miércoles, 18 de enero de 2017

Almiar (Cañar - Granada)





EL ÁRBOL
El árbol jamás duerme.
Dura pierna de roble, a veces tan desnuda quiere un sol muy oscuro.
Es un muslo piafante que un momento se para,
mientras todo el horizonte se retira con miedo.

Un árbol es un muslo que en la tierra se yergue como la erecta vida.
No quiere ser ni blanco ni rosado,
y es verde, verde siempre como los duros ojos.

Rodilla inmensa donde los besos no imitarán jamás falsas hormigas.
Donde la luna no pretenderá ser un sutil encaje.
Porque la espuma que una noche osara hasta rozarlo
a la mañana es roca, dura roca sin musgo.

Venas donde a veces los labios que las besan
sienten el brío del acero que cumple,
sienten ese calor que hace la sangre brillante
cuando escapa apretada entre los sabios músculos.

Sí. Una flor quiere a veces ser un brazo potente.
Pero nunca veréis que un árbol quiera ser otra cosa.
Un corazón de un hombre a veces resuena golpeando.
Pero un árbol es sabio, y plantado domina.

Todo un cielo o un rubor sobre sus ramas descansa.
Cestos de pájaro niños no osan colgar de sus yemas.
Y la tierra está quieta toda ante vuestros ojos;
pero yo se que ella se alzaría como un mar por tocarle.

En lo sumo, gigante, sintiendo las estrellas todas rizadas sin un viento,
resonando misteriosamente sin ningún viento dorado,
un árbol vive y puede pero no clama nunca,
ni a los hombres mortales arroja nunca su sombra.

Vicente Aleixandre: Mundo a solas.



Revirada carretera de acceso hasta Cañar. Enclavado en las laderas sur de Sierra Nevada a 1.014 metros. Es uno de esos pueblos alpujarreños a los que se va directamente, ya que la carretera no tiene continuidad, al menos, asfaltada. A partir del pueblo se convierte en carril y en continua ascensión  no cesa hasta alcanzar la cota 2.000. 

Durante la subida no debemos olvidarnos de las buenas vistas que nos permite sobre Órgiva y toda su fertil vega regada por el río Guadalfeo que ocupa buena parte de la depresión entre dos sierras: la propia Sierra Nevada y la de Lújar

Vamos ascendiendo a la vez que aumenta nuestra perspectiva permitiéndonos ampliar horizontes al abarcar mayor territorio. 

También tenemos a la vista otras poblaciones vecinas a la de nuestro destino. Estas sí en la carretera que se adentra en la Alpujarra.

Ya arriba, junto al área de Puente Palo lo primero que nos encontramos es la acequia Grande de Cáñar que cruza la carretera. Junto a ella aparcaremos el coche. 

En esta zona los pinos ocupan el terreno. Pero un poco antes y a continuación serán los robles melojos los protagonistas.

Ya caminando, todavía por la propia carretera atravesamos el río Chico que recorre el barranco que separa a dos pueblos casi parejos en altura: el ya mencionado Cáñar y Soportujar, otro de esos pueblos alpujarreños a los que hay que ir ya que la carretera no tiene continuidad.

Otra vista del río Chico. Aunque con nombre pequeño predominan las grandes crecidas arrasando las fértiles vegas de Órgiva, por lo que en su curso se construyeron hasta 24 diques para contener los fuertes aluviones. Éste último -número 24- es el mas grande de todos remontándose sobre el cauce hasta 30 metros, por lo que en épocas de lluvias, la cascada es espectacular.

Por encima, allí donde los pinos ya no proliferan, dos de los tres miles más desconocidos de Sierra Nevada: Cerrillo Redondo (3.055 metros) y Pico del Tajo de los Machos (3.085 metros).

Hemos dejado la carretera perimetral del Parque Nacional (alrededor de la cota 2.000) y acompañamos a la acequia del Almiar. Este va a ser nuestro recorrido hasta su fin.

Aunque no va pletórica de agua, dadas las fechas en que nos encontramos y la insistente carencia de lluvia que arrastramos, consigue mantenerse, a pesar de las derivas y filtraciones, hasta su final.

El cauce preparado para mayores caudales hoy se le quedaba "ancho". A la derecha siempre la vereda que la acompaña bajo ejemplares de robles centenarios.

Algunos de los troncos, inabarcables por una sola persona, nos hablan de que no han sido sobreexplotados para madera o carbón. Allí donde el bosque ha sufrido una intensa poda, las raíces superficiales rebrotan por lo que los ejemplares se espesan a costa de no alcanzar grandes portes. 

En algunas zonas, sobre todo por encima del recorrido de la acequia, aparecen las encinas y algunos espacios que me dio la sensación de que fueron parcelas cultivadas antaño.

El reparto del agua es fundamental en estas acequias de las que dependían todos los cortijos que se ubicaban por debajo de ella (un tercio o un cuarto del caudal, sea este el que sea).

Balsa ubicada por encima del trazado de la acequia que servía para regular y almacenar, impidiendo que el excesivo caudal pudiera dañar la acequia. Además había y aun hoy pueden identificarse algunos aliviaderos con el mismo fin a lo largo del recorrido.

Hoy apenas si cumple misión alguna. Se solían emplazar allí donde las lomas rezumaban agua para ayudar a recogerla y sobre todo en lugares donde el terreno fuera firme, evitando posibles deslizamientos.

La salida regulada del agua de la balsa, cuando se quería incrementar el caudal o hacer un riego extraordinario.

Siempre por debajo las parcelas a regar y entre ambas hemos podido contabilizar hasta cuatro pequeñas balsas que seguramente servían de depósitos anexos a la mayor del Almiar.

Extensas parcelas deforestadas para cultivos o pastos, hoy totalmente abandonadas ya que en todo el recorrido por debajo de la acequia sólo queda un pequeño cortijo dedicado a la ganadería.

La balsa, abandonada acabará invadida por la vegetación y con el tiempo desaparecerá.

Hace un par de años cuando estuve por estos lares, presentaba un aspecto mucho mejor e incluso recuerdo que mientras la perimetraba observé multitud de batracios, alguna culebra y muchas aves en su entorno. Hoy estaba prácticamente "vacía" de agua y vida.

Esqueletos de algunos gigantes que no han podido sobrevivir. Hay muchos grandes robles con señales de haber soportado fuego hace bastantes años, ya que recientemente no recuerdo haber tenido noticia de ninguno.

Mi acompañante disfrutando de una ingesta a la vez que tomaba el sol, mientras yo merodeaba por los alrrededores. 

Aliviadero de la balsa del Almiar.

Uno de los grandes troncos totalmente perforado en su base y con las paredes interiores quemadas.

Este tramo, junto a la acequia, es parte de una de las etapas del sendero Sulayr, concretamente la etapa quinta que une Puente Palo con Capileira.

El sendero casi exclusivamente por la derecha de la acequia durante todo el recorrido.

Este es el tipo de roca de la zona y es la que se ha usado para todas las edificaciones, empleada en la construcción de balates, paredes de cortijos y aliviaderos de la propia acequia o de la balsa.



Algunos ejemplares llamaban poderosamente la atención por altura y envergadura.




Allá donde el agua se remansaba debido a alguna acumulación de hojarasca, el otoño hacía acto de presencia cubriendo casi por completo la superficie con las hojas caídas.

Las viejas ramas se hacen hospitalarias y permiten la invasión.

En el suelo unos panales de avispas. Mal momento para un derrumbe de la casa. 



Puente sobre el río Chico junto al área recreativa Puente Palo.

En el cauce restos de arrastres cuando los brios del agua lo permitían. Ahora sólo queda esperar a nuevas crecidas para que limpien el cauce.



Uno de los escasos cortijos donde apreciamos alguna actividad.
Aspecto que presentaba hoy los edificios del área recreativa. Todo sumido en el abandono y muy lejos del esplendor que mostró hace años. No parece que las arcas municipales o el Parque estén por la labor de recuperarlos.



Junto a las construcciones del área una fuente: Fuente Fresca, doble engaño: ni fresca ni fuente. 

Desde la cota 2000 el pantano de Rules almacenando las aguas del río Guadalfeo para nada. Las infraestructuras para riego siguen esperando partidas económicas (creo que son ya 10  años) que las hagan viables, y los agricultores mirando llegar el agua al mar.

Como siempre grandes contrastes entre las lomas norte y sur. Unas plenas de vegetación y otras áridas y semidesérticas.
CÁÑAR, 1 de noviembre de 2016.