miércoles, 15 de mayo de 2019

Gorafe II. Dólmenes, discordancia y petroglifos









El primer emplazamiento de dólmenes está en los Llanos de Olivares, justo antes de comenzar a descender el pronunciado cañón que el río ha ido labrando a lo largo de los milenios.

Es un conjunto de construcciones (hasta 13) muy primitivas y deterioradas por el tiempo, por ser paso habitual de ganado y por el nulo interés hasta hace unas décadas que se tenía por este tipo de construcciones. 

Ubicadas todas ellas a la izquierda del carril que recorre la meseta y muy cerca del borde del talud, por lo que es muy posible que algunas de ellas hayan desaparecido  por desplomes a lo largo de sus 4.000 años de existencia. 



Por otro lado, son las menos refinadas en su elaboración ya que los constructores sólo disponían de herramientas fabricadas de roca arenisca para trabajar las losas, el mismo material que usaban para la construcción de los enclaves funerarios.


Aunque difieren bastante en tamaño y formas hay un elemento que se mantiene en todas ellas: el pasillo de acceso está orientado hacia el este con pocos grados de abanico entre unas y otras. Parece que se iba buscando que el primer sol entrara a la tumba por el pasillo de acceso.

Una vez iniciado el descenso del cañón, en una curva a izquierdas, aparcamos el coche en un ensanche junto a otro letrero anunciador de más dólmenes.

Nos encontramos con dos conjunto de construcciones, a izquierda y derecha, denominados Conquín Bajo y Alto. En el alto está uno de los dólmenes más amplios y mejor conservados de todo el conjunto. 




En el Bajo, a lo largo de un sendero que nos lleva hasta el mismo lecho del río, aparecen nuevas construcciones en diferente estado de mantenimiento y un pozo.

Casa Ayuntamiento de Gorafe. Pequeña población que cuenta con un censo de alrededor de 400 personas y unos 280 residente permanentes.

Tiene en la parte alta varios conjuntos de casa-cueva para turismo rural. Esta que aparece en las siguientes fotos nos llamó la atención por su escalonamiento, chimeneas, pequeñas terrazas y claraboyas.


En lo alto del cerro estuvo el castillo árabe, del que queda un trozo de tapial, la memoria de su ubicación y nada más.

La iglesia de la población y justo a sus espaldas (donde en su día estuvo el cementerio) el Centro de Intrepretación del Magalitismo de Gorafe.

Estela grabada (una de las dos encontradas en Andalucía) de la tumba 77 (Majadillas) que pudimos ver en el propio Centro. Anteriormente estaba expuesta en el Ayuntamiento. Representa a un individuo tocado con plumas y bastón en la derecha.

Discordancia angular: pliegue de terreno vertical bajo otros estratos horizontales 

Detalle de la discordancia de Gorafe.

En la cima del Cerro de la Mina (por encima del Balneario de Alicúm) visitamos un conjunto de piedras grabadas: petroglifos.   

Se les ha asignado una edad de 4.500 años, por lo que se consideran los más antiguos de la provincia.

Representación de la luna.

Grabado representando al sol.

Mis dos jóvenes compañeros de hoy: Laura y Carlos.

Uno de los dólmenes ubicados en las inmediaciones de los Baños de Alicúm. 

Acequia actual (la más elevada con vegetación en su parte superior) y un tramo de un recorrido anterior que quedó en desuso.

Debido a las noches gélidas que estamos soportando, los derrames de la acequia "El Toril", antes de alcanzar el suelo se hielan; la falta de insolación permite que permanezcan por largos periodos. 



Bifurcación de la acequia al final del paseo que hemos recorrido nosotros.

Las deposiciones calcáreas que se han ido acumulando a través de los siglos han acumulado material que llega a alcanzar los 15 metros de altura en algún punto del recorrido.

Cuenta esta estructura, ademas de gran belleza, con una planta endémica: Limonium alicunense y un par de pasos para acceder a la otra cara (oeste) de la acequia.

A pesar de que el agua (a un kilómetro de su nacimiento) mantiene una temperatura cálida, acaba formando estas formas congeladas, propiciadas por la permanente umbría durante el invierno.

Y de nuevo un conjunto de dólmenes al suroeste de la acequia.



Ya de regreso nos detenemos en el último conjunto de dólmenes de Gorafe denominado Majadillas.

Las siguientes fotografías corresponden a construcciones de este conjunto.

Pillado en plena faena. Fotografía cedida por L. Llorens.



A la entrada al conjunto de Majadillas (bajo un almendral) nos encontramos esta cueva-galería, de hasta cinco metros de altura y una docena de profundidad, dividida en dos salas perfectamente "labradas" del que no conseguimos aclarar su origen. En la entrada restos de cercas lo que indica su uso como redil en tiempos recientes.

Gorafe.

En una anterior visita -hace ya algunos años- me acerqué a esta localidad sin saber muy bien qué iba a encontrar. Durante aquella visita quedaron muchas lagunas y lugares por visitar, postergados por falta de tiempo.

Hoy, aprovechando el deseo de visitar dólmenes de un par de jóvenes, hemos vuelto a Gorafe con la intención de hacer una visita más completa y detenida a la zona. Por un lado andurrear por los tres emplazamientos primeros de dólmenes cercanos a la población: Olivares y Conquín Alto y Bajo.

Para después en Gorafe, tomar café, charlar con algunos de los vecinos y curiosear por la población, esperando que fueran las 12 horas en que comenzaba la explicación y visualización de tres vídeos sobre ubicación, construcción y forma de vida en los hasta siete poblados descubiertos en las laderas del río Gor; todo ello en el Centro de Interpretación del Megalitismo, junto a la iglesia.

Visualizar una discordancia angular en el trayecto entre Gorafe y Baños; ascender hasta la cima del Cerro de la Mina para ver unos petroglifos y la propia mina de almagra que da nombre al cerro; acercarnos hasta los Baños de Alicúm para visitar la Acequia del Toril y dos conjuntos de dólmenes ubicados en sus inmediaciones para finalmente y ya de regreso detenernos para recorrer un cuarto grupo de dólmenes denominados de las Majadillas ubicados en el talud del río Gor, enfrentado a la población de Gorafe.

Un programa bastante amplio que hemos conseguido completar a lo largo de la jornada. A pesar de todo y tras charlar con gente del pueblo hemos conocido la ubicación de otros dos enclaves que, a mi parecer, merecen una nueva visita a la localidad y que han quedado anotados en la lista de "sitios a visitar".

Gorafe (Granada), 15 de enero 2019.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Sierra de Baza XIII: Benacebada, El Moro (Granada)





Durante el acercamiento hasta Benacebada, uno de los cortijos.

Llamativas estructuras pétreas en que nos detendremos al regreso: Piedras de Vergara. 

En el paisaje de hoy se alternan las lomas peladas con las repobladas de pinos.

Benacebada.

En nuestro deambular por Benacebada.

A pesar de ser las diez de la mañana no conseguimos encontrar a nadie.


Así que intentamos hacer un recorrido sin ayuda local.

Fuente del pueblo.

Aunque prácticamente todo el pueblo se ha rehecho, quedan algunos vestigios de las construcciones originales.



El frío nocturno se hacía visible hasta bien entrado el día.

Curiosa estética en las techumbres.

Hasta cuatro eras escalonadas en una colina a la entrada de la población.

Ninguna de ellas operativa actualmente recuerdan la abundancia del cereal al que alude el nombre de la población.

Una de las peñas (Piedras de Vergara) -la más alta-, que nos llamó la atención a la ida y en la que ahora nos detenemos. Estamos a medio camino entre Benacebada y El Moro 

Cocina del cortijo acurrucado a la solana del promontorio rocoso. Quizá la misma construcción de la que habla la Leyenda de la maga buena.

Más arriba también nos encontramos varios espacios delimitados aprovechando dos paredes rocosas.


Efectos de la erosión.


Carlos oteando el horizonte.

Conjunto de los resaltes rocosos que emergen a media loma. Piedras de Vergara.

Al dirigirnos hacia EL Moro hay que ir muy atentos a las señalizaciones.

En la aldea sólo quedan dos construcciones rehabilitadas por los cazadores.

Todo lo demás en estado ruinoso.

Restos de una de las dos ermitas.





En las umbrías, protegidas durante todo el día del sol, permanecen los restos de las escarchas nocturnas.




No uno sino dos cementerios tiene el poblado con alguna de las tumbas relativamente recientes demostrando que nos gusta volver para permanecer en nuestro terruño.



Evolución en la señalización.

De regreso nos detenemos junto al arroyo Uclías para tomarnos el bocadillo.


Junto a témpanos de hielo algunas ranas tomaban el sol. Eran las dos de la tarde.

Nuestro itinerario pasa junto al poblado de El Tesorero.


Benacebada.

En uno de los extremos del Parque Natural de Sierra de Baza (en su límite con la provincia de Almería), se ubica la población de  Benacebada. Es uno de los pocos poblados que se mantienen activos dentro del Parque. Las escasas familias que permanecen durante el invierno se ven generosamente acompañadas durante el verano en que las buenas temperaturas animan a sus vecinos a regresar. 

Teníamos la intención al acercarnos hasta aquí para hacer un recorrido denominado Ruta del Coronel Morente, que en la información existente en la página del Proyecto Sierra de Baza elogian. De lo que no informan en su página es de que no está señalizada e incluso en bastantes tramos perdida.

En la población -ya de vuelta-, tras rato de conversación con el alcalde pedáneo, deducimos cierto sentimiento de abandono por la zona, nulo interés en mantener los recorridos y falta de consenso e implicación entre pobladores y Parque, entre intereses de unos (caza y vida tranquila) y otro que intenta dar a conocer los bondades del Parque y como en otros muchos sitios disputa entre terrenos privados y pasos de senderos. En fin, nada nuevo bajo el sol.

El Moro es otro de los poblados abandonadas con que cuenta el Parque Natural. Ubicado a la entrada del ramal de carril que da servicio a Benacebada, pasa prácticamente desapercibido si no estás atento y sabes la ubicación. De mucha importancia en la primera mitad del siglo XX, donde atraían a pobladores de toda la sierra e incluso de otros lugares sus mercados quincenales, pasó a despoblamiento total cuando comenzó el fenómeno de la emigración en los años sesenta.

Aun algunos de sus habitantes, solicitan el regreso, para que a su muerte sean trasladados al poblado, algo que es patente, aun sin leer las lápidas, contemplando alguna de las tumbas existentes en sus dos cementerios.

Ya de regreso acordamos hacer un trayecto por pistas interiores para apreciar los efectos de la fuerte plaga que estos años pasados ha sufrido el Parque y atravesamos primero el arroyo Uclías para acercarnos después al Tesorero. Hoy las lomas aun pobladas por pinos durante nuestro recorrido presentaban buen aspecto y color.

Sierra de Baza (Granada), 8 de enero de 2019.