miércoles, 13 de noviembre de 2013

Mulhacén (Sierra Nevada - Granada)

Veleta desde Las Posiciones.

Restos de la granizada del pasado martes en la ladera del Veleta.

Laguna de Aguas Verdes.

Dos en Loma Pelá.

Laguna de La Caldera.

Desde el Collado del Ciervo, miro hacia atrás.

Barranco del Poqueira con la Sierra de Lujar al fondo.

Laguna de La Mosca al pié del tajo del Mulhacén.

Mi hermano y tres mas durante la subida.

Cima del Mulhacén.

Chabola de gratos recuerdos juveniles.

A mediodía las nubes comienzan su conquista.

Repartiéndose el espacio: loma, cielo y nubes.

Panorámica desde la cumbre del Mulhacén.

Este hito señala  confluencia de senderos a media loma del Mulhacén.

Interior del refugio de La Caldera.

Refugio y Mulhacén.

Circo glacial que contiene la laguna de la Caldera.

Curiosidades geológicas.

Foto obtenida desde el Collado del Lobo.



Restos de las trincheras en las Posiciones del Veleta.



Fecha:20-9-2013                                                                     Alb. Universitario 8h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                                        Posiciones 8'30h
Duración: 7h. (Lineal)                                                              Caldera 9'50h.
Desnivel en subida: 600 metros                                              Collado Ciervo 10'15h
Rangos de temperatura: de 4ºC a los 16ºC                            Mulhacén 11'10h.
                                                                                                  Ref. Carihuela 13'30h.
                                                                                                  Posiciones 15'45h.
                                                                                                  Alb. Universitario 16'15h.




En definitiva, la confianza es la llave con la que se deshacen nuestros miedos. Al principio necesitamos la de nuestros padres, luego de amigos, jefes o compañeros. Pero no nos engañemos, la auténtica confianza que nos permite afrontar nuestras incertidumbres es la que tenemos en nosotros mismos. (Pilar Jericó).


Hace algún tiempo me hice el propósito de subir al Mulhacén (3.482 m) todos los años e intento llevarlo a cabo durante el otoño porque esta subida me gusta realizarla cuando ya la época veraniega ha pasado y con ella la gran afluencia de visitantes que intentan coronar la cima de la Península formando en ocasiones un auténtico cordón humano por el recorrido.
Hoy he estado acompañado o acompañando (nunca tengo la seguridad de cual es la realidad) de mi hermano José Antonio. Habíamos quedado en subir a la sierra y yo después de largos años haciendo una incursión casi semanal, suelo ofrecer a mis acompañantes que elijan ellos el destino. Mi hermano había elegido acercarnos hasta la Alcazaba (3.371 m) a través de los tajos: primero el del Mulhacén y proseguir por el de la Alcazaba para minimizar el esfuerzo y el tiempo para coronar la cima por su cara noroeste.
Habíamos acordado aprovechar el miscrobús que facilita la subida hasta las Posiciones (3.000 m) aprovechando que todavía está operativo, aunque según las últimas informaciones ya han tenido problemas en las subida durante esta semana por las reiteradas tormentas que se producen a partir del mediodía, casi de forma sistemática.
Quedé en recogerlo cerca de su casa a las siete de la mañana para subir tranquilamente y estar dispuestos en el albergue Universitario unos minutos antes de las ocho en que estaba programada la salida. Junto a nosotros usan el servicio otra pareja de excursionistas que una vez llegados al destino se introducen rápidamente en el Corral del Veleta.
Tras salir del microbús con la calefacción puesta y encontrarnos unos escasos 3 grados, rápidamente tuve que echar mano a la sudadera. Los primeros minutos de marcha por la ladera del Veleta vamos viendo en la cuneta los restos de la generosa granizada que nos habían informado que cayó el martes anterior. Las heladas que se producen por las noches ha ayudado a que se conserven en las zonas de umbría y con considerable espesor a tramos.
Una vez llegados a la Carihuela y ya calentados por el sol, la temperatura vuelve a ser muy agradable y rápidamente devuelvo la sudadera a la mochila. En el recorrido por la carretera apreciamos que tanto la Laguna de Aguas Verdes, primero, las de las Cabras y las de Río Seco después gozan de buena salud hidrográfica este año por lo que no hay peligro de que se sequen. Llegado a Loma Pelá, decidimos atravesarla en lugar de rodearla (ya lo haremos a la vuelta) y entrar al circo glaciar de la Caldera por arriba.
Durante la ascensión movemos a una docena de cabras que estaban echadas cerca del sendero y que no esperaban nuestra visita. Desde el collado iniciamos el descenso rodeando el amplio circo que contiene la laguna, que conserva un buen perímetro también este año. No nos acercamos hasta el refugio y manteniendo la máxima altura iniciamos la loma del Mulhacén para una vez superado el Collado del Ciervo asomarnos al tajo del Mulhacén y encontrarnos la sorpresa del día.
Enseguida decidimos no intentar si quiera introducirnos por el sendero ya que a simple vista ha acumulado una permanente capa del granizo caído el pasado martes y las bajas temperaturas lo mantienen. Toda la línea del sendero se distingue blanca por la acumulación de granizo. Tras la necesidad de cambiar de planes y conocido mi hábito de ascender al Mulhacén anualmente, decididos aprovechar la incidencia para subir.
Los años y la experiencia nos han enseñado, a ambos, a asumir la veracidad del dicho: “si comienzas las ascensiones como un viejo, las terminarás como un joven” y así solemos hacerlas, entre otras cosas porque ya pertenecemos los dos al gremio de los "viejos". Con paso corto y pausado iniciamos la subida y ya no paramos hasta coronar. Aun así se notan los casi quinientos metros de ascensión que separan la laguna de la cumbre. Arriba coincidimos con otros cuatro visitantes con los que compartimos algunos comentarios y las obligadas fotos mutuas, para enseguida iniciar el descenso.
Casi se me olvida, tenía interés en fotografiarme junto a una de las chabolas ubicadas casi en el cumbre y en la que pasé algunas noches en mis años mozos, cuando la ilusión y los quehaceres obligaban a aprovechar los días libres para excursionar y éstas duraban varios días, lo que me hace volver sobre mis pasos ya que la había dejado atrás en mi descenso. Es una pequeña chabola con entrada en ele que aun se conserva en buenas condiciones. Tras la visita obligada para mi, retomar la bajada para no detenernos hasta llegar al refugio de la Caldera.
Mantengo mi costumbre de echarle un vistazo a los refugios para mantener información fidedigna de su estado de conservación y limpieza. Hoy éste estaba cerrado y limpio. Tras la visita decidimos retornar por la carretera, rodeando ahora Loma Pelá, mientras aprovecho los amplios conocimientos geológicos de mi hermano para solicitarle explicaciones sobre lo que vemos.
Me documenta sobre una mancha más oscura englobada en el conjunto de los Raspones y muy visible por su distinto colorido, informándome de que es una burbuja volcánica que no llegó a aflorar. Que esta sierra es un rompecabezas a nivel intelectual y a nivel geológico, ya que no se puede explicar satisfactoriamente mucho de lo que se ve y tampoco se pueden secuenciar y datar totalmente los procesos geológicos que han dado origen a estas rocas. A pesar de mi incultura geológica siempre había adjetivado estos parajes como “caóticos” por su diversidad, por sus afiladas crestas, su disposición espacial y por su contundencia no exenta de belleza que le aportan una innegable majestuosidad.
De vuelta a la Carihuela decidimos adentrarnos, mientras hacemos hora para retomar el transporte hasta el albergue, por el paso que rodeando la base del Puntal de Loma Púa y por la cabecera de los Tajos de la Virgen enlaza con la cima y el refugio del Elorrieta. Es un sendero de uso no frecuente que unido a su recorrido por cascajales y muy cerca de las crestas es difícil de seguir si no se conoce, e incluso equívoco, dado que hay hitos por todos lados y no todos son útiles para nuestro propósito ya que algunos señalan el recorrido por las propias crestas, que no era nuestro objetivo hoy.

En este recorrido coincidimos con un natural de Güejar Sierra que nos acompaña un rato. En la conversación detectamos que está algo desorientado ya que afirma querer ir hacia su pueblo y nosotros estamos andando en dirección sur. Tras aclarar el equívoco, se vuelve en busca de su destino. Cual sería nuestra sorpresa, al volver por desistir de seguir con nuestra recorrido, el ver que de nuevo viene a nuestro encuentro. Tras hacerle ver de nuevo se equivocación, nos acompaña hasta la Carihuela donde nos despedimos, manifestando su intención de dormir en el refugio de la Caldera y bajar al día siguiente por la Mosca y La Estrella  
Como se aproxima la hora de llegada del microbús y las nubes van invadiendo el terreno, a medio recorrido decidimos volver y “perder” el rato que nos sobre en asomarnos al impresionante Corral del Veleta a la vez que evocar los recuerdos de las noches pasadas, asociadas siempre con frío, en las estructuras de las Posiciones. Construcciones elaboradas durante la guerra civil, que aunque no las hemos conocido nunca con sus originales techumbres aprovechábamos el refugio que brindaban sus recias paredes para mal-pasar las noches, protegidos si no del frío propio de las noches serranas al menos del aire, eso sí, con unas vistas inmejorables del cielo estrellado.

Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.