jueves, 5 de diciembre de 2013

Alcazaba, acercándome al tajo (Sierra Nevada - Granada)

Los ocres y los marrones dominan ya el paisaje.

Escolopendra en el camino.

Multitud de cortijos, todos ellos abandonados tiempo a.

Una antigua era colonizada por los pinos.

En la cabecera del Guarnon aun aguantan algunos ventisqueros.

Refugio Calvario.

Camino hacia el refugio Aceral.

Allí donde aparecía el color del hierro se excavaba.

Refugio Aceral.

Junta de los ríos a vista de pájaro.

Este sendero seguramente tuvo mejores momentos.

Uno de los arroyos que bajan de los Prados de Vacares.

Prados de Vacares y sus minas.

Rio Valdecasillas.

Hoy el sol se dejaba sentir.

Refugio de Cueva Secreta con un antiguo redil a sus puertas.

Entrada del refugio.

Interior de Cueva Secreta.

Nacimiento ferruginosos junto al cauce del río.

Inicio del río Real en la confluencia del Valdecasillas y Valdeinfierno..

Puente sobre el río Guarnón.

Pantano de Canales por debajo de Güejar Sierra.

No podían faltar.



Fecha: 4-8-2013                                                                Bco. De San Juan 7'45h.
M.I.D.E.:2,3,3,4                                                                  Puente del Burro 8'45h.
Duración: 8'45h (Semicircular).                                       Refugio Calvario 10h.
Desnivel en subida: 1.250 metros                                    Refugio Aceral 10'30h.
Rangos de temperatura: de 13ºC a los 25'5ºC                Pié Tajo Alcazaba 12'00h.
                                                                                           Cueva Secreta 13'30h.
                                                                                           Junta de los ríos 13'45-14'10h.
                                                                                           Bco. De San Juan 16'30h.


Cuando estás en una gran ciudad tienes muchas cosas que te distraen de lo principal, que es sobrevivir y si se puede, llegar a viejo disfrutando de la vida. En la montaña, eso se simplifica. Es donde se ve a la persona de verdad: estás en una situación extrema y eres tú. Y demuestras si eres tan bueno como pensabas, si tenías tanta cabeza como pensabas, si valías tanto. En la montaña no hay falsedad”. (Iker y Eneko Pou).

No era, en principio, mi objetivo para la salida de hoy deambular por el gran tajo noroeste de la Alcazaba, pero me han hecho cambiar el propósito inicial las informaciones metereológicas que anunciaban fuertes vientos en el Mediterráneo. Dada mi experiencia se que cuando sopla levante en el mar, al acercarse al estrecho de Gibraltar, dada la estrechez del “camino” (encajonado entre Sierra Nevada y el Atlas africano) aumenta la velocidad considerablemente a la vez que se eleva ganando cota, buscando mayor espacio. Esto se traduce en fuertes vientos en la vertiente sur de Sierra Nevada lo que no hace aconsejable transitar por ella.

Como hace ya casi tres años que no hago un recorrido por las faldas del imponente tajo de la Alcazaba. Hoy aprovechando el impuesto cambio de destino voy a dirigirme y ver hasta dónde puedo ascender, sin prisas y sin objetivos previos por la cara norte de la Alcazaba, para a la vuelta recorrer la Vereda de la Estrella en toda su longitud.

En la unión de los ríos San Juan y Genil dejo el coche en el aparcamiento del Mesón San Juan (1.120 m). Mi recorrido de hoy se solapa con la primera mitad de la etapa del Sulayr (Hortichuela – Peña Partida, tramo 18), hasta algo más arriba del refugio del Calvario, para desviarme a partir de aquí hacia la base del imponente tajo de la Alcazaba, no sin antes pasar por el pequeño refugio Aceral.

El primer tramo del recorrido (Vereda de la Estrella) es prácticamente llano y amplio lo que permite ir atento a lo que ocurre a mi alrededor. Así caminando en silencio y ya que las primeras horas de la mañanas son propicias, voy “desalojando” a algunas cabras hembras con sus crías que evitan la cercanía humana. También espanto algunos jabalíes, los cercanos se escabullen rápidamente buscando la protección de la vegetación; los que diviso en la loma de enfrente, seguros por la distancia que nos separa se inmovilizan antes de decidir seguir descolgándose hasta el río para abrevar.

La Vereda discurre en todo momento por la margen izquierda del río Genil y el rumor del agua es el sonido que me acompaña durante esta primera hora de caminata. Encuentro una hermosa escolopendra (ciempiés) que tras sufrir un encuentro con algún enemigo ha quedado bastante perjudicada, aunque viva; la retiro con mimo a un lateral del sendero y dejo a la naturaleza que siga su curso.

Tras 4'5 kilómetros llego a una bifurcación. Dejo la Vereda dela Estrella para descolgarme (siguiendo todavía el recorrido del Sulayr) hacia el río Genil para cruzarlo por el puente Del Burro (1.250 m). Aquí comienza una subida fuerte y continuada hasta el refugio, el primer tramo entre cipreses.

Cuando comienza la transición de los cipreses por los pinos aparecen junto al sendero signos de antiguas ocupaciones humanas. Observo balates: unos para sustento del propio sendero; otros para preservar las pequeñas parcelas ganadas a la loma. Enseguida llego a las ruinas del cortijo que explotaba estos bancales (sólo permanecen algunas paredes, alguna de ellas con las alacenas incrustadas en las mismas).

Al llegar al collado, junto a una antigua era ocupada actualmente por un puñado de pinos y unos diez minutos antes de alcanzar el refugio, tomo un desvío a la izquierda que nunca he recorrido. Imagino por la dirección que insinúa que se dirige o bien hacia el río Vadillo, algo que no me desagrada, o bien enlaza con el propio Sulayr por encima del Calvario, opción que tampoco me incomoda.

Transita este sendero por la cresta de la loma hasta enlazar (no me equivocaba) con el Sulayr algo por encima del refugio Calvario, junto a un poste indicador de direcciones. Me descuelgo hasta el refugio (1.700 m) y tras entrar en el recinto vallado me encuentro a una joven pareja que ha pernoctado en él. Ella, se esconde detrás de un grueso tronco de nogal, evitando mostrarme el rostro en todo momento, a él lo saludo y consciente de que no es grata mi presencia decido continuar y hacer la parada programada en el cercano refugio Aceral (1.700 m).

Sólo tardo treinta minutos en llegar a él. Me lo encuentro “clausurado”, al menos yo no he conseguido abrirlo. Sentado a su puerta me he entretenido unos minutos mientras tomaba unas notas y comía una fruta. Enseguida atravieso el arroyo Aceral y me acerco a la bifurcación que hay por encima de la Junta de los Ríos, donde hay que elegir entre bajar a los ríos o seguir subiendo y acercarse a los prados de Vacares, en su parte baja. Yo he venido a lo segundo.

Cuando llego al pié de la Alcazaba (cota máxima alcanzada hoy 2.300 m), en su cara noroeste y miro para arriba me percato de lo que son mil y pico metros verticales los mismos que me separan de su cima, sencillamente apabullante. A partir de aquí me dedico a vadear un par de espolones de la propia Alcazaba, buscando intentando no perder mucha cota, enlazar con el sendero que baja de la Laguna de la Mosca, al pié del Mulhacén.

No sigo sendero ninguno hace bastante rato, el caminar se tiene que hacer “intuitivo”, lo que hoy no es un problema porque sé donde quiero ir y cómo hacerlo, sólo tengo que tomármelo con la suficiente paciencia para no “meter la pata”. Al final enlazo con el sendero buscado y ya más cómodo inicio la fuerte bajada hacia el curso del río Valdeinfierno. Hoy no he necesitado buscar el puente para cruzarlo, ya que el caudal del río es escaso, baja bastante menguado y permite su cruce casi por cualquier sitio.

Decido remontar hasta el refugio de Cueva Secreta (1.750 m), ya que hace varios años que no lo visito. Ubicado unos metros por encima, junto a un antiguo redil ganadero elaborado con piedra local, sigue en relativo buen estado y bastante limpio. El problema más frecuente que se suelen encontrar los que deciden pernoctar en él ha sido tradicionalmente el saqueo a que los someten los zorros, sabedores de que los humanos portamos alimentos, suelen merodear por los alrededores siempre atentos para aprovechar cualquier oportunidad, por lo que no ha sido la primera vez que al despertar nos encontramos con las mochilas violentadas, no en vano también se llaman raposos.

De nuevo bajar hasta llegar a la Junta de los Ríos (1.620 m), donde he decidido parar unos minutos a tomarme el bocadillo. Aquí se unen el mencionado Valdeinfierno que nace de la laguna Gabata y los lagunillos de la cabecera del valle, con el Valdecasillas que desciende a su vez desde la laguna de la Mosca y que suma en su recorrido los arroyos de los Prados de Vacares, para una vez juntos adoptar el nombre de Real.

Ya “sólo” me queda caminar el prolongado recorrido de la Vereda de La Estrella en toda su longitud con un sol de justicia, casi perpendicular a estas horas iniciales de la tarde y que me va a acompañar prácticamente durante todo el recorrido. Se agradece la fresca brisa que a ratos remonta el barranco y los distintos arroyos que voy a ir cruzando y que me permitirán refrescarme frecuentemente. Consigo hacer el recorrido a pesar del cansancio ya acumulado en algo más de dos horas, hay que añadir que casi en su totalidad es cuesta bajo, excepto algún corto y flojo repechón, hasta llegar de nuevo al Barranco de San Juan (1.120 m) donde dejé aparcado el coche esta mañana.

El Mesón San Juan dista de Granada algo menos de 30 kilómetros, buena parte de ellos, incluido el pueblo de Güejar Sierra, el Pantano de Canales y Pinos Genil, publicitados televisivamente el lunes pasado ya que formó parte del recorrido de la etapa granadina de la Vuelta a España.



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.



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