miércoles, 24 de julio de 2013

Sulayr Tramo 9: Fuente del Espino - Barranco del Riachuelo (Laroles - Granada)

A media subida al Puerto desde un pequeño mirador: Picón de Jérez y Cerro Pelao.

Pista por la que voy a transitar buena parte de la jornada.

Sólo quedan algunos ventisquerillos en las cimas de los "Morrones".

Muestra de las labores de entresacas efectuadas en estos bosques.

El agua todavía es abundante.

Todos los barrancos aun presumen de arroyo.

Viejos pluviómetros fuera de servicio.

Caseta donde se inicia una canalización.

Me muevo por el límite entre Parques: Nacional y Natural.

Aprovechando intensivamente las posibilidades.

La pista discurre en todo momento entre pinares.

El Chullo siempre presente a mi izquierda a la ida.

Los claros en el bosque son indicios de asentamientos humanos.

Era junto a la pista en el paraje conocido como "El Pozuelo".

Final de mi etapa de hoy.

Embalse de Benínar.

Cortijos en el alto río Laroles.

Acequia del Boy  que discurre paralela al carril.

Reparaciones en "la Perimetral".

Área Recreativa del río Laroles.

Bañárcal, población que presume de ser la más alta de Almería.

Puente por el que el Sulayr atraviesa el arroyo Palancón.

Ascendiendo junto al arroyo Palancón hacia el Puerto de la Ragua (GR-7)

Verdes prados en el Puerto de la Ragua.

Ferreira desde su mirador en el Puerto.



Fecha:29-5-2013                                                                            Puerto Ragua 7'30h.
M.I.D.E.:2,2,3,4.                                                                               Río Laroles 10'30h
Duración: 8h15' (36.000p) (Semicircular)                                   Caseta vigilancia 11'00h.
Desnivel en subida: 500 metros                                                    A. R. Río Laroles 12'00h
Rangos de temperatura: de 0ºC a los 12ºC                                   Posada Arrieros 13'45h.
                                                                                                         Puerto Ragua 15'45h.

Hace un par de semanas cuando subía al Chullo con mi hermano, tanto desde la loma como desde la cima me llamó la atención una pista que atravesaba la loma enfrentada a la nuestra hasta perderse. En su momento me pareció que podía ser interesante recorrerla, entre otras cosas porque esa parte de la sierra es una gran desconocida para mí.

Tras interesarme por ella sólo conseguí una referencia en que alababan la belleza de la misma ya que a cada barranco le asignaban un arroyo y a algunos de ellos cascadas de hasta de diez metros.Tras hablar con personal del ayuntamiento de Laroles me informaron que efectivamente la pista enlazaba con el pueblo.

Hoy me he lanzado a recorrerla, si no entera, ya que no he bajado al pueblo, si un buen trecho. Las pistas nunca han sido objeto de mi devoción y esta no ha sido una excepción.

Arranco a andar a las 7'30 horas desde el Puerto de la Ragua. La redonda temperatura que a esa hora marca el termómetro es de 0ºC. Enfrente del restaurante sale un carril que rápidamente se dirige hacia arriba. A los pocos metros, a la izquierda, tras el sendero de “accesibilidad universal” (Mirador del Hornillo), nace otro carril que es el que he tomado. Enseguida una cadena, lo que me indica que no voy a tener que preocuparme por el tráfico.

Comienza en suave ascenso que mantendrá durante un par de kilómetros, para después iniciar ya el descenso, en ningún caso acusado, que no abandonará hasta avanzada la mañana. El carril va a rodear los morrones por el sur. Yo estoy acostumbrado a verlos por su cara norte cundo realicé las etapas del Sulayr (15 y 16) que recorriendo sus lomas unían el Toril con el Cortijo de las Chorreras y Postrero Alto.

Hoy los voy a ver por detrás, primero el Morrón del Hornillo (2.338 m), más tarde el del Mediodía (2.756 m), para terminar a los pies del San Juan (2.786 m). Me voy a desplazar por el carril perimetral que en buena parte de su recorrido discurre justo por el límite entre Parques: hacia las cumbres el Nacional, a la izquierda el Natural. Paso por parajes, todos ellos con nombres alusivos: Horcajo del Hornillo, Loma del Mal Abrigo, Pandera del Pozuelo, Roza de la Tijera, dejando a medio camino el bonito cortijo de Las Primeras Aguas encarasolado y rodeado de pequeñas parcelas cultivadas.

Hoy si descendían por todos los barranquillos, arroyos, más o menos caudalosos, porque en las cimas aun quedan algunos pequeños ventisqueros, a los que no parece les quede mucha vida. A las dos horas de camino y algo antes de un cambio de dirección tras llegar a un collado, se ha unido por la izquierda a la pista que yo sigo el Sulayr (tramo 9), que no abandonará el carril hasta su finalización en el Refugio “Fuente del Espino”, final de la etapa.

Tras un tramo de clara bajada me dirijo hacia el río Laroles para sin detenerme (lo haré a la vuelta), proseguir por la loma, ahora subiendo, cruzarme con la Acequia del Boy, hasta llegar a terminar de nuevo en otro collado dando nacimiento a otro abierto barranco. No estoy a mucha distancia de las cimas pero las lomas crecen muy deprisa, ensanchándose rápidamente, lo que provoca que el transitar cada una de ellas me lleve más de una hora.

Aquí se cruza perpendicularmente un potente cortafuegos, que remonto durante unos minutos para acceder al puesto de vigilancia contra incendios que hay algo más arriba. Esta caseta, avistada desde hace un buen rato, había sido escogida como fin de mi avance, por lo que una vez en ella aprovecho para tomarme el bocadillo antes de iniciar el regreso. Estoy muy cerca del punto reflejado en el Sulayr como paraje del Mirador, prácticamente a media etapa 9.

Desde aquí observo la Sierra de Gádor, el Mediterráneo, el embalse de Benínar en la cuenca del río Adra, que recoge todos las aportaciones de los arroyos de esta zona del macizo y la sierra de la Contraviesa. Por arriba avisto el Morrón Sanjuanero donde se inicia el Barranco de Laroles y ya en la provincia de Almería las cumbres del Chullo cuya presencia se hará casi permanente a partir de ahora.

En este último tramo de carril hay personal trabajando. Unos ampliando y allanando la carretera dotándolo de un pequeño aliviadero para facilitar el paso del agua hacia los barrancos; otros levantando “balates” para frenar los deslizamientos de los tramos de laderas inestables. Tras amena charla aprovechando que están en su rato de bocadillo e interesándome por la amplitud de sus trabajos, prosigo yo mi andar al encuentro del Área Recreativa del río Laroles.

Es una pequeña instalación que se prolonga río arriba y que cuenta con una fuente de agua y tres o cuatro mesas. No lleva mucha agua el río y además se ve aligerado por la acequia (Boy) que le ha tomado, unos metros más arriba, prácticamente la mitad de su caudal. En esta parte alta del río, aprovechando que la ladera presenta menos pendiente, aparecen hasta media docena de cortijos, alguno de ellos con su era adosada y alguna charca por encima para acumular agua para riego. Han abancalado buena parte de sus alrededores y se ven cuidados y los terrenos cultivados.

Otro, sin embargo, algo más alto, visible desde la lejanía por el claro provocado en el bosque que lo engloba, sólo presenta los muros dejando los bancales abandonados para que los vuelva a recuperar la flora autóctona. Sin duda dentro de algunos años desaparecerá visualmente. Algo más adelante llego al paraje denominado Pozuelo. Una era entre pinos a mi derecha y las ruinas de un cortijo a mi izquierda.

Llegado de nuevo donde el sendero Sulayr se unió al carril, decido yo abandonando el carril, seguirlo, sabedor que cuando llegue al arroyo que baja del Puerto (arroyo Palancón) podré enlazar río arriba con el GR-7 que tras cruzar por el puerto se dirige al Marquesado. Se inicia como un estrecho carril usado para la entresaca de los pinares que a partir de ahora voy a atravesar. Acaba el carril y prosigue el sendero unos metros antes de iniciar la bajada saliendo del pinar para caminar por entre mejorana, té de la sierra, majuelos, agracejos, piornos y cardos.

Tras cruzar la carretera (A337 que baja desde el Puerto hacia Laroles), que a su vez es límite entre provincias, retomo de nuevo el sendero para bajar ya decididamente hasta el arroyo Palancón hasta cruzarlo por un puente de madera. Echo en falta, al cruzar el arroyo, junto al puente del Sulayr alguna información del Gr-7. No la encuentro por lo que remonto hasta la carretera asfaltada para una vez llegado a la Posada de los Arrieros, algo más arriba, volver a buscarlo.

La Posada de los Arrieros es la heredera de una antigua posada que daba cobijo a los innumerables arrieros que la usaban como descanso o pernoctación en su ir y venir entre las comarcas de la Alpujarra, tanto granadina como almeriense y la comarca del Marquesado; usado en el trasiego de mercancías, como camino más corto y asequible que ascendía junto al arroyo Palancón. Hoy siguen atravesando este puerto dos senderos: el GR-7 que une Ferreira con Bayárcal y Laroles y el Gr-140 que partiendo de Bayárcal muere en Cabo de Gata.

La Posada hoy estaba cerrada y junto a la puerta en las propias rocas que la sustentan los distintos letreros anunciando los senderos, pero yo no acertaba a encontrar el inicio. Al final me he colado entre la verja de entrada y la pared rocosa, accediendo al recinto y tras pasar un portichuelo encontrarme finalmente el sendero con su sañalización de colores identificativos (dos bandas: roja y blanca).

Discurre en todo momento por el mismo barranco que contiene el arroyo Palancón y muy cerca a él. Hay que cruzarlo en numerosas ocasiones, caminando a veces por su margen izquierda y otras por la derecha dependiendo de la anchura del barranco. El anuncio junto a la Posada le adjudicaba una duración de hora y cuarenta minutos, yo he tardado dos horas. Me ha extrañado porque habitualmente rebajo los tiempos estimados, hoy lo he incrementado claramente.

Al llegar al Puerto el arroyo ha desaparecido y sólo quedan verdes prados junto a la carretera y bajo los pinos, en algunos lugares, los más húmedos incluso encharcados, sobradamente hoyados y estercolados por el ganado, lo que hace que sea necesaria una atención especial al pisar, si no queremos llevarnos "sorpresas".

Una vez en el Puerto de la Ragua (2.000 m), localizo un sendero que me acerca hasta un mirador divisado desde la carretera de acceso esta mañana mientras subía. Es un corto recorrido de “accesibilidad universal” que no llega al kilómetro denominado “Hoyos de la Pura”. Acaba en un pequeño mirador desde el que se domina la población de Ferreira y buena parte del Marquesado. Tras esta visita retorno al coche y doy por finalizada la excursión de hoy.

Sólo queda hacer los 100 kilómetros que separan el Puerto de la Ragua de Granada.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.