el pueblo ya que con muchas casas literalmente asomadas al mismo, rápidamente nos trae a la memoria cierta similitud con Cuenca.

Ha sabido explotar ese peculiar encanto habilitando diversos miradores hacia el cañón y algún recorrido por el mismo. No faltan distintas bajadas hasta el río usadas tradicionalmente para hacer la colada o trasegar con los distintos molinos harineros que asentados en ambas márgenes del río convertían el grano en harina. Como contrapunto a los molinos, arriba, a media loma de una colina enfrentada al pueblo todavía se pueden visitar dos magníficas eras, por tamaño y por construcción, algo deterioradas por el paso del tiempo junto a la falta de uso y mantenimiento.

Posee Alhama diversos monumentos que aconsejo visitar. Un relajado paseo por sus calles hasta llegar al Ayuntamiento y junto a él la Oficina de Turismo donde nos informarán de los diversos recorridos y lugares de interés. El propio Ayuntamiento ocupa un antiguo convento. A partir de aquí comenzar el recorrido por toda la zona suroeste donde se agrupan los monumentos más interesantes declarada toda la zona Conjunto Histórico-Artístico y las mejores vistas hacia los cañones.

Algo más abajo nos encontramos la Iglesia de la Encarnación con su imponente torre. Es un típico edificio fortaleza propio de las vicisitudes del tiempo en que se construyó (siglo XV o principios del XVI). Recios muros para hacerla inexpugnable y ventanales muy altos y escasos en los muros. Levantada en el año 1505 por orden de los Reyes Católicos sobre la anterior iglesia cristiana consagrada tras la conquista (práctica relativamente habitual para usarla mientras se construía una nueva).

Muy cerca también cuenta con un castillo de origen árabe reconstruido ya durante el siglo XX. La Iglesia del Carmen, curioso edificio renacentista del siglo XVI con decoraciones barrocas; la fuente renacentista denominada Caño Wamba contruída también en el siglo XVI (1533).

Por detrás de la iglesia del Carmen están los mejores miradores hacia los tajos ya que se domina buena parte del recorrido del río que desciende desde la mas alta "Pantaneta". Encajonado el cauce por el estrecho y profundo barranco labrado, discurre el río entre choperas y pequeñas terrazas de cultivo complementadas con retazos de bosque de ribera donde es frecuente distinguir diferentes rapaces en vuelo así como multitud de palomas y grajas.

No debemos olvidar visitar el Hospital de la Reina. Este edificio mandado construir por los Reyes Católicos hacia el 1485 sobre la casa del Cadí. Además del precioso patio del interior en la primera planta se pueden observar magníficos artesonados en varias de sus habitaciones. Actualmente el patio está cerrado con una cristalera que permite la entrada de la luz a la vez que lo resguarda de las lluvias.

Y junto al pasaje que une la Iglesia de la Encarnación con su sacristía se ubica, ya en plena plaza Real o plaza de los Presos, un pequeño edificio que ejerció de cárcel en tiempos de Carlos II, presenta a la calle escasas ventanas con doble enrrejado, ostentando en su fachada el antiguo escudo de la ciudad. Hoy este edificio totalmente remozado se usa como centro de ayuda a la mujer.

Al final de la calle Angustias, ya en firme bajada hacia el río la calle quiebra varias veces hasta acercarse a las Mazmorras. Ubicadas en una zona llana a nuestra derecha y cerradas por sendas rejas metálicas nos encontramos dos cavidades amplias, redondas y profundas, excavadas en la propia roca de la ladera durante el siglo XIII por los árabes y que tenían como fin almacenar el grano. Posteriormente mutaron el uso de almacenaje del grano por el de prisioneros.

Para los más osados comentarles que al final de la calle Santarén se inicia una de las bajadas hacia el río más antiguas y originales de todo el pueblo: escaleras del Diablo. Excavadas en la propia roca que sustenta esta parte norte del pueblo, descienden de forma brusca hasta el lecho del río, para una vez abajo y tras caminar unos metros hacia nuestra derecha (aguas arriba) enlazar con un puente, que comunica con el Camino medieval de la Mina que nos conduce hasta un par de hermosas eras, arriba ya en el collado para aprovechar los vientos frecuentes entre laderas, aunque algo deterioradas ya, pero que por sus dimensiones aun nos aportan clara idea de la cantidad de grano que se trillaba y aventaba en ellas. Además son un excelente mirador enfrentado al pueblo con magníficas vistas tanto de éste como de los cañones y un buen tramo de río tanto aguas arriba como hacia abajo.

Un tranquilo paseo por las estrechas calles, muchas de ellas en pendiente, entre casas perfectamente encaladas salpicadas con algunas portadas de antiguos edificios nobiliarios que enseñan orgullosas todavía sus blasones o amplios aleros, junto con otras de una sola planta, más modestas y que sus inquilinos nos saludan afectuosamente mientras tienden su colada al sol en los tendederos habilitados a la puerta.

No faltan fiestas a celebrar por si se quiere coincidir con alguna de ellas las menciono en orden cronológico: la Virgen de la Candelaria (2 de febrero) donde se iluminan las calles con las “candelas” hogueras. El carnaval (domingo posterior al miércoles de Ceniza) declarado Día de Interés Turístico en Andalucía. Viernes de Dolores. Romería del Vino (15 de agosto); para finalizar con la Feria Grande de Septiembre (en torno al día 8 de ese mes).

Antes de abandonar la población hemos de acercarnos hasta el Balneario que aporta buena parte de los ingresos de la ciudad gracias al poder de convocatoria para el turismo de salud y relax. Construido sobre un antiguo recinto romano del siglo I d.C., río abajo y en su margen derecha. Distante unos tres kilómetros del pueblo, dirección Granada. A la salida de Alhama, una vez terminadas las casas y justo antes de cruzar el río nace un desvío algo estrecho que encajonado por los restos del cañón acompaña a éste hasta el recinto. Un corto y precioso recorrido, al menos así me lo parecido en este otoño donde los amarillos, dorados y ocres ya aportan un intenso colorido a todo el paisaje.




ROMANCE DEL REY MORO QUE PERDIÓ ALHAMA

Paseábase el Rey moro por la ciudad de Granada
desde la puerta de Elvira hasta la de Vivarrambla.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Cartas le fueron venidas que Alhama era ganada:
las cartas echó en el fuego y al mensajero matara.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Descabalga de una mula, y en un caballo cabalga;
por el Zacatín arriba subido se había al Alhambra.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Como en el Alhambra estuvo, al mismo punto mandaba
que se toquen sus trompetas, sus añafiles de plata.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Y que las cajas de guerra apriesa toquen al arma,
porque lo oigan sus moros, los de la Vega y Granada.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Los moros que el son oyeron que al sangriento Marte llama,
uno a uno y dos a dos juntado se ha gran batalla.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Allí habló un moro viejo, de esta manera hablara:
-"¿Para qué nos llamas, Rey, para qué es esta llamada?"
-"¡Ay de mi Alhama!"
-"Habéis de saber, amigos, una nueva desdichada:
"que cristianos de braveza ya nos han ganado Alhama."
-"¡Ay de mi Alhama!"
Allí habló un Alfaquí de barba crecida y cana:
-"¡Bien se te emplea, buen Rey! ¡Buen Rey, bien se te
empleara!"
-"¡Ay de mi Alhama!"
-"Mataste los Bencerrajes, que eran la flor de Granada;
"cogiste los tomadizos de Córdoba la nombrada."
-"¡Ay de mi Alhama!"
-"Por eso mereces, Rey, una pena muy doblada;
"que te pierdas tú y el reino, y aquí se pierda Granada."
-"¡Ay de mi Alhama!"


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.



miércoles, 5 de junio de 2013

Cacín, un tramo del río: I (desde presa Bermejales hasta puente romano - Granada)

Campos de Agrón.

Pantano de los Bermejales.

Calle del Poblado de los Bermejales.

Iglesia del Poblado.

Mirador desde donde se inicia el sendero.

Adentrándome en el cañón.

Exuberancia de vegetación y rocas.

Primer contacto con el río Cacín.

Fiel imagen de lo que es  el recorrido.

Volados por los que pasar.

Aunque no lo aparenta yo cabía de pie.

De nuevo junto al cauce.

Uno de los puentes.

Este otro más estable.

Encajonado entre la pared rocosa y la vegetación.

Enormes rocas desprendidas junto al cauce.

Arriba se alternan los almendros y los olivos.

Majuelo en plena floración.

De nuevo casi al comienzo.

Puente romano.

El cañón, ya suavizado, se prolonga algo más.

Campos de almendros junto a Cacín pueblo.

Cacín.

Acequia florida.



Fecha: 23-4-2013                                                              Aparcamiento 8 h.
M.I.D.E.:3,2,3,3.                                                                  Bifurcación 9'15h
Duración: 6h Lineal (30.100)                                            Puente Romano 10'30h.                 
Desnivel en subida: 200 metros                                        Bifurcación y Bocadillo 12'30h
Rangos de temperatura: de 4'5ºC a los 18'5ºC                Aparcamiento 14'00h.

Hoy, una fresca mañana de primavera, después de algunas semanas de no excursionar, he retomado mi actividad. El periodo de relax se ha hecho notar, pues aunque el recorrido programado para hoy no era en absoluto exigente, yo lo he acusado por mi pérdida de forma, (en el panel le asignan dificultad alta, criterio que no comparto en absoluto).

Había decidido hacer el recorrido por el río Cacín, partiendo de la presa del pantano de los Bermejales y llegar hasta el Puente Romano, como mínimo. Este recorrido se puede hacer lineal o circular. Me habían llegado referencias de su belleza y grandiosidad, hoy comprobaré si compartimos criterios.

Se inicia el sendero, en uno de sus extremos, en el Poblado del Pantano (distante 44 kilómetros desde Granada), concrétamente en el lateral contrario de la iglesia por el que accedemos arranca un paseo que conduce hasta un semicircular mirador al filo del tajo. Es en éste mirador donde arranca el sendero, que aunque no está balizado en ningún punto de su recorrido, yo hoy no he tenido problema ninguno en seguirlo. Está muy marcado por el uso, excepto en aquellos puntos en que atraviesa algún prado, donde la abundante hierba ayudada por las intensas lluvias intenta desesperadamente ocultarlo.

Ya el mirador ofrece excelentes vistas del inicio del cañón y la presa del pantano. Comienza el sendero haciendo bajada por entre pinos, árbol que no volveremos a ver durante el trayecto, salvo honrosas excepciones, aparentando querer acercarse rápidamente al cauce, pero es engañoso, remoloneará durante minutos antes de acercarse a la misma orilla del Cacín.

Va a ser la tónica durante todo el recorrido, a tramos acercándose hasta tocarse, para enseguida ser rechazado y tener que encaramarse casi a lo alto de las paredes del cañón que lo contiene. Allí donde el río, tras la erosión de milenios, ha conseguido abrir un espacio algo más ancho, el sendero, junto a su orilla, lo acompaña entre exuberante vegetación arbustiva de ribera donde abundan los aladiernos y algún sauce junto a esbeltos fresnos en el mismo cauce, me sorprende alguna valiente higuera que tiene que empinarse para competir por el sol o aislados pinos, sin duda provenientes de semillas de los ubicado en las laderas y que han encontrado acomodo junto al agua.


El recorrido en plena efervescencia primaveral salpica el sendero de todo tipo de plantas pequeñas y vistosas, multitud de colores asoman en sus flores, algunas blancas y grandes, otras diminutas y de vivos colores, entre ellas encontramos Botones de Oro asociados a las zonas más húmedas, cerca del río; los Alfilerillos de Viuda sobre todo junto o en las paredes rocosas; las Viboreras y alguna delicada orquídea, junto a las tradicionales olorosas: tomillos, romeros, alguna menta en los barrancos junto a los arroyos sin olvidar los rosales y majuelos que comienzan también a florecer.

El recorrido de ida lo he hecho a primeras horas de la mañana (8h-10'30h). Todo el trayecto, el barranco protegido por las colosales paredes rocosas ha estado ensombrado. Acompañado en todo momento por una sinfonía de trinos; ruiseñores, alondras, abejarucos, mirlos y el continuo arrullo de las palomas. Más arriba, dominando los farallones las grajas haciéndose oir y todavía más arriba las pequeñas y silenciosas rapaces, dejándose mecer en busca de presas.

Ha transcurrido la primera hora y he alcanzado una bifurcación donde se señalizaba, además del itinerario que yo llevaba, otro: Cortijo del Cura. Lo he dejado, como acostumbro, para la vuelta. Pero para llegar hasta aquí he tenido que ascender por una escala metálica para superar unos metros en la pared. No será la única sorpresa que nos brindará el sendero.

A lo largo de la mañana, siempre con altas paredes a ambos lados del cauce, yo voy a ir casi todo el camino por el margen derecho del río, he tenido que descender y ascender reiteradas veces salvando algún cerrado cañón por el que no cabían sendero y río, o soslayar un enorme bloque desprendido de la pared y que en su caída sólo se ha detenido al llegar al fondo.

En algunos tramos, la bajada es tan brusca que han colocado gruesas cuerdas para ayudarse, en otra es un cable de acero el que sirve de sustento, para casi al final caminar bajo un volado extenso que cubre el sendero, justo al lado del mismo cauce. Variedad ofrece el recorrido, lo que le aporta cierta originalidad que unido a la grandiosidad geológica aporta la innegable belleza que aprecio en todo él.

Finalmente llego a una zona de puentes. Había divisado anteriormente que permitía cruzar el río para acercarse hasta el aliviadero y al menos otros dos inutilizados totalmente y aparentemente formando parte de otro recorrido primitivo perdido en la actualidad. Son cuatro los que están en uso actualmente durante el recorrido. Dos colgantes con apariencia de extrema endeblez que te hacen dudar si afrontarlos y muy “movidos”; los otros dos, firmes y recios, de traviesas de madera sobre soportes de vigas metálicas.

Todos se encuentran en el último tramo y en apenas 10 minutos de marcha. Una vez cruzado el cuarto, el sendero se eleva a la derecha del río ganando altura por la loma para morir en un carril que en apenas 200 metros me acerca al Puente Romano.

Esbelto y airoso puente con un amplio vano central que salva el río holgadamente uniendo el carril con la carretera asfaltada. Será este carril el que se ha de seguir si se quiere completar un recorrido circular. A mí no me agrada en demasía caminar por los carriles, así que decido volver por donde he venido.

Siempre me ocurre lo mismo, un recorrido de ida por la mañana temprano y el mismo de vuelta rondando el medio día, son totalmente distintos: la luz, el sol que ya penetra hasta el fondo del cañón junto al apreciar el paisaje desde otro perspectiva hacen que tenga otra visión bastante distinta del mismo itinerario.

Las altas paredes horadadas por multitud de oquedades son el asentamiento perfecto para multitud de aves que aprovechan, según tamaños y especies, los distintos refugios para construir sus nidos. Incluso los reciclan como alguno avistado. Usado inicialmente por golondrinas o vencejos, por su confección a base de bolitas de barro, acondicionado posteriormente por otra especie, complementándolo con hierba y plumas.

Durante el regreso, de nuevo en la bifurcación, me acerco loma arriba siguiendo las indicaciones, hasta el Cortijo del Cura. Nada destacable ofrece este cortijo a pesar de lo que os recomiendo que “perdais” los 10 o 15 minutos que se tarda en coronar el cañón, no para ver el cortijo que no presenta interés alguno, sino para sentaros en alguno de los salientes sobre la casi vertical pared desde donde se domina un buen trecho del mismo y donde las grajas vuelan a nuestro nivel. Yo lo he aprovechado para comerme el bocadillo y no sabría deciros que he apreciado más, si la comida o la ración contemplativa.

Terminar de desandar el tramo que me queda hasta el Poblado donde dejé el coche. El regreso hasta Granada he decidido hacerlo por Cacín (pueblo), para lo que tomo una estrecha carretera a tramos asfaltada y salpicada de abundantes baches anunciada como “Contra-embalse Bermejales”. Va a unirse a la misma entrada del pueblo con la nueva, pero hace un recorrido bastante más corto, justo por encima del cañón, recorriendo la vertiente contraria al sendero andado.

Es una excursión que recomiendo calurosamente, para afrontarla bajo mi criterio, por la mañana temprano y si se llevan chavales, que éstos sean totalmente autónomos, si poseen una pizca de osadía y muchas ganas de aventura, se lo pasarán genial a poco que sepamos despertarle la imaginación. Abstenerse personas con limitaciones de movilidad ya que hay tramos de fuerte pendiente y en otras hay que hacer uso de cuerdas, cables o escaleras para solventarlos sin olvidad los puentes colgantes que no son aptos para timoratos.



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.