miércoles, 6 de abril de 2016

Sierra Elvira, recorrido por las cumbres, (Atarfe - Granada)

Sierra Elvira: objetivo de mi visita para hoy.



Por debajo del Torreón hay un área recreativa donde aparco el coche.

Un vistazo a mi alrededor me indica que las nubes bajas no me van a dejar ver mucho.

Aunque, por fortuna, siempre están por debajo de mi cota, por ahora. 

Veo como invaden la autovía de Jaén en su expansión.

He alcanzado el Torreón pero no me detengo apenas, para qué, si apenas se ve nada. 

Base del Torreón de Albolote.

En el horizonte los tres Morrones, objetivos del día y sin saber llegar hasta ellos.

La "población" de antenas telefónicas ocupan el monte adyacente al que han conseguido darle nombre.

La Ermita de los Tres Juanes se encarama en la cima de otro de los puntales de la Sierra de Atarfe.

Camino de transición intentando alcanzar las faldas de los Morrones.

Área Recreativa de Las Canteras, he encontrado el camino correcto.

A la vista el primer Morrón, aunque el sendero me llevará al collado entre éste y el siguiente.

Parece que estaban (las nubes) esperando mi alejamiento para ocupar terrenos abandonados.

Formaciones en las rocas sobre las que camino.

Encuentro falsas ágatas.

Ya he culminado mi subida al Morrón de Enmedio, el más alto y centrado de los tres. 

Echando la vista hacia el siguiente. El mar de nubes sigue siendo persistente.

El hito del morrón central con el siguiente a la vista.

Sólo vi esta y me extrañó por la pequeñez y soledad de esta sierra.

Me asomo para ver Pinos Puente, antes de que se lo traguen las nubes en su caminar.

El mar de nubes no consiguen ocultar la columna de los desechos fabriles de una de las industrias de Pinos.

La sierra isla con su bosque isla rodeado de monocultivos (olivar).

Uno de los cuatro respiraderos de esta sierra con los que me topé en mi caminar.

Encontré el tesoro de un valiente pequeñín que hasta aquí había subido.

El tercero y último dejado para postre.

Los "animales sueltos" de los que prevenían reiteradamente los carteles.

Incrustaciones de otros materiales en los rocas calcáreas.

Y entre morrones ando yo.

Urbanizaciones en Caparacena que no se terminaron y están prácticamente deshabitadas.

Sierra de Cogollos y Harana.

Más incrustaciones en las rocas calcáreas.

Una de las canteras a cielo abierto de "mármol" en Sierra Elvira.

Esta otra explotación más pequeña y ya abandonada.

Los "lirios del campo" en plena floración.

También y más abundantes los había azules.

Para terminar de nuevo junto al Torreón de Albolote, s. XII.

A mi regreso la visibilidad, sin ser perfecta, permitía alcanzar más territorio.

Pantano del Cubillas.




Fecha: 19-1-2016                                                 Área Recreativa Torreón                 8’30h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                 Morrón Enmedio                              10’15h.
Duración: 9h (Lineal)                                          Morrón del Piorno                            11’00h.
Desnivel en subida: 430 metros                         Morrón de la Punta                          2’20h.                
Rangos de temperatura: de 0ºC a los 12ºC       Torreón Albolote                              14’10h.
                                                                             Área Recreativa Torreón                14’30h.
                                                                                             

Esta “isla” montañosa ocupa el extremo oeste de la depresión de Granada, cerrando visualmente la vega. El ser una isla dentro de la depresión de la vega de Granada condiciona que la vegetación que la puebla sea también un “bosque isla” ya que no tiene continuidad fuera de ella. Alrededor presenta un cerco férreo de olivos. Representa el extremo más occidental de las Cordilleras Alpinas (desde Cádiz hasta Cullera en Valencia) con una longitud de 600 kilómetros por 200 km. de ancho. Ubicada al noroeste de Granada ciudad, dista de la capital unos 10 km. En su toponimia se hace referencia con relativa frecuencia a los terremotos: “Raja Santa”, “Hundidero”, “Barranco Caído”, Bancal roto”, etc.

Rápidamente aprecio dos zonas diferenciadas y que mantienen cierto paralelismo; la este o Sierra de Atarfe con una serie de prominencias de altura media que ronda los 800 metros: Castillejo (Ermita de los Tres Juanes, 861 m.), Tajo Colorado (876 m.), Atalaya (886 m.) y Repetidor de Telefónica (865 m.). Y la oeste,  o propia Sierra Elvira compuesta de tres collados que sobrepasan los 1.000 metros: Piorno (1.084 m.), Morrón de Enmedio (1.102 m.) y Morrón de la Punta (1.052 m.).

Toda la zona se sitúa dentro del subbético medio. En sus sedimentos se pueden reconocer fósiles marinos del mesozoico, algún arrecife de coral y diversos bivalvos triásicos junto a ammonites jurásicos, yo hoy además he apreciado diversas adherencias marrones en las rocas grises muy llamativas, sobre todo en la subida al Morrón de la Punta, el más abrupto de los tres.

Tradicionalmente se han venido explotando las diversas canteras de “mármol” de Sierra Elvira que desde hace siglos han abastecido tradicionalmente a Granada para la construcción de edificios históricos: Hospital Real, Palacio de Carlos V en la Alhambra, Catedral, Real Cancichería y las iglesias de las Angustias, S. Juan de Dios y San Justo y Pastor.

He aparcado el coche en el área recreativa Torreón, que está justo a los pies de un torreón de origen árabe que corona la colina. Tras acomodar los pertrechos, he decidido subir por el sendero vertical y lineal que une el área con el Torreón. Corto pero muy fuerte y de piso resbaladizo esta subida, que en quince minutos, me ha depositado a los pies del Torreón del siglo XII. He leído que desde aquí, lugar privilegiado por altura y ubicación se domina toda la depresión de Granada, abarcando hasta Sierra Nevada. Hoy no ha podido ser ya que un manto de nubes cubrían todo el espacio por debajo de mi cota.

Pensando que posiblemente el paso de las horas conseguiría despejar el día he seguido por un sendero que en dirección oeste me ha parecido apropiado para enlazar con los morrones altos de la sierra. A medio camino he confirmado mi buena intuición con las informaciones facilitadas por tres andarinas con las que me he cruzado. Sin apenas desniveles que solventar y tras una media hora de llaneo alcanzo el Área Recreativa de Las Canteras. Una verdadera pena el estado de abandono y suciedad que soporta. La dejadez del ayuntamiento y el vandalismo de los usuarios provocan vergüenza ajena.

Desde aquí, con el collado entre los dos primeros morrones a la vista, no hay problema para iniciar la ascensión. En caso de duda aconsejo seguir pegado a la valla ganadera que lleva la misma dirección: hacia arriba sin concesiones. Después comprobaré que esta valla se prolonga a lo largo de toda la sierra para ir a morir por encima de Pinos Puente, delimitando toda la cara noroeste de esta sierra como propiedad privada.

Alcanzado el collado decido ascender primero al Pico Elvira o Morrón de Enmedio, el más alto de los tres y que soporta el hito (1.102 m). El sendero se limita a acompañar la valla hasta la misma cima, con algunos carteles espaciados avisando de animales sueltos que yo no he conseguido ver; sirva como justificación para la prolongada valla, el que me puedo agarrar a ella en los tramos con más pendiente para ayudarme en la subida. El suelo (roca calcárea) es la típica de estas sierras granadinas difíciles de andar por lo irregular de su superficie, la erosión lleva muchos años trabajándola.

Prosigo la cuerda de los morrones en busca del último (oeste): Morrón del Piorno (1.084 m) por encima de Pinos Puente. Cuando llego a él continúo por su cresta buscando el descenso brusco ya por encima del pueblo, a la vez que constato que las nubes bajas están llegando a la población. Aquí decido comerme el bocadillo sentado en las rocas mientras oigo, sin ver, el ruido de los aviones en el aeropuerto y el helicóptero patrullando la autovía Málaga-Sevilla, en el límite de las nubes. Al terminar la ingesta las nubes han ocupado, haciéndolo desaparecer, el pueblo en su avance.

Inicio el regreso optando por un itinerario algo distinto del de la ida. En mi caminar descubro hasta cuatro respiraderos. Agujeros en el suelo que comunican el interior de esta sierra con la parta más alta, en su cima. Los cuatro me los he encontrado entre los Morrones de Enmedio y el Piorno, dos de ellos registrados, otro innominado y el cuarto -al otro lado de la valla-, no he podido apreciar si tenía registro o no. Pero me ha llamado la atención especialmente uno porque al acercarme he notado el chorro de aire caliente (unos 20 grados) salir con fuerza inesperada (calculo que alrededor de 30 km/hora), moviendo toda la abundante vegetación que ocupaba su entorno y dándome de frente en el rostro (era el señalizado como GR-359), al menos eso indicaba una chapa metálica fijada en las rocas de su bocana.

En la subida había dejado de lado el primer Morrón por impedir su subida la valla metálica. En mi regreso he descubierto un portillo practicable y he decidido ascender también hasta él. Es el denominado Morrón de la Punta (1.052 m) e intermedio de los tres en cuanto a altura. Aquí me he encontrado el único “animal suelto” al que aludían los reiterados carteles: un enano caballo blanco que pastaba tranquilamente a media subida y al que "con mucha precaución" me he acercado para acariciar. De la fauna autóctona sólo he visto, además de algunas mariposas (de las que hay abundante representación en esta sierra), una ardilla, un conejo y una cabra montés.

Completada la vista al tercer objetivo y regresado al collado tras el cierre escrupuloso del portillo, retomo el regreso siguiendo el mismo camino que a la ida. Quiero volver hasta el Torreón para ver si el sol ha tenido fuerza para despejar el cielo y me permite apreciar la extensa vega de Granada con su rosario de pueblos. Comprobando al llegar que el sol se ha quedado a medias, porque aunque es cierto que tengo mayor visibilidad, no es menos cierto que la bruma aún no ha desaparecido del todo por lo que la visión no es buena.

Antes de bajar definitivamente me acerco a una cantera cercana para ver los cortes verticales en la colina; están trabajando en ella por lo que me abstengo de entrar, limitándome a hacer alguna foto. Sí me recreo algo más en otra adjunta, ya abandonada, aunque de dimensiones mucho más modestas.

La bajada, decido hacerla esta vez, por la carretera de acceso hasta el complejo de antenas de telefónica que ocupan uno de los collados de la denominada Sierra de Atarfe, me refiero al denominado Repetidor de Telefónica. Recorro alrededor de un kilómetro por un bosque mediterráneo de encinas, no en vano estoy en la cara norte, donde los pinos son escasos y la humedad bastante más abundante. De nuevo en el área recreativa, ya en el coche, bajo hasta Atarfe para, por la carretera de Córdoba regresar hasta Granada.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.