miércoles, 15 de mayo de 2013

Alhama de Granada: un posible recorrido. (Granada)

Vista general de Alhama de Granada.

Primer vistazo a los cañones del río.

Varios de los molinos harineros junto al rio.

Pilas de lavar usadas por las "abuelas".

Casas con buenas vistas asomadas al barranco.

Río Alhama.

Al borde del precipicio.

Entrando a las ruinas de uno de los molinos.

Parte del recorrido junto a una acequia.

Buscando refugio entre las rocas.

Adentrándome en los cañones.

Represa en el río para la toma de la acequia.

Río Alhama desde un pequeño puente.

Dique y habitantes de la Pantaneta.

Panorámica de la Pantaneta.

Los carrizos ocupan todo el perímetro del agua.

Buenos lugares para las nidadas.

Después de tanta lluvia todos ansiamos el sol.


Uno de los abundantes molinos asentados junto al río.

Ruedas de molino abandonadas.

Parte del recorrido.

Regresando al pueblo.

Camino del Balneario.

El corto trayecto hasta el Balneario es realmente bello.




Alhama de Granada, río arriba hasta la Pantaneta (Granada).

Fecha: 10-04-2013

Alhama es una población ubicada a los pies del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama por lo que disfruta durante los veranos de una temperatura suave. Conocida sobre todo por sus baños termales de origen árabe, de los que procede su propio nombre ya que al-Hama significa “el baño” y que son el origen del actual balneario, destaca además por una orografía espectacular, en la que cabe destacar los imponentes tajos que ha labrado el río Alhama (también denominado Merchán) y que delimita la ciudad por sus caras este y norte, están catalogados como Paisajes Sobresalientes según el Plan Especial del Medio Físico de Granada.
El recorrido por estos parajes ha sido el motivo principal de la visita de hoy. Distante de Granada capital unos 60 kilómetros, hoy he accedido hasta ella por la carretera de la Malahá “tierra de sal”, Agrón y Pantano de los Bermejales. Es una estrecha carretera con algunos tramos en obras pero de una belleza singular en sus últimos kilómetros, hoy decorados casi en su totalidad por los jaramagos en plena floración, por lo que recomiendo el recorrido siempre que no se tenga prisa (alrededor de una hora).
Una vez llegado al pueblo buscar aparcamiento, si se llega temprano junto al ayuntamiento es fácil localizarlo, mas tarde la afluencia de visitantes los hacen más escasos. A las 9'30 abren la oficina turística (958360686) ubicada en las mismas dependencias del Ayuntamiento (antiguo convento de los Carmelitas Calzados), donde nos darán toda la información necesaria para disfrutar de nuestra visita al pueblo. El amplio conocimiento del lugar de Amparo o Alejandro nos orientarán sobre las diferentes posibilidades e itinerarios.
Esta parte del pueblo está elevada sobre el río una cincuentena de metros por lo que hay que descender hasta el mismo lecho para hacer el recorrido de los Molinos río arriba hasta llegar a la Pantaneta. Junto al cauce había media docena de molinos que aprovechaban el caudal permanente del mismo para su funcionamiento, actualmente están todos fuera de servicio y lamentablemente casi todos en ruinas. Alguno de ellos todavía conserva algo de su maquinaria visible a través de una de sus ventanas.
Pero antes de terminar de bajar y llegar al cauce del propio río nos encontramos un panel informativo asimilando las pilas de lavar que podemos observar en el mismo camino (algunas excavadas en la propia roca), como las “lavadoras” de las abuelas. Se llegaron a contabilizar hasta medio centenar, hoy desaparecidas en su mayoría. Las pilas eran propiedad de cada familia y aquellas que no la poseían se la pedían prestadas a algún familiar.
La tarea del lavado ocupaba buena parte de la jornada para muchas de las mujeres ya que comenzaba por la mañana temprano con la bajada al río acompañadas de la chiquillería: remojo, restregar las manchas contra la piedra o con los nudillos, aclarar, secar al sol y recoger una vez terminada para volver a subir al pueblo con la carga. Durante el secado se aprovechaba para ponerse al día en las cuestiones “sociales” a la vez que comer algo. Durante el proceso era habitual que hubiera algún mirón que aprovechaba para disfrutar de vistas inusuales de pantorrillas u otras zonas femeninas habitualmente escondidas, pero los lavaderos han sido tradicionalmente un lugar vetado para los varones.
A lo largo del recorrido, río arriba, el camino va paralelo a una de las acequias que daba servicio a algunos de ellos. Por su gran porte estaba concebida para llevar un importante caudal, lo que nos puede dar idea del volúmen de trabajo que realizaban así como el diámetro de las piedras que tenían que mover. Algunas de ellas permanecen abandonadas, semicubiertas por la vegetación, a la vera del sendero.
Discurre el sendero entre pequeñas zonas de cultivo, ocupando el resto de ladera algunos olivos y almendros junto con abundantes higueras y abajo junto al cauce abundan las choperas y el bosque de ribera. A medio recorrido, entre el pueblo y la pantaneta, encontramos la Ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, encastrada en plena pared rocosa relacionada con un hecho fechado en el año 1.500, destaca su fachada inmaculadamente encalada. Entre otras leyendas asociadas con esta población, esta cuenta como se salvó un caballero de muerte segura:
Venía un caballero de Málaga, y al pasar por la llamada huerta del Cañón, al parecer por el movimiento de algún reptil en la espesura, espantóse el caballo, que roto el freno, partió al galope, despenñándose en el precipicio.
El jinete, seguro de una muerte cierta, pidió a la Virgen tiempo para morir como cristiano, como sus antepasados. El ruego fue oido, pues, aun reventándose el caballo y lanzando al jinete a mas de cien pasos de allí, éste se salvo.
El susto y la contusión le privaron de sentido. Cuando volvió en sí, miró al frente y vió una imágen de Nuestra Kmadre en la oquedad de una roca. Arrodillose éste. Fue entonces cuando le dijo la Virgen que le quedaban tres días de vida, que le edificara un altar en aquel sitio, sacándole de su antiguo escondrijo.
El caballero que contaba con bastantes bienes, dispuso que se construyera una ermita. Al año siguiente se celebraba una función religiosa, para calocar la imágen de Nuestrea Señora de los Ángeles y se colocó una crus en el sitio de la catástrofe, que se conoce con el nombre de Salta del Caballo.
Desde ese día y hasta la fecha se acude en procesión hasta la ermita todos los 2 de agosto de cada año como señal de agradecimiento y devosión a Nuestra Señora de los Ángeles.
Más adelante llegamos de nuevo a la carretera asfaltada para atravesándola encontrarnos con la Pantaneta. Represa sobre el río que fue incluida en el Inventario Andaluz de Humedales del año 2010. Este espacio favorece la presencia de multitud de especies, algunas de ellas en peligro de extinción.
Cuenta con un sendero que prácticamente la circunda salpicado de casetas para la observación. Hoy, día soleado y no excesivamente caluroso, ha sido un paseo agradable para apreciar distintas especies de ánades: pato colorado o focha moruna, alguna garza en busca alimento, además de algunas rapaces y multitud de reptiles. La distancia entre el sendero y el agua y la franja de carrizos prestan la seguridad a todas estos animales que se dejan mirar con bastante tranquilidad.
Ya de regreso nos acercamos hasta el Balneario, ya que mi compañero de andadas de hoy estaba interesado en tarifas para primeros de verano. Aunque aun no ha abierto si se está adecentando con alguna mano de pintura para iniciar la temporada este fin de semana aprovechando una concentración de senderistas a nivel provincial que se ha convocado por el Ayuntamiento de Alhama en colaboración con la Diputación provincial.
Al Balneario se accede por una estrecha carretera de algo más de un kilómetro que discurre paralela al río. Recomiendo, a ser posible y con las precauciones necesarias, hacerlo a pié ya que los paisajes merecen ser vistos y disfrutados. En coche, atentos a la conducción, nos pasarán desapercibidos y no podremos apreciarlos en toda su belleza.
El pueblo tiene mucho más que ver pero eso lo dejaremos para otra entrada.

Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.