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viernes, 25 de febrero de 2011

Albayzín y sus Iglesias (II) (Granada)




Albayzín y sus Iglesias (II) (Granada).


Como continuación al recorrido anterior hoy retomo con la segunda parte la visita al Albayzín a través de sus iglesias. Ya visitamos en una anterior entrada las que circundaban el barrio en su parte más baja, hoy me voy a centrar en las iglesias que están ubicadas en el Albayzín más alto, desde San José y San Juan de los Reyes hasta terminar en San Luis y San Miguel Alto. Algunas de las iglesias del barrio se consagraron al culto cristiano sin cambios arquitectónicos, se asumieron los edificios existentes, las mezquitas. Más tarde, sobre todo a partir de las revueltas moriscas, en que se usaron los edificios religiosos como moneda de cambio, fueron saqueadas y/o incendiadas como represalias entre los dos bandos, es cuando empiezan a modificarse o reconstruirse. Sin olvidar los deterioros muy posteriores que sufrieron muchas de ellas a raíz de la guerra civil, sirva como ejemplo la Iglesia de San Luis -incendiada- de la que sólo permanece en pié la torre y los muros perimetrales, única en ruinas desde entonces en todo el barrio.

Estas revueltas tienen uno de sus orígenes en el incumplimiento del tratado de entrega de Granada por Boabdil (25 de noviembre de 1491) a los Reyes Católicos en que se acuerda entre otras cosas:

“Que los moros podrán mantener su religión y sus propiedades. Que los moros serán juzgados por sus jueces bajo su ley, que no llevarán identificación que delaten que son moros como las capas que llevan los judíos. Que no pagarán más tributo a los reyes católicos que el que pagaban a los moros. Que podrán conservar todas sus armas salvo las municiones de pólvora. Que se respetará y no se tratará como renegado a ningún católico que se haya vuelto moro. Que los reyes sólo pondrán de gobernantes gente que trate con respeto y amor a los moros y si estos faltasen en algo serían inmediatamente sustituidos y castigados. Que los moros tendrán derecho a gestionar su educación y la de sus hijos”

Las revueltas de los mudéjares se producen casi inmediatamente de la incorporación de los territorios a la dominación cristiana, ya en 1264 se produjo la primera gran revuelta de los reinos de Sevilla y de Murcia. Las represiones fueron muy duras por lo que hubo un masivo desplazamiento de moradores de Sevilla al reino nazarí de Granada, no así en Murcia que optaron por permanecer. Otra revuelta prolongada en el tiempo se dio en el reino de Aragón, centrada principalmente en Valencia (1276 – 1304).

Otras grandes revueltas de los mudéjares posteriores a 1492 como la Guerra de las Alpujarras (provincias actuales de Granada y Almería (1499-1502 y 1568-1571), provocada por la intervención del Cardenal Cisneros que endureció drásticamente el trato que se venía dando a la población, hasta que finalmente en 1492 y especialmente a partir del decreto de 1502 por el que se obligaba al bautismo forzoso previo empadronamiento, se habla de moriscos y por consiguiente de revuelta morisca a los múltiples enfrentamientos que se suscitaron. En el transcurso de 25 años, el periodo comprendido entre 1.501 (Granada) hasta 1.526 (Aragón) fueron obligados en todos los territorios mediante decretos a elegir entre el bautismo o la expulsión.

Será en el reinado de Felipe III (en el periodo comprendido entre los años 1609-1616) cuando se decrete la expulsión final de los moriscos barajándose las siguientes cifras: Valencia 118.000; 61.000 de Aragón; 45.000 de Castilla y Extremadura; 16.000 de Murcia y 32.000 de Andalucía. Las consecuencias fueron graves, especialmente para Valencia que pierde una cuarta parte de su población, lo que prácticamente paralizó su agricultura.

Hoy propongo el itinerario siguiente: San Cristóbal, San Bartolomé, San Luis, San Miguel Alto, Salvador, San Nicolás,  San Juan de los Reyes, San Miguel Bajo y San José.




Iglesia de San Cristóbal
c/ San Cristóbal

Pertenece a la primera generación de iglesias albaicineras dentro del estilo gótico con técnica mudejar. El campanario no es el original ya que fue destruido por un rayo en 1.557, rehaciendose posteriormente. Consta de una sola nave con capilla mayor y capillas laterales. Fachada de gran sencillez con hornacina que contiene la imágen de San Cristóbal.



Vista lateral de la iglesia donde se aprecian los contrafuertes y la elegante torre.






Iglesia de San Bartolomé
c/Placeta de San Bartolomé

Edificada entre los años 1.524 y 1.554, ocupó lo que antes había sido la antigua mezquita Alburriana. Es de estilo mudejar, consta de una sola nave de planta rectangular, rematada con una capilla mayor. Los vanos que se abren en su torre son exponentes de estilo gótico, plateresco y clasicista. Llaman la atención los elementos decorativos de cerámica sevillana y los discos vidriados.






Vista de la torre con sus singulares adornos de diferentes estilos.





Iglesia de San Luis IX de Francia
c/ San Luis , 32

Construida durante el siglo XVI, sólo conserva la torre y las fachadas, su cubierta mudejar se perdió en un incendio durante el año 1.932. Estuvo formada por una nave rectangular con tres capillas laterales a cada lado. Es la única iglesia del Albayzín que permanece en ruinas actualmente.





Ermita de San Miguel Alto (1.673)
c/ Paseo del Generalife, s/n


La Ermita domina la ciudad desde su emplazamiento en el punto más alto de la muralla del siglo XIV. Como otras iglesias sustituye a la Mezquita del Aceituno, de la que nos queda la fuente a sus espaldas. Destruida durante la ocupación francesa en 1.816 y construida la actual en su lugar. Inmejorable mirador tanto de la Alhambra como del barrio del Albayzín.










Iglesia del Salvador (1.537)
c/ Placeta de Abad, 7

Ya en el 1.494 (sólo dos años después de la toma de Granada) el Cardenal Cisneros la consagra como parroquia. Iglesia mudéjar, construida en el siglo XVI sobre la anterior Mezquita Mayor del Albayzín, de ésta conserva el patio porticado de época almohade con aljibe central. Es una de las iglesias que más deterioro han sufrido, primero a causa de las rebeliones de los moriscos y posteriormente por la guerra civil.



El centro del patio porticado está acupado por una profunda aljibe.





Precioso patio porticado salpicado de naranjos y limoneros, que en los dias de semana, en soledad y silencio propicia ensoñaciones lejanas.






Iglesia de San Nicolás
c/ San Nicolás, 3

Construida en el siglo XVI, se levantó sobre una mezquita anterior de la que sólo queda el aljibe (en la plaza colindante), ésta junto con la Iglesia de San Cristóbal, es la más antigua de las mudéjares granadinas. Se compone de una sola nave con capillas laterales. Incendiada en los preludios de la guerra civil, está cerrada ya hace años por su intenso y extenso deterioro. Posee una estilizada torre habilitada últimamente como mirador.





Fachada principal de la iglesia de suma sencillez.





Iglesia de San Miguel Bajo (1.528-1.539 y 1.551-1.557)
c/ Plaza de San Miguel Bajo

Está ubicada en la plaza del mismo nombre, motivado por la existencia anterior de una ermita dedicada a San Miguel en un lugar algo más elevado. Templo construido en el siglo XVI en estilo mudéjar con portada de Diego de Siloé. Ocupó el solar de una antigua mezquita y consta de una sola nave. Junto a la puerta se encuentra la aljibe que se introduce dentro del propio templo. Restaurada recientemente se ha habilitado su torre como mirador.






Monasterio de Santa Isabel la Real
c/ Santa Isabel la Real, 17

Convento de Monjas Clarisas fundado por la reina Isabel a principios del siglo XVI. Destaca el altísimo altar de la iglesia de acceso escalonado, con armadura mudéjar y la techumbre plateresca. Anteriormente, en época musulmana el edificio había sido palacio de los reyes moros.





Puerta principal  de acceso a la iglesia ya dentro del recinto. Ubicado muy cerca de la Iglesia de San Miguel Bajo.





Iglesia de San José (1.517-1.525)
c/ San José Baja, 31

Construida por Rodrigo Hernández en el siglo XVI de estilo mudéjar sobre la Mezquita Almurabatin, siendo una de las más antiguas de la ciudad. De la construcción primitiva del siglo VIII, conservamos el Almiar, el único de España anterior al tipo almorávide construido con lajas y sillares de piedra provenientes de la Malahá y junto a la iglesia el aljibe (siglo X).




Vista del Almiar, actual torre de la iglesia pero separada físicamente de ella.





Iglesia de San Juan de los Reyes (1.520)
c/ San Juan de los Reyes

Llamada así por ser la primera que consagraron los RR.CC. Iglesia mudéjar del siglo XVI, edificada sobre la Mezquita Al-Taibin, de la que conservamos el Almiar. Consta de tres naves con cubiertas de madera. El Almiar del siglo XIII, disimulado entre la iglesia y construcciones anejas, convertido en campanario. La planta del almiar es cuadrada y el acceso se realiza mediante rampa que sube dando vueltas a un machón central también cuadrado.


Torre, antiguo Almiar, profusamente decorado por sus cuatro caras sin repetirse los motivos.



jueves, 27 de enero de 2011

Murallas y Puertas del Albaicín (Granada)

Vista parcial del barrio del Albaicín, desde la Alhambra.



Puerta  Elvira.




Puerta Monaita (Carril de la Lona).




Detalle de la Muralla.




Arco de las Pesas o Puerta Nueva, cara norte que da a Plaza Larga.




Calle escalonada del Albaicín.




Puerta de Fajalauza o de Los Almendros (cara sur).




Calle del Agua una de las arterias del Albaicín alto.





Paseo habilitado junto a los paños de muralla cerca de la zona residencial denominada Cármenes de Gadeo.




Lienzo de muralla donde se aprecia el sistema constructivo.




Postigo de San Lorenzo. Puerta que daba acceso a la zona de San Cristóbal.





Granada, 27 de enro de 2011



Para no llevar a engaño a ninguno de mis posibles lectores, anticiparé que hoy no voy a hablar de excursiones por las sierras, sino de paseos por la ciudad. El día no aconseja aventurarse por parajes serranos ya que la lluvia es segura e incluso la nieve, dependiendo de la cota que se elija. He tenido varias experiencias de caminar bajo la lluvia y aunque en la películas queda muy bien e incluso romántico, os puedo asegurar que en la realidad es muy molesto estar todo el día empapado independientemente de la temperatura que haga, yo al menos no disfruto y las salidas a las sierras de Granada para mí al menos, son y deber ser sinónimo de disfrute. Así que hoy me quedo en la ciudad y vuelvo a pasearme por el Albaicín. Quedan en la recámara otras visitas al mismo barrio y al Realejo.

Para pasear por el Albaicín yo no necesito excusa, solo un rato libre, no obstante entiendo que para otras personas sea necesario establecer un motivo, perfilar una ruta o enlazar el discurrir por las calles con un hilo conductor. En este caso estos hilos pueden ser diversos y todos ellos muy válidos. Se me ocurre que uno podría ser la relación del agua con el barrio, básica para sustentar los cármenes y huertas tradicionales, otro el recorrido por las puertas y murallas defensivas, incluso otro más, la visita a través de sus iglesias, numerosas y diversas a la vez que enclavadas, muchas de ellas, sobre las mezquitas existentes anteriormente.

Voy a adoptar para el recorrido de hoy el motivo del sistema defensivo, murallas y puertas, bien representadas unas y otras por todo el amplio espacio que ocupa el barrio. Doy por conocido que el barrio del Albaicín es bastante más antiguo que su dominación árabe. Ya hubo asentamientos íberos, romanos, visigodos, cuyos restos han aflorado en diversos puntos. Pero no es menos cierto que la configuración y los restos más visibles a fecha de hoy son los heredados del periodo de la dominación árabe.

Vamos a percibir varias características comunes que se mantienen durante todo el recorrido por el barrio. Llama la atención la estrechez de la mayoría de sus calles, llegando en algunas a no permitir cruzarse dos personas, hoy en alguna de ellas he tenido que cerrar el paraguas. En todo el barrio no hay ni un solo ejemplo de lo que hoy llamamos avenida. Por otro lado el aspecto defensivo era primordial, hecho que se traduce en lo intrincado de las mismas, con quiebros continuos y ángulos pronunciados, baste para ello repasar un callejero del barrio. A esto añadimos que es el barrio con más cota de Granada, extendiéndose entre los setecientos a los ochocientos metros de altura lo que hace adoptar la “cuesta” o la "calle escalonada" como solución arquitectónica más común.

Situémonos entre los siglos VIII al XV que es cuando nace y vive el barrio su mayor población y florecimiento. Las luchas por el territorio entre las propias tribus (árabes, mozárabes y muladíes) y mas tarde por el empuje de los reinos cristianos estaba a la orden del día y la defensa era algo tan connatural a la existencia diaria como el comer. La lógica de la lucha la dictaban los intereses coyunturales, por lo que las alianzas mudaban según los objetivos a conseguir. Comparte el barrio esplendor con la Alhambra y de alguna forma el florecimiento de uno influye en el otro, para crecer juntos.

El recorrido se puede iniciar en la Puerta de Elvira, por varias razones, una porque es la puerta más baja y cercana al casco urbano de la ciudad, otro porque es el inicio de una de las vías de subida hacia el barrio y quizás la más popular aunque no necesariamente la más cómoda de andar y finalmente porque era la puerta más importante de la ciudad. Construida en el siglo XI por los ziríes daba paso al nacimiento de la Alhacaba, por un lado y por el otro a la calle Elvira. Sufre modificaciones en el reinado de Yusuf I (nazarita) y posteriormente con la invasión francesa. Actualmente se conserva el arco exterior de época nazarí flanqueada por dos torres, coronado por almenas todo el conjunto, el arco de herradura está formado con dovelas de piedra arenisca. Será declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en el año 1896.

Hemos de subir por la cuesta Alhacaba, calle que tiene aproximadamente unos quinientos metros con un desnivel medio superior al 10% y que una la Plaza de la Merced con Plaza Larga, de la que vamos a recorrer el primer tramo de unos ciento cincuenta metros y el más empinado. Calle empedrada con estrechas aceras invadidas generalmente por los coches.

A la derecha nos encontramos primero con la calle Zenete y posteriormente con el Carril de la Lona, (nombre que se le asigna por haber existido una fábrica de lonas para velas de barco) que tomaremos para encontrarnos enseguida la segunda puerta, la de Monaita (Puerta de la Erilla) y la muralla que la contiene. Es de origen zirí y unía las puertas de Elvira con la de las Pesas o Nueva. Junto a algunos paños de muralla y un torreón que la flanquea, se conserva la puerta principal compuesta por dos arcos de herradura contrapuestos. Los arcos están construidos con dovelas de piedra arenisca con dos puertas de madera forradas en su orígen de láminas de hierro. Es una de las primeras puertas de al-Ándalus que incorpora el sistema de recodo como figura defensiva tan habitual más tarde. El acceso desde el carril se hacía a través de tres rampas en zigzag que, sumado al desnivel que salvan, la hacían casi inexpugnable. Fue declarada en 1931 Monumento Histórico Artístico Nacional y restaurada en los 1998-1999, abandonada actualmente y sometida a actos de vandalismo. Tanto la puerta como la muralla delimitaban el barrio y lo separaban del barranco adyacente que era entonces la cuesta de la Alhacaba.

Sugiero seguir por al carril con excelentes vistas hacia la ciudad y saborear el callejeo para visitar San Miguel Bajo, Santa Isabel la Real o desviarnos un poco para la imprescindible visita al Palacio de Dar-al-horra hasta llegar hasta la Placeta Olivos, con un posible desvío hasta el Mirador de San Nicolás para descolgarnos posteriormente hasta el Arco de las Pesas o Puerta Nueva (junto a la Plaza Larga), pleno centro del alto Albaicín y asiento aun hoy dia del mercadillo.


Data como las anteriores del siglo XI. La vida de las ciudades se desarrollaba junto a sus puertas donde se establecían los mercadillos. Se cuenta que junto a las “pesas falsas” (colgadas encima de su arco), de los comerciantes pillados in fraganti con ellas, se colgaban orejas o manos, para que sirviera de escarmiento de los demás. Se distinguían tres grandes barrios en las laderas de la colina hoy conocida como San Miguel Alto con mezquitas y baños, uno situado en lo que hoy es Cuesta del Chapíz y Carril de San Luis “Rabad Baida”, el Albaicín central de Plaza Larga y Placeta de Fátima “Rabad Abbeyezin”, en el que se situaba la Mezquita Mayor, cuyo patio porticado almohade del siglo XIII con aljibe central aun se conserva adosado a la Iglesia de El Salvador y “Rabad Xaira” o de la carretera, mas dos espacios no urbanizados.


Junto a esta puerta arranca el callejón de San Cecilio, donde encontramos lo que queda de la puerta de Hizna Román, abierta en el lienzo de la muralla zirí, entre dos torres y con acceso recto. Una parte del pasadizo está ocupado por la ermita dedicada al santo en el siglo XVIII, el resto se encuentra en el patio de una casa particular.


Se situa otra puerta en el Carril de las Tomasas, por encima del convento, junto al aljibe de Bibalbonud, denominada de los Estandartes, llamada así por ser en su torre donde se enarbolaba el primer estardarte cuando se proclamaba un nuevo rey.


Desde aquí a través de la Calle del Agua, Pagés y Cuesta de San Gregorio llegar hasta la Plaza Cruz de Piedra desde donde avistamos la cuarta puerta, la de Fajalauza o de Los Almendros, (nombre asociado hoy a las cerámicas con sus característicos colores azules, verdes y blancos de la cerámica granadina, fábrica que aun persiste junto a la puerta), comunicaba el barrio del Albaicín con el de Los Alfareros. Aunque al parecer en un principio era de recodo, actualmente sólo nos queda un pasadizo abovedado. Era la salida hacia El Fargue y Huetor Santillán. Está enclavada la Puerta en la muralla que se prolonga tanto a derecha, hasta coronar en la Ermita de San Miguel Alto, punto más alto del recinto amurallado, como a la izquierda, que tras cruzar la antigua carretera de Murcia llega hasta la parte baja de San Cristóbal, donde existe otra puerta que daba acceso a este barrio: Postigo de San Lorenzo.

Es el tramo más amplio de muralla que conservamos y podemos hacer un recorrido junto a él, ya que se ha habilitado un paseo, tanto en el sentido ascendente como en el descendente. Los agujeros que se ven a lo largo de toda la muralla son debidos a la forma de construcción empleada, ya que insertaban palos largos que atravesaban el muro a forma de tirantes para fijar los dos lados del encofrado de tablas antes de rellenar con argamasa. Después se retiraban los tirantes y se rellenaba los huecos con mortero pero con el tiempo la erosión los ha dejado de nuevo al descubierto.

Sólo nos queda seguir bajando por la Cuesta de San Antonio hasta salir a la calle Real de Cartuja junto al Hospital Real.




Sugerencia: calzar zapatro o bota con suela dura ya que casi todo el recorrido se hace sobre pavimento empedrado.