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jueves, 29 de octubre de 2015

Laguna del Portil - El Portil (Huelva)




Laguna de "El Portil".
Cuenta la Laguna (Espacio Natural Protegido) con una zona de protección que la rodea extendiéndose por fuera del sendero que la circunda con una extensión de 1.300 hectáreas, además de estar considerada como zona LIC (Lugar de Interés Comunitario). 

El recorrido de más de tres kilómetros bajo un denso pinar-sabinar con algunos ejemplares de enebros y aromáticas como el poleo y el tomillo cardoso, que en estos días primaverales, donde la temperatura comienza a subir, despliegan sus aromas llenando todo el espacio.

Aquí ha encontrado acomodo la chumbera brava de la que a lo largo del recorrido podemos observar buenas agrupaciones que gozan de excelente salud, frutos y pinchos.

Flor de la jara. En una planta arbustiva que alcanza hasta los 2'5 metros de altura. Las hojas profusamente cubiertas de una sustancia aceitosa y olorosa que le aporta un aspecto brillante, con flores que pueden alcanzar los 10 cm. de diámetro donde destacan las llamativas manchas púrpuras. Tradicionalmente se ha usado para mitigar la ansiedad, insomnio y gastritis.

En las orillas de esta laguna podemos apreciar diferentes especies vegetales como tarajes, eneas y juncos egipcios; en lugares más húmedos y resguardados encontramos helechos que llegan a alcanzar portes inusuales.

Algo más al interior crecen las jaras, mirtos, poleos y tomillos cardosos (especie endémica de Huelva y el Algarve), siempre bajo un pinar de pino piñonero, característico de todo el litoral atlántico que convive son sabinas y enebros y algún ejemplar aislado de eucalyptus.

Tronco del Pino piñonero. Con un porte que puede alcanzar hasta los 30 metros de altura, se ha utilizado tradicionalmente en zonas costeras para fijar dunas; con copa aparosolada, corteza muy resquebrajada, descamándose en plaquitas, pequeñas, finas e irregulares. Los piñones son los de mayor tamaño entre los piñones españoles, llegando a alcanzar el gramo de peso, con cáscara dura recubierta de polvillo negro o amoratado. 

Los elementos responsables de la formación lagunar son la barrera dunar y los distintos arroyos que aportan sus aguas. Estos arroyos, aunque pequeños y estacionales, han ido formando esta laguna que actualmente ocupa unas quince hectáreas de superficie. El aporte se ve suplementado por la descarga del acuífero de "El Portil".

En el extremo oeste, el arroyo Zahurda, condiciona el paisaje, permitiendo coexistir en poco espacio vegetación palustre con pinos piñoneros, sabinas, jaras, mirtos y poleos. 

Durante todo el recorrido alrededor de la laguna, el sendero siempre va acompañando a la valla que delimita la zona más protegida a fin de evitar intrusiones en un intento de mitigar las molestias a las aves.

El pino piñonero, presente en esta costa desde hace miles de años, procede del Mediterráneo oriental, fue introducido probablemente por civilizaciones primitivas.Su rápida expansión, favorecida por su buena resistencia a condiciones de sequía, permitió un amplio aprovechamiento, tanto para la elaboración de carbón como para otros usos domésticos lo que propició su continuo repoblamiento. 

En terrenos consolidados, donde las dunas son estables e incluso fosilizadas, aparece la sabina negra, el lentisco, la retama blanca y el pino piñonero de repoblación.

Es la naturaleza uno de los patrimonios de la provincia de Huelva ya que un tercio de ella está bajo alguna figura de protección. Uno de los rincones, que no por su escaso tamaño es menos interesante, es la Laguna de El Portil.

Ubicada al lado de la moderna urbanización del mismo nombre y a escasos seis kilómetros de Punta Umbría, ofrece un paseo rodeando la laguna por un recorrido balizado que permite apreciar la diversidad vegetal y faunística que acoge el enclave. 

Aunque el recorrido circular no permite acercarse, como algunos quisiéramos, a la orilla de la laguna, entiendo que es un medio de protección, porque además de los caminantes es usado frecuentemente por ciclistas. 

Es una laguna de agua dulce que sirve de reposo o estancia para una amplia comunidad de aves además de las continuas visitas que las gaviotas marinas le hacen a lo largo de la jornada, por lo que el tránsito de aves en vuelo es prácticamente continuo.  

Este espacio junto con las Marismas del Odiel y  las Marismas del río Piedras y Flecha del Rompido forman un entramado de espacios húmedos cercanos al litoral fundamental para las aves en sus migraciones entre Europa y África.

El origen de la laguna se produce por la lenta acumulación de finas arenas y limos provenientes de los frentes dunares móviles que acaban por cerrar la salida al mar de dos antiguos cauces impidiendo su desagüe. Su evolución, dada la cercanía a la playa, está unida a los movimientos de arenas del litoral y éstas a los vientos predominantes costeros. 

Aunque la laguna es de carácter permanente, sufre grandes fluctuaciones, presentado bajos niveles durante los veranos y fuertes sequías. El nivel se ve condicionado por los aportes de las lluvias dentro de un extensa superficie de su cuenca. Habitualmente descarga exclusivamente por evaporación; sin embargo en casos excepcionales, por el extremo sureste puede descargar hacia el mar, si el nivel consigue alcanzar cota suficiente.  

No parece que un sistemas de dunas sea la barrera mas eficaz para retener el agua, sin embargo los finos sedimentos y lodos acaban impermeabilizando el entorno consiguiendo que sea sólo la evaporación la causa de pérdida de agua.

Un centenar de metros antes de llegar a las primeras construcciones de la urbanización se ha habilitado un mirador del que se tienen unas amplias vistas de la laguna y de los continuos trasiegos de las aves.

Durante los minutos que permanecimos asomados en el mirador comprobamos que las colonias de gaviotas, muy numerosas y compactas, con sus estancias para limpiar su plumaje del salitre marino, desplazaban a otros residentes.  

Entre las aves que usan la laguna podemos encontrar: espátulas, moritos, fochas, calamones, ánades silbones, patos cuchara, porrones, cercetas, ánades reales, etc., dependiendo de la época y de la suerte.

Huelva 25 de marzo de 2015.

miércoles, 23 de abril de 2014

Sierra del Manar (Padul - Granada)

Panel informativo del primer sendero.

Al principio de la subida, apenas superados los almendros.

La intensa parcelación de toda la depresión del Padul.

Cerrado bosque de pinos de repoblación.

La humedad ayuda a prosperar a los más pequeños.

Homenaje a un paduleño.

Mirador del Padul.

Cima del pico de la Atalaya, actualmente ocupada por una cruz.

Las nubes no cabían en la ladera norte y acabaron desbordando la sierra.

Un pequeño anticipo.

Despedida y a correr; hay que trabajar.

Hoy desde la Silleta no había mucho que admirar.

Ermita Vieja.

El día ya mucho más amigable.

Largos, profundos y accidentados barrancos: la esencia de esta sierra.

Todos tratan de subsistir.

Grandes contrastes en poco espacio.

De nuevo junto a Ermita Vieja.

Dos versiones de una realidad.

Al final un día espléndido.

Piedra ventana.

Minas del tío Agustín.

Explotación de áridos.

Las Lagunas del Padul.



Fecha:26-2-2014                                                       Padul                                  8'00h.
M.I.D.E.:2,2,3,4.                                                          Mirador Padul                    9’15h
Duración: 8h. (Semicircular)                                     Silleta                               10'30h     
Desnivel en subida: 950 metros                                Ermita Vieja                     11’45h.
Rangos de temperatura: de 6ºC a los 13’5ºC           Final etapa                       12’15h.
                                                                                     Ermita Vieja                     13’30h.
                                                                                     Piedra Ventana                14’30h.
                                                                                     Padul                                16’00h.


La vertiente noroeste de la Sierra del Manar ya la conocía por haber realizado un par de ascensiones, tanto a la Silleta del Padul como a Picacho Alto, pero su cara sur me era totalmente desconocida, así que hoy había decidido remediar, al menos parcialmente, mi ignorancia. Como la subida a la Atalaya (1.240 m.), e incluso continuar hasta la Silleta (1.520 m.) me parecían que no tenían entidad suficiente para toda una jornada de marcha, he decidido recorrer toda la Sierra del Manar longitudinalmente, de sur a norte.

Había decidido que el inicio de la jornada fuera en la población de Padul (este año me he decantado por esta depresión cercana a Granada y que tenía bastante olvidada). En la misma población se inicia un sendero denominado PR-A 376 calificado con dureza media-alta (Padre Ferrer, Circular de la Atalaya) que me ha venido muy bien para iniciar mi recorrido. Seguir con la ascensión hasta la Silleta y prolongar la marcha hasta Ermita Vieja, base de Picacho Alto y proseguir un buen rato por la carretera que bordea los Alayos de Dílar por su cara sur.

Éste primer tramo, también denominado sendero de los gudaris (soldados prisioneros con base en la Casa Grande del Padul), porque fueron presos vascos los que estuvieron trabajando por toda esta zona. Durante catorce meses estuvieron “rehabilitándose” de sol a sol abriendo estos senderos a pico y pala durante el año 1937. El sendero se desvía sin ascender demasiado hasta casi la vertical de la Urb. El Puntal, para ahora sí, comenzar la ascensión de forma seria y constante. Estos primeros tramos hay que estar muy pendiente a la señalización porque, aunque hay hitos verticales, es fácil equivocarse de ramal, los bruscos quiebros pueden despistarnos.

Casi todo el recorrido transita bajo pinar de repoblación, protegiendo los típicos espartos y aromáticas propios de estas sierras: oréganos, tomillos, jaras. Me llama la atención que allí donde las espículas de los pinos no recubren el suelo y debido a la prolongada humedad han aparecido los musgos de intenso verde que me traen a la memoria recuerdos invernales de mi niñez cuando salíamos a recolectarlos para decorar el belén.

Cuando el sendero queda desprotegido de los pinos, el aire, más que apreciable, no sólo se deja oir meciendo las copas de los árboles, sino que lo siento yo a ras de tierra, fresco y a rachas impetuoso, lo que me hace dudar si me permitirá completar el resto de jornada. Se abre el paisaje y corono un collado donde enseguida diviso un monolito instalado a la memoria del Padre Ferrer; unos metros más bajo un amplio mirador desde se domina toda la depresión: Mirador del Padul.

Cuando me giro para apreciar el entorno distingo algo más arriba la cruz blanca que corona el Cerro de la Atalaya. Se afirma que la cruz actual ocupa los anteriores cimientos de una antigua atalaya árabe que señalizaba las novedades, ya que desde ella se domina tanto la entrada a este extensa depresión desde Granada como la salida hacia la costa. Situada apenas unos metros más arriba de mi cota actual y a escasos minutos de distancia. Justo en la cima de la Atalaya, mientras disfruto los retazos de espacio que me permiten las pertinaces nubes que recorren la laguna y sufro los embates del viento, me alcanzan un par de paduleñas a las que no había visto hasta ahora.

Iniciamos, tras los saludos de rigor, una amena charla y aprovecho que son experimentadas visitantes de estos lugares para informarme de la mejor forma de continuar hasta la Silleta. Compartimos unos centenares de metros y sorpresivamente se despiden de mí, junto a un abrevadero, ya que se les hace tarde para bajar al pueblo y abrir el negocio que regentan: "ahora nos toca correr cuesta abajo", me comentan. Si no quieren retrasarse en la apertura tendrán que hacer la bajada en algo menos de una hora.

Sigo ya con mi recuperada soledad intentando seguir las instrucciones recibidas. Al principio sin dudas ya que los senderos y las indicaciones eran precisas. Más tarde echaré en falta alguna explicación más amplia o una atención más eficiente. A ello se suman las nubes que empeñadas y ayudadas por las fuertes rachas de viento, están coronando la sierra del Manar por su punto más alto para derramarse, una vez superada, ladera abajo hacia la depresión. El último tramo no consigo encontrar sendero ni “senderillo” y me limito a caminar por la cresta hasta alcanzar la Silleta. Arriba, junto al hito, apenas si tengo 10 metros de visibilidad. Me planteo si seguir o volver. Como conozco ya el entorno decido intentar seguir por si mejora la climatología. Aquí comienza el tramo lineal, al enlazar con otro sendero balizado como PR-A 73 (ascensión de Dílar a la Silleta por Barranco Hondo).

Apenas llevo diez minutos andados cuando se abren las nubes y comienza a reinar el sol, por fin el insistente aire ha ganado la partida y las nubes se retiran o desaparecen y yo feliz por el resultado sigo con mi itinerario. Primero me acerco hasta Ermita Vieja para tras echar un trago en la fuente junto a la alberca proseguir hasta la base de Picacho Alto. Hoy no tengo intención de subirlo, sino que voy a continuar por la carretera que recorre Los Alayos por su cara sur hasta adentrarme en unos barrancos que desde la distancia me parecían atractivos.

Se empina la carretera más de lo que yo quisiera, alcanzando en algunos tramos un desnivel cercano al 25%, rampas que se hacen duras. La carretera serpentea salvando lomas y evitando barrancos, ascendiendo paralela a una rambla de arena que se divisa bien baja. Pero es engañoso, en minutos el barranco se estrecha y obliga a rambla y carretera casi a solaparse para acercarse hasta un collado. En esta zona de pinos más dispersos y viejos, decido abandonar el avance, llevo más de cuatro horas caminando y todavía me queda el regreso. Estoy en el punto más alto del recorrido de hoy, alrededor de los 1.600 m., donde aparecen algunos restos de nieve en las umbrías.

Tomo algo de fruta, me hidrato e inicio, ahora sí, la fuerte bajada que salvo algún pequeño repecho va a ser continuada hasta llegar de nuevo a Ermita Vieja, desandando el camino. Volver sobre mis pasos hasta la falda de la Silleta, que ahora no subo, para continuando por el sendero acercarme hasta Piedra Ventana, retomando el tramo circular del sendero inicial.

Piedra Ventana es un saliente rocoso en medio de una ladera a la que la erosión le ha hecho un buen boquete en medio. Ubicada junto al sendero que desde la Silleta desciende hasta el Padul, es muy conocida por todos los andadores de sierras que hacemos estos recorridos además de tener el encanto especial que le da la naturaleza a algunas formaciones rocosas. Tras las fotos de rigor inicio la prolongada e ininterrumpida bajada que de nuevo, entre denso pinar de repoblación, al que por la proximidad de sus troncos no parece que se le haya hecho limpieza en ningún momento, me va a acercar hasta el inicio del recorrido.

Aunque todavía, ya bien bajo, me detengo de nuevo en unos miradores habilitados junto a una de las canteras de grava (conocida como cantera del millón cuarenta y ocho, por ser esas sus coordenadas). Desde ellos aprecio los buenos bocados que se le han dado a estos cerros para extraer la grava que después se utilizará en la fabricación de bloques, firmes de carreteras y otros elementos constructivos. A pesar de la relativa cercanía, las grandes palas mecánicas que en ella trabajan asemejan miniaturas jugueteras de los niños, aunque seguramente cargarán varios metros cúbicos cada una.

Al final la jornada, amplia en su espectro climatológico y metereológico, ha sido gratificante. Lo que si me ha dejado patente esta sierra es que no son aconsejables las visitas veraniegas, ya que su sequedad y blancura deben hacerla extremadamente dura. Incluso hoy, cuando al final se ha impuesto el sol y sin subir en ningún momento la temperatura de los quince grados, por su dureza y su agresividad, se me ha mostrado recia. Pero había que conocerla y hoy ha menguado un poco mi desconocimiento sobre esta vertiente de la Sierra del Manar añadiendo a su vez, en mi haber algo de sabiduría.



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.

miércoles, 26 de junio de 2013

Laguna del Padul y Nigüelas (Granada)

Pasarela por la que se recorre la laguna.

Una de las acequias "madres" que abundan en el humedal.

Lirios amarillos, en las riberas.

Árboles lacustres.

Grandes extensiones de aneas.

Cantera de áridos por encima de la falla.

Las isletas de vegetación ofrecen refugio a las aves.

Surgencia en medio del recorrido.

La laguna.

Otro rincón de la laguna.

Túneles formados por las cañas.

Jardín romántico en Nigüelas.

Casona sede actual del ayuntamiento.

Setos de boj centenarios.

Calle principal de Nigüelas.

Trojes a la entrada de la Almazara.

Interior de la almazara.
Así me ve mi mujer.

Recorrido junto a la acequia.




Río Torrente, algo por encima de la población.

Casas cueva.

Interior de la iglesia.

Antigua casona.

Laguna del Padul y Nigüelas (Granada)

Fecha: 28-04-2013

Durante la primavera, cuando las tardes son ya bastantes largas y nos queda tiempo para hacer una salida, recomiendo hacer dos visitas, bien de forma aislada, o si el tiempo disponible nos lo permite, encadenadas ya que su cercanía geográfica lo permite.

Por un lado esta la Laguna del Padul. Pasada la población de Padul por la carretera antigua de la costa, dirección a Dúrcal nos encontramos un restaurante y unos cien metros mas adelante, todo a mano derecha, una pista de tierra junto al Aula de la Naturaleza “El Aguadero”. Aquí podemos iniciar un de los tres recorridos que se nos proponen mediante distintos indicadores. Todos giran en torno al humedal.

Yo recomiendo el que paralelo a la carretera, mediante pasarela de madera, nos lleva entre juncos, cañas, espadañas, aneas, lirio amarillo, y amplias extensiones de lentejas de agua, por la orilla de la laguna hasta unas cabañas en donde además de los paneles explicativos de las aves que podemos ver, nos permiten curiosear por las costumbres de ellas sin despertar sus recelos. Ni que decir tiene que debemos movernos en el máximo silencio para no espantarlas evitando que se retiren al centro de la laguna. Es conveniente llevar prismáticos y acumular una buena ración de paciencia. Las primeras horas de la mañana y el atardecer son los mejores momentos

El mismo itinerario ya es una gozada por el propio recorrido y por la tranquilidad que el lugar aporta. Como siempre los fines de semana nos podemos encontrar de todo, cuadrúpedos sueltos, fieles amigos del hombre que entienden que si sus amos los llevan sueltos es porque pueden corretear, olisquear y acosar a cualquier bicho que encuentren. Lo terrible es que sus amos (bípedos) tampoco entienden el mal que pueden ocasionar. En mi última visita me crucé con dos sabuesos que registraban concienzudamente los márgenes de la pasarela en busca de posibles presas, mientras los amos se dedicaban a conversar en voz mas que alta sin prestarles la más mínima atención.

Actualmente está el humedal con un buen nivel de agua por lo que la afluencia de ánades y otras aves es frecuente, abundante y variada (se han llegado a contabilizar hasta 158 especies distintas), lo que lo hace un espacio muy valioso ya que es el único humedal natural de la provincia de Granada. Con una superficie encharcada de alrededor de 60 Has.,y ubicado en el extremo sur del Sistema Penibético que lo alimenta, tiene el interés añadido de ser yacimiento paleontológico donde es frecuente el hallazgo de restos fósiles de de grandes mamíferos (Mamut).

Toda la depresión está surcada por cauces (madres) excavadas durante los siglos XVIII y XIX por los lugareños a fin de drenar las hasta 500 Has que ocupó la laguna y ganar terreno para el cultivo. En esta depresión también se ha desarrollado tradicionalmente otra actividad: la extracción de turba, (es la turbera mas meridional de toda Europa), lo que propicia la existencia de pequeñas charcas con su nivel variable de agua que complementan la lámina de agua principal.

El objetivo de desecación para ganar tierras de cultivo ya ha cumplido su ciclo y muchas de las parcelas ganadas en su día al humedal están abandonadas por lo que vuelven a conquistarlas los carrizos que junto a la falta de limpieza de las acequias provoca su nuevo encharcamiento lo que le aporta un encanto especial a caballo entre su recuperación y el abandono.

Usado como “área de descanso” o posadero en su camino migratorio por multitud de aves en sus recorridos entre Europa y África. Algunas de ellas se han quedado de forma permanente en el humedal a las que hay que sumar las autóctonas, anfibios, peces, reptiles y crustáceos. Aun recuerdo cuando se cogían cangrejos de río en sus acequias de forma manual.

Habitada ya en tiempos romanos, época de las que nos han quedado monedas, tumbas y sobre todo la Vía Íbero-Romana, más tarde serían los moriscos los que se asentaron durante ocho largos siglos dejando su huella que perdura hasta nuestros días.


Nigüelas. Pequeña población de algo mas de 1.200 habitantes situada en las faldas de Sierra Nevada (es la población más alta del Valle con sus 931 metros), asentada en las estribaciones más bajas del Cerro del Caballo, último tres mil del suroeste de Sierra Nevada, en cuyas faldas nace el río Torrente que tras despeñarse cerca de 2.000 metros en su corto y abrupto recorrido, conforma por encima de la población el paraje denominado Los Cahorros, paraje de singular atractivo usado por los escaladores, para ya en las cercanías del pueblo ser en parte encauzado y atravesando la acequia en su camino la población ya dividida en dos ramales (Partidor de Aguas), una se usará para cubrir las necesidades del propio pueblo y la otra se derivará para regar las parcelas del cercano Dúrcal.

Distante de Granada unos 30 kilómetros es conocido además de por sus encantos naturales por ser puerta de varios senderos de largo recorrido así como uno de los extremos habituales de las travesías de Sierra Nevada. De gran tradición musical, prácticamente toda su actividad cultural del verano gira en torno a actividades musicales: sede de la Escuela Comarcal de Música. Las actividades musicales ocupan muchos fines de semana de la primavera y verano de esta población. Comienzan con el  Encuentro de Polifonía durante el mes de mayo concluyéndose en agosto con el Forum Internacional de Alto Perfeccionamiento Musical del Sur de Europa. Entre uno y otro, intercalados diversos Conciertos de Música Clásica.

Hay rincones que merecen la pena visitar en este encalado pueblo como son el propio Ayuntamiento que se antecede con un antiquísimo Jardín Romántico con espectaculares setos de boj centenarios encerrando arriates donde crecen algún árbol frutal u ornamental junto con flores y variadas fuentes diseminadas por los paseos. El edificio se estructura sobre un bonito patio que da acceso a las diferentes estancias hoy ocupadas por las concejalías, estancias que aun hoy conservan un lujoso mobiliario (visitable en horario administrativo).

Algo más arriba descubrimos la iglesia parroquial San Juan Bautista en uno de los laterales de la plaza del pueblo, de estilo mudéjar, sufrió importantes daños durante la rebelión de los moriscos. Destaca su valioso retablo barroco con tallas de gran interés.

A escasos metros, si seguimos ascendiendo por la calle principal, a la derecha nos encontramos el Museo-Almazara de “Las Laerillas”. Es un molino de aceite que estuvo en funcionamiento hasta pasados los cincuenta del siglo pasado y catalogado como uno de los más antiguos de Europa. Excelentemente conservado, durante su visita se puede recorrer todo el proceso de obtención del aceite.

Desde la llegada de las aceitunas que se depositaban en compartimentos individuales (atroje), generalmente integrados, como en este caso, en la propia almazara o molino de aceite, para más tarde pasar a prensa y decantación. El proceso de prensa se hacía mediante presión mediante un sistema de palanca movido por dos personas. En primera prensa se obtenía el aceite virgen, para en segundas obtener el denominado “orujo” de peor calidad y por consiguiente más económico.

Más arriba aun llegamos al Partidor de Aguas donde se reparte el caudal de la acequia entre las poblaciones de Nigüelas y Dúrcal. Estructura abovedada fabricada en piedra y coronada por una cruz, datada en el año 1766. Junto a ella nace un precioso sendero que acompañando a la acequia excavada a tramos en la propia roca de la montaña nos conduce por la ladera hasta su encuentro con el río. Desde este recorrido, actualmente truncado por un desprendimiento, se domina el último trecho del bravo río Torrente y los bancales de cultivos que proliferan en sus aledaños, antes de su llegada al pueblo.

Todavía queda visitar un monumento geológico: La Falla de Nigüelas, uno de los accidentes geológicos más importantes de toda Andalucía que separa la estribaciones serranas de la depresión de Padul, con un recorrido de hasta 15 kilómetros. Declarado Monumento Natural en noviembre de 2001. se puede acceder a un recorrido por él a través de las calles del pueblo y está señalizado y acondicionado para su visita.



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.