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viernes, 13 de julio de 2012

Juego de Bolos y Minillas del Sol (Sierra Nevada- Granada)

Radio-telescopio

La subida al refugio Elorrieta.

Laguna Aguas Verdes.

Lagunas de Río Seco.

Laguna de La Caldera.

El Mulhacén con sus cicatrices.

El agua de la Laguna del Mulhacén presentaba este aspecto.

El lagunillo del Juego de Bolos hoy era un charco.

Retirándome después de la decepción.

Desde la cima de uno de los Bolos con el Mulhacén de fondo.

Cerro de los Machos por su cara este.

Primer avistamiento de la Laguna Larga.

Laguna Gabata donde he repuesto energías.

Otros también se alimentaban en las orillas de la laguna.

Uno de los lagunillos de Minillas del Sol.

El desagüe ya ha roto el ventisquero en su salida.

Desde la distancia parece aun más pequeño.

...se hace camino al andar...

Buena parte del camino de regreso.

Desde el collado de Veta Grande accedo al Corral del Veleta.

Cabecera del río Guarnón, al pié del tajo del Veleta.






Fecha:13-6-2012                                           Albergues                                           6’45h
Temperatura: 6’5 – 18                                    Carihuela                                            8’15h
Tiempo: 9H 30’ (39.500p)                              Laguna Caldera                                 9’45h
Desnivel en subida: 1.300 m                            Laguna Mulhacén (Mosca)              10’30h 
M.I.D.E.: 3,3,4,4                                            Laguna Larga y Gabata                   12’00h (12’30h)
                                                                      Posiciones del Veleta                       15’15h
                                                                      Albergues                                        16’15h


Tenía la intención este año de intentar completar las visitas fotográficas a las lagunas que me faltan, que aunque no son muchas, si son las más alejadas, por lo que los recorridos para acceder hasta ellas suelen ser muy largos, si a ello añadimos que la estación en que las lagunas son bellas fotográficamente es corto, ya que voy buscando la combinación de agua y hielo, se complica mucho la cuestión.

Ya el año pasado me ocurrió acercarme hasta el Lagunillo del Puerto de Trevélez para encontrármelo seco. Si la salida no tiene como fin único ese, no importa demasiado, pero si el objetivo principal de la excursión es la visita a la laguna o lugunillo, las cosas cambian.

Hoy había pensado en visitar dos lagunillos que aunque conocidos y con alguna fotografía lejana, quería convertirlos hoy en los protagonistas de mi salida. Me refiero al lagunillo ubicado al pié del Juego de Bolos y a los que ocupan el paraje de las Minillas del Sol, al pié del Cerro de los Machos, en su cara noreste.

Suficientemente alejados entre sí para que la visita a los dos se convierta en una excursión larga, por lo que puestos a complicar las cosas, imagino una ruta circular que inicio en los albergues, para subir hasta la Carihuela, ver las de Rio Seco y Caldera, bajar hasta la del Mulhacén (Mosca), acercarme hasta el primero de los objetivos Lagunillo del Juego de Bolos, seguir para acercarme a la Laguna Larga y Gabata, intentar descubrir alguno de los lagunillos de las Minillas del Sol, volver por el Corral del Veleta, Posiciones y cerrar de nuevo en los Albergues.

Sabedor de que el recorrido de hoy era largo y duro intenté reservar una plaza en el microbús que sube hasta las Posiciones, pero me informaron que para una sólo persona no hacían el desplazamiento y que por tratarse de un miércoles no creían que concurrieran más solicitantes, tenía que haber un mínimo de tres personas para hacer el recorrido. Aunque los días ahora son muy largos decido madrugar para evitar el calor en lo posible y tener tiempo de sobra por si surge alguna incidencia.

Antes de las siete de la mañana ya estoy aparcado junto al albergue de la Hoya de la Mora y comienzo a andar. La temperatura a esa hora es fresca, cosa que se agradece dado que la subida hasta la Carihuela, aunque me la tomo con cierta tranquilidad, la hago prácticamente de un tirón. A tan temprana hora no transita por la sierra nadie, excepto las omnipresentes cabras, por supuesto que ya me las cruzo en la Virgen.

A la hora de coger la mochila tenía dudas de si sería conveniente sumar el peso de los crampones, al final opté por dejarlos en el coche. En el único sitio que los he echado algo en falta ha sido en los basares del Veleta, donde he tenido que atravesar un par de ventisqueros que por la mañana la nieve estaba todavía muy dura. Ese problema en cuanto ha avanzado la jornada y ha subido la temperatura se ha resuelto satisfactoriamente.

Cuando pasaba junto a las lagunas de Río Seco me he dado cuenta que hoy hubiera sido un día magnífico para bajar a hacerles fotografías. Estaban en su punto, con nieve dentro y fuera, sobre todo la mayor y todas con agua y algún ventisquero en sus inmediaciones. Me he limitado a fotografiarlas desde la carretera porque hoy no eran el objetivo programado.

La primera sorpresa me la he encontrado al atravesar Loma Pelá y acceder visualmente a la Laguna de la Caldera desde el collado. Me ha parecido que a pesar de tener ventisqueros en su circo, incluso alguno medio sumergido en su orilla, tenía un nivel de agua inusualmente bajo para las fechas en que estamos. Esta apreciación se ha ido confirmando conforma bajaba y me daba cuenta de lo reducida que era la lámina de agua, dejando al descubierto mucha orilla anegada otros años  por estas fechas. Lo curioso es que las pequeñas lagunas que se ubican por debajo de ella y con una vida bastante más efímera estaban bien surtidas. No quiero ser pájaro de mal agüero, pero me da la impresión de que este año la Caldera o queda reducida a su mínima expresión o incluso nos muestra su fondo al final de la temporada.

Hacía ya años que no visitaba la laguna de La Mosca (aunque a mi me gusta más el nombre de Mulhacén). La última vez que lo hice fue subiendo por la Estrella y remontando todo el desplome de la cascada y no guardo un buen recuerdo de esa excursión, por ser muy dura y larga, teniendo en cuenta que yo hice la ida y la vuelta en la misma jornada.

Hoy he aprovechado para recrearme haciéndole fotos por todos sus lados, desde arriba, a ras de agua, lo que se me ha ocurrido. Para después encaminarme hacia uno de los picos que componen el Juego de Bolos a cuyo pié se sitúa un laguillo de muy corta vida. Dura lo que la nieve que lo rodea. No debe tener buena impermeabilización, y a poco que te descuidas llegas tarde para verlo. Hoy, a pesar de resistir algunos ventisqueros en su embudo, sólo quedaba una pequeña charca.

Aprovechando que el sendero pasa cerca de uno de los Picos he ascendido a él para apreciar las vistas con los imponentes tajos del Mulhacén y la Alcazaba enfrentados y entre ellos y yo el profundo barranco por el que se despeña la cascada de la laguna para dar nacimiento al río Valdecasillas. Una vez satisfecha la curiosidad volver para retomar la vereda que me ha de acercar hasta las lagunas Larga y Gabata.

Este tramo ha sufrido infinidad de desprendimientos y si ya era de por sí estrecho y problemático se ha endurecido si cabe más y eso que yo hoy lo he hecho en bajada: aunque a veces en la sierra no se sabe si es mejor bajar o subir. He aprovechado mi visita a la Gabata para en uno de sus “nacimientos” descansar y comer a la vez que disfrutaba de las idas y venidas por las orillas de algunas pequeñas aves buscando su sustento acercándose hasta mis mismos pies.

Reiniciado el camino me separo algo del sendero para ascender hasta donde creo que puedo encontrar uno de los lagunillos (segundo objetivo de la jornada), al pie del Cerro de los Machos, en el paraje denominado Minillas del Sol, donde nace uno de los brazos del río Valdeinfierno, el otro lo forma el desagüe de la Gabata.  Es cuestión de días, si te acercas antes de tiempo la nieve cubre las pequeñas depresiones donde se asientan las diminutas láminas de agua; si te retrasas la nieve no aporta el caudal necesario para mantener el encharcamiento y sólo se aprecian los borreguiles que permanecen algún tiempo más.

Creo que he tenido suerte y al menos a uno de ellos lo he cogido en su momento. Los demás deben estar cubiertos por los amplios ventisqueros que aun quedan en la zona, aunque no creo que resistan mucho ya que a la hora en que los he visitado, alrededor de las 13h estaba la nieve tan blanda que en algunos sitios me he hundido hasta la pantorrilla.    

Sólo me quedaba terminar la subida hasta el collado de Cuesta Colorá y bajar por la otra cara para adentrarme en el Corral del Veleta, para una vez abajo volver a ascender atravesando borreguiles, riachuelos y cascadillas hasta la cabecera del circo glaciar para, un poco por encima del refugio artificial del túnel, ascender hasta el Veredón para enlazar de nuevo con la  carretera muy cerca de las Posiciones, no sin antes volverme en el Mirador para visualizar todo el circo glaciar al pié del tajo del Veleta. Esta subida me ha costado mucho tiempo y esfuerzo, últimamente no estoy en plena forma y en las salidas largas que me exigen algún esfuerzo extra final, lo noto y lo sufro.

Desde las Posiciones ya sólo queda ir descendiendo los quinientos metros de desnivel que me separan de los Albergues donde tengo el coche aparcado para iniciar la bajada hasta Granada.

Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Laguna y Lagunillos del Corral del Veleta (Sierra Nevada - Granada)

Interior del refugio de la Carihuela, hoy perfectamente limpio.
En la cima del Veleta acompañado sólo por éste hambriento buscador de migas.
Por la mañana, durante la ascensión, las bajas nubes velaban la vista del Veleta.
Una vez iniciado el "Veredón" llegamos al "Mirador" desde donde contemplamos esta vista.
Boca del extremo este del fallido túnel que quería atravesar el Veleta.
Laguna del "Corral del Veleta", a fecha de hoy con hielo dentro y fuera lo que asegura su continuidad. 
Tajos del Campanario a través de los cuales se accede al Corral del Veleta.
Desde el interior del refugio del Túnel se contempla una interesante panorámica.
Vista general del Barranco del Guarnón, lecho del río del mismo nombre.
Reflejos del visitante en uno de los lagunillos.
Junto a la entrada del refugio caen estas pequeñas chorreras.
Otra vista de la Laguna del Corral del Veleta.
Panorámica desde la cima del Veleta.


Refugio de la Carihuela con el Veleta al fondo.
Ya de regreso paso junto a la Laguna de las Yeguas.



Fecha: 30-8-2011
Duración: 5h (22.215 p)
M.I.D.E.: 2,2,3,3
Desnivel en subida: 1.100 metros
Rango de temperaturas: 12ºC – 16’5ºC

Hace mucho tiempo que no ascendía al Veleta, unas veces porque no me interesaba perder un buen rato ya que iba a objetivos más lejanos y otras veces sencillamente porque me dirigía a otros lugares.

Hoy, día atípico por ser martes y porque en principio no tenía intención de subir ya que me había propuesto un mes sabático, al final viendo que el tiempo anunciaba nubes conforme avanzaba la semana, he decidido hacer una escapadita corta y  matar “dos pájaros de un tiro”. Por un lado ascender al Veleta, que ya ni me acuerdo cuando fue la última vez, por otro hacerlo por el tajo, que hace más todavía que no lo hago y también aprovechar para bajar al Corral del Veleta, para fotografiar los lagunillos y la laguna que allí se asientan.

Este año este habitual lagunillo se va a convertir en laguna, porque muy probablemente enlacen los ventisqueros de la zona con la temporada que viene dándole permanencia. Hoy a las diez de la mañana estaban duros como piedras bajo una leve capa de nieve blanda. Deben bajar las temperaturas bastante ya por las noches.

La parte superior del Corral del Veleta forma un depresión entre los tajos y la morrena frontal del extinto glaciar que aquí se aposentó hasta finales del pasado s. XIX. Esta depresión está completamente cubierta de hielo, lo que en su día fue la cabecera del glaciar aguanta bastante bien debido a las bajas temperaturas y a la mucha nieve que hay acumulada todavía.

En una pequeña hondonada al pié de los ventisqueros se forma una laguna cuando la nieve se retira lo suficiente para dejarle el sitio. Durante la mayor parte de la primavera y el verano no se ve por estar tapada y los años de poca nieve su vida es efímera ya que dura lo poco que resta hasta la fundición total del hielo que quede una vez descubierta. Este año a finales de agosto tiene hielo dentro del agua, lo que nos da idea de su temperatura y grandes ventisqueros a todo su alrededor.

Es el nacimiento del río Guarnón que tras recorrer algo más de un kilómetro  barranco abajo dona sus aguas al río Genil. En este corto y accidentado trayecto el río pierde  más de mil metros de cota.  Por su orientación y por su altura es donde más perdura la nieve de toda la sierra. Si algunos años consiguen perdurar algunos ventisqueros a la temporada siguiente, es sin duda aquí.

Esta mañana, mientras ascendía, las nubes algo bajas y a caballo de un rápido viento del sur a veces me tapaban la vista del Veleta. Aunque en ningún momento han representado una amenaza de lluvia, si parecía que pudieran entorpecerme el recorrido. No ha sido así porque el propio Veleta me ha protegido, una vez que me he introducido en el Corral. Aquí la calma era total e incluso el sol ha empezado a notarse.

La bajada al circo recogido entre los Tajos del Campanario, el propio Veleta, el Cerro de los Machos y Veta Grande  con su continuación hacia abajo mediante la Loma del Lanchar, ha sido relativamente cómoda por que los habituales ventisqueros que la entorpecen están ya bajos y dejan expedito el Veredón. Es una bajada por en medio de los tajos que nos acerca al Corral un poco por encima del refugio artificial formado por el túnel del Veleta que iniciaron simultáneamente a ambos lados del Veleta para horadándolo ahorrarse parte de la subida, en un trazado posteriormente desestimado. La parte del túnel de la cara oeste, después de su abandono se obstruyó. La parte este, ya en el Corral, se ha utilizado desde entonces como refugio artificial. Es una galería de una veintena de metros tajo adentro al que se le han puesto unas hileras de piedras superpuestas para reducir la bocana y minimizar el efecto del viento y las ventiscas.

Después de visitar la laguna y algunas otros lagunillos que se han formado al pié de los ventisqueros, todas por encima de la morrena, he vuelto sobre mis pasos hasta remontar de nuevo hasta “El Mirador” y desde aquí ha optado por ascender al Veleta pegado al tajo, a ratos por la propia cornisa. Hacía mucho tiempo que no hacía este recorrido y como el viento había amainado hasta quedar reducido a una fresca brisa me he animado a recordarlo.

Durante la subida por la cornisa de los tajos sólo cabe mencionar algunos momentos delicados cuando hay que atravesar algunas amplias lascas pulimentadas y con gran inclinación, aparte de estos momentos, la subida no ofrece mayor problema que los que da la propia ascensión. El ir pegado al tajo me permite ir admirando en todo momento las amplias vistas que el barranco me depara y una vez arriba, asomado a una roca saliente sobre el tajo, haciendo de mirador, vuelvo a contemplar la laguna allá abajo, muy abajo.  

Una vez arriba, me encuentro la cima curiosamente solitaria, no es habitual compartir esta alta cumbre sólo con algunos pequeños pájaros rondándote en busca de cualquier miga que se desprenda de tu bocadillo. Acostumbrados a aprovechar las sobras de los humanos, muestran gran confianza, que si nos mantenemos quietos un rato y les arrojamos alguna miga de pan, ni se lo piensan dos veces para acercarse hasta casi rozarte la bota.

El aire de esta mañana ha barrido el polvo del ambiente y ha dejado una nitidez que me permite contemplar los más pequeños detalles aun en la distancia. Desde la cima del Veleta hoy puedo distinguir las diferentes variantes de la vereda que suben loma arriba al Mulhacén así como la que atraviesa Loma Pelá. La posición del sol, no muy alta todavía ayuda a resaltar los contrastes y las diferentes tonalidades que muestra el paisaje. Recuerdo mi anterior caminata, de hace unas semanas, a las Lagunas de las Cabras y compruebo que al menos la más baja sigue existiendo junto con los borreguiles que la rodean. Definitivamente este año ha sido un buen año de nieves.

Decido bajar por el refugio de la Carihuela, también solitario en el momento de la visita y muy limpio. Me he limitado a cerrarlo ya que los últimos usuarios no han tenido la precaución de hacerlo y he seguido bajando hasta los Lagunillos de la Virgen y más tarde a la Laguna de la Yeguas, en un intento de hacer el recorrido lo más circular posible. Desde la Laguna el sendero es claro y no tiene pérdida y tras dejar a mi izquierda el complejo de Borreguiles y tras una hora de caminar llego al monumento a la Virgen de las Nieves, para enseguida acabar en el aparcamiento de la Hoya de la Mora, muy concurrido hoy.

Amenizo el relato de la excursión de hoy con otro que habla de árabes, diamantes y pérdidas: La leyenda de los tres diamantes





uentan que sintiendo el rey Muley Hacen que su fin estaba próximo, hizo llamar a su hijo el príncipe Abul 
Haxig a su retiro del castillo de Mondújar y recibiéndolo en su lecho de muerte le contó la historia de cómo un rico labrador llamado Al Hamar llegó a ser rey de Granada. Fiel practicante de su fe, Al Hamar desesperado ante el avance cristiano oraba un día a Alá suplicando algún medio para detenerlos, cuando escuchó una fuerte voz, a la vez que se le aparecía un espectro que, entregándole tres diamantes negros de inigualable belleza le hizo prometer que en la hora de su muerte los legaría a su sucesor, repitiédose esto de generación en generación. Solo de este modo la bandera del Islam ondearía para siempre en esta tierra. Acabada su historia, Muley Hacen contó a su hijo cómo a causa de la inestabilidad que se respiraba en el reino y ante la amenaza de una posible guerra, había escondido los diamantes en una profunda gruta, en lo mas alto de Sierra Nevada y dándole un pergamino con las indicaciones para hallarla expiró. Tuvo Abul Haxig sin embargo, la desgracia de caer en una emboscada, perdiendo el pergamino en la batalla y la vida pocos días después en brazos de su hijo Abú Abd Allah, no sin antes transmitirle el legado del abuelo. Así pues, comenzó a registrar la Sierra pero sin el pergamino era imposible encontrar la gruta y de este modo, el invierno vino sobre él, muriendo bajo sus heladas nieves. Se dice que el mismo día de su muerte Granada cayó en manos cristianas y que nadie pudo encontrar jamás los diamantes, que aun continúan ocultos en las profundidades de Sierra Nevada.