sábado, 12 de octubre de 2013

Lagunas de Sierra Nevada (Granada)

Laguna de Aguas Verdes, por debajo del refugio de la Carihuela.

Conjunto de lagunas de Las Cabras, en un paraje rocoso singular.

Conjunto de lagunas de Río Seco, donde no aparece la Baja.

Laguna Alta de Río Seco, donde se concentraban muchos ejemplares de cabra montes.

Charca que se forma en el desagüe de la Laguna de Río Seco.

Laguna central de Río Seco.

Laguna Baja de Río Seco, con amplios borreguiles.

A media bajada ya diviso las tres láminas de agua.

Este pequeño encharcamiento por encima de la laguna Larga, es el primer año que lo veo.

Laguna Larga con un tramo del sendero en primer término.

Los diferentes niveles de la laguna quedan marcados en la orilla.

Laguna Gabata.

Desde los Crestones los dos lagunillos de la cabecera del Valdeinfierno.

Doble lagunillo bajo del Valdeinfierno con inesperados borreguiles. 

Lagunillo Alto del Valdeinfierno.

Vertiente atlántica de la sierra que acoge las lagunas Larga, Gabata y los lagunillos del Valdeinfierno.

Arista en la Loma del Lanchar, justo por debajo de Los Machos.

Corral del Veleta.

Desde el Mirador cuando ya las nubes estaban inundando el paisaje.

No conseguí entender qué me quería decir.



Fecha:14-8-2013                                                                   Albergue Universitario 8h.
M.I.D.E.:3,3,3,4.                                                                      Posiciones 8'30h
Duración: 7'30h. (Circular)                                                   Carihuela 9h.
Desnivel en subida: 1.100 metros                                         Lagunas de Rio Seco 10h
Rangos de temperatura: de 11'5ºC a los 23ºC                     Laguna Larga y Gabata 11'15h.
                                                                                                 Cabecera R. Valdeinfierno 12'10h.
                                                                                                 Corral del Veleta 14'30h.
                                                                                                 Posiciones 15'30h.
                                                                                                 Albergue Universitario 16'15h.


Mi existencia ha adquirido ahora el lastre que necesitaba para alcanzar el peso conveniente. Ya no volveré a temer esos fantasmas de los que tan a medudo era juguete. Goethe.


Consciente de que no estoy en muy buena forma física, había elaborado una ruta circular para hoy con algunas posibles variantes para adecuarla, sobre la marcha, a mis sensaciones a lo largo de la jornada. En principio había pensado visitar detenidamente las lagunas de Río Seco, cambiar de vertiente para acercarme a la Larga y Gabata y ya de vuelta detenerme en los lagunillos que ocupan la cabecera del Valdeinfierno, para terminar recorriendo el Corral del Veleta con subida al Cerro de los Machos, si procedía.
Para no endurecer en demasía la salida habia reservado, tanto para la subida como para la bajada un asiento en el microbús que hace el recorrido desde el Albergue Universitario (2.500 m.) hasta las Posiciones (3.000 m.). Me he alegrado, sobre todo a la vuelta contar con él ya que he acabado bastante “perjudicado”.
La mañana ha comenzado con una fresca y agradable temperatura que casi invitaba a ponerse la sudadera. El hacer la primera media hora de ascensión en el microbús me ha hecho desistir de abrigarme. Ya una vez arriba y comenzado a andar no la he echado en falta en absoluto (de todas formas siempre la llevo junto con un chubasquero en la mochila en prevención de situaciones inesperadas). Las tormentas en agosto son frecuente en la alta montaña, una mojadura o una bajada de temperatura pueden hacerte pasar un muy mal rato.
A los pies del refugio de la Carihuela queda un ventisquero que a primera hora estaba bastante duro, ha sido el único que ha exigido atención en todo el día. Porque el otro que podía resultar arriesgado (Corral del Veleta: Veredón) a la hora que lo he atravesado no ofrecía ya dureza. Seguir caminando por la pista de tierra, ya que he desistido de usar el Paso de los Guías porque queda bastante nieve y no merece la pena arriesgarse por ahorrar ¿cinco minutos?.
Al inicio de los Crestones (Collado del Lobo) me he asomado y fotografiado los tajos del Mulhacén y de la Alcazaba para ver la nieve, si es que la tenía, ya que la próxima semana posiblemente alguno de ellos o incluso los dos sean el objeto de nuestra salida: completamente limpios a fecha de hoy no pondrán dificultades a su tránsito.
Una vez llegados a la altura de Río Seco me descuelgo unos cien metros hasta las lagunas. Hoy estaban en sus alrededores concentradas diversos grupos de cabras, tanto machos con sus exuberantes cornamentas, como hembras y sus crías un poco más bajas. He comenzado la visita por el lagunillo Alto de Río Seco (estoy aplicando los criterios usados para nombrar las lagunas elegido por Antonio Castillo en su libro: Lagunas de Sierra Nevada).
Después he seguido bajando al encuentro de la Laguna de Río Seco (la más amplia de las tres y situada en el centro) para terminar el periplo en el Lagunillo Bajo de Río Seco. Las tres estaban hoy con abundante agua y amplios borreguiles que quizás es el mejor indicador de que el año ha sido generoso en nieves. En éste último me he demorado al encontrarme con un colega alicantino que literalmente me ha confesado: he querido venir a subir a los tres picos mas altos de Sierra Nevada antes de que me haga demasiado viejo y no pueda hacerlo; y en ello estaba. Un rato de charla, fotos mútuas con fondo acuático, algunas preguntas y sinceros deseos de disfrute durante la jornada.
Tengo que remontar algo más de doscientos metros para cambiar de vertiente. Hasta ahora me he movido por la mediterránea, a partir de aquí tras saltar a la vertiente norte de los Crestones, me moveré por la atlántica. Tras coronar los Crestones inicio una pronunciada bajada de cerca de trescientos metros para visitar las lagunas Larga y su pequeña acompañante La Gabata, que además de servir de desagüe a la anterior es la que da origen a las chorreras.
A media bajada, algo por debajo del Mirador de Ferrer, me encuentro una pequeña charca alimentada por un ventisquero entre unos pedregales, estas pequeñas charcas e incluso lagunillos son frecuentes y numerosos en los años abundantes de nieve, con una vida limitada a la existencia de reservas sólidas en sus alrededores, son sorpresas inesperadas en medio de las lomas que transito.
Junto a la laguna Gabata, en una de las entradas de agua provenientes o bien de la Larga o de los ventisqueros situados por encima, me detengo para tomarme el bocadillo a la vez que disfruto observando a las aves que entre las hierbas de los prados se dedican a cazar insectos. Están tan atareados que me permiten acercarme hasta menos de un metro de ellos, sólo se quedan mirándome como calibrando mis intenciones antes de seguir con su tarea alimentaria.
Sigo el itinerario previsto para visitar un par de lagunillos que ocupan la cabecera del río Valdeinfierno, avistados desde arriba al iniciar la bajada, ahora quiero acercarme a ellos. Uno, el bajo, está prácticamente pegado al sendero, es doble y rodeado de verdes borreguiles; el otro algo más arriba, me obliga a remontar una veintena de metros para visitarlo. Ubicado en medio de un pedregal, sin presentar zona verde alguna y medio ocupado aun por un pequeño nevero que a la vez que lo alimenta lo protege.
Sólo queda dirigirme hacia Veta Grande, paso natural de la Loma del Lanchar hacia el Corral del Veleta. Una vez en el collado tengo dos opciones: iniciar la fuerte bajada siguiendo el sendero o remontar por las crestas hacia el Cerro de los Machos. Escojo ésta última animado por las buenas sensaciones físicas y pensando que de todas formas he de subir. Tras media hora de ascensión y ya a los pies del último esfuerzo, los Machos presentan una zona de fuerte pendiente salpicada de tajillos que me desaniman automáticamente.
Mi cansancio y el estorbo de los bastones, ya que tendría que usar profusamente ambas manos en los agarres, me hacen desistir. Vuelta a bajar lo ascendido para retomar el sendero desechado en el collado. Aquí se ubica uno de los tramos, tanto en subida como en bajada mas pronunciados de toda la sierra. Y soy consciente de que todo lo que estoy bajando acabaré subiéndolo ya que el Veredón arranca en la parte superior del Corral, literalmente pegado al tajo que presenta la cara norte del Veleta.
A pesar de que intento perder la menor cota posible en la travesía de la cabecera del Guarnón, aquella a la que me obligan los tajos que protegen esta zona de la loma de Los Machos, me veo obligado a remontar casi los trescientos metros por un terreno de piedra suelta en su mayor parte; sólo casi arriba atravieso los prados alimentados por los diferentes arroyos que van aflorando por el deshielo de los neveros junto al gran tajo.
Dejo a mi derecha el refugio artificial del abortado túnel que en su día iba a atravesar el Veleta para dar continuidad a la carretera por esta cara norte y tras salvar un ya tierno nevero asciendo el Veredón hasta el Mirador donde me paro ya acabada la subida para descansar y hacer tiempo para coger el microbús. El cansancio no me impide apreciar la grandeza y majestuosidad del Corral del Veleta, ese circo glaciar que aun conserva hielo fósil en su subsuelo, recuerdo de las últimas glaciaciones.
A pesar del cansancio puedo hacer mía la frase del inicio, la experiencia y la voluntad acumulada a través de los años la hacen plenamente asumible.

Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.