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viernes, 15 de noviembre de 2013

Cabeceras de tres ríos: Monachil, Dílar y Dúrcal (Sierra Nevada - Granada)

Cabecera del río Monachil.

Borreguiles que dan nacimiento al río.

Cabecera del río Dílar.

Cabecera del río Dúrcal.

Laguna/Embalse de Las Yeguas.

Formas que adquieren los neveros.

Lagunillos de la Virgen.

Alguno se ve casi rodeado de nieve todavía.

Aquí comienzo a descender.

Rosario de lagunillos en la cota 2.740 m. (De la Ermita).

Espejismo verde.

Nacimientos ferruginosos.

Uno de los manantiales que nacen en la cabecera del río Dúrcal.

Pequeña laguna del Puesto del Cura.

También los animales eligen verdes prados para su final.

En busca de referencias visuales.

Terreno por el que a trechos tengo que caminar.

Lagunillo  Misterioso (en la cabecera del Dílar).

Aguas cristalinas.

Cuando van creciendo los arroyos.

Aquí los arroyos pierden altura rápidamente.

Observatorio Sierra Nevada  coronando la Loma de Dílar divisoria de las cuencas de los ríos Monachil y Dílar.



Fecha:21-8-2013                                                                    Hoya de la Mora 7'30h.
M.I.D.E.:3,3,3,4.                                                                       Lag. Yeguas 8'45h
Duración: 8h. (Semicircular)                                                   Lag. de la Ermita 9'45h.
Desnivel en subida: 800 metros                                              Lag. Puesto del Cura 11'30h-12h.
Rangos de temperatura: de 13'5ºC a los 23ºC                       Lagunillo Misterioso 13'30h.
                                                                                                  Radiotelescopio 14'35h.
                                                                                                  Hoya de la Mora 16h.


Hay un dicho montañero que afirma:
hay que subir como un viejo para llegar como un joven”
Pero yo os aseguro que es mejor ser joven que viejo para comprobar la veracidad de la afirmación.

Hace unas semanas estuve recorriendo la cara este de la sucesión de cimas que unen La Carihuela con El Elorrieta. Hoy voy a visitar en mi excursión la cara oeste de los Tajos de la Virgen y el Tozal del Cartujo. En realidad lo que voy a recorrer son las cabeceras de tres de los ríos que nacen en la cara oeste de Sierra Nevada: Monachil, Dílar y Dúrcal. Aprovecharé para visitar las lagunas y lagunillos que están en mi recorrido: Yeguas, Lagunillos de la Virgen (4), De la Ermita (4), Misterioso, Carnero y Puesto del Cura ya que la de La Mula hace semanas que está seca.

Para ello me acerco con el coche hasta el Albergue Hoya de la Mora donde lo dejo en el aparcamiento para iniciar la jornada. A menos de media hora se bifurca el camino que hasta ahora era común para la subida al Veleta. Avanzo cien metros escasos por la carretera de Borreguiles para coger el sendero que dejando el complejo a la derecha remonta hasta el collado (en la cabecera de la Loma de Dílar, donde se encuentra el Observatorio de Sierra Nevada (2.896 m).

Todo este recorrido de una hora aproximadamente lo hago por la cabecera del río Monachil. Las primeras aguas que forman este río nacen a los pies de la gran loma del Veleta. Aunque dispersos en su cabecera y mermados por el acopio que se hace de su agua para llenar las lagunas artificiales de la estación de esquí. En este recorrido de subida voy atravesando diversos borreguiles con sus respectivos arroyos que más abajo, ya unidos, formarán el río que recibirá el nombre a partir de Pradollano.

Es de los tres que voy a recorrer hoy el que tiene un nacimiento a cota más baja coincidente con la zona ocupada por las pistas de esquí y el complejo de construcciones más altas dedicadas a restaurantes e infraestructura de telesillas y telecabinas. Sembrado de postes para los remontes y cañones para la producción de nieve artificial se ve surcada por numerosas vallas y señales indicadores de las pistas.

Una vez que traspaso la Loma de Dílar, cambio de cuenca para adentrarme en la del del río Dílar. La propia loma hace de divisoria entre ambos. Al igual que la anterior son amplias cañadas que nacen muy arriba, cerca de la cota 3.000, a los pies de la línea de crestas que se prolongan hasta el Cerro del Caballo. Cuando el río acumula suficiente caudal irá formando el acostumbrado barranco en V típico de los ríos de alta montaña que veremos algo más abajo. Esta segunda cabecera si tiene nacimientos definidos como son los desagües de la Laguna/Embalse de las Yeguas y el de los Lagunillos de la Virgen, punto más alto de mi caminar hoy (2.900 m).

A partir de aquí toca descender porque esta cara oeste de la sierra es abrupta y altamente escarpada, se precipita perdiendo altura rápidamente formando grandes tajos, afilados espolones y extensos cascajales difíciles de transitar. Como hoy no era de mi interés hacerlo difícil he de perder altura rápidamente a los pies de los Tajos de la Virgen para acercarme a un cuarteto de lagunillos que entre grandes borreguiles y algunos ventisqueros que se resisten a dasaparecer se asientan muy juntos entre sí en la cota 2.560 m.

La cabecera del río Dílar es amplísima por lo que en su recorrido me voy a encontrar diferentes afloramientos con sus pastizales correspondientes, algunos de ellos ferruginosos, aportando al suelo que recorren su típico color rojizo, antes de diluirse en algún otro arroyo mayor. El continuo subir y bajar está asumido desde el principio porque hay que atravesar varios espolones con sus llamativas crestas afiladas que rápidamente recuerdan a los Crestones o Raspones de la pasada semana, son formaciones típicas de la acción glaciar a la que se vió sometida toda esta sierra en épocas anteriores.

Termina esta cuenca en la Cuerda de la Dehesa que a su vez es continuación de la Loma de Peñamadura. Contrasta esta Cuerda de la Dehesa por sus formas redondeadas, con menos rocas superficiales y bastante más tierra a la vista. Aquí, si la época de visita no es muy avanzada podemos visitar diversos encharcamientos, muy someros y efímeros a los pies de los extensos ventisqueros que permaneces, estas charcas no tienen nombres asignados. Una vez alcanzado el collado correspondiente vuelve a cambiar drásticamente el paisaje: las rocas vuelven a aflorar y los cascajales se vuelven a mostrar en todo su esplendor. De nuevo me toca descender para ya en la cuenca del río Dúrcal salvar algunos tajillos. Ya desde el collado aprecio el nacimiento de la acequia de Los Hechos que tras recorrer mas de diez kilómetros llevará su agua a la cuenca del río Torrente.

Pero yo me voy a mover casi doscientos metros más alto, intentando no perder la cota conseguida ya que pretendo recorrer toda la cabecera para terminar, si lo encuentro, en el lagunillo del Puesto del Cura, final planificado para la excursión de hoy. Pero desde el collado la amplitud del recorrido casi echa para atrás. No ayuda a emprenderlo ver que el tramo de vereda (por fin un tramo visible) pierde altura alegremente para salvar por debajo unos tajos.

Una vez tomada la decisión me lanzo a recorrerlo para terminado el tramo de bajada adentrarme en un pequeño barranco donde me encuentro uno de los nacimientos más abundantes de agua de toda la mañana. Justo al lado del sendero antes de perderse para el resto del recorrido, me sorprende una de las fuentes del río Dúrcal. Más adelante cruzaré el barranco central todavía no muy marcado del cauce y mas adelante aun tendré que hacer de equilibrista en un tramo de rocas sueltas que me obligan a pasar apoyandome en sus aristas.

Al final lo encuentro. La laguna es muy difícil de encontrar si previamente no se ha sabido ubicar, por su pequeñez, por estar situada en una cubeta encerrada entra grandes bloques pétreos que la ocultan hasta que estoy justo a su lado y porque por el lateral por el que me aproximo no se divisa el arroyo que forma su desagüe. Engañosa ésta pequeña laguna que en su juventud tuvo que tener bastante más entidad.

La baja cota a la que se encuentra (2.550 m) no le hubiera permitido subsistir sin aportes importantes de agua que actualmente no se aprecian por ningún lado debiendo ser todos ellos subterráneos. Su ubicación bajo los Tajos Altos (3000 m.) es seguramente lo que le salva aportándole el agua necesaria. La he rodeado saltando de peña en peña para comprobarlo, lo que si he visto es que bajo las piedras se extiende la lámina de agua bastante más de lo que a primera vista aparenta. Los grandes bloques de piedra desprendidos de la ladera le han debido restar buena parte de su espacio original y me temo que cualquier otro desplome la oculte definitivamente y candidatos rocosos medio sueltos en la ladera no faltan.

Aquí decido parar media hora para descansar y tomarme el bocadillo. Aprovecho para descalzarme y que los pies se estiren. El caminar sobre las aristas de las piedras acaban, a pesar de las botas, haciendo mella en mis pies maltratados. No se me ocurre mojarlos ya que se reblandecería la piel, con lo que el remedio sería peor que la enfermedad para el regreso. Tras el rato de descanso hay que retomar el caminar ya que como mínimo me quedan otras cuatro horas hasta regresar al punto de inicio.

Dado que apenas si visualizo sendero y que los hitos son escasos decido improvisar y regresar allá por donde mi criterio me aconseje sin tener en cuenta el recorrido de la ida. En ocasiones asciendo bastante más que ésta mañana y en otras me dejo caer para visitar algún prado o zona encharcada que por su verdor, estos pequeños “oasis” ademas de alegrar la vista son un refugio dentro de la aridez extrema circundante para muchos insectos y aves. Así me encuentro un par de charcas junto a unos ventisqueros o una extensa colección de blancos huesos en unos pradillos que atravieso.

Me acerco al Lagunillo Misterioso (2.550 m.) no visitada en la ida por haber transitado por otra cota. Pequeña y escondida laguna también entre bloques pétreos, con peligro también de desaparición ya que los desprendimientos le van comiendo espacio en su cabecera; protegida por la Arista del Cartujo, espolón pétreo que desciende desde la cima y que tengo de él malos recuerdos ya que en alguna visita anterior lo subí y me dejó marca perdurable por el sufrimiento que acumulé.

Desde aquí, teniendo de nuevo a la vista la antena y el Observatorio trato de hacer un recorrido lo más cercano a la línea recta posible. Quiero acabar junto al Observatorio porque desde su altura puedo apreciar casi en su totalidad las dos cuencas: Monachil y Dílar a derecha e izquierda respectivamente, dado que estoy justo en la cima de la loma divisoria. Sólo queda descolgarme monte a través buscando enlazar con el sendero que me conducirá hasta los albergues para dar final a la jornada.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.



miércoles, 20 de febrero de 2013

Picacho Alto-Piedra Ventana (Sierra del Manar - Granada)

Ermita Nueva por encima de Dílar.

La nieve ha sido abundante en el recorrido de hoy.

Ermita Vieja.

Las térmicas ayudan al ascenso de las nubes.

A media loma mirando hacia la vega.

Hemos aprendido que las nubes lenticulares se forman cuando hay viento.

A partir de Ermita Vieja sólo mis pisadas.

El viento las hace remontar por encima de la Silleta.

Al perder el apoyo de la loma se deshacen.

El Trevenque como antesala de Sierra Nevada.

Derecho hacia el objetivo.

Hubo un momento en que me cegaron.
El estanque a la vuelta tenía otra luz.
La carretera totalmente cubierta de nieve.

Piedra Ventana enmarcando el Caballo.



Vega y laguna del Padul.

Piedra Ventana.

Techo de la arcada.

Balsa de riego.

Al fondo Barranco Hondo por el que he descendido hoy.




Fecha:13-2-2013                                                                                       Ermita Nueva 7'50 h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                                                          Ermita Vieja 9'15h
Duración: 8'45h Circular (40.100)         Picacho Alto 10'45h.                                                  Desnivel en subida: 1000 metros                                                              Piedra Ventana 14h
Rangos de temperatura: de 0ºC a los 16'5ºC                                           Ermita Nueva 15'30h.



Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida. Arthur Schnitzler.

Hace algo más de un mes hice una ascensión con uno de mis hijos a la Silleta del Padul y me acerqué (mi curiosidad siempre funcionando) a un poste indicador que encontré por encima del estanque junto a la Ermita Vieja donde indicaba el sendero a Picacho Alto. Yo había ascendido a este pico por la otra vertiente, desde el río Dílar, pero esta ascensión por la cara sur era para mí desconocida.

Aprovechando que la nieve caída estos días atrás me harían entretenida la subida me he decidido hoy a afrontarla. Desde Granada no parecía que la nieve fuera un impedimento insalvable, no obstante he cargado con los crampones para no tener excusas durante la jornada.

Para llegar a Ermita Nueva hoy he escogido un itinerario distinto. He subido por Otura y tras atravesarla dirección a Dílar, una vez pasadas las urbanizaciones arranca una carretera asfaltada a la derecha cuyo indicador más visible es el de “Almazara”. Es una estrecha carretera con el piso bastante bien y con muy poco tráfico que me lleva, soslayando la población de Dílar, hasta el punto de inicio.

La mañana estaba fría de temperatura y más de sensación térmica provocada por la brisa que corría en todo momento, suave en aquellos lugares resguardados, moderada en cuanto ganabas altura y coronabas algún collado y severa en las cimas de las montañas. No obstante puedo afirmar que no ha sido en absoluto un factor que haya deslucida la caminata.

El recorrido de inicio ha sido el mismo que emprendí en la pasada subida hasta Ermita Vieja. Tras recorrer el carril que me acerca al pié de la loma en donde se empina por primera vez una vez alcanzada la línea de los pinos. Una media hora de subida hasta llegar al collado para tras llanear algunos minutos descender hasta una seca rambla. Estoy a mitad de camino entre ermitas.

La suave pendiente de la rambla de arena sustituye durante unos quinientos metros al sendero hasta que una señal me indica que debo abandonarla porque el sendero decide empinarse seriamente loma arriba. Esta fuerte subida me lleva hasta el primer cruce con la carretera. A partir de este momento la nieve se hace presente de forma casi continuada con espesores de cinco o más centímetros, hasta la construcción de Ermita Vieja.

Me demoro algo junto al estanque para enseguida retomar el sendero que llaneando durante un rato me va a acercar hasta la base del Picacho Alto (1.773 m) primer objetivo de hoy, la falta de pisadas me dice que voy a ser el primero después de la última nevada; no se explicarlo, pero me produce ilusión el que sea así. El viento a veces bravo y siempre frío ayuda a aligerar en la subida para no quedarme helado. Este mismo viento hace ascender caracoleando las bajas nubes barranco arriba deshaciéndolas al llegar a la cima. Bastante antes de llegar las ramas de la vegetación del collado me están diciendo que no aguantaré mucho en las cimas expuesto al aire.

Los tramos nevados no han sido en ningún momento un impedimento que dificultara la ascensión, ya que la nieve suelta aseguraba la adherencia. Los crampones siguen en la mochila. Esta ladera por la que asciendo está bastante limpia de nieve, pero cuando llego al collado, el cambio de orientación, la abundante nieve junto al recio viento se han coaligado para hacerme un serio ostigamiento durante el breve rato que he durado arriba.

Ni que decir tiene que en la cima apenas he permanecido, las rachas de aire con granos de hielo de arrastre en suspensión sabían castigar mi piel de forma constante. Buscar una recacha durante el tiempo de hacer unas fotos y comenzar la bajada, al menos hasta alcanzar de nuevo el collado para cambiar de orientación y protegerme del aire. No ha vuelto a ser tan fuerte durante todo el resto de la jornada.

El regreso hasta la Ermita Vieja ha sido un paseo sin incidencia alguna, ya con la temperatura algo más alta y a resguardo del aire. Con algo de precaución durante la fuerte bajada ya que el terreno lo exigía y mucho más distendida la segunda mitad. Junto a la Ermita me encuentro a un excompañero laboral al que han abandonado sus colegas habituales por lo que se ha lanzado sólo, al igual que yo, con el objetivo del Picacho.

En la propia Ermita repito encuentro con excompañeros, esta vez cuatro que han subido en sus bicicletas y están haciendo abituallamiento. Más saludos y comentarios. Algo más abajo me cruzo con un corredor de fondo que usa estas sierras para entrenarse, sube desde Padul. Nos volveremos a encontrar algo más tarde para preguntarme si era mía una riñonera que alguno de los ciclistas había olvidado junto a la Ermita. Me hago cargo de ella ya que le comento que conozco a cuatro de ellos, no sin antes agradecerle su interés (gracias Cristián o Christian), sumo casi dos kilos más a mi mochila; kilos que tendré que transportar el resto de la jornada.

Rodeando la Silleta tomo un sendero que se dirige monte abajo hacia el Padul en la creencia, según informaciones recibidas, que es el que me va a llevar hasta Piedra Ventana. Tras bajar alrededor de trescientos metros y más de media hora, llego a un carril, percatándome de que por allí NO. Retroceder, esta vez subiendo hasta encontrarme a otro “corredor de montes” que me informa de la situación exacta de la Ventana. Es por otro sendero que también enlaza con El Padul, ubicado mas al sur.

Todavía me lo volveré a encontrar de nuevo después de haber hecho la visita deseada. Me vuelve a adelantar poco antes de coronar la Silleta, donde me espera para iniciar la bajada juntos. Sólo durante el inicio ya que él con sus pocos kilos, su hábito de corredor y sin mochila rápidamente me deja atrás y sólo lo vislumbro allá abajo cuando cruza un claro o atraviesa el gran espacio abierto de una haza junto al Cortijo Manar antes de perderse definitivamente por Barranco Hondo. No lo vuelvo a ver. Viéndolo correr monte abajo, como antes monte arriba, despierta en mí una rememoranza envidiosa que rápidamente descarto.

La bajada por Barranco Hondo, trayecto más corto posible entre la Silleta y Dílar hace honor a su nombre ya que discurre casi por el centro del mismo hasta abandonar las estribaciones de la Silleta y adentrarse en las tierras de labor (olivos y almendros) existentes en la base de la sierra. Esta bajada se hace corta por su mucho desnivel y sus escasos caracoleos loma abajo. Una vez terminado el barranco y los bosques de pinos con alguna encina suelta, se abre el terreno a la vez que se suaviza, donde entran los cultivos.

Pasar junto a una gran balsa de riego y ya por carril acercarme hasta la carretera asfaltada a escasos cien metros del otro carril por el que inicié la marcha esta mañana y a cuya entrada aparqué el coche. Sólo queda recorrer los escasos 20 kilómetros que me separan de una ducha reparadora.

Hoy ha sido un día muy completo por distintos motivos. La salida ha estado entretenida, por la abundante nieve, por el variado desnivel que he solventado, por el fuerte aire que he tenido que soportar en los collados sobre todo en Picacho Alto y la Silleta, por el rendimiento físico mío que ha sido muy aceptable, por el trayecto baldío que he sumado buscando Piedra Ventana donde no estaba y finalmente por los distintos encuentros e incidencias que han surgido.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.


jueves, 17 de enero de 2013

Silleta (Padul - Dílar) Sierra del Manar- Granada

Ermita nueva, junto a la que hay un aparcamiento.

Panel informativo de inicio del recorrido.

Las labores agrícolas de la recogida de la aceituna en plena apogeo.

Enseguida el sendero se adentra por bosque de pinos.

Indicadores de las dos ermitas y casi en medio del camino.

Precioso y recoleto edificio que fue la Ermita Vieja, hoy refugio.

Algo por encima de la Ermita Vieja está esta fuente que alimenta la alberca.

No es la cima del punto geodésico pero se puede llegar cresteando por aquí.

Una vez arriba de la cima en su extremo este se abren panorámicas amplias hoy deslucidas por la bruma.

El hito que señala la cima de la Silleta.

Sierra Nevada de telón de fondo, desde el Veleta hasta el Caballo.

La amplia vega de Granada con Dílar en primer término.

La aparente regularidad  visual de la Silleta desde Granada es puro espejismo aquí arriba.

Lástima que la bruma no nos dejara apreciar con claridad la hoya y lagunas de Padul.

Terminado el recorrido circular volvemos al punto de partida.





Fecha:13-12-2012                                                           Ermita nueva                    8h.
M.I.D.E.:2,2,2,2.                                                               Ermita vieja                     9'45h
Duración: 7h 15' (38.800p)                                            Puerto Mala Mujer           10'45h. 
Desnivel en subida: 600 metros                                    Silleta                              12’00h
Rangos de temperatura: de 3'5ºC a los 15'5ºC          Ermita nueva                  15'15h.


Hoy, de nuevo, he contado con la compañía de mi hijo Carlos y casi como siempre que salimos juntos ha sido él el que ha elegido el destino de la excursión: La Silleta. Lo dejo así para no incrementar la polémica entre “paduleños” y “dilareños” que se disputan el nombre del cerro por estar a caballo entre ambos términos municipales.

La Sierra del Manar por la que vamos a movernos durante casi todo el día, está situada en la parte occidental del Parque Natural de Sierra Nevada y ostenta una altitud máxima de 1.520 metros en el Cerro de La Silleta. Integrada en la formación carbonatada del Trevenque, formando parte de un gran acuífero, un gran almacén subterráneo de agua que aflora por distintos manantiales: Mina de la Purísima, Agüadero, Fuente de la Zorra y otros, abasteciendo también a las Lagunas del Padul.

Por su riqueza biológica e interés geológico, este humedal está considerado como uno de los importantes ubicados en el sureste peninsular, con una extensión aproximada de unas 60 Has. encharcadas que da vida a una rica población lacustre, aunque en épocas lluviosas esta extensión se ve ampliamente superada. Esta zona húmeda tiene especial relevancia por ser la única natural en la provincia de Granada y por ser lugar de paso y asentamiento de multitud de aves, habiéndose llegado a contabilizar hasta 158 especies distintas. Hacer notar además que todo el subsuelo de la antigua laguna, está ocupado por una turbera, la mas meridional de Europa.

La vegetación autóctona la representan los sabinares y matorral principalmente de aromáticas como romeros, tomillos, lavandas y distintas especies de jaras, mezclado con pinares de repoblación (mayoritariamente carrasco), fácilmente identificables por su mayor densidad; plantaciones realizadas alrededor de los años 50 del siglo pasado de forma manual por lo que se respetó sobremanera el suelo original. Las arenas dolomíticas que componen estos suelos son muy pobres en nutrientes a la vez que de escasa capacidad de retención de agua, si a ello sumamos la presencia de magnesio ( el magnesio es un nutriente esencial para las plantas) pero en elevadas concentraciones es venenoso para la mayoría de las especies vegetales, lo que provoca una alta especialización y por ello endemismos locales que le dan un gran valor a esta sierra (endemismos de dolomías).

Esta sierra está comprendida geográficamente entre los Alayos de Dílar y el Suspiro del Moro y en ese sentido la vamos a recorrer. Aunque la parte más alta es la cima del Cerro de la Silleta (1.532 metros) el punto geodésico está situado en el otro extremo de la cresta ostentando una altitud de 1.520 metros. Entre ambos hay una pequeña depresión que se le quiere asemejar a la de una silla de montar, de lo que puede provenir el nombre.

Para llegar hay que acercarse y atravesar toda la población de Dílar (población llamativa por la forma del territorio que ocupa, una larga franja de terreno de más de 25 kilómetros de larga por sólo algo más de 5 km de ancha, que se prolonga desde el Suspiro del Moro (850 metros) hasta la cima del Veleta (3.394 metros). Guiándonos por los indicadores que nos acercan hasta la Ermita Nueva, muy por encima y fuera del casco urbano; aunque quizás nos se de mayor utilidad seguir los indicadores anunciadores del Hotel Zerbívetta, ubicado en sus proximidades, bastante más visibles y mejor conservados.

Otro acceso se puede hacer a través de la población de Otura. A medias del recorrido que hace la carretera que une las poblaciones de Otura y Dílar, frente a unas urbanizaciones nace una carretera asfaltada que serpenteando por las lomas nos acerca directamente hasta Ermita Nueva sin tener que atravesar la población de Dílar ya que la deja por debajo en su recorrido. 

Por detrás de la Ermita arranca una pista que será el inicio del recorrido. Un centenar de metros y ya estamos junto a un panel informativo del circuito circular que nos proponemos realizar. El primer tramo, bordeando terrenos de cultivo (almendros y olivos) es un carril que se dirige sin vacilaciones hasta el pie de las primeras lomas claramente delimitadas por el verde de los pinos. Son poco más de las ocho de la mañana y ya saludamos a algún “cosechador de aceitunas”, que con su máquina envuelve el tronco de las olivas y tras desplegar un manto de forma automática le da un buen meneo al árbol para que se desprenda de su fruto.

Justa al llegar al límite de los pinos comienza la ascensión que se prolongará durante un buen rato para darnos un descanso llaneando una vez alcanzada la cima de la loma e incluso un poco de bajada posteriormente hasta enlazar con una arenosa rambla por la que vamos a ascender durante un trecho hasta encontrar de nuevo a nuestra izquierda el sendero que vuelve a empinarse. Tras un buen rato de subida bajo la protección de los pinos en todo el recorrido llagamos a un carril que atravesamos porque el sendero sigue justo enfrente, para volver a él unas curvas más arriba. Aquí abandonamos el itinerario que nos acercaría hasta nuestro destino.

Tomamos a la izquierda para acercarnos a la Ermita Vieja, ahora refugio reconstruido. Pequeño y bonito edificio junto a un recinto vallado que protege en su interior un gran depósito de agua utilizado por el servicio de extinción de incendios. Un poco por encima y junto a un gran nogal encontramos una fuente que alimenta un estanque de generosas dimensiones. Hoy fuente y estanque rebosantes de agua. Después de esparcirnos un rato en el paraje, toca regresar sobre nuestros pasos para retomar de nuevo el carril (en sentido contrario) que nos acercará a la Silleta.

Tras caminar de nuevo un rato por él, hay que ir atentos porque pasa casi desapercibido un desvío por el que hay que abandonar el carril (Puerto de Mala Mujer) para retomar un sendero (izquierda) que ya debajo de la cima más noreste de la loma, la va a rodear para llegar a la cresta situada mas al sur, para terminar de ascender por su cara este, donde se ubica el punto geodésico. Podemos obviar éste último tramo de recorrido y tomando un sendero de grava suelta muy visible y marcado, ascender a esta primera cima de la larga loma de la Silleta y a partir de ella, cresteando, acabar en la última.

Esta es la opción elegida por nosotros. Aunque a media loma, junto a los restos de un redil se pierde el sendero, el frecuente paso de los visitantes permite ascender "cómodamente" hasta la cima y una vez en ella, basta limitarse a seguir literalmente por la cresta, salvando algún pequeño tajo mediante rodea, para llegar hasta la cima que ostenta el punto geodésico, situada en el extremo sur de la loma. A partir la Silleta pierde rápidamente altura hasta morir por encima de las urbanizaciones de la población del Padul.

Durante el tránsito por la cresta tenemos una amplias vistas, por un lado de toda la depresión del Padul y Dúrcal con Nigüelas al fondo; por otro la amplia vega de Granada donde es difícil delimitar los límites de las distintas poblaciones que la ocupan ya que sus construcciones están tan juntas que aparece visualmente una continuidad de construcción.

Llegado al hito sólo resta iniciar el regreso. Podemos descender hacia Padul que no es el itinerario escogido por nosotros. No es nuestro caso porque el vehículo lo abandonamos esta mañana junto a la Ermita Nueva y hacia allí hemos de dirigirnos. Para los conocedores del terreno aconsejo hacer el recorrido circular por Barranco Hondo, el sendero arranca justo a los pies de la última cima visitada y comienza con una fuerte bajada dirección oeste.. A los que no dominen la geografía local les aconsejo regresar por el mismo itinerario que se hace subiendo, ya que la falta de indicadores hace muy probable la pérdida.

Así como para la subida las indicaciones son suficientes, no ocurre lo mismo en la bajada ya que en las faldas de la Silleta y junto a un cortijo (cortijo del Manar), o faltan las señales o se dan por sabidas, lo que crea gran incertidumbre a los no conocedores, provocando, como me consta que en algunos casos haber tenido que desandar lo andado y este tramo último era de fuerte bajada.






Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.