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miércoles, 23 de enero de 2019

Acequia de Los Hechos o Alfaguara (Sierra Nevada - Dúrcal - Granada)





Acequia de Los Hechos o Alfaguara. Sierra Nevada - Dúrcal - Granada

Cuando la pista por la que asciendo se encuentra con la acequia aparco el coche para iniciar la jornada.

Además del cortijo ruinoso anterior este esbelto árbol sirve como señalización.


Tras acompañar un rato a la acequia vuelvo a la pista y obediente al "mandato" dejo cerrado el portillo.

Uno de los desplomes del trazado de la acequia aprovechando una barranquera. A lo largo de la jornada me encontraré hasta tres.  
Aquí se aprecia la pérdida de cota de la acequia aprovechando un tramo de barranco ya existente.


Los potentes chillidos de una pareja de águilas me hizo levantar la vista para localizarlas.









A mediados del siglo pasado se instalaron gran número de pluviómetros en Sierra Nevada a distintas cotas. Luego se comprobó la dificultad que suponían los seguimientos y las grandes incidencias que las ventiscas o el mismo desborde de la nieve tenían en los resultados obtenidos, quedando abandonados.




La acequia recibe numerosos emisarios por su margen izquierda. Estos aportes ayudan a mantener el caudal a pesar de la constante filtración.





Las ruinas de uno de los asentamientos divisados durante la jornada. En todos los casos se situaban por debajo de la cota de la acequia para aprovechar los recursos hídricos de la misma.  

Esta acequia a tenido suma importancia en el desarrollo de los regadíos del Valle de Lecrín, por lo que se habla de ella en varios de los estudios publicados sobre el mismo.


Yo siguiendo a la acequia recorro la larga ladera oeste de Sierra Nevada -visible desde Granada- que une el Caballo con el Tozal del Cartujo, ambos en la cota tres mil. 

Al fondo se divisa el barranco del río Dúrcal, estoy aproximadamente a medio camino de llegar al nacimiento de la acequia.

Cuando los constructores (árabes) querían perder cota dejaban caer el agua durante un tramo de alguno de los barrancos que atravesaban, para cegándolo más abajo reconducirla en la dirección deseada.


Si tenemos la oportunidad de mirar la loma desde la distancia nos llamará la atención la línea verde que surca la ladera señalando el recorrido de alguna acequia: es vital el aporte de agua a laderas alejadas de los barrancos que sustentan los arroyos o los ríos. Como es vital que no vayan entubadas para que favorezcan la vida a lo largo de kilómetros.


Restos de un festín. La muerte de una vaca da de comer a muchos otros animales. Al final esto es lo que queda: un amasijo de huesos arropados por los restos de piel.

Cómo sería Sierra Nevada sin las numerosas acequias que llevan el agua a lo largo de las laderas, sacando el agua de los profundos barrancos para repartirla por áreas muy alejadas y extensas. 

Me estoy acercando al barranco del nacimiento de la acequia y del propio río Dúrcal (los Nacimientos, los Panderones, Prados del Cabrero, Majada Grande, Lomas de las Particiones). Esta acequia es en realidad un trasvase entre cuencas: ríos Dúrcal y Torrente, acuerdo que se tomó en su día no exento de pleitos en 1739 y 1750 entre los regantes de Dúrcal y Nigüelas.



La época y la temperatura debían ser las adecuadas para que multitud de grillos/as (y no intento ser correcto) pulularan por las márgenes de la acequia durante todo el recorrido.

He llegado al nacimiento de la acequia (2.500 metros), o mejor al punto donde el río se convierte en acequia dejando escapar sólo un hilo de agua para que siga el cauce labrado durante los últimos milenios. En su recorrido barranco abajo ira sumando aportes hasta de nuevo recuperar caudal, algunos de ellos filtraciones procedentes de la propia acequia.

Cabecera del río Dúrcal. Cubeta glacial de unos dos kilómetros bajo el Tozal del Cartujo donde se aunan los diferentes arroyos que darán nacimiento al río y la acequia.



Laguna Puesto del Cura. Me ha costado encontrarla por estar bastante escondida, ser pequeña y yo buscarla en cota más baja de la real. La memoria me gasta estas bromas de vez en cuando, errores que las piernas tienen que solventar.



Es la única laguna en la cuenca del río Dúrcal: Puesto del Cura, Laguna del Cabrero, Laguna de los Nacimientos e incluso Laguna del Carnero. Cada vez que me acerco a ella la percibo más pequeña posiblemente porque ubicada a los pies de un potente cascajal, cada año caen más rocas colmatando la cubeta. 


He decidido remontar hasta las crestas, alcanzar la cota 3.000 pero lo hago en diagonal para suavizar la ascensión. En estos lares siempre encuentro cabras animadas -supongo- por el poco tránsito humano.



Alcanzo las crestas en Tajos Altos y seguiré por ellas hasta el Collado del Caballo.


Aquí en el Collado del Caballo (con el propio Caballo al fondo) decido bajar dejando para otro día algunas curiosidades que tengo en mente localizar, pero hoy no es el día, por lo que decido descender siguiendo el sendero denominado de  Los Tres Mojones.

Este sendero desemboca abajo en la pista perimetral de la sierra junto al Mirador de la Rinconada de Nigüelas (allá donde aparece la primera de las nubes, junto al pinar), enlace entre las etapas segunda y tercera del recorrido Sulayr.

Desde la ladera del Caballo la vega y la propia ciudad de Granada se veían así.

A medio descenso las nubes iban remontando y cada vez tenían mayor presencia en el barranco del río Torrente.


He descendido bastante y me vuelvo para mirar atrás y apreciar el trecho que he recorrido por las crestas entre Tajos Altos y el Collado del Caballo.

Descendiendo ya por la carretera hacia Nigüelas me he tenido que detener y pedirle paso a este hermoso lagarto ocelado, ejemplar que tomaba el sol y no estaba dispuesto a cederme su territorio. Al final hemos llegado a un acuerdo.



Sierra Nevada (Granada), 2 de octubre de 2018.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Cortijuela - Canal Central Electrica de Dúrcal (Sierra Nevada - Granada)

Desde la explanada, a media loma de Peñamadura, junto a los restos de corraletas ganaderas.



El sendero, del que aparece un hito, llanea a lo largo de toda la loma.

Toda esta ladera es un inmenso piornal. 

Ahora tengo enfrentado el Castillejos, pico de los Alayos situado más al este.

Una vez que accedo a la cuenca del río Dúrcal, el panorama cambia.

El dique, totalmente colmatado, que se construyó algo por encima de la toma del canal.

Inicio del canal y puente para atravesar el río.

Barranco, por donde discurre el río Dúrcal, muy cerrado y con abundante vegetación.

El sendero seguro que tuvo tiempos mejores, ahora el abandono se hace notar.

Los distintos cortijos por los que paso disfrutan de abundante agua.

Uno de los cortijos que me causó especial impresión. Aprecié un especial encanto.

Infraestructuras para salvar los diferentes barrancos.

Arroyos laterales (¿Barranco de los Alisos?).

Este barranco lo pude cruzar por encima de la canalización.

Todo el recorrido del canal o iba por mina subterránea o entubado.

En su día fueron amplias parcelas para el cultivo de cereal.

Infraestructura intermedia donde se decantaban los limos tras pasar las aguas por diversos estanques.

Este otro cruce ha mal-sufrido el paso del tiempo y el prolongado desuso del canal.

Zona donde abandoné el seguimiento, no pude continuar por el canal y no quería bajar hasta la carretera.

Generosa sartén con su tapa, yo me la imaginaba llena de migas y centro de atención de la familia reunida.

Río Dúrcal.

Grilleando


Confluencia del Sulayr con el sendero que remonta la Cuesta del Pino.

Toda la Dehesa del Dilar estaba profusamente poblada, prueba de ello son las numerosas ruinas que voy avistando.

Río Dílar junto a la escala truchera.

Escala truchera unos metros por debajo del puente del sendero.

Río Dílar y el puente por el que lo salva el sendero Sulayr.

Casa forestal y fuente de La Cortijuela, inicio de la etapa y de mi excursión. 

Tres vistas del Trevenque: por su cara noreste,

norte

y noroeste.






Fecha: 20-8-2014                                                                       Casa F. Cortijuela                             7’30h.
M.I.D.E.:2,2,3,4.                                                                          Río Dílar                                             8’30h
Duración: 9h30’  Lineal                                                           Río Dúrcal                                         10’15h                     
Desnivel en subida: 1.370 metros                                           Final recorrido                            11’45h-12h.
Rangos de temperatura: de 16ºC a los 27ºC                         Río Dúrcal                                         13’30h
                                                                                                       Río Dílar                                            15’40h.
                                                                                                       Casa F. Cortijuela                            17h.

El recorrido de hoy se solapa en su primera parte con la etapa segunda del Sendero Sulayr, concretamente hasta la confluencia con el río Dúrcal. Así el inicio lo haré a las puertas de la Casa Forestal de la Cortijuela (1.700 m.), para continuar por la pista forestal rodeando el Trevenque por su cara este, hasta llegar al Collado Martín, donde comienzo a descender hasta alcanzar, primero el Cortijo Chaquetas y posteriormente el río Dílar. Ascender por la vertiente contraria (Dehesa de Dílar en la loma Peñamadura) al encuentro de otra cuenca: la del río Dúrcal.

Una vez alcanzado el río desviarme del Sulayr para proseguir junto al canal que alimentaba la central hidroeléctrica de Dúrcal. Pretendo llegar hasta la cámara de carga para desde ahí iniciar el retorno. Es una larga etapa con un desnivel acumulado importante y que si no se han modificado mis referencias, en algún tramo me costará seguir el sendero por estar invadido por la maleza que escamotea algunos hitos haciéndolos invisibles.

Hace unos meses intenté alcanzar esta toma del canal subiendo desde Dúrcal pero las condiciones climatológicas, bastante adversas me lo impidieron, así que hoy con mucha mejor climatología espero alcanzar el objetivo partiendo desde el otro extremo.

Tras algo más de tres kilómetros de pista, que en suave pendiente va a rodear la falda del Trevenque por su vertiente este, bajo dosel de pinos, antes de llegar junto al Cortijo Chaquetas, para abandonarla y descender al río Dílar por una ladera con fuerte pendiente de launas inestables. No es inusual, en la primavera, ver que el sendero a desaparecido en algún tramo porque las launas saturadas de humedad se han deslizado ladera abajo. Junto al cortijo hay posibilidad de repostar agua.

Una vez cruzado el río se inicia un ascenso pronunciado y continuado para superar los 300 metros que asciende el sendero escalando la Dehesa de Dílar, caracoleando entre robles melojos. Durante la subida, junto al sendero, por esta dehesa avistaré numerosos restos de construcciones: balates delimitando pequeños bancales, rediles, alguna era y restos de cortijos. Esta Dehesa de Dílar estuvo fuertemente poblada y explotada hasta mediados del pasado siglo, actualmente me la encontraré totalmente abandonada y con suerte sólo me toparé con alguna cabra o jabalí.

Cuando he recorrido los 6 primeros kilómetros alcanzo una zona llana en medio de un extenso piornal. El sendero deja de ascender para virar hacia el sur, primero llaneando por la loma de Peñamadura (1.980 m.) junto a unas antiguas corraletas para el ganado, hasta alcanzar el punto más alto de mi recorrido junto a un portichuelo antes de comenzar definitivamente a bajar en busca del otro río del día: Dúrcal.

Cualquier punto de esta larga loma es buen lugar para detenerme durante unos minutos y echar la vista atrás apreciando buena parte del valle por el que discurre el río Dílar y que pronto desaparecerá de mi vista, con la destacada figura piramidal del Trevenque. Ahora, enfrentados tengo el Castillejos, la atalaya más al este de los Alayos que recorrí la semana pasada. Si me acuerdo, a la vuelta ya de bajada en el coche, intentaré tomar varias fotos del Trevenque conforme lo voy rodeando.

Una vez iniciado el descenso claro y continuado llego hasta un portillo que otros años cuidaba de dejar cerrado a  mis espaldas, hoy no ha hecho falta porque apenas si existen los pilares de piedra laterales. Estoy en la divisoria de los términos municipales de Dílar y Dúrcal, pero no sólo comparto divisoria territorial sino fluvial e incluso de mares. He dejado atrás la atlántica donde desagua el río Dílar a través del Genil y Guadalquivir para penetrar en la mediterránea donde va a morir el río Dúrcal después de entregar sus aguas al Guadalfeo.

El descenso se hace cada vez más pronunciado al alcanzar otro paso que aprovecha una angostura que se utilizaba en su día para recontar el ganado. Usando una zona de tajos y ayudado por un tramo de valla metálica a ambos lados, se obligaba a los rebaños a pasar por un paso estrecho donde el pastor verificaba que estaban todas sus cabezas de ganado. Era frecuente en las sierras encontrarse estos “contaderos” aprovechando o maximizando los recursos geográficos existentes. Todavía comparto recorrido con el Sulayr en su tránsito por la comarca del Valle de Lecrín. El resto de esta etapa y las siguientes discurren por la vertiente sur de Sierra Nevada a la vez que se introduce en la Alpujarra.

Terminando la bajada acercándome al río Dúrcal, el sendero me llevará atravesando antiguos terrenos de cultivos, hoy abandonados, que van recuperando la vegetación autóctona: principalmente el encinar junto a hiniestas, escobones y majuelos. Es frecuente avistar por aquí jabalíes. Los últimos metros los hago por un carril que se habilitó en su día para la construcción de un dique, para enseguida, tras volver a abandonarlo, llegar hasta el puente que cruza el río aprovechando el azud que se construyó para la represa donde arranca la Toma del Canal. Llevo alrededor de 10 km., aquí abandono el Sulayr para llaneando acompañar al canal (construido en el año 1.923).

Esta segunda parte del recorrido de hoy, prácticamente llana en su totalidad, no en vano voy a seguir un canal y en bastante tramos protegido del sol por la exuberante vegetación que la abundancia del agua ayuda a mantener, se hace muy cómodo de caminar. Sigo progresando sobre todo al principio bajo robles melojos por un claro sendero tapizado de restos vegetales que amortiguan e insonorizan mis pisadas y que en escasas ocasiones se separa varios metros del canal, durante el recorrido lo va a acompañar e incluso llegan a solaparse.

Voy a atravesar diversas propiedades privadas, parcelas pertenecientes a cortijos donde los árboles frutales va a ser una constante: cerezos, nogales, manzanos y que en su mayoría se siguen explotando aunque sea de forma estacional. Incluso en alguno de ellos se estaba realizando alguna obra de mejora y consolidación. La abundancia de agua parece que los siguen haciendo atractivos. A mi me alegra ver que estas edificaciones se siguen manteniendo. 

Es el canal una construcción de factura rectangular abovedada con una altura de metro y medio y fuera de servicio. A lo largo del recorrido veré tramos cegados por haberse introducido por los múltiples agujeros tierra y rocas de desprendimientos. Avistaré diversas construcciones metálicas para salvar los barrancos y allí donde la canalización está en la superficie se ha sustituido por tubo de fibra de vidrio de dimensiones considerables.

A medio recorrido me he encontrado una estructura que no había visto en otros canales de servicio de centrales. Se trata de una serie de estanques comunicados que tenían la función de retener los lodos por decantación y conseguir que tanto el canal como la tubería de bajada hasta la central y por supuesto el agua transportada permanecieran lo más limpia posible.

El río Dúrcal por su caudal y pendiente tiene que arrastrar mucho material en su recorrido. Prueba de ello puede servir el ejemplo del gran dique construido por encima de la toma que está totalmente colmatado. 

La segunda parte de mi excursión de hoy, casi en su totalidad la hago junto o sobre el canal hasta llegar a un barranco donde un gran desprendimiento me ha impedido proseguir. Podría haber continuado descolgándome unos metros ladera abajo, buscando una pista que recorre la misma loma algo más baja, pero la hora y los kilómetros que llevaba más los que me esperaban de regreso me han aconsejado dar por terminado mi avance. Si no me equivoco me he quedado a unos dos kilómetros de la cámara de carga. 

El regreso, por tratarse de un recorrido lineal ha sido repetir camino invirtiendo las subidas por bajadas y viceversa. Al final he caminado 33 kilómetros que sumado al desnivel acumulado en ascenso han hecho, que lo que en principio parecía una salida sin gran dificultad, se convirtiera en bastante dura. La ventaja es que a la vuelta me suelo tomar los tramos con más calma y he ido aprovechando todas las oportunidades para refrescarme, incluida la fuente última junto a la Casa Forestal La Cortichuela.

No parece un recorrido muy frecuentado a pesar de que estamos en pleno periodo vacacional. Sólo me encontré al final una pareja –padre e hijo- que compartían unos días de senderismo. Habían salido del Dornajo y pensaban aparecer el sábado por Trevélez, a razón de dos etapas Sulayr por día. Es tan importante compartir experiencias y desgraciadamente cada vez más inusual.



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.