domingo, 9 de junio de 2013

Iznatoraf y Sabiote (Jaén)

Iznatoraf.

Arco de la calle Campo

Torre ubicada en la plaza. 

Iglesia Parroquial.

Puerta del Arrabal.

Muchas de las calles ofrecen este adorno.

La muralla integrada en las viviendas actuales.

Puerta de la Virgen del Postigo.

Entre poblaciones: campos amarillos.

Sabiote desde su castillo.

Entrada al castillo después de atravesar el foso.

Plaza de armas.

Mi hijo Carlos descansando del sol.

Muros y torreones.

Salones rehabilitados.

Accesos a las mazmorras.

Esquina en el patio interior.

Una de las puertas que conserva la población.

Fachada de la iglesia. Escuela de Valdevira.

Iglesia y convento de Carmelitas Descalzas.

Torre de la Iglesia.

Fuente y abrevadero extramuros.

Puerta de los Santos.

De regreso: estampas camperas.


Iznatoraf y Sabiote (Jaén).

Fecha: 13-04-2013

No es nuevo que la provincia de Jaén atesora multitud de rincones dignos de visitar. Tampoco voy a descubrir que contiene pueblos que son verdaderas joyas en arquitectura, en ubicación o por ser puerta de espacios naturales como inicio de recorridos de indudable belleza e importancia ecológica. Quizás debamos, entre otras muchas cosas, el descubrirnos buena parte de la provincia a Rodríguez de la Fuente que con sus programas nos configuró a muchos de nosotros.

Tampoco voy a descubrir a nadie que es la provincia con más densidad de castillos de toda Europa. Debido a los largos periodos en que se situaron sobre estas tierras las lineas defensivas de la Reconquista, mientras se luchaba, unos por mantener lo que quedaba del Reino de Granada y los otros por acabar expulsando al norte de África a los resistentes. Es raro algún pueblo que no tenga un torreón de vigilancia, una estructura o un castillo árabe o cristiano construido después de su conquista para asegurar su defensa.

Si a esto sumamos que generalmente los premios por la ayuda en la conquista se pagaba con tierras, señoríos y haciendas con el fin de fijar residencias y agricultores que ayudaban a mantener lo conquistado, algo que favoreció la construcción de infinidad de casas palaciegas, muchas de ellas exhibiendo aun sus blasones en las fachadas.

Dos ejemplos de esto que comento son las poblaciones de Iznotaraf y Sabiote. Ambas en las cercanías de Úbeda por lo que no están muy distantes de Granada, lo que anima a emprender un día soleado de primavera el acercarse a ellas y disfrutar conociendo las singularidades de estos emplazamientos.

Iznatoraf. Es un pequeño pueblo que ocupa la cima de una colina ostentando una altura de 1.036 metros y asentado en la misma loma que Úbeda. Nombre proveniente del árabe como multitud de otros que significa “castillo del polvo o de la arena”, también conocido con el nombre de Torafe. En época árabe ostenta una gran importancia dada su situación estratégica ya que desde su ubicación se domina una amplia extensión.

De su importancia dan fe los numerosos restos de construcciones, fortaleza árabe, distribución de las casas en callejuelas estrechas no pensadas para el tránsito de vehículos sino para la mejor defensa, por lo que hoy sigue siendo en su mayoría zona peatonal. Durante su visita se hace notar enseguida la profusión de macetas y plantas que jalonan muchas de sus calles y rincones.

Es muy probable que el lugar que ocupa la actual iglesia fuera el ocupado en su día por la mezquita principal del lugar de la que se tiene noción desde al menos 1.311. Era habitual tras la conquista de cualquier población sacralizar la mezquita existente para no tener que esperar hasta la construcción de una nueva cristiana o en otro emplazamiento o como se hacía generalmente sobre el propio solar de la mezquita existente.

La actual data del siglo XVI y como muchas de esta época se deja ver la influencia de Valdelvira a través de su discípulo Alonso Barba. Recomendable visitar la bella Ermita del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, encontrándose la imagen bajo un gran arco detrás del altar mayor entre columnas corintias que engloban el camarín.

La belleza de sus callejuelas, los adornos florales y vegetales que lucen la mayoría de ellas, la abundancia de casas medievales y los amplios horizontes que dominamos desde cualquier lugar bien merecen el desplazamiento en una cálida mañana de primavera ya que parece que definitivamente nos han abandonado los días lluviosos.





Sabiote. Esta población con algo más de 4.000 habitantes y a escasos kilómetros de Úbeda, forma con ella y Baeza el denominado triángulo del Renacimiento. Ubicadas en la misma loma (Loma de Úbeda) que las anteriores a una altura de 840 metros. Fue declarada Conjunto Histórico-Artístico de carácter nacional en el año 1.972.

Su historia se remonta a la edad de bronce, teniendo continuidad en la época romana donde adquirió gran relevancia, hecho fundamentado en la autorización para emitir moneda propia; para enseñar restos actualmente de la época musulmana como son un lienzo de muralla y puerta denominado “El chiringote” y un barrio denominado el “pequeño Albaicín”, uno de los barrios árabes más antiguos de toda Andalucía. Como otras poblaciones adyacentes pasó a manos cristianas a través de las conquistas de Fernando III “El Santo”, allá por 1.226. Tras varios cambios de dueño fue vendida por Carlos V en 1.537 a D. Francisco de los Cobos, Secretario de Estado y Señor de Sabiote (Marqueses de Camarasa) hasta que fueron abolidos por la Cartes de Cádiz de 1811. Éste último propietario fue el que mandó reacondicionar el castillo en palacio y le otorgó la época de mayor esplendor.

Se aprecian dos partes claramente diferenciadas. Por un lado el recinto amurallado declarado en 1.972 como Conjunto Histórico Artístico de carácter nacional que ocupa el sector sureste del pueblo, y el resto, formado por la población ubicada extramuros y conformado por distintos arrabales, actualmente bastante extenso y pintoresco. De la muralla se conservan unas tres cuartas partes con sus puertas, arcos y torreones, junto con numerosas casas palaciegas del siglo XVI, fachadas mudéjares.

Como tiene infinidad de detalles, puertas, murallas y lugares que visitar, recomiendo llegar a Sabiote sin prisas, con el suficiente tiempo como para que no convierte en motivo de estrés y deambular por sus calles, apreciar sus casas señoriales, sus plazas y monumentos, asomarse por encima de sus murallas para apreciar las amplias vistas que se nos ofrecen, dejarse caer extramuros para visitar sus dos fuentes ubicadas a los pies de la muralla y con amplios abrevaderos (fuente de la puerta de la canal).

Descansar en nuestro deambular para tomarnos un café, y seguir para apreciar las fachadas de la iglesia parroquial de San Pedro ejecutada por discípulos de Valdelvira, el convento de las Carmelitas descalzas ubicada en la calle principal de la población, donde también contemplamos hasta tres torreones defensivos englobados entre las construcciones posteriores, para terminar adentrándonos en el monumental castillo.

Debido al lugar que ocupa no es descabellado suponer que ha sido siempre un lugar estratégico utilizado para la defensa y supuestamente encastillado, aunque su historia documentada comienza en el siglo XIII. Prácticamente reconstruido hoy casi en su totalidad aunque todavía se erige una alta grúa junto a su fachada para facilitar la terminación de los trabajos. Tras atravesar una amplia plaza y salvar los restos del amplio foso mediante pasarela metálica poder acceder a la entrada principal y única.

Nos adentramos en un amplio castillo donde están reconstruidas dos terceras partes: salones, terrazas, patios interiores, torreones, caballerizas; habiendo acumulado un sinfín de restos en el patio principal del mismo: columnas, capiteles, frisos, alguna cornisa, etc. Está abierto a la visita en su totalidad y de forma gratuita. Dejarse llevar por la intuición si no se quiere hacer una visita planificada, disfrutar de unas de las panorámicas mas bellas y extensas de "La Loma", para lo que basta asomarnos a cualquiera de sus torreones.

Durante la ocupación napoleónica fue expoliado y posteriormente volado como fue costumbre por estas tropas cuando tenían que abandonar algún lugar estratégico.

Otros monumentos a visitar son las Iglesias de San Pedro, Iglesia y Convento de Santa María (siglos XVI al XVIII) y la Ermita del Patronato de la Villa (siglo XVIII) ubicada en las afueras del pueblo.