Puerta principal de acceso al monumento. Primer monasterio construido en Granada tras la Toma por los Reyes Católicos.
Tras un largo paseo, entre hileras de setos y cipreses accedo a la entrada del monasterio.
Antiguas fuentes en las cabeceras de los setos.
A la iglesias, fuera de culto, se accede desde el interior.
Extrañas informaciones por redacción y significados. La primera placa hace mención al intercambio del Carmen de Los Mártires por el Monasterio de San Jerónimo entre su propietaria Sor Cristina de la Cruz y Arteaga y el Ayuntamiento de Granada en 1.957, empleándose los 11 millones de pesetas cobradas en metálico por el intercambio en la reconstrucción del monasterio. La primera parte de la segunda corresponde a la Canción a las ruinas de Itálica de Rodrigo Caro. No he conseguido encontrar la relación.
Claustro del convento. Sólo se tiene acceso a la planta baja del mismo.
Este claustro porticado con treinta y seis arcos semicirculares adornados con escudos, emblemas e iniciales de los Reyes Católicos, sus fundadores.
Escalera de acceso a la segunda planta sólo habilitada hasta el primer rellano.
Cúpula de la escalera de acceso a la segunda planta que está clausurada para la visita.
Cancela forjada que impide el acceso a la segunda planta.
Refectorio.
Puesto de lectura en el refectorio, con ventana al claustro para dar luz.
Las galerías laterales del claustro son a la vez cementerio de muchos de sus frailes señalados con una pequeña losa donde figura nombre y año.
Torre de la iglesia desde el patio.
Puerta de acceso que comunica el convento (claustro) con la iglesia.
Las siguientes fotografías corresponden al interior de la iglesia.
A los pies del altar mayor.
Discreta salida lateral del monumento.
Vista del conjunto desde una calle adyacente.
He efectuado varias visitas en los últimos años a este convento de San Jerónimo y siempre salgo con la sensación de que me dejo muchas cosas por ver. Desgraciadamente y aunque no tiene monjes en la actualidad, sólo se tiene acceso a un par de dependencias previas donde se ubica el control y la venta de entradas, para pasar inmediatamente al claustro.
Del claustro sólo está visitable la planta baja y no al completo, ya que el acceso al patio central sembrado de naranjos con fuente central también está vedado. Los demás espacios a los que está permitido el acceso son las estancias que rodean este claustro en su planta baja y la iglesia. Tampoco la torre está abierta y sería un espléndido mirador de la ciudad.
Un precioso edificio por historia y arquitectura que se nos escamotea a medias a todos los visitantes, una verdadera lástima.