jueves, 7 de diciembre de 2017

Cortijo "Los Lirios" (Sierra Nevada - Güejar Sierra - Granada)







A media hora del inicio de la excursión: el Abuelo, árbol singular.

Tras la nevada del pasado 18 de octubre los arroyos han cobrado vida.


Espolón del Vadillo.

Puente sobre el Genil. Aquí  principia la Cuesta de los Presidiarios.

Río Genil

Restos del cortijo a media subida de la Cuesta de los Presidiarios.
Otra toma del mismo cortijo.
No aparece nombre de este cortijo en mi documentación.

Y la era correspondiente.
Aquí arranca el sendero que quería caminar.
Este sendero debía terminar en el refugio del Aceral.

En su primera media hora prometía.



Refugio de la Cucaracha o del Calvario

Interior del refugio:zona de descanso. 



Más restos de cortijos, éste en el extremo sur de la parcela vallada del refugio Calvario.

Desde mi posición totalmente enfrentado al barranco del Guarnón.

Toda esta loma fue zona de explotación minera.


Refugio del Aceral.

Desde el refugio del Aceral mirando a los grandes.


Y por fin el cortijo de Los Lirios. Las siguientes también corresponden al mismo.

Desde la era del cortijo hay unas magníficas vistas del centro de Sierra Nevada.



Está el cortijo ubicado en la vertical de la mina de la Probadora.


Vista desde la era.







Río Genil, ya de regreso.



Notas de color en el cauce del Genil.

Cachorro pedigüeño a más de dos kilómetros de cualquier sitio habitado.

Vereda de la Estrella.

Río San Juan.

Edificio -con huerta incluida- propiedad de Endesa junto al río San Juan.

Río Genil junto al aparcamiento.




Fecha: 4-11-2017                     Aparcamiento S. Juan          8’00h.  -  15’00h.
M.I.D.E.:2,3,3,3.                         Río Genil                            9’00h.  -  13’30h.
Duración: 7’00h (Semicircular)     Refugio Calvario                10’15h. (1.840 m.)
Desnivel en subida: 700 metros   Refugio Aceral                 11’00h. (1.900 m.)  
Temperatura: de 12ºC a los 23ºC Cortijo Los Lirios              12’00h. (1.750 m.)

                                                                              
Para caminar yo no necesito razones, me vale cualquier excusa y la de hoy era que conocía desde hace bastantes años el nombre de unos de los refugios ubicados en la Loma del Calvario (bastante feo: Cucaracha o Calvario), cuando el lugar donde se encontraba había pertenecido a los dominios de un antiguo cortijo “Los Lirios” que podía haberle cedido el nombre, bastante más poético y florido.

Alguna vez me había preguntado por la ubicación de dicho cortijo, e incluso lo había intentado situar sobre los planos que poseo con suerte adversa. Como soy de los que opinan que la especie humana comienza por los pies, aunque muchas veces lo olvidemos y creamos que descendemos del automóvil, a su busca me he dirigido.
                                                                                             
Inicio la salida en el Barranco de San Juan y caminaré por la Vereda la Estrella durante la primera hora que por ser itinerario sobradamente conocido no le voy a dedicar espacio (enlace). Empezaré por el puente del Burro (otro nombre que podría cambiarse por el de Vadillo), que permite cruzar el río Genil sin mojarse, aunque últimamente casi no hace falta, dado el exiguo caudal que porta.

Aquí comienza la Cuesta de los Presidiarios, una fuerte subida que culebreando asciende por la Loma del Calvario hasta poco antes de llegar al refugio. Yo la voy a abandonar antes, cuando llevo de 20 a 25 minutos de subida, entre dos hitos verticales indicadores de que caminamos por el Sulayr, tomo un desvío a la derecha cerrado por una hilera de piedras.    

Puede servir de referencia que poco antes hemos dejado a nuestra izquierda los restos de una era invadida por tres o cuatro cipreses y enseguida las ruinas de un cortijo, pegadas al sendero. No nos abandonarán ya los balates, unos para reforzar el sendero, otros para habilitar exiguas parcelas que en su día se debieron cultivar, hasta encontrar el desvío justo en un cerrado viraje a izquierdas.

El discreto inicio del sendero es engañoso ya que unas decenas de metros más adelante cobra prestancia, algo que me indica un pasado de mayor tránsito de animales y personas. Ya lo hice hace algunos años, porque enlaza con el refugio Aceral convirtiendo la fuerte subida en algo más suave al repartir la misma subida a lo largo de más recorrido evitando, al mismo tiempo, el acercamiento al refugio del Calvario.

Durante la primera media hora sigue teniendo un trazado claro que no permite error en su seguimiento. Después se desdice drásticamente y yo que no recordaba exactamente su recorrido he debido de tomar una de las múltiples y engañosas sendas que “fabrica” el ganado en su deambular diario para llegar a ninguna parte.

Mi error me ha costado remontar verticalmente loma intentando encontrar el sendero que había abandonado más abajo. La fuerte subida y la excesiva pendiente que he tenido que afrontar me hacen sudar lo ahorrado antes. Alcanzo tras un buen rato de incertidumbre y esfuerzo el refugio del Calvario.

El hecho de haber escogido ese itinerario lo motivaba reencontrar la Mina Martín, con el recuerdo de que por su boca manaba un brazo de agua en mi anterior visita e intuir que el cortijo debería andar cerca.

Como es habitual en mi, penetro en el refugio del Calvario, para despertar y/o asustar a una pareja que estaba todavía disfrutando la horizontalidad. Tras el saludo y la visita al resto de dependencias me retiro. Se me ha ocurrido, ya que estaba allí, acercarme hasta el siguiente refugio (Aceral) e intentar la localización de lejos a cerca, tomando el sendero por el otro extremo confiando en tener mejor suerte.

El Aceral me lo he encontrado sucio, con una tabla de la estructura para dormir desaparecida y lo que es más grave, la puerta de acceso arrancada, lo que prácticamente lo inutiliza dada su pequeñez para este próximo invierno. Es vital dejar puertas y ventanas bien cerradas y aseguradas cuando los abandonamos.

La maniobra no me ha salido bien porque el sendero que yo esperaba tomar está aun más perdido que el tramo anterior, apenas he sido capaz de seguirlo unos centenares de metros. Por lo que he regresado al refugio Calvario dispuesto a pataer los contornos confiando en mi buen instinto y algo de suerte para localizar el esquivo cortijo. Casi se ha convertido en una cuestión de honor y no me convencía dejarlo para otro día estando tan cerca.

Tras un rato deambulando por donde intuía que debía estar y animado al encontrar una serie de parcelas de terreno despejadas y con restos de muretes pétreos, he conseguido localizarlo. Ello me ha costado estar serpenteando por la loma con el consiguiente cansancio parejo.

Como casi todos los cortijos que voy visitando está en ruinas. Quedan los muros perimetrales que arrancan todos de unas rocas que lo protegen del norte. Asomado a su era he ubicado, prácticamente en la vertical, abajo en la Vereda de la Estrella, la mina Probadora. Tras recorrerlo durante un rato y satisfecho al menos uno de los objetivos del día, he decidido iniciar el regreso sin insistir en la búsqueda del otro: la mina.

He remontado de nuevo hasta el refugio para iniciar el descenso, esta vez, siguiendo dócil y fielmente el sendero bien marcado que utiliza todo el mundo que se acerca por estos lares.





Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros. 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Joyas granadinas XVI: Monasterio de San Jerónimo (Granada)











Puerta principal de acceso al monumento. Primer monasterio construido en Granada tras la Toma por los Reyes Católicos.

Tras un largo paseo, entre hileras de setos y cipreses accedo a la entrada del monasterio.

Antiguas fuentes en las cabeceras de los setos.

A la iglesias, fuera de culto, se accede desde el interior.


Extrañas informaciones por redacción y significados. La primera placa hace mención al intercambio del Carmen de Los Mártires por el Monasterio de San Jerónimo entre su propietaria Sor Cristina de la Cruz y Arteaga y el Ayuntamiento de Granada en 1.957, empleándose los 11 millones de pesetas cobradas en metálico por el intercambio en la reconstrucción del monasterio.  La primera parte de la segunda corresponde a la Canción a las ruinas de Itálica de  Rodrigo Caro. No he conseguido encontrar la relación.

Claustro del convento. Sólo se tiene acceso a la planta baja del mismo.

Este claustro porticado con treinta y seis arcos semicirculares adornados con escudos, emblemas e iniciales de los Reyes Católicos, sus fundadores.


Escalera de acceso a la segunda planta sólo habilitada hasta el primer rellano.

Cúpula de la escalera de acceso a la segunda planta que está clausurada para la visita.
Cancela forjada que impide el acceso a la segunda planta.



Refectorio.

Puesto de lectura en el refectorio, con ventana al claustro para dar luz.


Las galerías laterales del claustro son a la vez cementerio de muchos de sus frailes señalados con una pequeña losa donde figura nombre y año.

Torre de la iglesia desde el patio.



Puerta de acceso que comunica el convento (claustro) con la iglesia.

Las siguientes fotografías corresponden al interior de la iglesia.



A los pies del altar mayor.






Discreta salida lateral del monumento. 

Vista del conjunto desde una calle adyacente.

He efectuado varias visitas en los últimos años a este convento de San Jerónimo y siempre salgo con la sensación de que me dejo muchas cosas por ver. Desgraciadamente y aunque no tiene monjes en la actualidad, sólo se tiene acceso a un par de dependencias previas donde se ubica el control y la venta de entradas, para pasar inmediatamente al claustro.

Del claustro sólo está visitable la planta baja y no al completo, ya que el acceso al patio central sembrado de naranjos con fuente central también está vedado. Los demás espacios a los que está permitido el acceso son las estancias que rodean este claustro en su planta baja y la iglesia. Tampoco la torre está abierta y sería un espléndido mirador de la ciudad.

Un precioso edificio por historia y arquitectura que se nos escamotea a medias a todos los visitantes, una verdadera lástima.


Granada, 31 de octubre de 2.017.