miércoles, 14 de agosto de 2013

Lavaderos de la Reina (Sierra Nevada - Granada)

Hasta los mas acostumbrados sufren percances y éste fue funesto.

A media subida hacia el refugio.

Refugio Peña Partida (2.450 metros) el punto más alto del Sulayr.

Y si soñáramos con caras siniestras. 

Los Lavaderos en su totalidad.

Cuando es cuesta abajo ¿quién para el agua?.

El fuerte viento modelaba las nubes.

Formas.

Cuando el suelo está empapado toda el agua va por la superficie.

Las cascadas aportan la belleza a los Lavaderos.

Laguna artificial y acequia Papeles.

Hasta tres lagunillos por encima de la principal.

Estos efímeros lagunillos duran lo que la nieve de su contorno.

La brisa rizaba la superficie y ya estábamos protegidos.

Lagunillo principal de los Lavaderos al pie del cerro Poco Trigo.

Cascada principal de los Lavaderos.

El color de los borreguiles nos indican cuando estaban cubiertos de nieve.

Los túneles horadados siempre son sugestivos.

A fuerza de pasar el camino queda "oscuro".

Por doquier nacimientos de agua.

Blanco sobre blanco.

Ventisqueros en plena fase de deshielo.

Curiosidades geológicas.

Hoy de tres en tres.



Lavaderos de la Reina

Fecha:17-6-2013                                                                             Barrera 8h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                                                Peña Partida 9'10h
Duración: 7h                                                                                     Trincheras 10h.
Desnivel en subida: 700 metros                                                      Lavaderos de la Reina 11'15h
Rangos de temperatura: de 19ºC a los 19'5ºC                               Barrera 15h.



La salida de hoy estaba programada para hacer un recorrido casi circular por el entorno de los Lavaderos de la Reina. Habíamos (me acompaña hoy mi hermano José Antonio) pensado dejar el coche en la barrera que hay en la Loma de Maitena para remontar, ya andando hasta el refugio, subir por las Buitreras hasta el Pico de la Justicia para descender a lo largo del barranco y apreciar todo el recorrido del río Maitena desde su nacimiento hasta la toma de la acequia del Tío Papeles.

Esas eran las intenciones, la realidad ha sido bien distinta. Como somos los dos madrugadores y preferimos andar con el sol bajo, a las 8 de la mañana ya estábamos aparcados en la cota 2.000 de la Loma Maitena, junto a la barrera. Enseguida nos separamos: tenía mi hermano la creencia de que subir la primera media hora por la pista o por el sendero era, en tiempo, lo mismo y hoy ha querido comprobarlo.

El ha subido por la pista y yo he cogido el sendero. Ha demostrado tener razón ya que hemos llegado a la par los dos, con una ventaja por su parte, la parte de ascensión que él ha hecho ha sido mas suave y mas prolongada, lo que siempre va bien para empezar la jornada; la mía: más explosiva. Reunificados los caminos y tras superar a un trío que llevaba otro ritmo mucho más relajado nos hemos acercado hasta el Refugio, aunque su visita no es obligada, ya que algo antes arranca una falsa pista que recorta ascendiendo loma arriba hasta enlazar con el sendero.

Pero fiel a mi costumbre de visitar los refugios en mis salidas serranas, hoy hemos comprobado que el de Peña Partida esta limpio y cerrado, lo que debería ser su estado normal, últimamente en mis visitas a otros me he encontrado de todo.

Seguimos la ascensión loma arriba. Hasta ahora no nos ha molestado el aire, posiblemente por estar protegidos. A partir de que ascendemos y nos acercamos a la cresta, recorrido natural de la ascensión, empieza a castigarnos un viento racheado que a veces nos hace inclinarnos para compensarlo. Es en todo momento del sur y conforme ganamos altura, el gana en fuerza: calculamos que en algunos momentos debe alcanzar alrededor de los cien kilómetros por hora con lo que ya sentimos peligrar nuestra integridad.

Cuando llegamos a la cota 2.700 m. aprovechamos unas viejas trincheras de las que permanecen los muros para resguardados y valorar opciones. Apenas si tenemos dudas, sobre todo después de apreciar las formas típicas que están adoptando las nubes por encima de nosotros. A pesar de la altura a las que se encuentran se aprecia claramente que el aire las moldea generosamente. Optamos por descender e introducirnos cuando la pendiente del largo ventisquero que protege este flanco de los Lavaderos nos lo permita.

Cuando perdemos altura y nos introducimos ya en el circo de los Lavaderos la situación cambia radicalmente. El aire cesa y la temperatura nos invita a recorrer todo el espacio. Hay arroyos por todos lados, algunos de ellos dificultan su vadeo dada la gran cantidad de agua que llevan. Como uno de los objetivos de la excursión por mi parte era fotografiar los diferentes lagunillos, lo primero que hacemos es dirigirnos hacia el Cerro Poco Trigo, a cuyos pies se encuentran.

Para sorpresa nuestra nos encontramos antes de llegar al principal hasta otros tres escalonados superiores y que desagüan uno en otro antes de alimentar al principal. La nieve es abundante y estos días de sol están haciendo que el deshielo esté en pleno apogeo. Recorrer los lagunillos superiores, de vida efímera, antes de llegar hasta el Cerro. En nuestras visitas a los Lavaderos ni mi hermano ni yo habíamos subido este pequeña prominencia. Hoy lo hacemos pensando que desde arriba quizás haya una buena vista del conjunto de los lagunillos e incluso de todos los Lavaderos.

Fotografiados los protagonistas seguimos remontando ya que a los dos nos gusta entrar en este paraje por arriba y recorrer el curso del río Maitena con sus múltiples saltos y cascadas. Hoy a pesar de ser lunes coincidimos con una docena de personas que han escogido el mismo destino que nosotros. O somos todos muy prudentes y no nos arriesgamos más de lo necesario o ayer eran unos irresponsables. Me entero de que ayer domingo hubo cinco actuaciones en los Lavaderos por parte del Sereim: tobillos, hombros, etc.

Tras recorrer buena parte de los saltos y chorreras que el río afronta en su rápido descenso, llegamos junto al nacimiento de la acequia y ya por sus márgenes iniciamos el regreso. Pero todavía nos demoramos un rato junto a la balsa artificial (bastante desatendida, por cierto) que muestra evidentes signos de abandono con partes de sus muros de piedra de contención caídos, en cuanto el agua consiga abrir la más mínima brecha se romperá toda ella. Hoy estaba llena a rebosar.

Ahora sí decidimos volver por el mismo trazado de la acequia, aunque ésta actualmente va sumergida, de vez en cuando se delata por los respiraderos o por los ruidos que hacen las burbujas del agua en la canalización. Todavía tenemos que cruzar tres o cuatro ventisqueros que cortan el sendero, ubicados en los barrancos, aguantan algo más por su situación norteña.

Después de recorrer la cañada de los Lavaderos de la Reina el regreso, ya sea por el sendero que recorre la Loma Maitena o por el trazado de la acequia Papeles, se me hace largo y monótono. A pesar de ser un recorrido de algo menos de dos horas y prácticamente en su totalidad en suave bajada, la sensación de monotonía siempre es recurrente.





Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.