miércoles, 20 de marzo de 2013

Joyas granadinas IV: Carmen de la Victoria (Albayzín - Granada)

Escalinata de acceso.

Residencia para los invitados.

Rincón vegetal.

Paseos y fuentes recorren el jardín.


Pérgolas vegetales donde resguardarse en verano.

Rincones íntimos.

Estanque con columnas y ninfa.

Vista hacia el Albayzín.

Extasiado pensante.

Aquí siempre apetecerá una larga sobremesa.

Arcadas vegetales y pérgolas.

Paseo junto a la fachada sur.

Alguno se dejó llevar por el momento.

Sólo hay que asomarse para casi estar...

Los paseos empedrados formando dibujos.

Uno de los estanques de la residencia.

Detalle de una de las fuentes.

Desayunando con este fondo.

Algunos viejos residentes del jardín.

El agua, siempre el agua.
Vegetación, luz, sombras y agua los elementos del carmen.




CARMEN DE LA VICTORIA


Fecha: 27-02-2013

La vida humana acontece solo una vez y por eso nunca podremos averiguar cuáles de nuestras decisiones fueron correctas y cuales fueron incorrectas. En la situación dada sólo hemos podido decidir una vez y no nos ha sido dada una segunda, una tercera, una cuarta vida para comparar las distintas decisiones. (Milan Kundera).

Hay pequeños espacios en Granada en los que merece la pena deterse un rato para pasear, disfrutar y sentir a la vez que sentirse. Que mejor espacio para experimentar todos esos sentimientos que un típico carmen granadino. El Carmen de la Victoria reune todos los requisitos para extasiarse durante un rato en él, por ubicación (Albayzín Patrimonio de la Humanidad), por orientación (orientado hacia el sur y enfrentado a la Alhambra) y por tamaño (suficientemente amplio como para sertir y sentirse en soledad en algunos de sus rincones).

Cuántas veces he ido en hora temprana a los jardines:
las ramas me recordaban la actitud de los amantes,
!Qué hermosas se mostraban cuando el viento las entrelazaba como cuellos!
Junquillos reemplazan a los ojos.
Ibn Hafs al-Yaziri (s.XI).

A pesar de estar ubicado junto a una calle en cuesta apenas se nota el ruido de los vehículos, al menos a mi me ha pasado totalmente desapercibido durante mi permanencia en él. El estar a un nivel algo superior al de la calle que le da acceso, sin duda ayuda a ello.

Ubicado a media cuesta del Chapiz, este carmen es actualmente propiedad de la Universidad de Granada (adquirido en 1945). Además de los jardines que se pueden visitar funciona como residencia de invitados contando para ello con una treintena de habitaciones, además de biblioteca, sala de reuniones y otras estancias.

La palabra Carmen proviene de la palabra árabe Karm (viña) y es el nombre que se le da en Granada a las huertas ubicadas en los entornos de la ciudad y usadas como fincas de retiro o placer para el verano. Actualmente lo conforman una serie de edificaciones y huertas que se han ido sumando como eran el propio Carmen de la Victoria-Huerto del Olivarillo y Carmen del Pencal, que en su día estuvieron separados por la muralla del Chapiz, cuyos restos se dejan adivinar aun entre las paratas de los jardines.

Como casi todos los cármenes del Albayzín desde fuera pasa totalmente desapercibido y mas lo haría si no tuviera una puerta forjada que deja entrever parte de su interior. Poco vemos desde aquí salvo una entrada con escalones a ambos lados y vegetación exuberante, tanto en macetas, arriates y abundante arboleda que sobresale por encima de las tapias.

Una vez dentro empiezo a saborear los distintos espacios que enlazan mediante terrazas, unidas por escalinatas, los distintos niveles del complejo. Los arriates de boj y las distintas jardineras llenas de pensamientos dan un colorido especial a este recinto. Durante el recorrido encuentro numerosas fuentes, unas adosadas a paredes con pilonas; otras apenas sobresaliendo del suelo. No faltan dos estanques, pertenecientes posiblemente a las dos huertas que dieron nacimiento al carmen actual, hoy cumpliendo un objetivo decorativo con algunas plantas acuáticas, peces de colores y alguna ninfa entre la vegetación.

Estos estanques que en su día fueron presumiblemente alimentados por el aljibe del Peso de la Harina, ubicado en la misma cuesta y algo por encima del propio carmen. Uno de los múltiples aljibes que distribuían el agua por todo el barrio, sirviendo tanto para beber como para riego de las numerosas huertas que ocupaban todos estos espacios. El agua era transportada a través de la acequia Aynadamar que la conducía durante trece kilómetros desde Fuente Grande (Alfacar, al pie de la sierra) hasta el Albayzín.

“Solloza apenas triste y alza
en un abrir y cerrar de ojos los espíritus.
Cuando por la mañana se aproxima a los vergeles,
dice: la infecundidad no os tocará.
Las flores, al verla, se sonrien,
pues sin penar derrama lágrimas”
Al-Rusafi.

Se alternan estrechos paseos enmarcados entre setos con minúsculos espacios provistos de bancos que invitan a demorarse, sobre todo si tenemos en cuenta que está totalmente enfrentado a la Alhambra, monumento que ocupa buena parte de las vistas que se tienen dese el carmen. Las habitaciones para los residentes también están enfrentadas a los palacios con lo que despertarse aquí cualquier mañana de primavera y asomarse a la ventana debe ser un auténtico privilegio.

Aunque el rumor del agua en este espacio no es destacable, la exuberante vegetación atrae a numerosas aves que si amenizan las mañanas soleadas como la de hoy con sus trinos. No faltan los nerviosos mirlos buscando y revolviendo siempre entre la hojarasca en busca de insectos, para salir despavoridos y ruidosos cuando nos acercamos demasiado. Y en las alturas de los esbeltos cipreses las palomas, asentadas definitivamente en cualquier espacio verde en el que la tranquilidad y el sosiego existan.

Durante mi paseo por los jardines del carmen he ido leyendo placas adosadas a las paredes de opiniones de gente relevante que ha pasado por aquí, curiosas, llamativas, presuntuosas, poéticas, pero todas laudatorias hacia el carmen.


Ciertamente Granada es una decoración luminosa de Fortuni. Y,
ante este telón pintado de resplandores vivos,
el Carmen de la Victoria es el ámbito del verde,
y el reino iluminado de la hospitalidad.
Pere Gimferrer (23-3-85)

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