miércoles, 19 de febrero de 2014

Miramundos y Mágina (Sierra Mágina - Jaén)

El inicio de la subida entre pinos y aromáticas junto con espartos.

De pronto se visualizan las moles a coronar.

Tinada de la Cruz, aprisco y un par de habitaciones para pernoctar los pastores.

Bifurcación se senderos.

Equilibrio inestable.

Barranco del Gargantón.

Una de las características de esta sierra es la abundancia de dolinas.

Confundidas con las blancas rocas me encuentro este rebaño de cabras.

Pequeño refugio que corona el pico Miramundos.

Desde el Miramundos se domina buena parte de la provincia.

Las nubes bajas no acaban de despejar los valles.

Parte del camino que enlaza el Miramundos con el Mágina.

Más cabras, estas salvajes de las muchas que avistaré durante la jornada.

Los escasos y minúsculos testigos de las pasadas nevadas.

Aposentada en la cima del Mágina no me cedió el lugar hasta que estuve junto al hito.

En la cara sur del Mágina, uno de los pozos de nieve, aprovechando la depresión de una dolina.

El agua junto a su aliado el tiempo, consiguen hacer destrozos en estas rocas.

Esta cara sur de la sierra está tapizada de sabinas rastreras allí donde la roca le permite prosperar.

Explanada donde está la fuente El peralejo.

Fuente "El Peralejo"


Fecha:11-12-2013                                                  Inicio                                  8'30h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                       Pista                                   9’45h
Duración: 7h. (Semicircular)                                   Miramundos                     11'45h    
Desnivel en subida: 1.000 metros                           Mágina                        12’15 – 12’30h.
Rangos de temperatura: de 3'5ºC a los 16ºC         Tinada de la Cruz            14h.
                                                                                   Fuente el Peralejo          15h
                                                                                   Inicio                               15’30h.


En marzo del año pasado tras otro par de incursiones en Sierra Mágina, me decidí a subir a los picos de Mágina y Miramundos, dos de las máximas cotas de esta sierra y por extensión de la provincia de Jaén. Mi desconocimiento del terreno, ya que era la primera vez que afrontaba la sierra por su cara sur, me obligaba a ser cauto y seguí a rajatabla las indicaciones de los senderos que conducen a las cimas de ambas montañas.

Ello me obligó a ascender primero al Pico Mágina (2.165 m.) para una vez abajo volviendo sobre mis pasos reiniciar la subida con dirección el Pico Miramundos (2.077 m.) desde la bifurcación del sendero. Una vez arriba intuí, casi tuve la certeza de que se podían haber unido ambos picos a través de las crestas, con lo que me hubiera ahorrado una fuerte subida y algunas horas de marcha.

La seguridad de que se podía hacer me dejó en aquel momento un cierto malestar por no venir bien indicado en las informaciones. Yo tengo una forma de solucionar estos sinsabores y es repetir el recorrido intentando hacerlo por donde yo creo que se puede. Así que en su día quedó pendiente una nueva subida para corroborar si tenía o no razón.

Hoy aprovechando que el buen tiempo en este fin de otoño se ha afianzado con contundencia y en previsión de tiempos peores, he decidido dar por zanjada la cuestión. Para ello me encamino de nuevo hasta Huelma para unos ocho kilómetros más allá en dirección a Cambil (A 324), tomar un carril (punto kilométrico 17’300, frente a la entrada del cortijo llamado “Vista Mágina”) que en un kilómetro y medio, tras dar servicio a algunas fincas olivareras y algún cortijo me aproxima hasta el inicio del recorrido, donde aparece el panel informativo y la prohibición de continuar para vehículos no autorizados.

Esta es una forma de acercamiento, otra es seguir un par de kilómetros más hasta acceder al Área recreativa El Peralejo y desde allí, primero por pista hasta la Fuente, y después por sendero acceder al inicio que yo he tomado hoy. Son un par de kilómetros más de recorrido por un terreno semi-llano, que discurre por el límite inferior del bosque de pinos; la linde entre bosque y cultivos.

Ya aprendí en mi anterior aproximación el sendero que escala loma arriba evitando el monótono discurrir de la pista de tierra con sus múltiples curvas y sinuosidades además de exceso de kilometraje. Tampoco viene indicado en la información de los paneles que hablan del recorrido. Es una subida que alterna los tramos de fuerte subida con algunos otros de falso llano e incluso alguna pérdida leve de cota. Tras una hora de caminar nos deja de nuevo en la pista de tierra en la cota 1.500m.

A partir de aquí al no encontrar la continuidad del sendero me limito a seguir por la carretera que por ahora deja de ascender para tras unos cientos de metros llaneando acercarse hasta el barranco de Las Salinas, donde se ubica la Tinada de la Cruz (1.600 m.). Es un barracón amplio, parte dedicado a redil ganadero y parte a refugio de pastores y cazadores, con algunos pozos unos metros por encima, alguno antiguo y en desuso y otro más moderno, junto con algunos abrevaderos ruinosos.

Sigue el carril ascendiendo por la propia falda de la amplia mole del Mágina para poco antes de llegar al Collado del Puerto o Bolos quedar reducido de nuevo a sendero. Algo más arriba me encuentro la esperada señal de la bifurcación de senderos, derecha: Miramundos, izquierda: Mágina (llevo dos horas de marcha ininterrumpida).

Hoy había decidido subir en primer lugar al pico de Miramundos para después intentar enlazar a través de las crestas con el de Mágina. Así que desecho el ramal de la izquierda y sigo ascendiendo por el de la derecha para llegar en unos minutos junto a unas vallas ganaderas, una de las muchas que recorren buena parte de toda esta sierra, dándonos a entender que su explotación ganadera ha sido ancestral.

El pequeño refugio que corona el pico Miramundos no se divisa hasta que no llegamos arriba. Acedemos a la alargada cima por su extremo sur y hay que recorrer una centena de metros hasta llegar hasta el otro extremo donde se ubica el refugio. Es una pequeña construcción de la que nos avisan que está en peligro de derrumbe, advertencia que parece no frenar a los diferentes visitantes que acceden a su interior para dejar constancia de su llegada en un libro de visitas que reponen anualmente.

Por su ubicación, desde la cima me deja contemplar buena parte de la provincia de Jaén, cerrada al norte por la Sierra de Cazorla, las elevaciones intermedias donde se asientan las poblaciones de Úbeda y Baeza, mucho más cercana la serrezuela de Bedmar con sus dos poblaciones, la propia Bedmar y Jódar, y por supuesto hacia el sureste la Sierra Nevada con la sierra Harana delante. Si el día lo permite y hoy lo hace las vistas son extensas y muy gratificantes.

Tengo que desandar unos minutos para en dirección suroeste intentar encontrar algún senderillo que me lleve por la línea de crestas en dirección al pico de Mágina. Encuentro uno señalado con un pequeño apilamiento de piedras que considero válido y lo sigo. No me equivoco ya que los distintos hitos perfectamente colocados y con suficiente periodicidad me van a ir conduciendo durante la hora que tardo en enlazar las dos cimas sin apenas dudas y por un terreno muy quebrado, pero que a su vez mantiene la cota de forma muy eficiente. Tal es así que sólo tendré que remontar un repechón al final para acceder al propio Mágina distinguible en la distancia por su hito de hormigón característico y la silueta de una cabra que comparte cima y que se resiste a abandonarla hasta que llego.

Durante el recorrido, siempre por encima de la cota 2.000 apenas si quedan algunas ridículas manchas de nieve que aguantan en las zonas más umbrías, allí donde el sol no alcanza en ningún momento del día. La agradable temperatura que disfrutamos estos últimos días del otoño no ayudan a que perdure la nieve ni siquiera en estas alturas. Llagado a la cima me demoro mientras me como un bocadillo, mientras me embeleso contemplando los comportamientos de una decena de cabras que andan entretenidas a escasos metros míos. Mi llegada silenciosa y mi quietud sentado en la cima no la consideran peligrosa y allí se están durante toda mi permanencia en la cumbre, algunas de ellas incluso permanecen echadas.

Mi puesta en marcha si las desplaza algunos metros ya que están junto al sendero de bajada, para enseguida retornar a sus lugares. En las faldas del Mágina, aprovechando una amplia dolina (depresión geológica característica de los relieves cársticos), se ubica un “pozo de la nieve”. Estructura circular con muros de piedra en seco que se utilizaba para almacenar la nieve y su posterior reparto durante la primavera en las poblaciones cercanas para usos caseros, ya que el frigorífico fue un invento muy posterior.

La falta de tiempo me desaconseja acercarme hasta la Peña de Jaén, otro dos mil de la cuerda del Mágina y extremo suroeste de la misma. Motivo para alguna otra visita a esta pequeña y atractiva sierra. El camino de bajada ya conocido por ser el utilizado en mi anterior estancia discurre por la amplia loma del Mágina, perdiendo altura de forma continuada. Hoy, algo más conocedor del terreno que piso, decido no seguirlo hasta la bifurcación, sino que “atrocho” loma abajo buscando la carretera que aunque no veo sé que está y dónde. A partir de aquí la bajada es repetir el itinerario seguido en la subida.

Una vez abajo, junto al aparcamiento, decido acercarme hasta la Fuente El Peralejo. La única agua que he visto durante todo el día ha sido escasa y en forma sólida acumulada en los restos níveos cercanos a la cota 2000.  Aprovecho que no la conozco para además de visitarla refrescarme y lavarme un poco. Es un amplio abrevadero alimentado por un escaso aporte ubicado a unos centenares de metros por encima de la propia área recreativa del mismo nombre.  Situada en un claro del bosque de pinos, la humedad del lugar ha permitido el desarrollo de algunos árboles de ribera.

Sólo queda regresar sobre mis pasos lo que completo en algo más de veinte minutos y reiniciar la vuelta hasta Granada.                                                       





Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.