miércoles, 20 de febrero de 2013

Picacho Alto-Piedra Ventana (Sierra del Manar - Granada)

Ermita Nueva por encima de Dílar.

La nieve ha sido abundante en el recorrido de hoy.

Ermita Vieja.

Las térmicas ayudan al ascenso de las nubes.

A media loma mirando hacia la vega.

Hemos aprendido que las nubes lenticulares se forman cuando hay viento.

A partir de Ermita Vieja sólo mis pisadas.

El viento las hace remontar por encima de la Silleta.

Al perder el apoyo de la loma se deshacen.

El Trevenque como antesala de Sierra Nevada.

Derecho hacia el objetivo.

Hubo un momento en que me cegaron.
El estanque a la vuelta tenía otra luz.
La carretera totalmente cubierta de nieve.

Piedra Ventana enmarcando el Caballo.



Vega y laguna del Padul.

Piedra Ventana.

Techo de la arcada.

Balsa de riego.

Al fondo Barranco Hondo por el que he descendido hoy.




Fecha:13-2-2013                                                                                       Ermita Nueva 7'50 h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                                                          Ermita Vieja 9'15h
Duración: 8'45h Circular (40.100)         Picacho Alto 10'45h.                                                  Desnivel en subida: 1000 metros                                                              Piedra Ventana 14h
Rangos de temperatura: de 0ºC a los 16'5ºC                                           Ermita Nueva 15'30h.



Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida. Arthur Schnitzler.

Hace algo más de un mes hice una ascensión con uno de mis hijos a la Silleta del Padul y me acerqué (mi curiosidad siempre funcionando) a un poste indicador que encontré por encima del estanque junto a la Ermita Vieja donde indicaba el sendero a Picacho Alto. Yo había ascendido a este pico por la otra vertiente, desde el río Dílar, pero esta ascensión por la cara sur era para mí desconocida.

Aprovechando que la nieve caída estos días atrás me harían entretenida la subida me he decidido hoy a afrontarla. Desde Granada no parecía que la nieve fuera un impedimento insalvable, no obstante he cargado con los crampones para no tener excusas durante la jornada.

Para llegar a Ermita Nueva hoy he escogido un itinerario distinto. He subido por Otura y tras atravesarla dirección a Dílar, una vez pasadas las urbanizaciones arranca una carretera asfaltada a la derecha cuyo indicador más visible es el de “Almazara”. Es una estrecha carretera con el piso bastante bien y con muy poco tráfico que me lleva, soslayando la población de Dílar, hasta el punto de inicio.

La mañana estaba fría de temperatura y más de sensación térmica provocada por la brisa que corría en todo momento, suave en aquellos lugares resguardados, moderada en cuanto ganabas altura y coronabas algún collado y severa en las cimas de las montañas. No obstante puedo afirmar que no ha sido en absoluto un factor que haya deslucida la caminata.

El recorrido de inicio ha sido el mismo que emprendí en la pasada subida hasta Ermita Vieja. Tras recorrer el carril que me acerca al pié de la loma en donde se empina por primera vez una vez alcanzada la línea de los pinos. Una media hora de subida hasta llegar al collado para tras llanear algunos minutos descender hasta una seca rambla. Estoy a mitad de camino entre ermitas.

La suave pendiente de la rambla de arena sustituye durante unos quinientos metros al sendero hasta que una señal me indica que debo abandonarla porque el sendero decide empinarse seriamente loma arriba. Esta fuerte subida me lleva hasta el primer cruce con la carretera. A partir de este momento la nieve se hace presente de forma casi continuada con espesores de cinco o más centímetros, hasta la construcción de Ermita Vieja.

Me demoro algo junto al estanque para enseguida retomar el sendero que llaneando durante un rato me va a acercar hasta la base del Picacho Alto (1.773 m) primer objetivo de hoy, la falta de pisadas me dice que voy a ser el primero después de la última nevada; no se explicarlo, pero me produce ilusión el que sea así. El viento a veces bravo y siempre frío ayuda a aligerar en la subida para no quedarme helado. Este mismo viento hace ascender caracoleando las bajas nubes barranco arriba deshaciéndolas al llegar a la cima. Bastante antes de llegar las ramas de la vegetación del collado me están diciendo que no aguantaré mucho en las cimas expuesto al aire.

Los tramos nevados no han sido en ningún momento un impedimento que dificultara la ascensión, ya que la nieve suelta aseguraba la adherencia. Los crampones siguen en la mochila. Esta ladera por la que asciendo está bastante limpia de nieve, pero cuando llego al collado, el cambio de orientación, la abundante nieve junto al recio viento se han coaligado para hacerme un serio ostigamiento durante el breve rato que he durado arriba.

Ni que decir tiene que en la cima apenas he permanecido, las rachas de aire con granos de hielo de arrastre en suspensión sabían castigar mi piel de forma constante. Buscar una recacha durante el tiempo de hacer unas fotos y comenzar la bajada, al menos hasta alcanzar de nuevo el collado para cambiar de orientación y protegerme del aire. No ha vuelto a ser tan fuerte durante todo el resto de la jornada.

El regreso hasta la Ermita Vieja ha sido un paseo sin incidencia alguna, ya con la temperatura algo más alta y a resguardo del aire. Con algo de precaución durante la fuerte bajada ya que el terreno lo exigía y mucho más distendida la segunda mitad. Junto a la Ermita me encuentro a un excompañero laboral al que han abandonado sus colegas habituales por lo que se ha lanzado sólo, al igual que yo, con el objetivo del Picacho.

En la propia Ermita repito encuentro con excompañeros, esta vez cuatro que han subido en sus bicicletas y están haciendo abituallamiento. Más saludos y comentarios. Algo más abajo me cruzo con un corredor de fondo que usa estas sierras para entrenarse, sube desde Padul. Nos volveremos a encontrar algo más tarde para preguntarme si era mía una riñonera que alguno de los ciclistas había olvidado junto a la Ermita. Me hago cargo de ella ya que le comento que conozco a cuatro de ellos, no sin antes agradecerle su interés (gracias Cristián o Christian), sumo casi dos kilos más a mi mochila; kilos que tendré que transportar el resto de la jornada.

Rodeando la Silleta tomo un sendero que se dirige monte abajo hacia el Padul en la creencia, según informaciones recibidas, que es el que me va a llevar hasta Piedra Ventana. Tras bajar alrededor de trescientos metros y más de media hora, llego a un carril, percatándome de que por allí NO. Retroceder, esta vez subiendo hasta encontrarme a otro “corredor de montes” que me informa de la situación exacta de la Ventana. Es por otro sendero que también enlaza con El Padul, ubicado mas al sur.

Todavía me lo volveré a encontrar de nuevo después de haber hecho la visita deseada. Me vuelve a adelantar poco antes de coronar la Silleta, donde me espera para iniciar la bajada juntos. Sólo durante el inicio ya que él con sus pocos kilos, su hábito de corredor y sin mochila rápidamente me deja atrás y sólo lo vislumbro allá abajo cuando cruza un claro o atraviesa el gran espacio abierto de una haza junto al Cortijo Manar antes de perderse definitivamente por Barranco Hondo. No lo vuelvo a ver. Viéndolo correr monte abajo, como antes monte arriba, despierta en mí una rememoranza envidiosa que rápidamente descarto.

La bajada por Barranco Hondo, trayecto más corto posible entre la Silleta y Dílar hace honor a su nombre ya que discurre casi por el centro del mismo hasta abandonar las estribaciones de la Silleta y adentrarse en las tierras de labor (olivos y almendros) existentes en la base de la sierra. Esta bajada se hace corta por su mucho desnivel y sus escasos caracoleos loma abajo. Una vez terminado el barranco y los bosques de pinos con alguna encina suelta, se abre el terreno a la vez que se suaviza, donde entran los cultivos.

Pasar junto a una gran balsa de riego y ya por carril acercarme hasta la carretera asfaltada a escasos cien metros del otro carril por el que inicié la marcha esta mañana y a cuya entrada aparqué el coche. Sólo queda recorrer los escasos 20 kilómetros que me separan de una ducha reparadora.

Hoy ha sido un día muy completo por distintos motivos. La salida ha estado entretenida, por la abundante nieve, por el variado desnivel que he solventado, por el fuerte aire que he tenido que soportar en los collados sobre todo en Picacho Alto y la Silleta, por el rendimiento físico mío que ha sido muy aceptable, por el trayecto baldío que he sumado buscando Piedra Ventana donde no estaba y finalmente por los distintos encuentros e incidencias que han surgido.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.