jueves, 23 de mayo de 2013

Sierra Castril II: Río Castril, nacimiento y primer tramo (Sierra de Castril - Granada)

La cabra segureña, dueña de estos parajes.

Río Castril poco antes de llegar a su nacimiento.

Nacimientos del río Castril.

El agua manaba con abundancia hoy.

El lecho del río en sus tramos altos están obstruidos por grandes rocas.

La fuerte pendiente precipitaba el agua buscando perder altura.

Desde el mirador del nacimiento vista del barranco.

Por encima del nacimiento el lecho totalmente seco.

La línea de fisura por donde aflora el agua.

Algo más abajo cuando el agua se remansa.

Azud donde nace la acequia que alimenta la central eléctrica.

Nos desviamos hacia la izquierda para apreciar esta pequeña cascada. Es un arroyo adyacente.

Cerrada de la Magdalena.

La erosión hace que caigan grandes bloques rocosas al río.

Pequeño cortijo ubicado estratégicamente.

Puente en el curso alto del río donde nace un recorrido: Cerro de la Empanada.

La cerrada de la Magdalena también estaba bien surtida.

Mi compañero de hoy intentando buscar buenas tomas fotográficas.

Cerrada de Lézar, bastante descuidada.

Cueva aprisco de grandes dimensiones.

Vista general del nacimiento del río Castril.
Embalse del Portillo, alimentado por el río Castril. (Foto bajada de internet).

Cortijo Lézar, algo por debajo de la Cerrada.








Castril, nacimiento del río, pueblo y pasarela (Granada).

Fecha: 15-04-2013


No recuerdo la última vez que visité estos parajes, aunque si tengo presente que de esta sierra sólo me falta ascender a La Empanada, pero hoy no era día de duras ascensiones sino de acompañar a un amigo y disfrutar de y con su compañía de uno de los parajes mas bonitos del norte de la provincia de Granada.

Es el Parque Natural Sierra de Castril una estrecha franja con orientación sur norte y adosada al Parque Nacional de las Sierras de Segura, Cazorla y Las Villas. El extremo sur se sitúa justo por encima del Pueblo del mismo nombre alargándose hacia el norte hasta el paraje denominado Prados del Conde, donde su ubica el refugio del mismo nombre.

Tenemos previsto recorrerlo hoy en sentido longitudinal prácticamente en sus dos terceras partes, alternando los desplazamientos en vehículo con caminatas. Para ello aparcamos junto al Cortijo Nacimiento, bajo la tubería que surte la central eléctrica ubicada por debajo del cortijo junto al río. Nos separa del nacimiento menos de una hora de marcha que nos tomamos con mucha calma. Hoy uno de los objetivos de la visita es tomar fotografías, como los dos somos aficionados, las demoras propias de esta actividad no nos van a incomodar.

Hemos elegido estas fechas con la esperanza de encontrar tanto el nacimiento como el propio río con gran caudal. Los primeros vistazos al río nos confirman que no nos hemos equivocado. En tranquilo caminar nos vamos acercarnos a nuestro primer destino. Me olvidaba, la charla ha ocupado buena parte de la jornada propiciado por la falta de prisa y el caminar pausado. A medio camino compartimos recorrido con un tramo de la acequia que se dirige a la cámara de carga de la central: va rebosante.

Llegados a los nacimientos comenzamos la labor fotográfica para lo que nos desplazamos por la zona, desde el mirador, bajamos hasta el lecho, remontamos para hacer tomas generales, nos acercamos para sacar detalles, etc. Es el punto mas al norte al que vamos a llegar. A partir de ahora sólo nos desplazaremos hacia el sur.

En el camino de vuelta de nuevo hasta el cortijo decidimos hacerlo lo más próximo al cauce, olvidándonos del sendero. Disfrutar del río, detenernos en los remansos, encaramarnos en el azud que da nacimiento a la acequia, acceder al puente donde se inicia el sendero a La Empanada. A medio camino divisamos una pequeña cascada a nuestra izquierda. Decidimos acercarnos al riachuelo que recorre en rápido descenso el pequeño barranco que lo acoge. Volver al sendero y terminar el recorrido hasta el coche, no sin antes charlar un rato con los residentes del cortijo.

Nos planteamos si bajar hasta la central eléctrica para lo que preguntamos a los lugareños y si bien nos aseguran que no hay problema alguno para bajar, apostillan que no merece la pena ya que todo está cerrado y no hay lugares vistosos que compensen el desplazamiento. Aceptamos las informaciones como veraces y decidimos acercarnos al próximo enclave.

Hacemos uso del coche para acercarnos más rápidamente hasta el inicio del sendero que conducirá hasta la Cerrada de la Magdalena. Éste desvío nace tras un puente en el primer cambio de orilla del río, anunciada mediante un indicador vertical no ofrece ni pérdida ni dificultad. La corta distancia que nos separa de la primera cerrada alterna una breve subida primero, para suavizarse a continuación mientras discurre bajo un maduro pinar que nos cobija con su sombra, cosa que se agradece ya que hoy la temperatura a medio día ha llegado a los 27 grados. Llagados a la cascada, las cámaras en funcionamiento para recoger la caída de agua que se abre paso literalmente por la profunda hendidura que a lo largo de los milenios ha conseguido hacer, dividiendo su caída en tres cascadas consecutivas muy similares en altura todas.

Baja bastante caudal también por lo que se aprecian tres tramos de cascada antes de remansarse, momentáneamente el agua en una cristalina charca. En alguna otra ocasión la escasez de agua permitía bordear la charca receptora, hoy era impensable ya que obligaba a dar grandes saltos entre grandes rocas; incluso el propio lecho del río era infranqueable sin previo remojo. Enseguida reinicia la precipitada caída con prisas por unirse al caudal principal del río, no sin antes refrescar las posesiones del Cortijo La Saludá, hoy bastante abandonado y no parece que recupere su antiguo esplendor ya que el carril de servicio se ha visto afectado por un desprendimiento haciéndolo impracticable a fecha de hoy para vehículos.

De nuevo hacemos uso del vehículo para ascender, evitándonos una caminata de varios kilómetros, hasta un cortijo al pie de la Cerrada de Lézar. Ubicada algo por encima del mismo no despierta gran interés ya que el acceso a ella está plagado de tuberías, unas gruesas para riego, otras mas pequeñas para servicio, lo que afea bastante el lugar, más si a todo ello sumamos los restos de otros tubos viejos y abandonados en el propio cauce del río junto con la abundancia de excrementos de las muchas cabras que residen en el lugar, ya que algo por encima se ha habilitado una profunda y amplia cueva como redil.

Hoy el gran caudal que bajaba por la Cerrada impedía seguir progresando por el cañón labrado por la corriente dado que no llevábamos prendas adecuadas para caminar por el lecho. Quizas el adentrarse cañón arriba mejoraría la impresión que nos hemos llevado del lugar, pero hoy no ha sido posible.

Proseguir nuestro caminar hacia el sur para una vez fuera de los límites del Parque hacer parada y cerveza en el pueblo de Castril. Bajar hasta encontrarnos de nuevo con el río, después de haber sido represado en el Embalse del Portillo lleno en algo más del 90%, baja impetuoso para introducirse en el cañón que ha labrado al sur del casco urbano y que vamos a recorrer en su compañía, tras atravesar el Parque de la Arboleda Perdida.

Pero el pueblo y la pasarela tienen entidad suficiente para dedicarle una entrada del blog en exclusividad.

Ha sido un recorrido diferente a los que suelo hacer habitualmente por varias razones. No era excesivamente largo, el uso combinado del coche con los desplazamientos a pie, nos ha dejado mucho más tiempo para la visita relajada de los enclaves elegidos y la inapreciable compañía de Cristóbal ha colaborado a la amenidad durante todo el recorrido.




Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.