miércoles, 1 de enero de 2014

Alhama de Granada: un paseo por la ciudad. (Alhama - Granada).

Panorámica de Alhama de Granada.

Plaza principal de la población.

Asomándome al cañón del río Alhama.

Cuando hay tanto que reconstruir los presupuestos no dan para todo.

Curiosa esta iglesia de las Angustias.

Fuente doble a las puertas de la Iglesia del Carmen.

Iniciales silos reconvertidos posteriormente en mazmorras.

Interior de las mazmorras.

Caño Wamba

Entrando en el Hospital de la Reina.

El patio visto desde la galería de la planta superior.

Sala de reuniones del Hospital de la Reina.

Coincidió nuestra visita con un concurso de pintura.

Pasaje que comunica la plaza con una de las entradas a la Iglesia de la Encarnación. 

Fachada principal de la Iglesia de la Encarnación.

Interior del templo de la Encarnación.

Detalle en las escaleras de acceso al coro.

Fachada de la Casa de la Inquisición.

Iglesia del Carmen.

Escaleras del Diablo. Hay que imaginarse subirlas o bajarlas llevando una canasta de ropa. 

Fachada del Castillo.

Amplia era frente al pueblo.

Fachada principal del Balneario.


Alhama de Granada, población (Granada).

Fecha: 10-11-2013


Alhama es una población que sobrepasa en poco los 6.000 habitantes, dedicados en su mayoría a la agricultura y la ganadería. Conocida sobradamente por la existencia en su término de un Balneario de origen árabe, del que proviene su nombre “el baño”, además de por su dilatada historia. La reconquista por los cristianos en el año 1482 supuso el comienzo del empuje final que desembocó en la conquista de Granada.

Ubicada en las faldas del Parque de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama y haciendo de límite entre las provincias de Granada y Málaga, es a su vez un excelente punto de partida para a través de distintos itinerarios adentrarnos en el Parque Natural. Muy cerca del Pantano de los Bermejales y atravesada por el río Alhama que le aporta su fisonomía característica.

Este río la delimita en su parte noreste con un cañón que alcanza hasta los cien metros de desnivel en algunos puntos, formado en el transcurso de los milenios y al que no es ajeno el pueblo ya que con muchas casas literalmente asomadas al mismo, rápidamente nos trae a la memoria cierta similitud con Cuenca.

Ha sabido explotar ese peculiar encanto habilitando diversos miradores hacia el cañón y algún recorrido por el mismo. No faltan distintas bajadas hasta el río usadas tradicionalmente para hacer la colada o trasegar con los distintos molinos harineros que asentados en ambas márgenes del río convertían el grano en harina. Como contrapunto a los molinos, arriba, a media loma de una colina enfrentada al pueblo todavía se pueden visitar dos magníficas eras, por tamaño y por construcción, algo deterioradas por el paso del tiempo junto a la falta de uso y mantenimiento.

Posee Alhama diversos monumentos que aconsejo visitar. Un relajado paseo por sus calles hasta llegar al Ayuntamiento y junto a él la Oficina de Turismo donde nos informarán de los diversos recorridos y lugares de interés. El propio Ayuntamiento ocupa un antiguo convento. A partir de aquí comenzar el recorrido por toda la zona suroeste donde se agrupan los monumentos más interesantes declarada toda la zona Conjunto Histórico-Artístico y las mejores vistas hacia los cañones.

Algo más abajo nos encontramos la Iglesia de la Encarnación con su imponente torre. Es un típico edificio fortaleza propio de las vicisitudes del tiempo en que se construyó (siglo XV o principios del XVI). Recios muros para hacerla inexpugnable y ventanales muy altos y escasos en los muros. Levantada en el año 1505 por orden de los Reyes Católicos sobre la anterior iglesia cristiana consagrada tras la conquista (práctica relativamente habitual para usarla mientras se construía una nueva).

Muy cerca también cuenta con un castillo de origen árabe reconstruido ya durante el siglo XX. La Iglesia del Carmen, curioso edificio renacentista del siglo XVI con decoraciones barrocas; la fuente renacentista denominada Caño Wamba contruída también en el siglo XVI (1533).

Por detrás de la iglesia del Carmen están los mejores miradores hacia los tajos ya que se domina buena parte del recorrido del río que desciende desde la mas alta "Pantaneta". Encajonado el cauce por el estrecho y profundo barranco labrado, discurre el río entre choperas y pequeñas terrazas de cultivo complementadas con retazos de bosque de ribera donde es frecuente distinguir diferentes rapaces en vuelo así como multitud de palomas y grajas.

No debemos olvidar visitar el Hospital de la Reina. Este edificio mandado construir por los Reyes Católicos hacia el 1485 sobre la casa del Cadí. Además del precioso patio del interior en la primera planta se pueden observar magníficos artesonados en varias de sus habitaciones. Actualmente el patio está cerrado con una cristalera que permite la entrada de la luz a la vez que lo resguarda de las lluvias.

Y junto al pasaje que une la Iglesia de la Encarnación con su sacristía se ubica, ya en plena plaza Real o plaza de los Presos, un pequeño edificio que ejerció de cárcel en tiempos de Carlos II, presenta a la calle escasas ventanas con doble enrrejado, ostentando en su fachada el antiguo escudo de la ciudad. Hoy este edificio totalmente remozado se usa como centro de ayuda a la mujer.

Al final de la calle Angustias, ya en firme bajada hacia el río la calle quiebra varias veces hasta acercarse a las Mazmorras. Ubicadas en una zona llana a nuestra derecha y cerradas por sendas rejas metálicas nos encontramos dos cavidades amplias, redondas y profundas, excavadas en la propia roca de la ladera durante el siglo XIII por los árabes y que tenían como fin almacenar el grano. Posteriormente mutaron el uso de almacenaje del grano por el de prisioneros.

Para los más osados comentarles que al final de la calle Santarén se inicia una de las bajadas hacia el río más antiguas y originales de todo el pueblo: escaleras del Diablo. Excavadas en la propia roca que sustenta esta parte norte del pueblo, descienden de forma brusca hasta el lecho del río, para una vez abajo y tras caminar unos metros hacia nuestra derecha (aguas arriba) enlazar con un puente, que comunica con el Camino medieval de la Mina que nos conduce hasta un par de hermosas eras, arriba ya en el collado para aprovechar los vientos frecuentes entre laderas, aunque algo deterioradas ya, pero que por sus dimensiones aun nos aportan clara idea de la cantidad de grano que se trillaba y aventaba en ellas. Además son un excelente mirador enfrentado al pueblo con magníficas vistas tanto de éste como de los cañones y un buen tramo de río tanto aguas arriba como hacia abajo.

Un tranquilo paseo por las estrechas calles, muchas de ellas en pendiente, entre casas perfectamente encaladas salpicadas con algunas portadas de antiguos edificios nobiliarios que enseñan orgullosas todavía sus blasones o amplios aleros, junto con otras de una sola planta, más modestas y que sus inquilinos nos saludan afectuosamente mientras tienden su colada al sol en los tendederos habilitados a la puerta.

No faltan fiestas a celebrar por si se quiere coincidir con alguna de ellas las menciono en orden cronológico: la Virgen de la Candelaria (2 de febrero) donde se iluminan las calles con las “candelas” hogueras. El carnaval (domingo posterior al miércoles de Ceniza) declarado Día de Interés Turístico en Andalucía. Viernes de Dolores. Romería del Vino (15 de agosto); para finalizar con la Feria Grande de Septiembre (en torno al día 8 de ese mes).

Antes de abandonar la población hemos de acercarnos hasta el Balneario que aporta buena parte de los ingresos de la ciudad gracias al poder de convocatoria para el turismo de salud y relax. Construido sobre un antiguo recinto romano del siglo I d.C., río abajo y en su margen derecha. Distante unos tres kilómetros del pueblo, dirección Granada. A la salida de Alhama, una vez terminadas las casas y justo antes de cruzar el río nace un desvío algo estrecho que encajonado por los restos del cañón acompaña a éste hasta el recinto. Un corto y precioso recorrido, al menos así me lo parecido en este otoño donde los amarillos, dorados y ocres ya aportan un intenso colorido a todo el paisaje.




ROMANCE DEL REY MORO QUE PERDIÓ ALHAMA

Paseábase el Rey moro por la ciudad de Granada
desde la puerta de Elvira hasta la de Vivarrambla.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Cartas le fueron venidas que Alhama era ganada:
las cartas echó en el fuego y al mensajero matara.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Descabalga de una mula, y en un caballo cabalga;
por el Zacatín arriba subido se había al Alhambra.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Como en el Alhambra estuvo, al mismo punto mandaba
que se toquen sus trompetas, sus añafiles de plata.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Y que las cajas de guerra apriesa toquen al arma,
porque lo oigan sus moros, los de la Vega y Granada.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Los moros que el son oyeron que al sangriento Marte llama,
uno a uno y dos a dos juntado se ha gran batalla.
-"¡Ay de mi Alhama!"
Allí habló un moro viejo, de esta manera hablara:
-"¿Para qué nos llamas, Rey, para qué es esta llamada?"
-"¡Ay de mi Alhama!"
-"Habéis de saber, amigos, una nueva desdichada:
"que cristianos de braveza ya nos han ganado Alhama."
-"¡Ay de mi Alhama!"
Allí habló un Alfaquí de barba crecida y cana:
-"¡Bien se te emplea, buen Rey! ¡Buen Rey, bien se te
empleara!"
-"¡Ay de mi Alhama!"
-"Mataste los Bencerrajes, que eran la flor de Granada;
"cogiste los tomadizos de Córdoba la nombrada."
-"¡Ay de mi Alhama!"
-"Por eso mereces, Rey, una pena muy doblada;
"que te pierdas tú y el reino, y aquí se pierda Granada."
-"¡Ay de mi Alhama!"


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.