Ilipula, Ilipla, Elepla, Lebla y finalmente Niebla.
A escasos kilómetros de Huelva capital, Niebla -con más de tres mil años de historia- , llegó a ser centro de uno de los reinos de Taifas (Ibn Mahfuz) extendiendo su dominación a buena parte de Huelva y el Algarve portugués. Por su conjunto amurallado fue declarada Conjunto Monumental Histórico-Artístico en el año 1982.
Las murallas exteriores de la fortaleza, aunque de origen romano, su apariencia actual la debemos a los árabes. Con cinco puertas y cuarenta torreones, encierra en su interior tesoros como la Iglesia de San Martín, la antigua Mezquita de Santa María de la Granada y el propio castillo.
Rodeamos buena parte del contorno buscando la entrada al castillo. Actualmente se desarrolla durante los meses de julio y agosto, en su interior, el Festival de Teatro y Danza Castillo de Niebla.
Alterna las torres de planta cuadrangular con otras de factura semicircular, aprovechadas para recrear en sus salas interiores tematizadas, épocas anteriores y modos de vida: las cocinas del Alcázar, armas y fuelles, mazmorras, historia de la cetrería, ciencias y creencias.
El amplio patio de armas con la Torre del Homenaje en su esquina norte, por la que se accede a la parte superior de la muralla. Muralla por la que podemos pasear abarcando visualmente buena parte del valle labrado por el río Tinto.
Otro ángulo del Patio de Armas del Castillo de los Guzmanes. En sus murallas y torreones aprovechan las palomas para acomodar sus nidos, junto con alguna pequeña rapaz.
En la Cámara de la Condesa, mi mujer hacía hoy de anfitriona. Bajo las barbacanas y ocupando los sótanos -dos niveles- nos invitan a visitar las mazmorras donde se han recreado una zona museística donde se exponen y escenifican múltiples ejemplos de tortura junto con los instrumentos usados a tal fin.
Esquina de la Torre del Homenaje. Rojas murallas del s.XII, aunque se pueden apreciar restos anteriores y muy bien conservadas. Puede presumir de la utilización de la pólvora con fines militares por primera vez durante su asedio.
Recorrido superior por las murallas, excelentes miradores àbarcando toda la depresión del río Tinto.
Terminada la visita, caminamos en busca de las iglesias que al igual que el propio castillo están intramuros.
Iglesia de San Martín, construida en el siglo XV -estilo gótico mudéjar-, sobre una antigua mezquita como era habitual, tras la reconquista.
Esta iglesia en que solo vemos la fachada (puerta de la nave principal) y el ábside, presume de tener por techumbre el mismo cielo, ya que la zona central del templo no se conserva.
Otra de las Puertas de acceso al recinto amurallado (Socorro por la imagen de la Virgen -s.XVI- que muestra en su interior); es la puerta por la que la tradición ubica la entrada de Alfonso X "el Sabio" tras la conquista de la ciudad..
Mitad delantera de la iglesia de San Martín. Tras la reconquista fue cedida a la comunidad judía por Alfonso X "el Sabio". Anexa a la iglesia está la Capilla Almohade del Señor de la Columna, recibiendo el nombre de la figura del Cristo que cobija.
De la parte delantera del templo se conserva el ábside. Construida sobre la mezquita menor de las dos que había en Niebla. Data del s.XV, ojival y con pequeños ventanales. La dividió en su día la construcción de una calle, quedando los extremos en ambas aceras.
El la Plaza de Santa María se encuentra la Iglesia del mismo nombre, extraño híbrido entreuna mezquita del s. IXy un templo gótico-mudéjar.Edificado sobre lo que fue la mezquita mayor de la población, de la que se conservan algunos muros y el mihrab. Sufre severas transformaciones durante el siglo XVI y durante la guerra civil se perdió el retablo tras un incendio.
Llamativo atril que, junto al altar mayor, se utiliza durante las lecturas.
Adjunto al templo se ubica la torre almiar. De planta cuadrada con escalera de acceso en caracol, actualmente con tres niveles del que sólo el primero pertenecía al almiar. En los cuerpos segundo y terceros, menores en altura, se abren ventanas dobles cuyos arcos descansan en una columna central.
El patio tiene dos galerías con arcos gemelos soportados por columnas visigodas
Algunos de los arcos, antiguos accesos, están cegados.
La vegetación y fuente que ocupan buena parte de los patios conforman un ambiente muy agradable y que a mi me ha recordado enseguida el patio porticado de la iglesia del Salvador (antigua mezquita mayor también) en el Albaicín.
En uno de los ángulos del patio de acceso, esta monumental fuente, acompañada de naranjos, palmeras y muchas macetas.
De los antiguos accesos al templo, hoy solo queda abierto el central por esta fachada. Por la fachada contraria y casi enfrentado a éste existe otro acceso al templo, hoy muy animado con los preparativos de los pasos a procesionar en la próxima semana.
Ubicado al sur de la provincia de Huelva, entre las desembocaduras de los ríos Tinto y Odiel, donde se produce el encuentro de las aguas saladas y dulces creándose un conjunto de marismas cuyo nivel lo deciden las mareas. Centro de Visitantes Anastasio Senra.
El recorrido se hace adentrándose entre las marismas por una pista terrera hasta un puesto de observación
Otras dependencias del Centro de Interpretación dedicadas a talleres, hoy cerradas.
Al final de un dique de madera un pequeño embarcadero donde están ancladas estas dos barcas.
Las marismas comparten espacio con salinas industriales y zonas de playa en una mezcolanza que ha conseguido complementarse.
Entre el centro y el puente de acceso a la capital, emergen los costillares de alguna antigua embarcación.
Una vez que nos adentramos en el complejo de las marismas, desaparecidos los vestigios humanos sólo queda el dominio del agua y las aves.
Como siempre, caminando en silencio y sis movimientos bruscos, conseguimos acercarnos bastante a los residentes sin espantarlos.
La cercanía de las zonas habitadas y el polo químico no impiden que estos flamencos se sientan cómodos.
A pesar del muy corto -al menos para nosotros- recorrido autorizado que se adentra en las marismas, la variedad de aves avistadas es notable.
La inmovilidad, tanto del agua como de las aves, duplicaba los ejemplares.
Uno de los atractivos de esta reserva se basa en su heterogeneidad, tanto de especies como de ecosistemas.
Parece que se han conseguido resolver, o al menos mitigar, los nefastos efectos contaminantes del polo químico que lastraba este enclave.
Pasear por estrechos carriles entre lagunas, una soleada mañana de marzo era todo un placer.
Las Reservas de la Biosfera son zonas de ecosistemas terrestres, costeros/marinos, o una combinación de los mismos.
En el año 1.983 fue declarado Reserva de la Biosfera. Posteriormente ha obtenido otras figuras protectoras como: Paraje Natural (1.984); Humedal Ramsar (1.989); Zona de Especial Protección para las aves ZEPA (1.987) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).
Cuando regresábamos, ya avanzada la mañana, los flamencos más agrupados seguían en sus tareas alimenticias.
Cuenta la Laguna (Espacio Natural Protegido) con una zona de protección que la rodea extendiéndose por fuera del sendero que la circunda con una extensión de 1.300 hectáreas, además de estar considerada como zona LIC (Lugar de Interés Comunitario).
El recorrido de más de tres kilómetros bajo un denso pinar-sabinar con algunos ejemplares de enebros y aromáticas como el poleo y el tomillo cardoso, que en estos días primaverales, donde la temperatura comienza a subir, despliegan sus aromas llenando todo el espacio.
Aquí ha encontrado acomodo la chumbera brava de la que a lo largo del recorrido podemos observar buenas agrupaciones que gozan de excelente salud, frutos y pinchos.
Flor de la jara. En una planta arbustiva que alcanza hasta los 2'5 metros de altura. Las hojas profusamente cubiertas de una sustancia aceitosa y olorosa que le aporta un aspecto brillante, con flores que pueden alcanzar los 10 cm. de diámetro donde destacan las llamativas manchas púrpuras. Tradicionalmente se ha usado para mitigar la ansiedad, insomnio y gastritis.
En las orillas de esta laguna podemos apreciar diferentes especies vegetales como tarajes, eneas y juncos egipcios; en lugares más húmedos y resguardados encontramos helechos que llegan a alcanzar portes inusuales.
Algo más al interior crecen las jaras, mirtos, poleos y tomillos cardosos (especie endémica de Huelva y el Algarve), siempre bajo un pinar de pino piñonero, característico de todo el litoral atlántico que convive son sabinas y enebros y algún ejemplar aislado de eucalyptus.
Tronco del Pino piñonero. Con un porte que puede alcanzar hasta los 30 metros de altura, se ha utilizado tradicionalmente en zonas costeras para fijar dunas; con copa aparosolada, corteza muy resquebrajada, descamándose en plaquitas, pequeñas, finas e irregulares. Los piñones son los de mayor tamaño entre los piñones españoles, llegando a alcanzar el gramo de peso, con cáscara dura recubierta de polvillo negro o amoratado.
Los elementos responsables de la formación lagunar son la barrera dunar y los distintos arroyos que aportan sus aguas. Estos arroyos, aunque pequeños y estacionales, han ido formando esta laguna que actualmente ocupa unas quince hectáreas de superficie. El aporte se ve suplementado por la descarga del acuífero de "El Portil".
En el extremo oeste, el arroyo Zahurda, condiciona el paisaje, permitiendo coexistir en poco espacio vegetación palustre con pinos piñoneros, sabinas, jaras, mirtos y poleos.
Durante todo el recorrido alrededor de la laguna, el sendero siempre va acompañando a la valla que delimita la zona más protegida a fin de evitar intrusiones en un intento de mitigar las molestias a las aves.
El pino piñonero, presente en esta costa desde hace miles de años, procede del Mediterráneo oriental, fue introducido probablemente por civilizaciones primitivas.Su rápida expansión, favorecida por su buena resistencia a condiciones de sequía, permitió un amplio aprovechamiento, tanto para la elaboración de carbón como para otros usos domésticos lo que propició su continuo repoblamiento.
En terrenos consolidados, donde las dunas son estables e incluso fosilizadas, aparece la sabina negra, el lentisco, la retama blanca y el pino piñonero de repoblación.
Es la naturaleza uno de los patrimonios de la provincia de Huelva ya que un tercio de ella está bajo alguna figura de protección. Uno de los rincones, que no por su escaso tamaño es menos interesante, es la Laguna de El Portil.
Ubicada al lado de la moderna urbanización del mismo nombre y a escasos seis kilómetros de Punta Umbría, ofrece un paseo rodeando la laguna por un recorrido balizado que permite apreciar la diversidad vegetal y faunística que acoge el enclave.
Aunque el recorrido circular no permite acercarse, como algunos quisiéramos, a la orilla de la laguna, entiendo que es un medio de protección, porque además de los caminantes es usado frecuentemente por ciclistas.
Es una laguna de agua dulce que sirve de reposo o estancia para una amplia comunidad de aves además de las continuas visitas que las gaviotas marinas le hacen a lo largo de la jornada, por lo que el tránsito de aves en vuelo es prácticamente continuo.
Este espacio junto con las Marismas del Odiel y las Marismas del río Piedras y Flecha del Rompido forman un entramado de espacios húmedos cercanos al litoral fundamental para las aves en sus migraciones entre Europa y África.
El origen de la laguna se produce por la lenta acumulación de finas arenas y limos provenientes de los frentes dunares móviles que acaban por cerrar la salida al mar de dos antiguos cauces impidiendo su desagüe. Su evolución, dada la cercanía a la playa, está unida a los movimientos de arenas del litoral y éstas a los vientos predominantes costeros.
Aunque la laguna es de carácter permanente, sufre grandes fluctuaciones, presentado bajos niveles durante los veranos y fuertes sequías. El nivel se ve condicionado por los aportes de las lluvias dentro de un extensa superficie de su cuenca. Habitualmente descarga exclusivamente por evaporación; sin embargo en casos excepcionales, por el extremo sureste puede descargar hacia el mar, si el nivel consigue alcanzar cota suficiente.
No parece que un sistemas de dunas sea la barrera mas eficaz para retener el agua, sin embargo los finos sedimentos y lodos acaban impermeabilizando el entorno consiguiendo que sea sólo la evaporación la causa de pérdida de agua.
Un centenar de metros antes de llegar a las primeras construcciones de la urbanización se ha habilitado un mirador del que se tienen unas amplias vistas de la laguna y de los continuos trasiegos de las aves.
Durante los minutos que permanecimos asomados en el mirador comprobamos que las colonias de gaviotas, muy numerosas y compactas, con sus estancias para limpiar su plumaje del salitre marino, desplazaban a otros residentes.
Entre las aves que usan la laguna podemos encontrar: espátulas, moritos, fochas, calamones, ánades silbones, patos cuchara, porrones, cercetas, ánades reales, etc., dependiendo de la época y de la suerte.