miércoles, 21 de agosto de 2013

Lagunillo del Puerto de Trevélez (Sierra Nevada - Granada)

Refugio Postero Alto.

Mi sombra ya señala el primer objetivo.

Bifurcación del sendero a media subida.

Primer barranco que atravieso.

Desde la Puerta del Alhorí.

Río Alharí y buena parte de su primer tramo.

En pleno deshielo.

Pequeño circo glaciar donde nace el río Alhorí.

Ventisquero de la ladera suroeste del Picón.

Alcazaba y Mulhacén desde Cerro Pelao.

Borreguiles del Puerto.

Algo por encima del Lagunillo. 

Cuando se allana el terreno el arroyo forma meandros.

Ya lo tengo a la vista.

Trata de camuflarse reflejando su entorno.

Lagunillo con el Cerro de Trevélez al fondo.

Joyas de Sierra Nevada: Fritillaria lusitanica.

Joyas de Sierra Nevada:  Eumigus ribioi.

Puerto de Trevélez.

Penúltimo ventisquero junto a las Casillas de los Rojos.

Lo que queda del Cortijo de Casas Nuevas (Casillas de los Rojos).

Fuerte descenso hasta el refugio.

A media bajada me detengo para observar el Picón.

Desde el Refugio se divisa casi todo el recorrido de hoy.


Fecha:26-6-2013                                                                 Postero Alto 7'45h.
M.I.D.E.:3,3,3,3.                                                                    Bifurcación 8'30h
Duración: 7h' (31.300p) (Semicircular)                             Nac. Río Alhorí 9'30h.
Desnivel en subida: 1.200 metros                                       Picón de Jérez 10'30h
Rangos de temperatura: de 14'5ºC a los 27ºC                   Lagunillo del Puerto 12h.
                                                                                               Ref. Postero Alto 14'45h


Al igual que en otros deportes de resistencia, el montañero también necesita ese punto de gozo en el padecimiento, de relación amistosa con el dolor y la extenuación, para alcanzar el éxito. Quien no halla un punto de satisfacción en la agonía, en esa estrecha línea que separa el agotamiento del umbral del esfuerzo, difícilmente llegará a ser bueno.

Hacía tiempo que tenía programada una subida al Lagunillo del Puerto de Trevélez (2.650 m), ya que la anterior vez subí muy avanzado el verano y me lo encontré totalmente seco. Para que este año no me pasara algo similar he venido “vigilando” la nieve en la zona para intentar llegar en el momento oportuno. Es un lagunillo que apenas tiene fondo y se encuentra retirado de los distintos arroyos que circulan por el barranco, por lo que el único aporte líquido que recibe es el de un par de ventisqueros que están en los tajos cercanos algo por encima de él. Una vez que se agotan los mismos y con este calor es cuestión de días que desaparezca el lagunillo también.

Hoy tenía pensado que me acompañara mi hermano, pero otras obligaciones lo han retenido en Granada, así que he excursionado solo. La salida desde el Refugio Postero Alto por ser el punto más cercano la habíamos elegido para darlo a conocer a mi hermano ya que me había manifestado que nunca había subida esta cara del Picón.

Aunque el objetivo hoy era el Lagunillo, el intentar darle más entidad a la excursión a la vez que hacerla, al menos en parte, circular me ha hecho incluir el Picón de Jérez  (3.0890 m.) en el recorrido. Así la ascensión por el río Alhorí hasta su nacimiento, subir hasta el Picón por la cara este, desplazarme por las crestas hasta Cerro Pelao (3.181 m) y bajar hasta el Lagunillo para ya desde el Puerto volver hasta el Refugio.

Jerez del Marquesado está a los pies del Picón de Jérez, a unos 80 kilómetros de Granada. Una vez llegado al pueblo, que hay que atravesar, se recorren otros dos kilómetros en dirección oeste (tengo que rodear la población por la derecha en el sentido de la marcha, sin adentrarme en su centro), hasta llegar a una gran construcción que sirve de punto de reunión al personal del Parque Nacional.

Junto a esta casa arranca la pista que durante 10 kilómetros, ascendiendo por las lomas entre bosques de pinos de repoblación, cumple dos objetivos. Facilita el acceso para vehículos tanto al Área Recreativa como al Refugio Postrero Alto, muy cercanos entre sí los dos y enlaza con el Sendero Sulayr ya que el propio refugio es inicio y final de sendas etapas del mismo; por otro lado permite acceder a las cumbres de Sierra Nevada por su cara este dejándonos a los excursionistas a los pies del Picón de Jérez que a su vez es inicio de la llamada Travesía de Sierra Nevada, para salir por el Caballo y Nigüelas.

La subida desde el Refugio Postero Alto hoy se me ha hecho doblemente dura ya que al desnivel que hay que remontar se le han sumado las nada despreciables molestias de una buena cantidad de moscas que han decidido usarme como soporte para su ascensión. Las numerosas cabezas de ganado vacuno favorece, sin duda, la abundancia de moscas que han decidido acompañarme durante buena parte de la subida.

Inicia el sendero la ascensión por el propio cortafuegos a las propias puertas del refugio, escalando la ladera de forma brusca y continuada. Este es el peor tramo hoy para mí ya que me veo dando manotazos continuamente intentando espartar a los dípteros con escaso éxito. Tras algo más de una hora de marcha y con la paciencia ya bastante desgastada, llego a la bifurcación del sendero. Aquí arranca el tramo circular que voy a hacer yo.

A la izquierda el sendero sigue escalando loma en busca del Puerto de Trevélez. A la derecha, el ramal que escojo yo, se desvía en suave pendiente, buscando acercarse, primero a un arroyo que recorre el primer barranco que cruzo para después, tras acceder a la “Puerta del Alhorí”, desde la que se divisa buena parte del barranco con sus dos bandas laterales verdes, el sendero atravesará el gran barranco labrado por el río, que desde aquí se ve y se oye. A la derecha se distingue el paraje denominado Chorreras Negras (sitio donde “aterrizó” el avión americano en los años 60 y que hubo que auxiliar).

Todavía queda un rato para que río y sendero se acerquen. El encuentro se produce en la cota 2.300 metros y a partir de aquí la vereda asciende pegada al margen derecho del río hasta su mismo nacimiento. A medio camino he dejado pastando algunas vacas y con ellas algunas de las cansinas moscas que se han servido de mí en la ascensión. El resto me ha ido abandonando durante el último tramo de subida junto al río, imagino que atraídas por el frescor del agua y la abundancia de excrementos de las vacas.

Durante toda la subida permanece el Picón visible y cuanto mas me acerco a él más se aprecia la dura ascensión que he de afrontar si quiero coronarlo. Los casi trescientos metros de acompañamiento al río se hacen más amenos por la vegetación permanente y el rumor del agua, pero eso no los hace más suaves. Y una vez en el nacimiento el simple mirar hacia la cumbre algo oculta por la propia loma ya da idea de lo que queda por “sufrir”.

Nace el río en un pequeño circo glaciar cerrado en su cara sur por unos imponentes tajos que retienen abundantes ventisqueros a 2.680 metros de altura al sureste y algo más bajos que el Picón. A partir de aquí aunque la nieve se hace más presente, el agua debe circular por el subsuelo, ya que no la vuelvo a ver. Estos algo mas de trescientos metros que me restan por ascender se me hacen muy pesados por tener que esquivar algún ventisquero y porque el piso es de piedra suelta que dificulta el agarre, no consigo descubrir rastro alguno de sendero y como acostumbro cuando tengo el objetivo a la vista y no avisto sendero opto por la línea recta.

Una vez arriba, tras atravesar el Ventisquero del Caballón y dado que la cima no tiene atractivo ninguno, salvo el motivo para hacerse la foto, cresteo en dirección hacia Cerro Pelao, pasando por el Puntal de Juntillas (3.1.39 m). Quiero ver la nieve que acumulan las lomas del Mulhacén y la Alcazaba ya que las tendremos que atravesar dentro de un par de semanas en otra excursión programada, para acto seguido dejarme caer casi por el propio barranco hacia la ubicación del Lagunillo.

La bajada la he de hacer con precaución, hay agua por doquier y ya se sabe que las suelas de las botas mojadas no agarran nada en las piedras que es el otro elemento abundante durante la misma. El recorrido, sin prisas, merece la pena ya que aparecen arroyos por todos lados, a veces se pierden filtrados para aparecer algo más abajo por alguna fisura de las rocas, saliendo a borbotones.

Otros atraviesan los ventisqueros horadándolos, pero todos bajan bastante a la izquierda de la ubicación del Lagunillo. Éste, apartado, ocupa una somera cubeta de apenas unas decenas de centímetros en su punto central y más bajo de profundidad que recibe varios aportes de los ventisqueros ubicados por encima y protegidos por los tajos a los pies del Horcajón. La desaparición de estos marcará la existencia del propio Lagunillo.

Hoy estaba colmado y se permitía incluso desaguar mediante un abundante emisario que tras una breve bajada se unía rápidamente al río Puerto Trevélez. Tras una media hora de relajo aprovechado para comer, rodeo todo el barranco intentando ganar algo de cota hasta enlazar con el sendero que barranco arriba une Trevélez con el Marquesado a través del Puerto. Camino antiguamente muy transitado ya que era el más corto entre ambas comarcas.

Desde arriba del Puerto diviso al fondo primero el Refugio señalado por el cortafuegos y mas lejos y bajo todavía las casas del pueblo. Tengo que descender casi 1.200 metros de cota para el primero y otros seiscientos más para llegar a Jerez. En esta bajada, muy soleada, quedan aun un par de ventisqueros con cierta entidad. El segundo junto a las Casillas de los Rojos: en otros mapas denominado como Cortijo de Casas Nuevas (sólo un montón de piedras con algunos restos de ladrillos), va a ser la última oportunidad de beber durante toda la bajada.

El tener en casi todo momento el Refugio a la vista hace engañoso este largo tramo de bajada que suma a su longitud la fuerte pendiente de la que presume en todo momento y en mi caso, el haberla bajado entre las una y las tres de la tarde, horario en que el sol se hace sentir, sin olvidar añadir el cansancio acumulado de la jornada.

Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.