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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cerro del Caballo (Sierra Nevada - Nigüelas - Granada)

Dejada atrás Loma Púa, primer tramo del recorrido por Tajos del Nevero. 

Aunque parezca mentira, por ahí hay un sendero.

Rocas que en su día llamaron mi atención.

La amplia gama de colores me impresionó.

Entre este caos pétreo hay que avanzar.

Por donde voy y hasta donde pretendo llegar: el último a la izquierda.

Alcanzado el refugio Elorrieta hay que cambiar de cuerda.

La zona alta de la Loma de Dílar y sus cicratices.

A pesar de que esta sierra es pequeña, las vistas son extensas.

Laguna y Lagunillo de Lanjarón.

Un tramo de "verea cortá" que tendré que recorrer a mi regreso. La ida por las crestas de la derecha.

Casi consigo que todas se alineen.

Laguna Cuadrada desde las cumbres.

Por fin Laguna, Refugio y Cerro del Caballo. 

Curso medio del río Lanjarón con el pantano de Rules y la autovía de la costa al fondo.

Me acerco hasta el refugio del Caballo para aprovechando su sombra comer. 

Desde el refugio recorro visualmente la primera mitad de mi regreso.

Lo que le da el nombre a la vereda: un paso que las cadenas ayudan a salvar minimizando las dificultades.

La laguna Bolaños no ofrecía su mejor aspecto.

A mediados del siglo pasado todo el sendero era así.

Charca Pala con su imponente pared rocosa.

Nacimiento del río Lanjarón (cota 3.000 m.).

Laguna y Lagunillo, cabecera del río Lanjarón, a los pies del Elorrieta.

Refugio Elorrieta que ocupa la cima del monte de su mismo nombre (3.185 m).





Fecha:10 -09-2014                                                                   Posiciones                                            8’30h.
M.I.D.E.:2,3,3,4.                                                                        Elorrieta                                              10’15h
Duración: 8h15’  Circular (28 km.)                                    Cerro del Caballo                              12’00h                     
Desnivel en subida: 1.100 metros                                         Laguna y refugio Caballo          12’15-12’45h
Rangos de temperatura: de 7ºC a los 20ºC                          Laguna Lanjarón                              14’30h
                                                                                                     Albergue Universitario                    16’45h


Una de las excursiones más clásicas por Sierra Nevada es aquella que nos acerca al extremo sur de los tres miles: el Cerro del Caballo (3.015 m.). A partir de este “cerro” la cota cae en picado en dirección a Nigüelas, por un lado o a Lanjarón por el otro, para al llegar a los pueblos haber perdido más de dos mil metros.

Es una caminata que se puede afrontar por dos itinerarios distintos. O bien se hace por “verea cortá” que recorre la cuerda que se avista desde Granada, a media altura, pero por su lado este, siguiendo un sendero muy marcado y que en su día fue bastante más ancho que en la actualidad; o bien por las mismas crestas, con lo que cambiamos mantener cota a cambio de la aridez y extrema desolación del terreno que vamos a pisar.

A mi me gusta transitar los dos recorridos, haciendo uno a la ida y el otro a la vuelta, teniendo ambos como punto de partida el refugio Elorrieta. Hoy, además, voy a hacer el acercamiento hasta el refugio por las crestas de los Tajos del Nevero – cota 3.200 m.-, tramo que tengo muy olvidado ya que no lo recorro de forma asidua. Una vez alcanzado el refugio, la ida la voy a hacer por las crestas del Tozal del Cartujo y Tajos Altos –cotas 3.100 y 2.900 m. respectivamente-. El regreso lo haré por “Verea Cortá” que aunque presenta algunos altibajos, siempre se mantiene por encima de los 2.700 metros.

Hoy vuelvo a aprovechar el microbús para ascender los primeros quinientos metros verticales a la par que me ahorro una hora de marcha. Una vez abandonado el transporte cómodo, avanzo por la carretera para justo al llegar al refugio de La Carihuela desviarme hacia Loma Púa. Hoy no la asciendo, pero la rodeo iniciando el sendero que recorriendo la zona alta de los Tajos del Nevero me va a servir para acceder, tras casi dos horas y escaso desgaste físico hasta el refugio Elorrieta (3.185 m.). Recorrido que no recomiendo a personas que no lo conozcan mínimamente ya que es fácil perderlo por las zonas de rocas y una vez perdido tiene difícil solución.

Me desvío ascendiendo a uno de los picos en que, ya hace años divisé una estructura pétrea que me llamó la atención. Con los prismáticos divisé una canaladura con paredes perfectamente verticales que daban la impresión de artificiales. Dada la ubicación no parecía que fuera la explicación más razonable. Lo he ido dejando hasta que hoy, aprovechando que pasaba a su pie me he acercado para verla de cerca. Siempre he sido bastante curioso.

No me detengo al alcanzar el Refugio Elorrieta, en realidad lo dejo a mi izquierda y tras hacer una pequeña bajada me dirijo a la línea de crestas que tengo al oeste. Me sirve de referencia una gran calva en la cima del collado. Es un espacio rectangular limpio de piedras que se quiso utilizar en su día como vivero aunque la imaginación a veces quisiera adjudicarle otros usos: helipuerto, campo de fútbol, inmenso vivac.

Aquí la sucesión de hitos, a los que hay que ir atentos, van a ser los únicos indicadores para mantenerse en la senda por donde acceder a las cimas del Tozal del Cartujo (3.100 m.) y en esa cota me voy a mantener prácticamente todo el recorrido hasta alcanzar el collado del Caballo. 

A mi derecha unas suaves lomas que dejan visualizar tanto la cuerda del Trevenque como los Alayos, algo más cerca el curso alto del río Dúrcal y la acequia de Los Hechos. Iré atento por si en algún momento se divisa la Laguna del Puesto del Cura (también denominada de Los Nacimientos o del Cabrero (2.681 m.)). Sólo es visible durante un corto espacio, descolgada a unos cuatrocientos metros por debajo de donde camino y entre un inmenso canchal, producto de la gelifracción. 

A mi izquierda todo el valle del río Lanjarón desde su nacimiento en el lagunillo, algo por debajo de la laguna de su mismo nombre, hasta perderse visualmente en los Lavaderos. Una cinta verde ocupando el lecho del profundo barranco junto al cauce y parda en todo el resto, a la que ya no queda ningún resto de nieve dada las fechas. Sólo adornan la loma enfrentada -la de Cañar-, algunas manchas verdes que se descuelgan hacia el río: son nacimientos de agua. Aun así este curso alto del río sigue siendo asiduamente visitado por rebaños ovinos que sacan buen provecho de sus escasos prados.

Después de dos horas de caminar por un sendero que se diluye en las zonas pedregosas y que continuamente obliga a subir y bajar alcanzo el collado. En él confluyen la subida desde Nigüelas, el acercamiento que yo he hecho por las crestas y la bajada hasta el refugio y la laguna. Ahora hay que remontar unas decenas de metros si se quiera coronar el Cerro. Y yo quiero, así que continúo la ascensión para en apenas veinte minutos alcanzar la cima.

Estando arriba llegan un par de excursionistas que han ascendido desde el Mirador de Nigüelas. Se declaran "novatos" pero me informan que han hecho la ascensión en algo más de dos horas, que no está nada mal. Tras un ratito de charla y las fotos de rigor, me despido de ellos ya que tengo la intención de comer en la Laguna; ellos prefieren hacerlo en la cima del Cerro -a la sombra-, comentaba uno de ellos no exento de fina ironía

La bajada hasta la laguna se solventa en alrededor de quince minutos. La laguna ha perdido al menos dos metros desde su mejor nivel, así lo atestiguan las marcas, confirmando que éste año no ha sido generoso en nieves. Durante todo el recorrido apenas si he divisado un par de minúsculos ventisqueros que seguramente no aguantarán ni lo que queda de mes. Las lagunas avistadas están todas muy bajas de nivel y a alguna incluso se le puede aplicar el apelativo de “charco” como la de Bolaños, otras directamente han dejado de ser.

Tras comer e hidratarme inicio el regreso por “verea cortá”. Aunque ya no hace honor al apelativo porque en su día se instalaron unas cadenas para ayudar a pasar un barranco que con nieve era imposible y sin ella peligroso, ya que la posible caída era de decenas de metros. Recuerdo algún año, antes de la existencia de la cadena que tuve que desistir de alcanzar el Caballo por la imposibilidad de cruzar este punto, el único por otra parte en todo el recorrido, con alguna dificultad, en temporada veraniega, por supuesto.

Por debajo de la laguna del Caballo se avista otra laguna, la de Nájera totalmente seca. Se adivina su ubicación por la mancha parda sin vegetación de forma redondeada. Durante el recorrido avistaré otras lagunas. La primera, después de una dura subida de más de cien metros es la Cuadrada -por su forma singular-. Ya la avisté desde arriba, a la ida, ahora paso junto a ella, aunque también reducida su superficie, no parece que tenga dificultad para subsistir hasta la próxima temporada.

Más adelante la mencionada de Bolaños y abajo junto al río el clausurado refugio de Peñón Colorao que curiosamente se tapió su acceso por presentar peligro de derrumbe y desde entonces se mantiene estacionario sin percibirse aumento de deterioro. Muy cerca ya de atravesar el cauce del río Lanjarón me encuentro todavía otra laguna: Charca Pala. De esta laguna siempre me ha llamado la atención la imponente pared de roca que la limita por el oeste, es el propio tajo que se descuelga hasta la misma orilla del agua.

Junto al cauce del exiguo río yo abandono el sendero para avanzar por el barranco arriba, buscando primero el lagunillo y pocos metros más arriba la propia laguna Lanjarón. Ésta endorreica, alimenta el lagunillo, verdadero nacimiento del río, con aguas que discurren subterráneas. Ambas muy escasas de agua dejan pastos a su alrededor que hoy están visitados por los rebaños.

Ya abandonado el sendero que recorre la loma ascendiendo hasta el Elorrieta, decido seguir ladera arriba, buscando de nuevo el collado que separa ambas cuerdas junto al refugio Elorrieta. Una vez alcanzado conecto con el sendero que desciende hasta los Lagunillos de la Virgen primero, Borreguiles después, para terminar junto al Albergue Universitario, desde donde arranqué esta mañana.  Me separan cuarenta kilómetros de casa, pero estos sentado en el coche son los más cómodos del día.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.

miércoles, 15 de enero de 2014

Sulayr Tramo 4: Tello - Puente Palo (Lanjarón - Granada)

Fuente Hoya del Grillo, inicio del sendero (Lanjarón).

Voy dejando atrás y debajo el pueblo de Lanjarón.

Los esqueletos de los quemados castaños van a ser recurrentes durante todo el día.

Fuente de Matomárquez.

Algunos ejemplares se salvaron milagrosamente.

Acequia Mesquerina.

Doble cascada en el río Lanjrón por debajo de Tello.

Puente sobre el río.

Casa-Refugio Forestal de Tello.

Desde Tello, barranco abajo.

Desde Tello, barranco arriba.

Restos para la memoria.

Acequia nueva, hoy fuera de servicio.

Río Lanjarón.

Recorriendo ya el tramo 4 del Sulayr.

Presa de Rules, Vélez Benaudalla y costa.

Sierra de los Güájares y Tejeda.

Mirador de Cáñar.

Depresión del río Guadalfeo.

El cambio de color en el bosque nos indica la transición del encinar al robledal.

Casa forestal de Cáñar.

Balsa de abastecimiento y helipuerto para uso en caso de incendio.

Área recreativa Puente Palo fin de la etapa 4 del Sulayr.

Acequia Grande de Cáñar.

Cáñar, pueblo perteneciente a la Alpujarra Granadina.



Fecha:20-11-2013                                                                                     Fuente del Grillo                             8’00h.
M.I.D.E.:2,2,3,4.                                                                                         Castañar                                           9’00h
Duración: 8 horas  Lineal                                                                       Tello                                            10 – 10'15 h.                  
Desnivel en subida: 1.400 metros                                                          Mirador de Cañar                            11h
Rangos de temperatura: de 5'5ºC a los 14'5ºC                                   Puente Palo                               12 – 12'30h.
                                                                                                                      Encuentro con PR-A 34                   14'30h.
                                                                                                                      Fuente del Grillo                               16h.


En mi afán de recorrer, aunque sea poco a poco, los distintos tramos del sendero Sulayr, hoy he escogido el tramo 4 que une Tello con Puente Palo. Este corto tramo que no llega a los 9 kilómetros, discurre por los términos de Lanjarón y Cáñar entre las cotas 1.500 y 1.750 m., inicio y fin del recorrido respectivamente. Pero antes hay que llegar a Tello y para ello he elegido  el sendero que nace junto a la Fuente del Grillo que se encuentra al final del pueblo de Lanjarón (dirección Órgiva), una vez cruzado el río: Las Cuestas de la Sierra (PR-A 34).

Esta subida hasta Tello es dura ya que esta calificada como media en la escala MIDE y le asocian un tiempo de más de tres horas. Se parte de los 659 metros que es la cota de Lanjarón para ascender a los 1550 que ostenta Tello. Esta subida de 900 metros acumulados de subida se hace notar. La segunda parte del recorrido, una de las más cortas etapas del Sulayr que no llega a los 9 kilómetros y con un desnivel positivo de algo más de 200 metros, se anda casi toda ella por pista forestal.

Esta famosa fuente (inicio de la salida de hoy) ostenta diversos nombres, además del mencionado del Grillo, también se la conoce por “Santa Lucía” no tanto por su bondad para la curación de los males oculares, como por el frecuente olvido de las gafas a por las que había que volver para recuperar la vista; también conocida por la de “Los Burros” por ser abrevadero de los animales al acabar la jornada cuando bajaban de la sierra y finalmente de las “Sanguijuelas” por los problemas que ocasionaban a los animales al beber en la pileta y fijarse en su esófago.

Me adentro unos metros por el carril que abandonaré enseguida para seguir por un sendero empedrado que nace a la derecha comenzando una fuerte ascensión en zig-zag. Durante esta primera parte del recorrido, entre chumberas, no pierdo de vista en ningún momento algunas de las construcciones de Lanjarón, aunque lo voy dejando cada vez más lejos y bajo. Asciendo por las lindes de parcelas (algunas valladas), cortijos en ruinas, eras y centenarios castaños fuertemente diezmados por alguna plaga, sequía y sobre todo por el gran incendio de septiembre del año 2005.

Tras llegar a un cruce de caminos (Minaflores) me encuentro con un indicador que me informa que llevo 2 km., y que me faltan 3'4 km. hasta Tello. A partir de aquí me adentro en lo que fue un denso castañar (Castañar de Patatún) y encuentro una generosa fuente que cruza el sendero en un ensombrado paraje (Fuente Matomarque), para alcanzar posteriormente y superar en mi recorrido la acequia Mesquerina. Aquí merece la pena que me detenga unos minutos para disfrutar del considerado uno de los puntos mas bellos del recorrido por los paisajes que me ofrece junto a un antiguo molino harinero que alimentaba la acequia.

Algo por encima del Cortijo del Vadillo llego al cruce con el Sulayr. Dado que mi intención es hacer el tramo en su totalidad me dirijo hacia la izquierda para tras corta bajada atravesar el río Lanjarón por un puente de piedra, cruzarme con  la acequia nueva y en veinte minutos estar en la Casa Forestal de Tello, inicio del tramo. Ubicada a 1550 m. sobre un saliente rocoso con amplias vistas al barranco, tanto hacia abajo como río arriba. Tello fue un área de experimentación forestal que durante las primeras décadas del siglo XX habilitó diferentes viveros por lo que contaba en sus alrededores con muchas especies distintas para experimentar cual o cuales de ellas se aclimataban mejor a esta sierra antes de su repoblación. Todo ello se quemó hace ocho años por la insensatez de dos visitantes.

Por otra parte este corto río Lanjarón, ya que apenas alcanza los diez kilómetros de recorrido, ostenta o comparte con algún otro de la zona el mayor desnivel de España con sus 2.727 metros de desnivel entre su nacimiento (rayando la cota 3.000 m. en la laguna de Lanjarón) y su desembocadura en el río Guadalfeo. Una vez que termino de merodear por los alrededores de la casa y hago algunas fotos inicio el segundo tramo de mi excursión de hoy: Tramo 4 del sendero Sulayr: Tello- Puente Palo.

Para ello tengo que volver sobre mis pasos, alrededor de un kilómetro hasta las inmediaciones del Cortijo del Vadillo donde el Sulayr se “divorcia” del sendero que he traído hasta ahora: PR-A 34. A mi regreso lo retomaré de nuevo para volver hasta Lanjarón. Todo el recorrido que me resta lo voy a hacer por pista forestal, estrecha y muy pendiente en estos dos primeros kilómetros, mas llana y amplia el resto.

Serpentea la carretera loma arriba porque ha de salvar unos tajos que aprecio en la distancia, en la Loma de Cáñar. Cruzo la acequia de las Encinillas y conforme voy ganando altura voy ampliando vistas de la vertiente izquierda del barranco. Atravieso un pequeño bosque de abetos para pasar enseguida a monte cubierto de encinas (Hoyas de Cabrera). Tengo que desechar diversas bifurcaciones que o bien se dirigen más arriba o descienden a los pueblos de Cáñar o Lanjarón. La señalización de este tramo es sencillamente perfecta.

Tras una hora alcanzo el mirador de Cáñar. Pero unos cientos de metros antes me he desviado por un ramal a la izquierda para echarle un vistazo al alto valle del Lanjarón con el Cerro del Caballo cerrándolo. La nieve está en la cota 2.800, blanqueando las cimas, más abajo no ha durado dadas las temperaturas de las que aun disfrutamos. 

Desde el Mirador tengo unas magníficas vistas, primero de la Sierra de Lújar, por estar totalmente enfrentada destacando poderosamente ya que ocupa buena parte del horizonte y detrás aun la Contraviesa; a sus pies el amplio valle labrado por el río Guadalfeo, que hoy aparecía como una cinta plateada recorriendo el centro de toda la depresión.

También avisto los pueblos de Tablones y Órgiva, los dos en las inmediaciones del río y Cáñar asomada a media loma enclavada en un rellano a la solana. Más a la derecha la presa de Rules y Vélez Benaudalla y haciendo de horizonte se vislumbra Salobreña y el mar. Hoy al no estar el día totalmente claro no permitía llegar más lejos.

A partir de aquí la carretera se ensancha y llanea primero entre encinas para más adelante dar paso a los robles. Prácticamente he alcanzado la cota más alta de este tramo 4, sólo quedará una muy leve subida durante el último kilómetro. Voy a atravesar uno de los robledales mas meridionales del sur de Europa, considerado como uno de los paisajes de mayor interés de Sierra Nevada: el Robledal de Cáñar. Me encuentro todavía un helipuerto y una gran alberca para toma de agua en caso de incendio por debajo del recorrido y la casa forestal de Cáñar situada privilegiadamente (como casi todas ellas) desde donde podemos admirar la mitad alta del valle del Río Chico.

En las márgenes de la carretera, en aquellas zonas que permanecen todo el día en umbría aparecen los escasos y minúsculos testigos de la nevada de hace unos días. Atravieso algún barranquillo con su arroyo, activado por el deshielo de más arriba. Como voy en silencio oigo el rumor del agua a mi derecha ya que camino en paralelo a la acequia Grande de Cáñar que discurre unos metros por debajo de la carretera. En este tramo dejo de usar los bastones para apreciar el rumor de las hojas mecidas por la brisa en las copas de los robles mezclado con el otro rumor del agua en su discurrir acequia abajo.

Durante buena parte de la mañana, aunque la temperatura ha sido muy agradable y óptima para caminar, las fuertes pendientes y las frescas rachas de aire no me reconciliaban con el sol. Cuando las nubes lo dejaban calentar me parecía excesivo su aporte y cuando lo ocultaban lo echaba de menos por adquirir demasiado protagonismo el fresco aire sobre mi camiseta húmeda. No ha sido hasta el regreso, cuando la brisa ha cesado totalmente y el sol estaba parcialmente velado por las nubes altas cuando me he sentido cómodo.

Termina la etapa en un área recreativa: Puente Palo, casi a la vez que el bosque de robles. Esta pequeña área, bastante abandonada, con los edificios muy deteriorados y los servicios totalmente inservibles se extiende por debajo de la carretera bajo un crecido pinar que le aporta la sombra. Sentado en una de sus mesas mientras me como el bocadillo he reflexionado sobre el costo que tuvo que suponer poner en marcha todas estas áreas para dejarlas posteriormente caer en el olvido y el vandalismo de los usuarios. Ésta concretamente disfrutó de servicios, bar, mesas y lavaderos para los utensilios. Incluso la fuente que en su día se llamó fuente fresca (hoy totalmente seca), a pesar del paso de la acequia a escasos metros, alimentaba un pequeño estanque con forma arriñonada.

Sólo, y no es poco, me resta volver sobre mis pasos para desandando todo el camino realizado hasta ahora regresar a Lanjarón, donde junto a la Gasolinera aparqué el coche esta mañana. En el camino me demoro un rato para, junto al cortijo de Los Pilones, recoger un buen puñado de castañas. Esparcidas en el suelo, en la propia carretera, con lo que muchas de ellas están pisadas por los vehículos, aun así no me cuesta mucho acaparar un par de kilos para disfrutarlas asadas en casa.                                                                                   




Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Refugio Ventura desde Lanjarón (Sierra Nevada - Granada)

Desgraciadamente casi todo está quemado.

Por el camino me encuentro algunas pequeñas brujas.

Uno de los pocos cortijos habitados.

Estampa demasiado frecuente en el recorrido de hoy.

Casa Forestal Tello, origen y final de etapas del Sulayr.

Panorámica barranco abajo desde Tello.

El río Lanjarón hoy sin cascada junto al puente.

Esqueleto de una gran secuoya.

Lo que fue un extenso bosque ha quedado reducido casi a ejemplares sueltos.

Acercándome al refugio  Ventura, ubicado entre dos islas verdes.

Refugio Ventura en estado ruinoso.

Panorámica desgraciadamente frecuente hoy.

La pista de acceso junto al observatorio meteoróligico.

Las "rascaviejas" invaden gran parte del espacio quemado.

Helipuerto y balsa habilitados para atajar los incendios.

Entrando a Lanjarón, todavía de noche.



Fecha: 19-10-2011
M.I.D.E.:2,2,3,4
Duración: 9’45h (40.985p.)
Desnivel en subida: 1.600 metros
Rangos de temperatura: de 12’5ºC a 23ºC


Voy a repetir, al menos en las dos primeras horas de caminata, el recorrido descrito la pasada semana, por lo que no me extenderé con demasiadas explicaciones. El punto de salida es el mismo Lanjarón pueblo, un poco después de la gasolinera. Hoy he aparcado frente a la misma, a la puerta de un bar, donde he encontrado un sitio libre. No es mal sitio ya que se reúne mucha gente para tomarse el café antes de salir para sus destinos, al menos a las ocho menos algo, siempre hay movimiento.

Lanjarón (650 m) está a 45 km de Granada por la carretera de la costa, una vez pasado el Valle de Lecrín hay que coger un desvío debidamente señalizado y tras cinco kilómetros de carretera bastante estrecha y con algunas curvas malintencionadas llegar al pueblo. Hay que atravesarlo entero y ya a la salida nos encontramos la gasolinera mencionada que nos va a indicar que busquemos aparcamiento. Elegir bien el sitio es importante, ya que va a estar muchas horas el coche quieto y en caso de que moleste es probable que no lo encontremos a la vuelta.

Hoy he llegado un poco más temprano, unos minutos antes de las ocho. Era prácticamente de noche todavía, pero mientras he preparado mis cosas y recorrido los metros que me separaban de la Fuente “Hoyo del Grillo” donde comienza la ascensión, ayudado por la luz de la luna, no me ha costado empezar a caminar. Enseguida a empezado a clarear y el sendero se ha hecho diáfano.

Para que os podáis hacer una idea de los tiempos, al final os haré el relato de recorridos que he hecho durante la jornada para que os sirva de referencia. Sólo son válidos los de subida, ya que a la bajada me he demorado sobremanera charlando con los integrantes de las brigadas que están trabajando en los alrededores de Tello y un poco más visitando algún cortijo que me ha llamado la atención y recogiendo algunas castañas del camino.

Una vez llegado al cortijo “Los Pilones” el sendero cambia de dirección. Hasta ahora caminábamos en subida por la Loma de Cáñar, a partir de ahora nos dirigimos hacia el río Lanjarón para cruzarlo por un puente y retomar la subida por la Loma de Lanjarón. Además concurre otra circunstancia también junto al cortijo, a partir de este punto compartimos camino con el sendero Sulayr hasta la Casa Forestal “Tello”, donde divergen de nuevo los dos senderos. El Sulayr se dirige hacia el sur, para bordeando la loma, buscar la Rinconada de Nigüelas y el nuestro sigue en ascenso por la loma con destino al Refugio Ventura.

Una vez cruzado el río se retoma el ascenso hasta llegar a “Tello” (1.500 m). Hoy no hay cascada sobre el rio. La cascada se da cuando por reparaciones en la acequia se deja caer el agua al río. Tello es una casa forestal que sirvió como base de experimentación para la aclimatación de diversas especies de árboles. Llegaron a sembrar una multitud de especies para constatar cual o cuales de ellas se aclimataban mejor a las posibles zonas de repoblación. Desgraciadamente hace unos años dos irresponsables pegaron fuego en la zona y se quemaron varios miles de hectáreas, algunas de ellas correspondientes al Parque Nacional, parte de las cuales voy a recorrer yo hoy.

A partir de Tello los senderos han desaparecido por varias razones: una el poco uso que los excursionistas hacemos de ellos ya que no es un recorrido demasiado frecuentado; por otro toda la zona incendiada la han copado las “rascaviejas” (adenocarpus decorticans). Según me han informado hoy es una planta arbustiva que puede alcanzar hasta los tres metros de altura entre las cotas (1.000-2.000 m.), en ambiente húmedo o subhúmedo y suelos silíceos; se expande rápidamente por suelos quemados, ocupando todo el espacio e impidiendo que proliferen otras especies. Es un endemismo del norte de África y el sur peninsular.

Una de las tereas que tienen asignadas las brigadas es la limpieza de grandes extensiones para dejar que crezcan los cedros y encinas que de otra forma se verían ahogadas, ya que su crecimiento es mucho más lento. Por otro lado, a pregunta mía, me han confirmado que no tienen en su agenda de tareas el recuperar los senderos de Tello hasta Ventura, que es el tramo que está totalmente perdido.

Para la ascensión he tenido que seguir el carril que da servicio a la casa forestal hasta bastante arriba. Primero desviarme por un ramal a la izquierda para más adelante tomar otro a la derecha que tras pasar junto a una estación metereológica acabar desapareciendo, no sin antes dar inicio a un sendero que me llevará tras otro buen rato de subida hasta el Refugio Ventura (2.250 m). Se puede acortar algo del curveo incesante de la pista tomando, un poco antes del helipuerto, un arrastradero de troncos, bien marcado, pero con una pendiente a tramos endiablada, ahorrando unos cientos de metros de carril a costa de subir de manera brusca.

El Refugio Ventura, enclavado entre dos isletas de pinos, salvados de la extensa quema, está en ruinas. Tanto es así que han adecentado una oquedad adyacente, con lecho de yerba para pasar las noches ya que el propio refugio ofrece pocas garantías. Me ha costado demasiado recorrer el último tramo por las molestias plantares que han vuelto a hacer acto de presencia y porque hoy no estaba especialmente en forma. Así que he decidido no seguir subiendo, como había previsto en el planteamiento inicial, ya que mi intención era llegar a la Laguna del Caballo (2.850 m). Tras un rato de recuperación y observación del entorno mientas comía algo, he optado por iniciar la bajada.

En Tello me he parado a charlar con el encargado de las brigadas que están trabajando en el lugar y me ha hecho algunas observaciones clarificadoras. Siempre que puedo, o bien porque el tiempo me lo permite, o porque me encuentre con las personas adecuadas, en mis salidas suelo charlar con los profesionales que están trabajando en el entorno de Sierra Nevada, bien haciendo labores de mantenimiento, bien reconstruyendo estructuras o incluso haciéndolas nuevas. Aprovecho su experiencia para informarme sobre aspectos que desconozco. Generalmente son gente muy agradable a los que le interesa difundir el trabajo que se realiza en el Parque.

Una de ellas, a pregunta mía sobre la posible repoblación del Castañar, me ha indicado que se ha hecho, al menos en parte, pero que al ser terrenos privados y los dueños no regar los plantones, ha sido tiempo y trabajo perdido, apenas si suben los dueños de los mismos o bien por edad o bien por desinterés, mostrándose casi todas las parcelas en estado de abandono total. Por otro lado me ha hecho notar que antiguamente se hacían los viveros junto a los terrenos a repoblar, con lo que la aclimatación era óptima y los plantones después de dos o tres años agarraban en un porcentaje alto. Ahora los plantones se crían en viveros ubicados a cotas más bajas, en macetas con sustrato y riego frecuente, lo que hace que cuando se trasplanten, al menor contratiempo, falta de lluvia o clima algo más riguroso, mueran. Ha mencionado un dato: una repoblación donde agarren el 30% de los plantones es un absoluto éxito.

Tras el amplio rato de charla y llegada la hora de la partida, la suya y la mía he proseguido la bajada hasta la Casa Forestal que no conocía por lo que he merodeado por los alrededores antes de seguir camino hacia abajo. Me ha llamado la atención poderosamente el esbelto esqueleto de una  alta secuoya a las puertas de la casa, sólo queda el tronco y las ramas desnudas, testimonio, uno más, del pavoroso incendio que arrasó la zona hace unos años. Lo que queda de bajada es el mismo recorrido, tanto hecho a la subida y coincidente con el descrito la semana pasada.

Una vez abajo he aprovechado la Fuente “Hoyo del Grillo” para beber y refrescarme un poco antes de subir al coche y emprender la vuelta. Y como lo prometido es deuda, os reflejo el tiempo que he tardado en subir al refugio.



Fuente “Hoyo del Grillo”      7’45 h.

Castañar Patatún                    8’45 h.

Casa Forestal Tello                9’40 h.

Refugio Ventura                   11’35 h.