miércoles, 23 de agosto de 2017

Cazorla (Jaén)




La necesidad de desplazamiento hasta Cazorla para solucionar algunos asuntos la aprovechamos para madrugar y hacer una visita turística por la localidad. Ya la conocíamos por haber estado y pasado por ella en otras ocasiones, pero hasta ahora no habíamos (me acompaña mi mujer e hijo Carlos) tenido ocasión de dedicarle algunas horas a su recorrido.

Aparte de deambular por sus calles e incluso programar una excursión familiar a lo largo del cauce del río Cerezuelo (asequible por su recorrido y dificultad para críos a partir de 4 o 5 años), hay otros lugares a los que merece la pena dedicarle un rato. Un recorrido por los miradores que rodean la población, subida al Castillo de la Yedra (actual museo etnológico), visita al embovedado del río Cerezuelo y recorrer las ruinas de la iglesia de Santa María con subida a su torre, excelente mirador de la población, además de las muchas y variadas fuentes que encontramos si nos dejamos llevar por la curiosidad y callejeamos.

Otras visitas por los alrededores pueden ser: Castillo de Salvatierra, Monasterio de Montesión, hasta cinco ermitas, el Ayuntamiento; la Iruela con su castillo algo más arriba dirección al Parque Nacional, etc.

Castillo de La Yedra.

Plaza de la Corredera.




Esta y las siguientes corresponden a la Iglesia de Santa María.



Desde la torre de Santa María.




Escalera de la torre de Santa María.





Bóveda de la única capilla de Santa María.


El sueño de Job.


Fuente de las Cadenas.

Embovedado del río Cerezuelo.



Santa María vista al salir del embovedado.


En la subida hasta el Castillo de la Yedra se ubica esta fuente de la que me llamó la atención sólo el nombre. 

Acercándonos al castillo.


Torres e interior del recinto defensivo.














Ya de regreso me llama la atenció las ruinas del castillo de Toya y otra vez me quedo sin subir hasta él.


Cazorla (Jaén), 22 de abril de 2017.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Palma VI: Soller (Palma de Mallorca)






Una de las visitas "obligadas" cuando se visita Palma de Mallorca, y en eso suele haber coincidencia general, es Soller. Y no precisamente por la ciudad que aparte de su iglesia y el edificio del banco de Santander (casi presentando continuidad una con la otra) y como siempre un relajado paseo por sus callejas, tanto las comerciales como las tranquilas, nuestra corta estancia en la misma no nos permitió descubrir otras bellezas, si las hay. Es el tranvía que une el puerto con la población el que da renombre a  un recorrido de unos quince minutos entre frutales con el fondo montañoso permanente de la Sierra de Tamuntana, para enlazar ya en Soller con el tren (desde 1912) que nos traslada hasta Palma, primero ganando altura entre idas y vueltas por las estribaciones de la sierra, para finalmente atravesarla sumergiéndose en sus entrañas mediante un túnel de alrededor de tres kilómetros para reaparecer en la vertiente sur de la misma.

Pero antes nos detendremos para visitar una fábrica de  objetos de vidrio con demostración de elaboración incluida, completando con la visita a una de las propiedades de la antigua nobleza residente en la isla.



































Soller (Palma de Mallorca), 11 de mayo de 2017.