sábado, 12 de octubre de 2013

Lagunas de Sierra Nevada (Granada)

Laguna de Aguas Verdes, por debajo del refugio de la Carihuela.

Conjunto de lagunas de Las Cabras, en un paraje rocoso singular.

Conjunto de lagunas de Río Seco, donde no aparece la Baja.

Laguna Alta de Río Seco, donde se concentraban muchos ejemplares de cabra montes.

Charca que se forma en el desagüe de la Laguna de Río Seco.

Laguna central de Río Seco.

Laguna Baja de Río Seco, con amplios borreguiles.

A media bajada ya diviso las tres láminas de agua.

Este pequeño encharcamiento por encima de la laguna Larga, es el primer año que lo veo.

Laguna Larga con un tramo del sendero en primer término.

Los diferentes niveles de la laguna quedan marcados en la orilla.

Laguna Gabata.

Desde los Crestones los dos lagunillos de la cabecera del Valdeinfierno.

Doble lagunillo bajo del Valdeinfierno con inesperados borreguiles. 

Lagunillo Alto del Valdeinfierno.

Vertiente atlántica de la sierra que acoge las lagunas Larga, Gabata y los lagunillos del Valdeinfierno.

Arista en la Loma del Lanchar, justo por debajo de Los Machos.

Corral del Veleta.

Desde el Mirador cuando ya las nubes estaban inundando el paisaje.

No conseguí entender qué me quería decir.



Fecha:14-8-2013                                                                   Albergue Universitario 8h.
M.I.D.E.:3,3,3,4.                                                                      Posiciones 8'30h
Duración: 7'30h. (Circular)                                                   Carihuela 9h.
Desnivel en subida: 1.100 metros                                         Lagunas de Rio Seco 10h
Rangos de temperatura: de 11'5ºC a los 23ºC                     Laguna Larga y Gabata 11'15h.
                                                                                                 Cabecera R. Valdeinfierno 12'10h.
                                                                                                 Corral del Veleta 14'30h.
                                                                                                 Posiciones 15'30h.
                                                                                                 Albergue Universitario 16'15h.


Mi existencia ha adquirido ahora el lastre que necesitaba para alcanzar el peso conveniente. Ya no volveré a temer esos fantasmas de los que tan a medudo era juguete. Goethe.


Consciente de que no estoy en muy buena forma física, había elaborado una ruta circular para hoy con algunas posibles variantes para adecuarla, sobre la marcha, a mis sensaciones a lo largo de la jornada. En principio había pensado visitar detenidamente las lagunas de Río Seco, cambiar de vertiente para acercarme a la Larga y Gabata y ya de vuelta detenerme en los lagunillos que ocupan la cabecera del Valdeinfierno, para terminar recorriendo el Corral del Veleta con subida al Cerro de los Machos, si procedía.
Para no endurecer en demasía la salida habia reservado, tanto para la subida como para la bajada un asiento en el microbús que hace el recorrido desde el Albergue Universitario (2.500 m.) hasta las Posiciones (3.000 m.). Me he alegrado, sobre todo a la vuelta contar con él ya que he acabado bastante “perjudicado”.
La mañana ha comenzado con una fresca y agradable temperatura que casi invitaba a ponerse la sudadera. El hacer la primera media hora de ascensión en el microbús me ha hecho desistir de abrigarme. Ya una vez arriba y comenzado a andar no la he echado en falta en absoluto (de todas formas siempre la llevo junto con un chubasquero en la mochila en prevención de situaciones inesperadas). Las tormentas en agosto son frecuente en la alta montaña, una mojadura o una bajada de temperatura pueden hacerte pasar un muy mal rato.
A los pies del refugio de la Carihuela queda un ventisquero que a primera hora estaba bastante duro, ha sido el único que ha exigido atención en todo el día. Porque el otro que podía resultar arriesgado (Corral del Veleta: Veredón) a la hora que lo he atravesado no ofrecía ya dureza. Seguir caminando por la pista de tierra, ya que he desistido de usar el Paso de los Guías porque queda bastante nieve y no merece la pena arriesgarse por ahorrar ¿cinco minutos?.
Al inicio de los Crestones (Collado del Lobo) me he asomado y fotografiado los tajos del Mulhacén y de la Alcazaba para ver la nieve, si es que la tenía, ya que la próxima semana posiblemente alguno de ellos o incluso los dos sean el objeto de nuestra salida: completamente limpios a fecha de hoy no pondrán dificultades a su tránsito.
Una vez llegados a la altura de Río Seco me descuelgo unos cien metros hasta las lagunas. Hoy estaban en sus alrededores concentradas diversos grupos de cabras, tanto machos con sus exuberantes cornamentas, como hembras y sus crías un poco más bajas. He comenzado la visita por el lagunillo Alto de Río Seco (estoy aplicando los criterios usados para nombrar las lagunas elegido por Antonio Castillo en su libro: Lagunas de Sierra Nevada).
Después he seguido bajando al encuentro de la Laguna de Río Seco (la más amplia de las tres y situada en el centro) para terminar el periplo en el Lagunillo Bajo de Río Seco. Las tres estaban hoy con abundante agua y amplios borreguiles que quizás es el mejor indicador de que el año ha sido generoso en nieves. En éste último me he demorado al encontrarme con un colega alicantino que literalmente me ha confesado: he querido venir a subir a los tres picos mas altos de Sierra Nevada antes de que me haga demasiado viejo y no pueda hacerlo; y en ello estaba. Un rato de charla, fotos mútuas con fondo acuático, algunas preguntas y sinceros deseos de disfrute durante la jornada.
Tengo que remontar algo más de doscientos metros para cambiar de vertiente. Hasta ahora me he movido por la mediterránea, a partir de aquí tras saltar a la vertiente norte de los Crestones, me moveré por la atlántica. Tras coronar los Crestones inicio una pronunciada bajada de cerca de trescientos metros para visitar las lagunas Larga y su pequeña acompañante La Gabata, que además de servir de desagüe a la anterior es la que da origen a las chorreras.
A media bajada, algo por debajo del Mirador de Ferrer, me encuentro una pequeña charca alimentada por un ventisquero entre unos pedregales, estas pequeñas charcas e incluso lagunillos son frecuentes y numerosos en los años abundantes de nieve, con una vida limitada a la existencia de reservas sólidas en sus alrededores, son sorpresas inesperadas en medio de las lomas que transito.
Junto a la laguna Gabata, en una de las entradas de agua provenientes o bien de la Larga o de los ventisqueros situados por encima, me detengo para tomarme el bocadillo a la vez que disfruto observando a las aves que entre las hierbas de los prados se dedican a cazar insectos. Están tan atareados que me permiten acercarme hasta menos de un metro de ellos, sólo se quedan mirándome como calibrando mis intenciones antes de seguir con su tarea alimentaria.
Sigo el itinerario previsto para visitar un par de lagunillos que ocupan la cabecera del río Valdeinfierno, avistados desde arriba al iniciar la bajada, ahora quiero acercarme a ellos. Uno, el bajo, está prácticamente pegado al sendero, es doble y rodeado de verdes borreguiles; el otro algo más arriba, me obliga a remontar una veintena de metros para visitarlo. Ubicado en medio de un pedregal, sin presentar zona verde alguna y medio ocupado aun por un pequeño nevero que a la vez que lo alimenta lo protege.
Sólo queda dirigirme hacia Veta Grande, paso natural de la Loma del Lanchar hacia el Corral del Veleta. Una vez en el collado tengo dos opciones: iniciar la fuerte bajada siguiendo el sendero o remontar por las crestas hacia el Cerro de los Machos. Escojo ésta última animado por las buenas sensaciones físicas y pensando que de todas formas he de subir. Tras media hora de ascensión y ya a los pies del último esfuerzo, los Machos presentan una zona de fuerte pendiente salpicada de tajillos que me desaniman automáticamente.
Mi cansancio y el estorbo de los bastones, ya que tendría que usar profusamente ambas manos en los agarres, me hacen desistir. Vuelta a bajar lo ascendido para retomar el sendero desechado en el collado. Aquí se ubica uno de los tramos, tanto en subida como en bajada mas pronunciados de toda la sierra. Y soy consciente de que todo lo que estoy bajando acabaré subiéndolo ya que el Veredón arranca en la parte superior del Corral, literalmente pegado al tajo que presenta la cara norte del Veleta.
A pesar de que intento perder la menor cota posible en la travesía de la cabecera del Guarnón, aquella a la que me obligan los tajos que protegen esta zona de la loma de Los Machos, me veo obligado a remontar casi los trescientos metros por un terreno de piedra suelta en su mayor parte; sólo casi arriba atravieso los prados alimentados por los diferentes arroyos que van aflorando por el deshielo de los neveros junto al gran tajo.
Dejo a mi derecha el refugio artificial del abortado túnel que en su día iba a atravesar el Veleta para dar continuidad a la carretera por esta cara norte y tras salvar un ya tierno nevero asciendo el Veredón hasta el Mirador donde me paro ya acabada la subida para descansar y hacer tiempo para coger el microbús. El cansancio no me impide apreciar la grandeza y majestuosidad del Corral del Veleta, ese circo glaciar que aun conserva hielo fósil en su subsuelo, recuerdo de las últimas glaciaciones.
A pesar del cansancio puedo hacer mía la frase del inicio, la experiencia y la voluntad acumulada a través de los años la hacen plenamente asumible.

Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.



martes, 8 de octubre de 2013

Tajos del Nevero y Veleta (Sierra Nevada - Granada)

Apenas iniciado el camino.

Durante la subida dejo a mi derecha el complejo de Borreguiles.

Una vez llegado a la Carihuela (3.250m.). 

En Loma Púa me vuelvo para apreciar la laguna de Aguas Verdes con el Veleta al fondo.

Destino de mi caminar para hoy.

Verdes prados alimentados por las chorreras de los Tajos del Nevero.

El arroyo cuando se libra de la nieve, se despeña loma abajo.

Buena parte de su recorrido lo hace bajo los neveros.

Someros encharcamientos.

Curiosas formas que adquiere la nieve.



Laguna Aguas Verdes.

Cima del Veleta (3.384 m).

A los pies del tajo de la cara norte del  Veleta, su laguna.

El día permitía divisar amplios horizontes.

Dos (de los cuatro) Lagunillos de la Virgen

Fuerte contraste de colores.

Alguno de los lagunillos aun permanecen abrazados por los neveros.

Laguna/Embalse de Las Yeguas.

Abundante ganado aprovecha los frescos prados.

Algunos prefieren que los suban.


Fecha:29-7-2013                                                                Hoya de la Mora 7'30h.
M.I.D.E.:3,3,3,4.                                                                   Posiciones 8'45h
Duración: 7'30h. (Semicircular)                                         Carihuela 9'15h.
Desnivel en subida: 1.440 metros                                      Lagun. Peñón Colorado 10h
Rangos de temperatura: de 10'5ºC a los 19'5ºC               Veleta 12'15h.
                                                                                              Lagun. De la Virgen 13'20h.
                                                                                              Hoya de la Mora 15h.



Cualquier colegial puede hacer experimentos durante la clase de física y comprobar si determinada hipótesis científica es cierta. Pero el hombre, dado que vive sólo una vida, nunca tiene la posibilidad de comprobar una hipótesis mediante un experimento y por eso nunca llega a averiguar si debía haber prestado oído a su sentimiento o no. (Milan Kundera)
Hay una zona de Sierra Nevada que por haberla avistado siempre muy avanzado el verano siempre la había asociado a sequedad y aridez y por lo mismo falta de interés. En los meses del estío apenas se ve humedad y sólo destacan los grandes pedregales y los altos tajos que la componen. Estoy hablando de los Tajos del Nevero (aunque en otros mapas lo mencionan como Tajo de Lagunillos) y el pequeño lagunillo que se forma cuando hay nieve bajo unas chorreras.

Para mí es una de las zonas más desconocidas de Sierra Nevada, esta vertiente sur que podemos atacar desde Capileira, siguiendo uno de los recorridos señalizados “sendero del río Toril” para ya bien altos abandonarlo para seguir el arroyo Peñón Colorado o el rio Lagunillos. No ha sido este mi trayecto de hoy, ya que he preferido acercarme a la Carihuela, para tras atravesar Loma Púa un poco por debajo del Puntal (3.224 m.), su zona más alta, dejarme caer hasta el arroyo en mi intento de no esforzarme en demasía.

Este recorrido afrontado por mi hoy es mucho mas suave que la ascensión por Capileira si a ello sumamos que el acceso en kilómetros es también más corto, aunaba todas las ventajas. Por otro lado la alergia lleva castigándome durante todo el mes por lo que no tenía mucha confianza en poder completar el recorrido y la seguridad de no poder hacerlo si lo endurecía.

Una vez aparcado el vehículo en los albergues (concretamente junto al Hoya de la Mora 2.500 m.), inicio la ascensión de forma pausada. Aun así, enseguida empiezan a dejarse oir múltiples ruiditos de mis bronquios, bastante castigados durante estos días (no quiero pensar que pasaría si fuera fumador). Espero que la forzada respiración profunda que exige el esfuerzo ayude a limpiarlos a lo largo de la jornada.

Ha amanecido un buen día de montañismo, la fresca temperatura ayuda a que las ascensiones sean más gratas y una suave brisa reconforta. El ser madrugador no me permite coincidir con otros excursionistas, que generalmente “arrancan” más tarde, por lo que toda la ascensión hasta las Posiciones ha sido en soledad. A partir de aquí si coincido ya con algún otro esforzado que se ha ayudado del microbús para ahorrar esfuerzos.

Ni que decir tiene que ya en el refugio de la Carihuela si coincido y saludo a algunos que han pernoctado, para enseguida, al apartarme del trillado recorrido hacia el Mulhacén, volverme a quedar solo. No suele aventurarse la gente fuera de los recorridos tradicionales, o bien por desconocimiento o por falta de interés, no parece que la “curiosidad” sea abundante en los visitantes a esta sierra.

Tengo que descender unos metros para salvando unos ventisqueros por debajo del refugio, saltar al otro lado de Loma Pua, justo por debajo del Puntal. Enseguida destacan, allá abajo, unas manchas verdes en medio de amplios ventisqueros que rodean lo que queda de un antiguo lagunillo, inexistente hoy en parte por estar invadido por los neveros, en parte por colmatación.

El circo glaciar que cierra todo este paraje es un rincón muy agreste y transmite claramente la imagen de salvaje. No es habitual en la vertiente sur de Sierra Nevada estos parajes tan abruptos ya que generalmnente ofrece espacios mucho mas suaves y alomados. En los basares entre altos tajos que acumulan mayor cantidad y grosor de nieve (lo que le da el nombre de Nevero) caen las chorreras que alimentan tanto los pradillos como los distintos encharcamientos.

Es una bajada de alrededor de 200 metros entre amplios cascajales formados de piedra de tamaño medio, muy incómoda de andar. Si a esto añadimos los frecuentes tajillos que salpican la bajada, nos podemos hacer una idea de lo molesto del terreno. Los amplios tajos de la derecha son la cara sur de las crestas que unen la Carihuela con el Elorrieta. Aquí nacen diversos arroyos, como el Lagunillos, objeto de mi visita, Peñón Colorado, tributarios ambos del río Toril que al unirse al Naute, allá muy abajo, junto a la central de la Cebadilla, da nombre al río Poqueira.

En las cercanías de los nacimientos de agua me llama la atención una vistosa mancha verde que en medio del blanco de la nieve y del marrón de la piedra destaca sobremanera. Estos prados, los más altos de esta cara sur son los que regados por los deshielos de los ventisqueros altos dan vida a unas charcas que acaban formando el arroyo.

Decido descolgarme junto al arroyo al menos una centena de metros apreciando los ventisqueros horadados y las pequeñas cascadas que forma en su precipitada caída. Aunque casi todo el trayecto discurre por debajo de largo y estrecho ventisquero que ocupa el fondo del barranco. No despierta excesivo interés el casi oculto arroyo entre amplios cascajales discurriendo entre tajos y dado que no tengo yo hoy un estado de forma idóneo, decido abandonar mi acompañamiento y comienzo la ascensión, (he bajado hasta la cota 2.700 m.).

De nuevo en Loma Púa decido descolgarme hasta la Laguna de Aguas Verdes, con un colorido espectacular debido a la incidencia oblícua de los rayos solares. Una vez abajo disfrutar de los diferentes matices que la diferente profundidad aporta a la laguna, para terminar volviendo a remontar hasta la antigua carretera ya que va a ser el camino más cómodo para recorrer los basares del Veleta y atravesar los ventisqueros por los más que señalados pasos ya elaborados.

Como me voy sintiendo cada vez mejor decido remontar hasta el Veleta para avistar la posible subida a los Machos en una o dos semanas. Este recorrido si está más frecuentado, entre otras cosas porque ya ha entrado en funcionando el telesilla que sube hasta la cota 3.000 m., facilitando el acceso a aquellos que no quieren o no pueden subir andando desde abajo.

Ahora sí, sólo queda bajar. Vuelvo a hacerlo por la cornisa hasta el refugio para buscar el paso que atraviesa el tajo desde el Cerro de los Machos ya que hace muchos años que no lo hago. Una vez encontrado lo señalizo con un hito, aunque creo haberlo memorizado suficientemente. Aquí atiendo las múltiples explicaciones solicitadas por un solitario excursionista que quiere ir al Mulhacén y ni siquiera lo identifica en el horizonte, posibilidades para pernoctar e itinerarios para bajar a la Alpujarra. Trato de darle la información de forma clara y concisa aunque le recomiendo que la contraste a lo largo de su andar con otros excursionistas a fin de evitar posibles pérdidas.

Llegado al refugio escojo la dura bajada hasta los Lagunillos de la Virgen, curiosamente me encuentro bastante más nieve abajo, junto a ellos, que en la propia bajada donde sólo tengo que atravesar uno. Además de pararme junto a uno de los Lagunillos para tomar algo, recorro los cuatro, todos con nieve, algunos incluso medio tapados por los ventisqueros perimetrales. Tras ellos la Laguna/Embalse de las Yeguas, hoy con bastantes visitantes ocupando buena parte de su contorno. Por aquí ya si me cruzo con otros senderistas, en ambos sentidos. Dada la concurrencia no me detengo mucho junto a la laguna. Estos espacios que por su accesibilidad se llenan de visitantes con su jolgorio, risas y voces son un repulsivo para mí que me gusta disfrutar de la sierra en silencio.

Por debajo de las Yeguas las habituales vacas ocupando los borreguiles y una vez traspasado el collado el personal de la estación con su incesante trasiego de coches atendiendo a las labores de mantenimiento de las instalaciones. Desde la Estación están promocionando los recorridos por esta zona intentando que las visitas sean numerosas también durante el verano: objetivo superar las 20.000 del verano pasado. Una vez que he bajado más acercándome al complejo de Borreguiles, ya no me detengo para nada. Es la zona de la sierra, junto a Pradollano más “humanizada” y por ello ha perdido el encanto que yo busco cuando asciendo a Sierra Nevada.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.




Los clásicos decían que los mitos y leyendas son las historias que no pasaron nunca y que son siempre.  Montero Glez.


La Dama de las Nieves

En los albores de los tiempos nacieron las leyendas en un intento de justificar hechos a los que no se encontraba explicación, entonces nació la que hablaba de la Dama de las Nieves que afirma que en los fríos inviernos la gente que se aventuraba en las cumbres nevadas y se perdían porque el hielo y la nieve ocultaba los senderos, acababan con ellos tras una larga agonía provocada por el hambre y el frío.

Para mitigar este duro y prolongado sufrimiento la Dama acogía entre sus brazos a los moribundos dándole cobijo hasta que la muerte se hacía con ellos. La dulce voz con que los arrullaba y la contemplación de su bello rostro los ayudaba a que olvidaran los duros momentos de su agonía.

Los ancianos afirmaban que habían visto a los que morían en las nevadas cumbres llevados de la mano por la blanca Dama hasta las puertas del inframundo; otros que los acurrucaba entre sus brazos para preservarlos de la nieve.

En mis muchas caminatas por las sierras no he podido confirmar la existencia de esta Dama de las Nieves, pero son muchos los que aseguran que han visto a la Dama caminar hacia las elevadas cumbres y tras seguirla han hallado el cuerpo de alguna persona que congelada en el hielo mostraba una sonrisa en sus labios.

El otro día en uno de mis recorridos por Sierra Nevada creí verla junto a un lagunillo, escondida entre los ventisqueros al pie de majestuosos tajos.






miércoles, 2 de octubre de 2013

Cañadas del Goterón y Calderetas I.(Sierra Nevada - Granada).

Subiendo desde Capileira, desde el microbús.

Llegada al  Alto del Chorrillo, fin del trayecto motorizado.

Al principio de la Loma del Mulhacén nos encontramos estos "apartamentos unipersonales".

Llegando a la Cañada de Siete Lagunas.

Asomados al Collado por encima de la Laguna Hondera.

Compartimos la laguna con abundante ganado vacuno.

La Piedra del Yunque nos señala el camino.

A partir de aquí nos adentramos en la Cañada del Goterón.

Apreciando la Cañadas del Goterón  y  Calderetas en toda su extensión, con la Alcazaba a la izquierda.


Cara este de la Alcazaba.

Cascada del arroyo que nace en la cañada del Goterón.



Lagunas de Las Calderetas desde el collado del Goterón.

Camino de Las Calderetas.

Borreguiles por debajo de las lagunas alimentados por sus chorreras.

Laguna Baja de las Calderetas.

El hielo aun cubre buena parte de las cubetas.

Tanto es así que ésta apenas consigue dejarse ver.

Las piedras recogen más calor derritiendo la nieve a su alrededor.

Excavadas en la propia roca por antiguos glaciares.

Padre e Hijo.


Fecha:10/11-7-2013                                                         Capileira 8'40h.
M.I.D.E.:3,3,3,3.                                                                  Alto del Corrillo 9'35h
Duración: 7h30' (31.300p) (Lineal)                                 Siete Lagunas 11'40h.
 Desnivel en subida: 500 metros                                       Goterón 14h
Rangos de temperatura: de 19ºC a los 31ºC                    Calderetas 15 a 18h.


Vivimos en un mundo en que parece que, si uno no se rodea de gente, ruido, música, no puede ser feliz. Cuando parece que es todo lo contrario. Saber estar solo es el primer y obligado paso para encontrar la felicidad, el equilibrio. El que no se encuentra cómodo consigo mismo y confía su bienestar a otros tiene muchas posibilidades de llevarse una tremenda desilusión.
Hacía bastante tiempo que intentaba casar mi interés por visitar las Lagunas del Goterón y la tríada de Las Calderetas con alguna compañía para prolongar la excursión durante dos días. A mi hijo Carlos le hacía ilusión pasar una noche en Sierra Nevada para poder apreciar en todo su esplendor el cielo nocturno. Aprovechando que él está en periodo vacacional hemos conjugado intereses.
No se si recuerdo, me explico, soy consciente de que los recuerdos a veces se solapan, a veces se distorsionan; es frecuente creer cuando visitas un paraje o vives una situación, sobre todo si es similar a otras que has vivido o visitado, tener la sensación de que no es nuevo lo que está ocurriendo. En la Sierra son múltiples los parajes similares, hay rincones que casi se duplican en varios sitios, por lo que vistos una vez, los nuevos te van a crear la sensación de repetidos o ya avistados.

Yo no tenía conciencia clara de haber visitado las lagunas del Goterón y las de Las Calderetas. Aunque hace ya casi cincuenta años me llevaran a estas cañadas de la sierra, la memoria no me aportaba ni imágenes ni situaciones que me posibilitaran asegurar que las había visitado. Además tengo durante estos últimos años el obstinado empeño de fotografiar todas las lagunas y lagunillos con cierta entidad de Sierra Nevada y estas me faltaban.

Decidimos mantener como días serranos los miércoles y prolongar puntualmente esta salida al jueves. Tras estudiar los posibles itinerarios y teniendo en cuenta que no queríamos que fuera una excursión dura ni por desniveles, ni por distancias, acordamos comenzarla en El Alto del Chorrillo. Para acceder al Chorrillo hay que coger un autobús en Capileira ya que no está permitido el acceso a vehículos particulares por tratarse de Parque Nacional o ascender andando desde el Área Hoya del Portillo (2.150 m.) que no era nuestro caso.

Hacer las reservas (958763090) con suficiente antelación es primordial en estos meses vacacionales por excelencia si no queremos correr el riesgo de quedarnos “en tierra” ya que las plazas son limitadas (el servicio lo hacen microbuses) o tener que aceptar un horario que no nos interese. A propósito me veo en la necesidad de informar que dado el personal que atiende en Pampaneira conviene confirmarlas, porque aun así, nos podemos encontrar con sorpresas desagradables, tanto en las propias reservas como en el día y las horas solicitadas.

Nosotros elegimos la primera subida por la mañana del primer día y la última de la tarde para bajar el segundo. El recorrido no es ni duro ni difícil si se conoce mínimamente. Así que pensamos tomárnoslo con tranquilidad y demorarnos allá donde la curiosidad o el interés nos lo demandara. La subida desde Capileira hasta el Alto del Chorrillo (ya en la propia loma del Mulhacén) es de 21 kilómetros. Los primeros 11 kilómetros en que se permite circular libremente a todos los vehículos ya que es el acceso al Área Recreativa Hoya del Portillo (2.150 m.), algo menos de una hora ha invertido el microbús en la ascensión, casi todos ellos por un carril de tierra bastante cuidado.
Aquí se sitúa la barrera que restringue el tránsito a motor y quedan por remontar otros 10 kilómetros hasta el final del trayecto: Chorrillo (2.700 m.). Es un servicio muy solicitado por ser uno de los accesos clásicos hasta Siete Lagunas (2.875 m.), Mulhacén (3.482 m.), Refugio Poqueira (2.550 m.) y posibles recorridos a distintos pueblos de la Alpujarra (Trevélez, Pitres, Bubión, Pórtugos).

El inicio de la excursión comparte itinerario con la subida al Mulhacén, así que el grupo inicial se va dispersando, según los distintos ritmos, a lo largo de la vereda. Nosotros embebidos con la captura fotográfica de la Apolo por parte de mi hijo, ya que ahora están en plena temporada y aprovechando que nos movemos justo por el rango de cota que es su hábitat, nos pasamos ascendiendo y me he dejado el inicio del sendero a Siete Lagunas por debajo.

No es un problema serio si despreciamos los metros innecesarios de subida. Subsanado el error hacemos un trazado nuevo algo más alto salvando unos ventisqueros hasta enlazar con la Cuesta del Resuello (vereda que sube desde Siete Lagunas hasta el Mulhacén). Para una vez en ella bajar hasta la Laguna Hondera (2.875 m.) donde decidimos descansar un rato para comer junto a uno de los nacimientos de agua que la alimentan. El rumor del agua, abundante en estas fechas de apogeo en el deshielo y el contínuo sonar de los cencerros de la vacas son los dos sonidos que percibimos.

Atravesar el desagüe de la laguna Hondera (nacimiento del río Culo de Perro) para recorriendo la loma de la Alcazaba dirigirnos hasta la Piedra del Yunque (2.900 m.), donde ya terminada la Loma Chordi nos adentramos hacia la cañada del Goterón. Desde el inicio de la bajada ya nos llama la atención la majestuosa cascada que se despeña unas decenas de metros salvando un cortado haciendo de línea divisoria: por encima la nieve es abundante, por debajo amplios prados muy concurridos por las vacas.

Remontamos buena parte del barranco siguiendo la propia cañada hasta superar la cota 3.000 buscando el Lagunillo del Goterón sin éxito. La abundancia de nieve lo tiene todavía oculto, por lo que decidimos bajar y buscar una buena ubicación para montar la tienda pensando en pernoctar. Al final acordamos plantar la tienda unos metros por encima de la cascada en un amplio vivac bastante elaborado. Montamos la tienda (2.760 m.) y comemos algo ligero ya que hemos decidido dedicar la tarde, libres de equipaje, a visitar las Lagunas de las Calderetas (2.900 m).

Son algo más de las tres cuando iniciamos el vadeo de los espolones que nos separan del próximo barranco (Cañada de las Calderetas). Tratamos de no perder altura algo que no siempre es posible dada la multitud de tajillos que se interponen en nuestro caminar. Al final tenemos que acceder a las lagunas superando la suave cascada de la última (la de cota más baja).

Es un sistema de lagunas escalonadas y enlazadas por los desagües mutuos. Ahora en plena temporada de deshielo se forma algún lagunillo más intermedio. Ubicadas entre las cotas 2.850 m. y los 2.900 m. son cubetas excavadas glaciarmente en la propia roca. Hay muestras visibles de esa erosión en la laguna más alta, donde la pared rocosa muy erosianada y con un desnivel próximo a 45º muere en la misma orilla.

Hoy estaban a medias cubiertas por los ventisqueros, algunos de ellos penetraban en la propia laguna conservándose gracias a las bajas temperaturas del agua. La abundancia de nieve en todos los contornos dificultan apreciar el tamaño real de las lagunas, seguro que poseen una superficie bastante mas amplia que lo que dejaban ver hoy. Una vez hecho el recorrido regresar hasta el emplazamiento de la tienda en la estrecha cañada del Goterón. En total hemos tardado unas tres horas en el recorrido.




Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.