miércoles, 23 de noviembre de 2016

Púlpito y laguna de Las Cabras (Sierra Nevada) - Granada









Cabecera río Dílar

Cauchiles

Lagunillos de la Virgen

Pretil del Refugio de la Carihuela.

Chancales del Púlpito


Vasares del Veleta

Chorreras en los Vasares del Veleta

Laguna Aguas Verdes

Ventisqueros y Lagunillo del Veleta

Lagunillos del Púlpito

Los tres lagunillos del Púlpito recorridos hoy

Púlpito



Llagunillos medio y bajo del Púlpito 


Borreguiles  del Lagunillo Bajo del Púlpito


Púlpito desde el collado

Primer vistazo al Lagunillo de Las Cabras

Veleta y Machos desde el collado del Púlpito


Lagunillo de Las Cabras y meandros del desagüe

Cascada del río Veleta

El río Veleta, recién nacido, se despeña por unas impresionantes chorreras antes de desaparecer provisionalmente.

Cubeta del Lagunillo de Las Cabras

Rocas laboriosamente "lamidas" por los hielos. Vestigios del antiguo glaciar 

Ocupa una pequeña cubeta con resaltes rocosos en su cara norte y oeste.

Protegida por las laderas este de los Raspones de Río Seco.

Meandros del aliviadero de la laguna de Las Cabras.

El acceso se hace a través de un estrecho barranco con pronunciada pendiente ocupado casi en su totalidad por un ventisquero..

Lagunas altas de Río Seco

Corral de Valdeinfierno

Cabecera del río Valdeinfierno y Crestones

Lagunillos de Valdeinfierno, nacimiento del río del mismo nombre.

Panorámica del territorio que he caminado hoy. 

De regreso, en uno de los lagunillos de la Virgen, el rebaño aprovechando el frescor de la nieve.

Alguno de los lagunillos todavía se veían alimentados por restos de neveros.

Después de mamar ¿que mejor que una siesta?.

Si lo imagináis cubierto de nieve tiene más sentido

Observatorio de Sierra Nevada

Radiotelescopio de Sierra Nevada



Fecha: 23-6-2016                                                              Hoya de la Mora                               7’30h.                    2.500m.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                                Carihuela                                           9’00h.                    3.200m.
Duración: 8h (Lemniscata)                                            Lagunillos Púlpito                            10’10h.                 2.850m.
Desnivel en subida: 1200 metros                                  Púlpito (cima)                                    10’42h.                  2.978m.
Rangos de temperatura: de 3ºC a los 17’5ºC            Laguna de las Cabras                      11’05h.                 2.850m.
                                                                                              Crestones                                            12’30h.                 3.142m.
                                                                                              Carihuela                                            13’30h.                 3.200m.
                                                                                              Hoya de la Mora                               15’30h.                 2.500m.


Hacía meses que no salía de excursión, por unas causas u otras, generalmente todas ellas  importantes que han ido desligándome de la costumbre (casi hábito), acercándola casi al olvido. Aunque es cierto que el hábito no hace al monje, sí le ayuda a parecerlo. Dicho que me trae a la memoria el comentario oído y fijado en algún momento de mi niñez: durante la guerra civil, cuando se dependía de detalles para caminar hacia la perdición o la salvación, a los religiosos (sentados) se le arrojaba un objeto entre las piernas; los que las cerraban, se delataban.

Pues yo hoy he iniciado la andadura sin hábito, sin competencia (ya que a esas horas la Sierra no encuentra muchos amigos) y sin compañía, si exceptuamos a mi fiel sombra. Amanece aun temprano y antes de las ocho ya el sol me tiempla. Mi sombra, al principio se alargaba sobremanera, como queriendo abandonarme, como queriendo transitar por otros lares, asomándose incluso a otras lomas, apenas mantenía un imprescindible y mínimo contacto con mis pisadas. Más tarde, mientras ascendía las fuertes cuestas de Cauchiles se pegaba a mí, retraída, medrosa. En ambos casos ha sido la fiel y muda compañía de la que he disfrutado durante la jornada.

Hay un conjunto de lagunillos al sur de los Raspones de Río Seco, que por ubicación no son muy visitados; si a ello unimos que cada autor los ha nombrado de forma dispar obtenemos la confusión que quiero abandonar yo. No hay forma de aclararse de qué hablamos cuando nos referimos a ellos. Siguiendo la nomenclatura de A. Castillo, los Lagunillos del Púlpito ya se divisan –a vista de pájaro- una vez alcanzado el collado de la Carihuela y se seguirá haciendo hasta alcanzar Los Raspones, durante todo el recorrido de la pista del Veleta hasta Capileira.

Ubicados al oeste del pico del Púlpito (bicéfalo: 2.965 y 2.978 metros) y recostados en una plataforma rocosa de abrasión glaciar, en el margen izquierdo del circo colgado del Veleta. Este conjunto lo forman cuatro lagunillos: los dos superiores, de escasa superficie, con pocas aportaciones y apenas borreguiles, aguantan lo que duran los ventisqueros; el medio, algo mayor, cerrado (sin emisario) y también temporal; mientras que el Bajo presentaba hoy una estampa muy atractiva. Posee emisario y nivel permanente y su área de alimentación –muy extensa-, cubierta toda ella por un precioso borreguil.

Aunque no lo aparente la aproximación es complicada, sin vereda, con mucha pendiente sobre terreno pedregoso muy fracturado. Han sido citados desde antiguo, dada su visibilidad, con distintos nombres: Lagunillos del Veleta, del Sabinar, de Los Raspones, hasta que en el año 1.993 E. Fernández los cita como Lagunillos del Púlpito, pero siempre cantados


“Sois las limpias turquesas con que enjoya la Sierra la desnudez de sus hombros,
en la gran fiesta del estío;
el collar de azules perlas, que luce en su altivo cuello de reina; 
el rosario inmarcesible de lágrimas, de los siglos de nieve que cayeron en su frente encanecida".
Ángel Casas (1.943).  

Las observación de las láminas de agua junto a los prados y borreguiles que los circundan son uno de los mayores atractivos, a la vez que de contraste, en este entorno montañoso árido, gris y monótono veraniego.

Otro, objeto principal de mi visita por desconocido, es el Lagunillo de Las Cabras. Yo quería recorrerlos hoy todos y fijarlos en la memoria, antes de que ésta o las piernas me den “una espantá”, y haciendo mía la aseveración de que: nadie tiene tanta determinación como el que no sabe dónde va, a ello me he lanzado.

El recorrido inicial hasta el refugio de la Carihuela (punto más elevado del día con 3.200 metros) y su continuación por la pista rodeando la falda del Cerro de los Machos no necesita descripción. Aquí me descuelgo por un terreno sumamente molesto: amplios y muy pendientes cascajares difíciles de caminar. Lo tomo con calma, sólo lamentando los muchos metros que desciendo consciente de que más tarde tendré que volver a remontar.

Están los lagunillos  del Púlpito (dos o cuatro dependiendo de fechas) ocupando pequeñas cubetas escavadas en roca. Todo este paraje llama la atención por ser casi en su totalidad afloramientos rocosos que emergen a los que la erosión no ha sabido ocultar, ocupando toda la superficie. Como ya las conocía de una anterior visita, sólo me entretengo el tiempo necesario para tomar unas fotos.

El verdadero objetivo del día era otra laguna del que no tenía constancia hasta hace poco, que se encuentra escondido y encajado entre Los Raspones y el Púlpito. Este es el denominado como Laguna de Las Cabras. A tras mano de todo e invisible hasta que no estás encima de él -si lo tienes ubicado-, puede presumir de ser una de las lagunas menos conocidas de toda Sierra Nevada. Fuera de la vista, fuera de itinerarios montañeros, alejada de la línea de cumbres y de difícil, penoso e intencionado acceso.

Separado de los anteriores por un collado y media hora larga de andadura. Pero antes de acceder a él decido coronar la doble cima del Púlpito (que se queda a escasos 22 metros de ingresar en el club de los tres miles). Desde su cima, enseguida llama la atención la forma rectangular de la laguna (algo que desde su orilla no resultará tan evidente) y que inevitablemente me recuerda a la Laguna Cuadrada (camino del Caballo –verea cortá-), salvando distancias y extensiones.

Tras descender de nuevo hasta el collado (donde abandono mochila y bastones), continúo bajando un centenar de metros por un angosto barranco, semiobstruído por un resistente ventisquero hasta alcanzar la cubeta ocupada por la laguna. Toda esta cara sur de Los Raspones ha sido milenaria y pacientemente lamida por los hielos, cuando aquí se asentaba un glaciar y de ese paciente trabajo dan cumplida fe las redondeadas y pulidas formas que enseñan las rocas.

La laguna, abierta, con entrada de nacimiento y emisario casi permanente. Recostada en un pequeño circo en la cara oeste de los Raspones de Río Seco, en una cota baja (2.850 metros). Rodeado de una excelente franja de borreguiles, me llama la atención además de su forma, los numerosos meandros que ha formado su desagüe antes de precipitarse definitivamente en busca de su inevitable encuentro con el río Veleta.

Para el regreso decido remontar lo más próximo a los tajos que protegen esta cara de Los Raspones; sin sendero alguno me pego instintivamente al pie de los tajos en una ardua y prolongada ascensión, lo que provoca que a veces tenga que transitar encajonado entre el propio tajo y algún ventisquero. Las rocas acumulan más calor que la blanca nieve y se suelen formar pasillos entre ellas y los ventisqueros.

Aprovecho mi ubicación para -en los descansos- visualizar de nuevo los tres lagunillos anteriores y en la lejanía la cascada por la que se desploma en su recorrido inicial el naciente río Veleta después de abandonar la laguna de Aguas Verdes. Quiero acceder a la carretera, justo en la unión de Raspones y Crestones. Una vez alcanzada, me asomo a la cubeta de Río Seco para apreciar el estado de sus lagunas.

A partir de aquí regreso por la carretera hasta el refugio de la Carihuela, descender por los Lagunillos de la Virgen, Embalse de las Yeguas y complejo de Borreguiles adornado con llamativas y curiosas formas en un intento de hacer mas atractivos los recorridos por las pistas de los visitantes nivales.
   

Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.