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miércoles, 28 de agosto de 2013

Hornillo de nuevo (Sierra Nevada - Granada)

Río Genil junto al aparcamiento.

Hortichuela.

Recorrido de la Vereda de la Estrella con Güejar Sierra al fondo.

La primavera en pleno apogeo.

La era del Cortijo de Cabañas Viejas.

Cortijo - Refugio de Cabañas Viejas.

Charca de Cabañas Viejas algo mas alta que el cortijo.

Camino del Hornillo.

Entre robles melojos.

Cortijo del Hornillo con su incomparable fondo.

Hornillo, zona habilitada para pernoctar.

Hornillo: vista general.

La balsa del Hornillo presentaba hoy este aspecto.

Acercándonos al Guarnón.

Circo glacial y cabecera del río Guarnón.

Cascada lateral poco antes de llegar al río.

Río Guarnón cota 2.000.

Verde sobre amarillo.

Antiguas zonas de cultivo junto al río.

Una de las minas de la Vereda de la Estrella.

Vereda de la Estrella.

El "abuelo".

Río Genil junto al aparcamiento.



Fecha: 5-6-2013                                                                      Bco. S. Juan        8'00h.
M.I.D.E.:2,2,3,3                                                                        Cortichuela          8'30h.
Duración: 7h (29.200p)                                                          Cabañas Viejas 10'10h.
Desnivel en subida: 900 metros                                             Hornillo              10'40h.
Rangos de temperatura: de 13ºC a los 22ºC                         Guarnón (río)    12'00h.
                                                                                                 Vereda Estrella  13'10h.
                                                                                                 Bco. S. Juan       15'00h.


Nos contagiamos las emociones como los virus, pero mucho más las negativas. Tenemos neuronas espejo y mecanismos que nos llevan a imitar a los demás, a sentir lo que sienten, de forma inconsciente. Las emociones negativas son señales de miedo y sabemos cuán atento está el cerebro al miedo. (Elsa Punset).

De nuevo inicio un recorrido a petición de mi acompañante, en este caso mi hermano José Antonio, que no lo conocía. La subida al Cortijo del Hornillo, siempre ha supuesto para mi una ascensión ilusionante, quizás por que en ella se dieron, la primera vez que la hice, factores muy singulares. Por un lado, yo entonces pertenecía a un grupo de voluntarios adscrito al Parque Nacional y subimos en grupo para iniciar la rehabilitación de la balsa situada algo por encima del propio cortijo.

Recuerdo que la balsa estaba prácticamente perdida, y comenzamos por ahondar el inexistente fondo de la misma. Con la primer golpe de hazada que dí en el terreno salió, milagrosamente íntegro, un sapo. Era verano y estos animales se entierran durante buena parte del año, para despertar en la temprana primavera movidos por el instinto reproductor. El sapo, de mediano tamaño, embarrado en mi mano es uno de los recuerdos que me mantienen ligado a esta balsa. Posteriormente los volví a tener en mi mano, bastante mas grandes, cuando la charca se había convertido en el habitat de una numerosa colonia.

Por otro lado siempre tenía presente una fotografía que usaron durante años como portada de uno de los mapas de Sierra Nevada, tomada precisamente junto a esta charca en que se reflejaba el Mulhacén y la Alcazaba en la lámina de agua. Durante años quedó la imagen perdida en la memoria, ya que no conocía el sitio. Cuando llegué por primera vez, aunque la charca estaba seca, lo reconocí al instante. Sostengo que cuando encontramos lugares anhelados por su impacto o por su belleza con actuaciones desarrolladas en los mismos la memoria los fija y almacena para el resto de nuestros vidas.

Hoy, desgraciadamente, he vuelta a encontrarme con el paraje bastante abandonado, no sólo la balsa, medio vacía y sin apenas aporte líquido, el propio cortijo tiene partes que se han venido abajo y la acequia que le da servicio esta inutilizada por desprendimientos y falta de mantenimiento. Invertimos cantidades cuantiosas en proyectos de recuperación que después no somos capaces de mantener, el paso del tiempo, ayudado desgraciadamente en muchas ocasiones, por algunos animales "irracionales", colaboran a que el deterioro sea mayor en magnitud acortando su vida normal.

He aparcado el coche en la confluencia del río Genil con el San Juan, en la explanada junto al Mesón. Enseguida nos hemos puesto en camino, primero por la Vereda de la Estrella, para una vez superado los primeros minutos de subida abandonarla por la derecha hacia la Hortichuela. Apenas tardamos una media hora en estar en las instalaciones de la Hortichuela, tras atravesar la valla delimitadora hemos recorrido las pequeñas construcciones y las dos pequeñas charcas habilitadas en la parte baja. Todo por debajo de la construcción original que actualmente sirve de cuadra para los equinos usados en las labores de acarreo en la zona.

Ascendemos por la pista para dejando las minas de serpentina a nuestra derecha llegar a una explanada junto a un redil metálico donde el carril muere y continúa ya el sendero. Fuerte subida de alrededor de media hora para plantarnos en la hondonada que ocupó el Cortijo del Hoyo donde el sendero nos ofrece dos opciones. El ramal de la derecha sigue su dura ascensión hasta Haza Mesa. El de la izquierda, que nosotros tomamos, nos acerca primero hasta el cortijo de Cabañas Viejas y después hacia el Hornillo llaneando a lo largo de la loma.

La subida fuerte ya está hecha, ahora el sendero, transita a media loma, algo por encima de la línea de bosque, casi todo él de roble melojo. Atravesamos algún barranquillo por el que baja agua y cruzamos una acequia (fuera de servicio). Atravesamos los antiguos pagos de al menos otro cortijo del que apenas quedan ni ruinas, identificable por los antiguos bancales de cultivo que todavía destacan en la loma. Tras pasar por un nacimiento, algo por debajo del sendero, llegamos a una nueva bifurcación. Tomamos el ramal que desciende hacia Cabañas Viejas (señalado por poste indicador) que nos lleva hasta la hermosa era, situada un poco por debajo del cortijo y que durante las tareas de rehabilitación de la zona fue habilitada como Helipuerto.

Algo más arriba el edificio del cortijo de Cabañas Viejas. Nave con cubierta típica de launa delimitada por “lajas” de piedra del lugar, dividida en dos habitaciones, una de ellas clausurada con condado por su mal estado según letrero informativo en la puerta. La otra en uso cuenta con una mesa, chimenea y un entarimado en alto para pernoctar en uno de sus extremos. Recuerdo que este cortijo se rehabilitó hace tres o cuatro años y ya está inservible en su mitad derecha.

Volvemos a ascender suavemente, primero para ver un par de espacios vallados dedicados a viveros de robles melojos, seguimos para acercarnos hasta la balsa que daba servicio al cortijo, hoy medio vacía aunque recibía un escaso aporte hídrico. Volvemos a enlazar con la vereda que tras una corta subida y tras atravesar un sugerente bosque de robles con fondo de la Alcazaba y el Mulhacén llegar hasta un pequeño collado desde el que se domina, por primera vez, todo el complejo del Hornillo.

Este cortijo, creo que el mayor de toda la cuenca del Genil, está compuesto de varias construcciones en las que se estuvo trabajando hace algunos años. La primera, una nave larga con tejado vegetal del entorno, a dos aguas dedicada a cuadra con un amplio aprisco a la entrada delimitado por muro de piedra. Unos metros más arriba y separados por una era dos barracones, de los que uno esta cerrado con candado y el otro cerrado también una de sus dos habitaciones. Un pequeño edificio anejo (por debajo del sendero) que se usaba como almacén, al que se la hundido parte de la techumbre completa el complejo. Ladera arriba a unos cincuenta metros se divisan unos muros de piedra en seco que cerraban otros apriscos, imagino que usados durante el estío ya que permanecían a cielo abierto.

En los alrededores un par de acequias a niveles diferentes y un gran espacio aparatado ganado en su día a la pendiente de las lomas, para cultivo, hoy convertido en prados verdes. Seguimos ascendiendo para llegar a la balsa con un pequeño abrevadero junto a ella. Tanto una como otro en claro estado de abandono. La balsa con apenas un palmo de sucia agua y sin apenas aporte nuevo. Imposible captar el reflejo de los “reyes” en su escasa lámina de agua. El abrevadero imagino que perdió su última humedad cuando se derritierron las nieves que lo estuvieron cubriendo, echa en falta una mano amiga que lo recomponga antes de que se venga abajo también.

A pesar de ser consciente de los tiempos “económicos” que corren, la impresión es que solicitamos partidas europeas para rehabilitar parajes emblemáticos, acequias de riego o de careo, recuperación de balsas, etc, con el pleno convencimiento de que una vez rellenados los formularios y tomadas las fotos que ilustran los trabajos, olvidarlos hasta tiempos mejores en que podamos volver a pedir partidas para lo mismo, porque ya todo ha recobrado su aspecto primitivo.

Decidimos acercarnos, por el trazado de la acequia hasta el río Guarnón, alrededor de la cota 2.000 m., aprovechando que está en desuso. En su recorrido veremos por qué: hay tramos que se han desplomado ladera abajo, otros en los que se ha cegado por algún desprendimiento y en los escasos metros en los que por ella corre el agua, ésta lo hace en sentido contrario hasta encontrar alguna brecha por la que abandonarla y seguir barranco abajo. Una verdadera pena emplear tanto trabajo y dinero para esto.

El río Guarnón nace a los pies del tajo del Veleta, recoge el agua de todo el circo glaciar delimitado por los propios tajos del Veleta, el Cerro de los Machos y los tajos del Campanario que encierran su cabecera y hoy bajaba con un caudal y bravura dignos de elogio. Alimentado por los amplios ventisqueros de su zona más alta (2.800 m.-3.300 m.), que actualmente están en pleno deshielo, recibe aportes por todos lados. El profundo barranco en V que lo contiene y su gran desnivel (alrededor de 1.500 m. en apenas tres kilómetros de recorrido antes de unirse al Real), hace que todos los aportes se unan buscando el curso principal que discurre por el centro del barranco.

Sólo nos queda regresar, esta vez por el sendero, que nos conducirá, primero al collado, junto a las antiguas ruinas de otro cortijo, para salir del barranco y después en fuerte bajada dejarse caer hasta la Vereda de la Estrella. Una vez en ella, alrededor de dos horas para volver al punto de partida, tras pasar junto a la Mina de la Probadora, el desvío hacia el Vadillo, o sentir la amplia sombra del “abuelo”, castaño más que centenario que está declarado Monumento Natural de la provincia. Sólo nos queda iniciar la vuelta a Granada, después de atravesar la atractiva población de Güejar Sierra, Pinos Genil y Cenes de la Vega.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.


viernes, 10 de junio de 2011

Al refugio de San Francisco por el Cortijo "El Hornillo"


Hondonada donde se ubicaba el Cortijo "El Hoyo". Frecuentado actualmente por el ganado.
En el recorrido nos encontramos con uno de los manantiales recuperados.
La exuberante vegetación que lo cubre todo en algunos lugares del sendero.
Bosque de Robles Melojos. La especie más abundante en las cercanías del Cortijo "El Hornillo".
Vista general del Cortijo "El Hornillo".
Miles de renacuajos es el producto de los juegos de los mayores hace dos meses.
Charca recuperada del Cortijo "El Hornillo" hábitat de los sapos y los renacuajos.

Fuera de la època de celo los machos se agrupan en rebaños.

Río San Juan por debajo del "Mojón de Trigo".

Nunca había visto uno tan arriba (2.200 m), quizás huyendo de las batidas en los barrancos.
Refugio de "San Francisco", quizás el más antiguo de la sierra.
Cuando la niebla invade el bosque las sensaciones son dispares.
Uno de los túneles del trazado del extinto tranvía de la sierra.
El Tranvía que hacía el recorrido de la sierra, expuesto en el Parque de las Ciencias (Granada).



Fecha: 7-6-2011
M.I.D.E.:3,3,4,4
Duración: 9h (40.000p.)
Desnivel en subida: 1.300 metros
Rangos de temperatura: de 11ºC a 17ºC



Ayer cuando se despejó un rato el cielo vi que había nevado en la sierra, no pude apreciar si mucho o poco, sólo pude darme cuenta del hecho, por otro lado bastante inusual un seis de junio. Aprovecho para hacer un recorrido no excesivamente duro pero que me va a permitir disfrutar de un día, seguro que despejado y con un aire muy limpio, a primera hora al menos eso creía yo.



El recorrido previsto para hoy es subir al Cortijo Hornillo (1.800 m), para remontar un trecho “monte a través” hasta encontrar un sendero que se dirige al Refugio de San Francisco (2.200 m), visible desde el Albergue de la Hoya de la Mora, para desde aquí iniciar el descenso por los pinares (antiguo trazado se subida desde el tranvía) hasta el Hotel del Duque y de nuevo al aparcamiento.



Una vez aparcado el coche en el Barranco de San Juan, cruzamos primero el río Genil para inmediatamente cruzar también el San Juan y retrocediendo un poco por el Sendero de la Estrella, tomar un pequeño ramal que arranca a la izquierda y que sube, entre densa vegetación, por el margen izquierdo del río hasta las minas de serpentina. Esta subida, aunque no remonta mas de unos cien metros, no está exenta de dificultad, por la pendiente, por la vegetación que apenas la deja ver y por los desprendimientos que ha habido durante el invierno y que se han llevado tramos del sendero, si a todo esto añadimos que está permanentemente húmeda lo que la hace especialmente resbaladiza, obtenemos una conjunción interesante.



Una vez arriba, volvemos a cruzar el San Juan para acercarnos a las antiguas minas de Serpentina que hay en su margen derecha. Si se accede en coche podemos llegar hasta aquí ya que nos encontramos una barrera, hay que aparcarlo y seguir andando. Desde aquí, dejando el cortijo la “Hortichuela” a nuestra izquierda remontamos toda la “Loma de las Rascas” hasta el “Cortijo del Hoyo” del que solo quedan unas piedras y su nombre. Ubicado en la orilla de una depresión con bastante humedad, dado su verdor casi permanente, aprovechado actualmente por las reses que lo visitan con frecuencia, después encontraremos el “Cortijo de Cabañas Viejas” (1.600 m), recuperado el año pasado para llegar finalmente al “Cortijo del Hornillo” (1.800 m).



Esta subida, dura en su primer tramo se suaviza una vez que se ha ganado cota (1.500 m), a partir de la cual se sigue subiendo pero muy suavemente y con alguna bajadita: prácticamente llaneamos. Su trazado es paralelo al de la Estrella pero transitando a media loma. El recorrido es muy agradable, ya que bordea, por su límite superior los bosquetes de robles con alguna encina salteada, y adentrándose en ellos cuando el sendero pierde algunos metros de cota a la vez que vamos atravesando varios barrancos que llevan agua todos aun y algún manantial señalado en el recorrido.



Una media hora antes de llegar al Hornillo, me desvío para visitar el recuperado cortijo de Cabañas Viejas, llama la atención la enorme era que tiene en su cercanía señalizada como helipuerto para evacuación. Pequeño refugio con dos habitáculos remozado el año pasado y donde se puede pasar la noche. No tiene camastros, así que a hacer bueno el suelo, pero a cambio dispone de chimenea.



Desde el Hornillo hacia arriba no hay sendero o yo no lo he sabido encontrar. Hoy me han comentado, personal que hace el mantenimiento por la zona, que en su día lo hubo pero que está perdido, con lo que dejaré de buscarlo al menos en su primer tramo. Sirva como referencia, desde la charca del Hornillo, hay que subir hasta el primer árbol visible a media loma y en soledad y desde éste al segundo (que son dos juntos), una vez aquí se sigue subiendo hacia un collado que queda un poco por encima y a la derecha, ya que por él pasa el sendero siendo reconocible y practicable a partir de este punto. El sendero se dirige hacia La Morra o Puntal de Haza Mesa (2.206) para sin subirlo rodearlo y hacer el resto del recorrido por el margen de la acequia recuperada la temporada pasada que lleva agua para alimentar una balsa, también recuperada recientemente en las inmediaciones de donde en su día se ubicaba el Cortijo de Haza Mesa.



La acequia arranca del río San Juan, unos cientos de metros por debajo de donde encontraron al montañero el pasado mayo después del fatal alud de febrero. Una vez cruzado el río por un precario pero efectivo puente de madera, recorrer la otra vertiente del barranco hasta llegar, por debajo de La Hoya de la Mora y al pié (en su cara norte) de los Peñones de San Francisco (2.511 m), al refugio de San Francisco (2.200 m), creo que el más antiguo de los existentes ya que está fechado en 1920 en un lugar de su fachada y en 1912 en otro, ignoro cual de las dos fechas es la correcta. Es un pequeño refugio que regenta la Sociedad Sierra Nevada y que está permanente cerrado. No he tenido la oportunidad de verlo por dentro, así que nada puedo contar de él.



Desde el Refugio arranca ya en bajada un sendero muy marcado que se adentra en el pinar de repoblación, para en los primeros tramos perder altura de forma brusca. El recorrido por entre pinos en el día de hoy ha sido especial, ya que la niebla lo ha invadido todo y las sensaciones eran propias de otros bosques mucho mas norteños. Las nubes que estaban altas por la mañana se han ido recostando sobre las laderas para alrededor de las dos de la tarde bajar hasta los 2.000 metros y de forma espesa cubrirlo todo.



Cuando había bajado ya un buen trecho, llegando a la peña El Perro, he dejado atrás la niebla y ha empezado a asomarse de nuevo el sol. Este sendero desemboca en la carretera que baja del Centro de Visitante del Dornajo hacia el Hotel del Duque, por lo que es tramo Sulayr. Una vez en la carretera asfaltada, sólo seguirla hasta abajo, rodeando el Hotel ubicado en uno de las parajes más salvajes en cuanto a vegetación y fauna de toda la sierra, entre otras cosas por la abundancia de agua con varios nacimientos, alguno de ellos ferruginoso y por formarse una isla donde las temperaturas no descienden tanto en invierno. Una vuelta por el entorno del Hotel ya merece la pena por sí solo.



Una vez que llego al río Genil, sólo me queda volver a remontar, por la carretera del antiguo trazado del tranvía, hasta llegar al aparcamiento en el Barranco de San Juan.