miércoles, 24 de diciembre de 2014

El agua en la Alhambra (Granada)




EL AGUA EN LA ALHAMBRA
Visita guiada por especialistas (Maria Cullell)

La visita de hoy, nada que ver con la de hace una semana, (ni por interés, ni por duración -5 horas-, ni por organización -perfecta-, ni por capacidad didáctica de la guía), trata de introducirnos en los primeros años de la ocupación de la colina de la Sabyka. Por ello nuestra guía cree conveniente comenzarla en lo alto de una de las grandes torres de la Alhambra (Homenaje) para poder abarcar visualmente, el primitivo emplazamiento de algún torreón defensivo, así como los trabajos y dificultades que supuso abastecer el emplazamiento de agua desde el próximo y bastante más bajo río Darro. A pesar de las dificultades obvias se decide ampliar el asentamiento, primero agrandando y reforzando la zona defensiva (Alcazaba), para después seguir edificando hasta convertirlo en residencia de la jerarquía nazarí.

Granada, 30 de noviembre de 2014 


Las visitas a la Alhambra deben ir acompañadas con una inmensa dosis de imaginación para ser capaces de ver a través de su estado actual e imaginarnos, ayudados por la excelente guía que hoy nos acompaña, cómo era hace 1.200 años, cuando realmente alguien se fijó en la colina de la Sabika, enfrentada a la colina del Albayzín y de similar altura y decide que es un excelente lugar para comenzar a construir un bastión defensivo.

Requisito imprescindible para garantizar cualquier asentamiento es asegurar el abastecimiento de víveres y agua. Este emplazamiento no era el más idóneo por no contar ni con lo uno ni con lo otro. Hay que proveerlos mediante un acceso al barranco por el que corre el río Darro, la vía fluvial mas cercana y más asequible (simultáneamente se construye el Aljibe de la Alcazaba , s.XI y la Puerta de las Compuertas, s.XII).

La colina de la Sabyka ennfrentadao a la otra colina donde se levanta el Albayzín, residencia de la población.

Cualquier Alcazaba o recinto amurallado cuenta con torreones que van a servir tanto como puestos para la vigilancia, como para uso de sus dependencias internas como almacenes o viviendas.

La alcazaba de la Alhambra está cerrada por fuertes y altas murallas jalonadas de potentes torres  de las que la mas alta es la Torre de la Vela, le sigue en importancia la del Homenaje (la usada generalmente por la autoridad del complejo -Al-Hamar-), que es donde hemos comenzado la visita hoy porque desde su terraza almenada tenemos una vista impresionante del entorno y podemos captar perfectamente la ubicación y las dificultades para el suministro de agua.

La amplia terraza almenada que corona la torre a la que accedemos después de ascender por estrechas escaleras seis plantas, dejando atrás durante nuestra subida multitud de dependencias, con nula o escasa iluminación que apenas conseguía penetrar por pequeños huecos practicados en las paredes -hoy un día nublado-. Creyendo que me iba a mover por espacios abiertos no tuve la precaución de proveer linterna y la eché en falta.

El acceso a la terraza de la Torre del Homenaje (habitualmente cerrada al público) se hace por esta estrecha bocana, final de los distintos tramos de escaleras con escalones bastante altos y con una significativa pendiente. Decidamente la Alhambra no contemplaba la posibilidad de dotarse con lo que hoy entendemos por un "acceso universal".

La Torre del Homenaje es la más norteña del paño en que su ubica. Hacia el sur y siempre comunicada por gruesa muralla y amplias estancias hay otras dos (Quebrada y Adarguero) que cierran todo el lado este del recinto fortificado.

Una vez terminada la construcción de la Alcazaba y asegurada la llegada de agua mediante la construcción de una acequia que tras recorrer seis kilómetros suministraba el agua desde el río Darro (la toma está ya cerca y por debajo de Hüetor Santillán), se comienzan a edificar otros edificios, estos bastante más lujosos ya que están dedicados a residencia de la élite dominante del momento. La famosa Torre de Comares con sus cuarenta metros de altura cobijando en su interior el Salón del Trono es un claro ejemplo de la distinta utilidad que estas otras torres tenían y la brutal disparidad entre exterior e interior..

Cuando nos acercamos a los Palacios Nazaríes, el lujo y la riqueza ornamental -siempre interna- llama poderosamente la atención aunque sólo sea por contraste con lo visitado anteriormente. Las albercas ocupando los patios  las fuentes generalmente en lugares centrales y destacados, los regueros de agua, las yeserías adornando paredes, los artesonados policromados en techumbres, columnas profusamente trabajadas y pintadas, etc., nos transportan a un  paraíso.

La simplicidad de las fachadas exteriores, incluso muchas de ellas sin ventanas siquiera a la calle, contrasta con las decoraciones exquisitas de sus interiores. La vida se hace dentro de los edificios por lo que no se escatiman esfuerzos, aislándose del exterior. Tanto es así que por la decoración se puede deducir el nivel social y económico de sus habitantes. 

El pabellón sur del Patio de los Leones, habitualmente cerrado al público, nos permite acceder a la parte alta, ya adjunta al palacio de Carlos V, donde se supone que pudo estar la madraza, aunque en palabras de nuestra guía de hoy, hay muchos usos que se ignoran de muchas de las estancias alhambreñas por no haber encontrado documentación que los certifiquen. Ella manifestaba su completa seguridad de que en el norte de Marruecos y Túnez, donde se repatriaron los habitantes granadinos tras su expulsión, quedan por descubrir muchos tesoros escritos que nos hablen de esta construcción. 

El Patio de los Leones recibe el nombre por los 12 ejemplares que soportan la taza de su fuente central. Se han querido ver diferentes analogías en la distribución de los espacios de este patio, los canales por los que circula el agua partiendo el espacio total en cuatro cuadrados interiores. De los pabellones arranca cuatro canales de mármol blanco en representación de los cuatro ríos del mundo islámico: el Nilo -miel-, el Eúfrates -leche-, el Tigris -agua- y el Yayhun -vino-. El "bosque" de columnas, etc. Y los leones que se han representado tradicionalmente como símbolo de poder y realeza. El león representa el fuego, la lucha contínua, la luz solar, la mañana, la victoria...

Las arquerías corridas a lo largo de los cuatro lados del patio (124 columnas rememorando un claustro cristiano) lo han convertido en uno de los prototipos arquitectónicos más admirados, aunándose en este espacio tres tipos de decoración: decoración vegetal, decoración geométrica y decoración epigráfica (horror vacui).

"Aquello era delicioso, pero muy pequeño; no hallé la grandeza y el espacio que había imaginado. Sin embargo, según iba avanzando por debajo de aquellos arcos y a través de aquellos patios y salas, tenía la sensación de que el espacio se dilataba". Hans Christian Andersen (Viaje por España).

Sala de los Mocárabes. "Los salones ocupados hasta hacía poco por los infieles enturbantados, estaban ahora llenos de damas distinguidas y de cortesanos cristianos, que recorrían con viva curiosidad aquel palacio de tanto renombre, admirando sus patios rebosantes de tanto verdor y sus fuentes que manan sin cesar, sus salas decoradas con elegantes arabescos, y el esplendor de sus techos dorados y pintados de brillantes colores". Washington  Irving. (Crónica de la conquista de Granada).

El acceso a lugares vedados para el público visitante habitual me permite acceder a rincones desde donde se aprecian detalles y perspectivas muy distintas a las que estoy habituado. La Alhambra tiene la gran virtud de a pesar de las múltiples visitas efectuadas, tener la capacidad de seguir sorprendiéndome con algún rincón, un espacio, una vista novedosa.

La Fuente del los Leones desde una visión casi cenital permite apreciar el conjunto de forma distinta, visualizando otros detalles que quedan ocultos a la habitual mirada a "ras de suelo" y la obligada separación del monumento tras el actual cordón de seguridad. 

Sin agua tampoco se puede entender el Generalife con su doble función. La de estancia veraniega diurna, ya que por carecer de sistema defensivo propio desaconsejaba permanecer en su interior durante las noches y como huerta que satisfacía buena parte de las necesidades alimenticias de los habitantes palaciegos.

Aunque el Partal aparenta ahora ser una serie de jardines, e incluso así se les denomina (jardines del Partal), en su día estuvieron estos espacios ocupados por diversas viviendas reales, de las que nos queda su construcción principal con el gran albercón central donde se refleja el pabellón norte.

Hoy la Alhambra es esto, lo que actualmente vemos en nuestras visitas, pero hay estudiosos que nos recuerdan que no siempre fue así. Los jardines plantados en las antiguas ubicaciones palaciegas reales, nos han hecho creer que siempre ha sido así, sobre todo cuando vemos setos centenarios y arboles majestuosos que nos llevan fácilmente a la creencia de su permanencia desde siempre. Las excavaciones han demostrado que todas estas parcelas escalonadas estaban ocupadas por edificaciones, e incluso que la vegetación sembrada posteriormente ayudó a destruir y ocultar.

El enlace entre la Alhambra y el Generalife se hacía por un paso al pie de la Torre de los Picos, (a través de una gruesa puerta (Puerta del Arrabal) se accede a una zona de caballerizas  (de factura posterior por el Conde de Tendilla)) y tras atravesar otra puerta -de Hierro- por estar chapada en su exterior por este material, en la que con dificultad -por el deterioro- aun se pueden apreciar los emblemas de los Reyes Católicos), se salía finalmente a la actual Cuesta de los Chinos.  

Como cualquier edificio que consigue permanecer a lo largo de siglos va sufriendo amputaciones y/o añadidos de los diferentes moradores que lo ocupan, esas ocupaciones y esas mutaciones son precisamente las que lo mantienen en pie ya que lo adecuan en sus usos a los tiempos.


Al otro lado de la Cuesta de los Chinos y tras atravesar una cancela accedemos a una larga rampa que permitía el acceso a las distintas huertas que componían el Generalife. A la izquierda la Huerta Colorada; a la derecha Huerta Grande, Huerta de Fuente Peña y Mercería. Separadas por recios muros de contención ya que ocupaban distintos niveles en la colina. 
De nuevo el agua como elemento imprescindible en cualquier huerta, aparecen en esta fuente dos espacios, uno primero y más bajo para abrevadero de los animales y un segundo interior y mas alto para otros usos.

Otro de los entornos habitualmente vedados a las visitas es la propia Huerta Colorada. Este espacio abancalado por debajo del Patio de la Alberca (Generalife) del que recibe los sobrantes de agua, se sigue cultivando mediante acuerdo con una empresa en la actualidad.

Hemos llegado por accesos inusuales hasta el Patio de la Alberca. Estamos en la cota por donde entra una de las acequias que surten de agua a estos Palacios. Mas tarde se construiría otra algo más alta para poder regar espacios superiores. Entre ambas construcciones y para paliar la carestía de agua hasta la finalización de la segunda se construyó la infraestructura del Albercon, con lo que se consigue poner en riego otras zonas mas altas que la propia acequia y por ello imposibles de regar hasta ese momnento. 

Detrás del pabellón norte del Generalife todavía hay un pequeño jardín, volado sobre la ladera y asomado a la ciudad, con una amplia fuente circular central, que durante mucho tiempo, se confundió con una gran palmera (inducido el error por un grabado que así lo representaba); era el potente surtidor de dicha fuente que se elevaba por encima de los muros aparentando el árbol y que se avistaba desde la ciudad.

Patio del ciprés de la Sultana. La ubicación en la ladera de la colina obliga a los arquitectos a diseñar patios, fuentes y estanques a diferentes niveles para adecuarse al terreno en que construyen. En el Generalife, los jardines abancalados y las escalinatas para acceder a otras dependencias son comunes. 

La mayoría de los surtidores consiguen que se eleve el agua por diferencia de presión. Cuando se hace pasar a velocidad un caudal de agua desde una tubería amplia o otra bastante más angosta, se consigue una presión extra que obliga a elevarse el agua a su salida por la boquilla del surtidor hasta compensar la diferencia de presión.

En la parte más alta del Generalife visitable se ubica la Escalera del Agua que nos acerca hasta el Mirador Romántico: edificio acorde con el gusto imperante en el primer tercio del s. XIX.  Son tres tramos de escalones delimitados por anchos muros rematados con una serie de amplias tejas invertidas, por las que se deslizan sendos regueros de agua provenientes de la acequia Real.  A la vez que hacen de pasamanos sentimos el frescor del agua en las manos. En el centro de los descansillos, entre tramos de escalones, a ras de suelo se sitúan pilas circulares que también manan agua. 

Los descansos entre escaleras se ensanchan para adoptar la forma circular y los regueros laterales imitan el formato obligando al agua a remansarse para volver a precipitarse al llegar al siguiente tramo de bajada.

Tras abrir una cancela que da al exterior del recinto nos encontramos junto al último tramo de la acequia real antes de que entre, ya sumergida en el recinto palaciego. Actualmente el suministro líquido del complejo Alhambra-Generalife no depende exclusivamente de estos aportes como en su origen, pero se siguen manteniendo porque es un recurso didáctico impresionante: tanto el diseño de la acequia como la perfección de su trazado. 

El grupo de la visita guiada de hoy atendiendo a las amenas explicaciones de nuestra guía María junto a la entrada de la Acequia Real al Generalife.

Como colofón y punto final de la visita programada para hoy visitamos "Los Albercones". A este de la foto y original árabe (Estanque de las Damas) s. XIV; le acompañan otros dos, de factura posterior edificados por Torres Balbá (1926) y Prieto Moreno (1960), que además de asegurar el suministro de agua, son un recurso a usar en caso de incendio. Se ha sugerido, por la ornamentación tan cuidada del suelo que rodea éste albercón y la escasa profundidad del mismo, que el uso exclusivo como recinto acumulador de agua no estaría justificado, aventurándose al menos, otro uso alternativo y complementario: posible recinto de baño, ya que sólo el primero no justificaría la complejidad del solado en espiga utilizando  los gruesos ladrillos colocados de canto (material laborioso y caro).