miércoles, 25 de noviembre de 2015

Castillo de Locubín (Jaén)


Castillo de Locubín. 

Uno de los cerros olivareros que hemos pateado hoy con escaso éxito.

Al principio caminamos separados para escudriñar más terreno, después la querencia nos puede.

Tras el fracaso rotundo en cuanto a fósiles durante las dos primeras horas decidimos acercarnos al nacimiento del río.

Eran pléyade los chiquillos que disfrutaban de la tarde en el "parque acuático".

Muy cuidados las diferentes balsas a distintos niveles salvadas por puentes.

 Tras la ultima piscina la cascada da salida al agua que formará el río.

Entre las diferentes balsas sugerentes cascadas.

Por debajo de las balsas el río San Juan.

El agua embalsada a diferentes niveles es sin duda la gran protagonista del espacio.

Donde nace el río San Juan se ha habilitado una amplia zona de recreo con grandes árboles que proveen sombra.

Paraje singular este del nacimiento que cuenta con aparcamiento y bar.

Hasta hubo tiempo para jugar un rato en el área del nacimiento del río San juan.

A falta de fósiles me entretengo con la flora.


El pueblo entre olivares. Abajo junto al río una tierra fecunda se cubre de cerezos.

Restos de la dominación árabe, algo común en los pueblos de Jaén.

Iglesia parroquial del pueblo



De regreso nos entretenemos en contemplar la puesta de sol.

A pesar de ser Junio se nos quedó corta la tarde en la búsqueda.



lo más llamativo de nuestra búsqueda, esta estrella de mar fosilizada.
Detalles de las impresiones que dejó el animal en la roca. 

Los brazos de la estrella se adivinan por los dibujos grabados.



Fecha:17-6-2015                                                                     Cerro de La Camorra 
Duración: 5h                                                                           Nacimiento del río San Juan
Desnivel en subida: 200 metros
Rangos de temperatura: 27ºC



He quedado con mi hermano Juan en Maracena, a las tres y cuarto, cuando sale de su trabajo para tras comer algo cambiar la moto por el coche. Tras el cambio de vehículo, recogeremos a mi sobrino, primero y a un amigo y nuestro guía hoy, después. Nuestro destino es la población de Castillo de Locubín. Pueblo de la provincia de Jaén, ubicado en las cercanías de la carretera de Córdoba y a unos 60 kilómetros de Granada.

Los "castilleros" habitan un pueblo que se ubica en el centro de la sierra sur de Jaén casi equidistante entre las provincias de Granada, Córdoba y la propia Jaén. El núcleo urbano se sitúa en una gran depresión rodeada de montes que alcanzan los mil metros de altura y junto al nacimiento del río San Juan.

A unos seis kilómetros de Castillo se encuentra la pedanía de Ventas del Carrizal y muy cerca de él se encuentra el yacimiento arqueológico de Encina Hermosa que muestra restos de las épocas comprendidas entre el siglo III a.C hasta el siglo II d.C.

El objetivo de hoy es andar montes, laderas entre olivares a la busca de fósiles pétreos entre tierras arcillosas rojas en lomas recalentadas por el implacable sol. El Cerro de la Camorra, donde las referencias  nos indican que es posible el encuentro de fósiles se sitúa en las cercanías de la población. Mi hermano ha hecho gala de manejo de internet y aunque le han fallado los medios impresores, no se ha achantado y ha realizado un esquema a mano orientativo.

Una vez llegado a destino nos encontramos con un pequeño contratiempo: todos los alrededores del pueblo están ocupados por olivares en laderas pendientes, salpicadas de parches de tierras arcillosas rojas: ¿por dónde empezar?

Una vez identificado nuestro “cerro” –larga loma orientada norte-sur con diferentes cimas que salpican su alargada cima- debemos decidir por donde caminarlo. Las dos primeras horas de intensa búsqueda y “pateo” resultan totalmente infructuosas, en cuanto a fósiles se refiere; muy fructíferas, sin embargo, en recogida de alcaparras ya que conseguimos coger varios kilos, que próximamente degustaremos, cuando el tratamiento a base de ácido ascético haga su trabajo sobre ellos.

Decidimos cambiar y nos acercamos hasta el nacimiento del río San Juan. Paraje atractivo a las afueras del pueblo y hoy totalmente inundado por chiquillería, ocupando las diferentes balsas habilitadas para el baño que muestran su regocijo entre risas, chillidos y chapuzones.

De nuevo en el casco urbano preguntamos por la ubicación del buscado "Cerro", por si hubiéramos errado en la interpretación de la geografía. Una vez confirmada su ubicación, decidimos atacarlos por su vertiente sur. De nuevo entre olivos primero y almendros después, iniciamos la ascensión en busca de “tesoros”.

Al final de la tarde y bien arriba de la loma, en el corte de una casi perdida pista empezamos a encontrar los restos pétreos ansiados presentando las características estrías de las conchas. Son sólo pequeños trozos, en ningún caso animales enteros. Más tarde aparecería la joya del día. Lo suficiente para que la sensación de fracaso se evapore y dar la tarde por fructífera.

Casi a las nueve de la tarde decidimos dar por terminada la búsqueda y tras un breve reconocimiento de nuestros hallazgos y posterior criba, decidimos dar por terminada la jornada paleontológica.


Nos quedan alrededor de sesenta kilómetros de regreso amenizados por charla, buena música, alguna lectura de trabajos escolares y excelente puesta de sol.