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miércoles, 8 de mayo de 2019

Sierra de Baza XIII: Benacebada, El Moro (Granada)





Durante el acercamiento hasta Benacebada, uno de los cortijos.

Llamativas estructuras pétreas en que nos detendremos al regreso: Piedras de Vergara. 

En el paisaje de hoy se alternan las lomas peladas con las repobladas de pinos.

Benacebada.

En nuestro deambular por Benacebada.

A pesar de ser las diez de la mañana no conseguimos encontrar a nadie.


Así que intentamos hacer un recorrido sin ayuda local.

Fuente del pueblo.

Aunque prácticamente todo el pueblo se ha rehecho, quedan algunos vestigios de las construcciones originales.



El frío nocturno se hacía visible hasta bien entrado el día.

Curiosa estética en las techumbres.

Hasta cuatro eras escalonadas en una colina a la entrada de la población.

Ninguna de ellas operativa actualmente recuerdan la abundancia del cereal al que alude el nombre de la población.

Una de las peñas (Piedras de Vergara) -la más alta-, que nos llamó la atención a la ida y en la que ahora nos detenemos. Estamos a medio camino entre Benacebada y El Moro 

Cocina del cortijo acurrucado a la solana del promontorio rocoso. Quizá la misma construcción de la que habla la Leyenda de la maga buena.

Más arriba también nos encontramos varios espacios delimitados aprovechando dos paredes rocosas.


Efectos de la erosión.


Carlos oteando el horizonte.

Conjunto de los resaltes rocosos que emergen a media loma. Piedras de Vergara.

Al dirigirnos hacia EL Moro hay que ir muy atentos a las señalizaciones.

En la aldea sólo quedan dos construcciones rehabilitadas por los cazadores.

Todo lo demás en estado ruinoso.

Restos de una de las dos ermitas.





En las umbrías, protegidas durante todo el día del sol, permanecen los restos de las escarchas nocturnas.




No uno sino dos cementerios tiene el poblado con alguna de las tumbas relativamente recientes demostrando que nos gusta volver para permanecer en nuestro terruño.



Evolución en la señalización.

De regreso nos detenemos junto al arroyo Uclías para tomarnos el bocadillo.


Junto a témpanos de hielo algunas ranas tomaban el sol. Eran las dos de la tarde.

Nuestro itinerario pasa junto al poblado de El Tesorero.


Benacebada.

En uno de los extremos del Parque Natural de Sierra de Baza (en su límite con la provincia de Almería), se ubica la población de  Benacebada. Es uno de los pocos poblados que se mantienen activos dentro del Parque. Las escasas familias que permanecen durante el invierno se ven generosamente acompañadas durante el verano en que las buenas temperaturas animan a sus vecinos a regresar. 

Teníamos la intención al acercarnos hasta aquí para hacer un recorrido denominado Ruta del Coronel Morente, que en la información existente en la página del Proyecto Sierra de Baza elogian. De lo que no informan en su página es de que no está señalizada e incluso en bastantes tramos perdida.

En la población -ya de vuelta-, tras rato de conversación con el alcalde pedáneo, deducimos cierto sentimiento de abandono por la zona, nulo interés en mantener los recorridos y falta de consenso e implicación entre pobladores y Parque, entre intereses de unos (caza y vida tranquila) y otro que intenta dar a conocer los bondades del Parque y como en otros muchos sitios disputa entre terrenos privados y pasos de senderos. En fin, nada nuevo bajo el sol.

El Moro es otro de los poblados abandonadas con que cuenta el Parque Natural. Ubicado a la entrada del ramal de carril que da servicio a Benacebada, pasa prácticamente desapercibido si no estás atento y sabes la ubicación. De mucha importancia en la primera mitad del siglo XX, donde atraían a pobladores de toda la sierra e incluso de otros lugares sus mercados quincenales, pasó a despoblamiento total cuando comenzó el fenómeno de la emigración en los años sesenta.

Aun algunos de sus habitantes, solicitan el regreso, para que a su muerte sean trasladados al poblado, algo que es patente, aun sin leer las lápidas, contemplando alguna de las tumbas existentes en sus dos cementerios.

Ya de regreso acordamos hacer un trayecto por pistas interiores para apreciar los efectos de la fuerte plaga que estos años pasados ha sufrido el Parque y atravesamos primero el arroyo Uclías para acercarnos después al Tesorero. Hoy las lomas aun pobladas por pinos durante nuestro recorrido presentaban buen aspecto y color.

Sierra de Baza (Granada), 8 de enero de 2019.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Sierra de Baza XI: Tablas, Molino y Tesorero (Granada)






Área recreativa "Las Tablas".

Alguna de las infraestructuras acuíferas del área.

Hoy los bancos y mesas tenían un dosel de hojas.

Ha coincidido nuestra visita con la maduración de los serbales, aportando su roja nota de color.

Aunque aun se ven tuberías esparcidas por la zona, están rotas e inservibles.

La carretera de acceso tanto al área como a la aldea, tan bella como el entorno.

La colorida vegetación que ocupa el área se hace notar desde la lejanía.

Uno de los problemas serios y extensos de los pinares: la procesionaria.

Aldea de "Las Tablas" y pinos muertos en primer plano.

El edificio mejor conservado de la aldea y antigua escuela. Se ha trabajado en él.

El resto de la aldea está todo ruinoso.

Apenas se puede andar por lo que fueron sus calles llenas de piedras caídas.

Arroyo Moras.

Acueducto que servía al molino.
Los ruinas del molino harinero y el acueducto mejor conservado.


Los tres arcos del acueducto y una de las paredes laterales de la construcción harinera.


En la parte alta de la aldea del Tesorero se está restaurando esta pequeña construcción.

Por encima de la construcción en la que se trabaja una hermosa era adecentada también.

Por debajo todo ruinas, aunque se pueden apreciar los recursos constructivos utilizados aun.

Imagen engañosa ya que es sólo apariencia de permanencia.

Junto a la entrada de esta casa hasta dos construcciones anejas en distintos niveles.

El abancalamiento de las laderas es una de las notas distintivas.

Uno de los grupos de casas visitados ubicado río abajo del núcleo principal.

Lo que presumo fue calle principal de la aldea del Tesorero.

En alguna de las construcciones aun queda algún detalle ornamental.

Ya de regreso nos paramos junto a un alambique y su estanque.

La caldera del alambique que seguramente se usó para la destilación de esencias de plantas aromáticas.

Una vista de la aldea "Juntas de Gor" por la que pasamos buscando la autovía.



Sierra de Baza IX: Aldea de Tablas, Molino harinero y Tesorero

Fecha: 3-11-2014



De nuevo hemos decidido visitar la Sierra de Baza. Cada vez que me introduzco en ella descubro rincones nuevos, rincones atractivos, lo que me anima a volver a pesar de los muchos kilómetros que estas visitas me obligan a recorrer previamente.

Tras acercarnos hasta Baza por la autovía, la abandonamos por la salida que anuncia Caniles. Es la carretera que recorre la comarca del mármol, un enlace entre Baza, Macael y Cantoria ya en Almería. A la altura de Caniles, sin entrar en él, buscamos la carretera GR-8101 que une esta población con Escullar (perteneciente a la provincia de Almería).

Esta carretera local, asfaltada, estrecha y con muchas curvas asciende hasta la cota 1800 en que está el límite entre provincias y muy poco antes de entrar en territorio almeriense (kilómetro 23’200) tomo un carril terrero a la izquierda que nos va a llevar primero, hasta el área recreativa de Las Tablas y posteriormente a la propia aldea y a los restos de un molino junto al arroyo Moras.

Antes de recorrer la aldea decidimos (me acompaña mi hijo Carlos, gran curioso de esta Sierra de Baza también), deambular por las distintas terrazas sobre la que se asienta el área recreativa. A pie de carretera aparece el panel informativo y un mapa de uso público de la zona. Por debajo las distintas infraestructuras del área: varias albercas, mesas con bancos adosados, lavaderos fuera de servicio y un edificio donde, en su día, hubo duchas, lavabos y retretes, hoy todo abandonado e inhabilitado.

Nos descolgamos por las distintas parcelas abancaladas sembradas de álamos y que en su día fueron las tierras de cultivo pertenecientes a la aldea. No sólo aportan su color los álamos, también colaboran algunos nogales, cerezos y abundantes ejemplares de servales cargados de fruto, todos ellos hacen de esta área una de las más atractivas de la Sierra. De estos terrenos sacaban las familias residentes casi todo lo que necesitaban para subsistir. Todavía se pueden apreciar el trazado de las acequias que repartían el agua por los distintos niveles cultivados. Una vez ubicados en el terreno nos dirigimos hacia la aldea.    


Área Recreativa y Aldea las Tablas. (9h. – 10’30h.)

Se encuentra ésta justo por encima del trazado actual de la pista, apenas unos metros de desnivel entre el carril y las primeras paredes. Resalta, por ser muy llamativo entre las ruinas, una construcción que se conserva muy bien. Aparte de su construcción más reciente, se aprecian algunos trabajos de mantenimiento. Fue la escuela del poblado hasta su abandono total; posteriormente fue usada por los pastores como refugio o lugar de pernocta. Actualmente está cerrada.

Muy próxima al área se emplaza la aldea que nos hemos propuesto visitar hoy, ambas junto al arroyo Moras. Encaramada en la parte alta de esta sierra (1.670 metros), rodeada de bosques de encinas, junto a aznachos (pinos rodenos, generalmente achaparrados) y rascaviejas con sotobosque de majoletos, rosales silvestres, alguna hiedra y las zonas ribereñas pobladas de álamos, serbales y cerezos silvestres que aportan su panoplia cromática. Este es el enclave en que nos encontramos.

Actualmente totalmente deshabitada, ya que sólo recibe la visita de los pastores que se cobijan en alguna de las dependencias, en su día fue una de las mayores aldeas de ésta sierra de Baza. En sus inmediaciones numerosos terrenos abancalados donde se mimaba la agricultura de huerta para sustento de sus habitantes.

Poblada intensamente hasta la década de los 60 del pasado siglo, apareciendo registrados a primeros del siglo XX hasta 48 propietarios que se repartían entre las labores de agricultura y ganadería: 2/3 y 1/3, respectivamente, por lo que se puede asegurar que llegó a sustentar una población cercana a las 300 personas.

De arquitectura “caótica” debido a la costumbre de ir adosando construcciones nuevas compartiendo (apoyadas) en paredes viejas conforme los hijos iban creciendo y demandaban nuevos espacios para cobijar las nacientes familias. En los años 30 (siempre del pasado siglo) contó con un edificio dedicado a escuela y una población infantil de 20 niños, escuela que permaneció activa hasta los años 60. Este edificio es el único que permanece entero y se mantiene –aparentemente- en condiciones habitables.

Molino harinero. (10’30h. – 11’30h.)

Un centenar de metros, arroyo abajo (basta con seguir la carretera), se localiza un molino harinero datado de mediados del siglo XVIII y junto a él un acueducto que llevaba el agua hasta el cubo del molino. Se alude a una referencia escritural del año 1942 en que se afirma: “Molino harinero movido por agua con su artefacto y útiles para una sola piedra, con dos habitaciones por bajo, del que se ignora la superficie que ocupa, situado en el Peñón del Gallo del término municipal de Baza, todo ello es estado ruinoso”.

Hoy hemos recorrido todo el trazado de la acequia, que acercaba el agua desde el arroyo Moras hasta el cubo del molino, en sentido inverso. Nos ha llamado la atención la solución adoptada, haciendo que la acequia ensanchada artificialmente en su último centenar de metros, quedara convertida en larguísima balsa, capacitándola para acumular muchos metros cúbicos de agua. Esta ingeniosa solución paliaría seguramente la escasez de caudal veraniego permitiendo que siguiera funcionando el molino por horas o bien la acumulación nocturna permitía el trabajo diurno.

Llama poderosamente la atención y por ello merece la pena detenerse en el lugar, el pequeño acueducto –sólo tres arcos- con que salva el desfase de altura entre el final de la acequia “abalsada” y la construcción molinera. Acueducto que se conserva en muy buen estado, no así el resto de la construcción que presenta un estado total de ruina. A los pies del cubo las distintas piedras, alguna rota, otras semi-perdidas entre la maleza junto a lo que fue la salida del agua del molino en su reincorporación al arroyo.

Documentación consultada: Proyecto Sierra de Baza.


Aldea del Tesorero y anejos. (12h.-14h.)

Aprovechamos la relativa cercanía entre las aldeas de Tablas y Tesorero, para acercarnos de nuevo al segundo. Ya estuvimos visitándolo hace un par de años, pero el grisáceo día, la amenaza de lluvia y la falta de tiempo nos dejó una cierta insatisfacción. Hoy hemos aprovechado para resarcirnos ampliamente.

Como ya hablé de él en su día, hoy me limitaré a decir que hemos apreciado un claro deterioro en todas las estructuras del poblado con respecto a la anterior estancia, algo previsible por otro lado ya que no se está haciendo ninguna actuación en contra. Dadas las características de las construcciones y los materiales usados, el cuidado periódico es imprescindible para su mantenimiento y no es el caso.

Remito a la entrada: Sierra de Baza VI: El Tesorero (12 de diciembre de 2012).

Sólo añadir que hoy hemos visitado al menos dos grupos de casas algo retiradas del núcleo principal del Tesorero ubicadas en la misma ladera que éste pero unos centenares de metros río abajo y que en la anterior visita obviamos por falta de tiempo. El estado de conservación es parejo, el estilo constructivo similar y los materiales empleados son los mismos: piedra local para las paredes y pilares, amplias y delgadas lascas para los tejados soportadas por gruesos troncos.

De nuevo hemos optado por variar el regreso aprovechando para atravesar toda la sierra usando una de las pistas, haciendo coincidir el primer tramo con el conocido de hace unas semanas y apreciar uno nuevo que une el Collado de los Tejos con la población de las Juntas de Gor.

En nuestra travesía por el Parque hemos apreciado grandes extensiones de pinos que están sufriendo los ataques simultáneos de la sequía, la procesionaria, el muérdago y la presión de los hervíboros, tanto domésticos como salvajes, por lo que muestran colores marrones en lugar del verde típico. Hay muchos ejemplares ya secos y muchos otros que posiblemente no aguantes otra temporada.

Regino Zamora (Universidad de Granada) menciona tres claves para frenar el gran deterioro: favorecer la heterogeneidad ambiental de los pinares, incrementar la proporción de árboles y matorrales caducifolios y ayudar al "control biológico" que ejercen las aves insectívoras y los parásitos que se alimentan de las larvas de la procesionaria. Otra recomendación que aportan los expertos sería aclarar los pinares más densos ya que "no hay agua para todos" y por otro lado las plagas se propagan con mas facilidad cuando la densidad de árboles es alta. 



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.