miércoles, 6 de febrero de 2013

Jinestral (Sierra Arana - Granada)

Aquí aparece casi todo el recorrido de hoy.

Algo por encima de Fuente Grande, inicio de la caminata.

Lo pillé tomándose el desayuno.

Cerro de la Cruz, techo de esta sierra.

Cabeza de Caballo con su cueva en la base.

Proa del Jinestral, mi destino de hoy.

Desde sus 1.910 metros, mirando hacia atrás.

La población de Iznalloz vista desde la cima.

Sierra Mágina.

Mirando desde la cima el resto del camino.

Este es el terreno predominante por el que camino hoy.

Dejando atrás la cima del Jinestral.

Muestra de los tajos que defienden esta cima.

Sierra Nevada.

Una de las dolinas avistadas hoy.

Cortijada de Sillar Alta.

Cortijo de Pedro Andrés.

Cascada del río Fardes.

Este otro cortijo ya abandonado hace años.

Otra pequeña cascada río abajo.

Paisaje habitual junto a Prado Negro.




Fecha:29-1-2013                                                              Prado Negro 8h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                                 Collado del Agua de los Pozos 8'50h
Duración: 7'30h Circular (40.300p)                                Jinestral (inicio) 10'10h.            
Desnivel en subida: 900 metros                                      Jinestral (fin) 12'30h
Rangos de temperatura: de 1'5ºC a los 19'ºC              Cortijo Sillar Alta 13'30h.
                                                                                               Cascada río Fardes 15'30h


Pero aquel que no piensa en el cuerpo se convierte más fácilmente en su víctima (Milan Kundera).


La Sierra de Arana es una formación lineal que se prolonga en una dirección bastante definida suroeste-noreste durante varios kilómetros alcanzando su cima en la Preña de la Cruz (2.027m) situada prácticamente en el centro de la misma. A esta cima no voy a subir sino que la voy a rodear como camino de acercamiento a la meta de hoy: Cerro del Jinestral con su punto más elevado a 1.910 m. La sierra se prolonga desde su nacimiento entre las poblaciones de Deifontes e Iznalloz hasta morir en las cercanías de Diezma.
El Cerro del Jinestral es una larga y curiosa loma amesetada de más de tres kilómetros de longitud (oscilando entre los 1.700 y los 1.910 m de su cima), con cortados en ambas vertientes que la hace original. Desde mis primeras visitas a esta sierra me había llamado la atención precisamente por su forma, hoy me he decidido a recorrerla, a ser posible, en toda su longitud.

Esta sierra con predominio de materiales carbonatados hace frecuente la aparición de formas kársticas, calares, dolinas o cavidades endocarsticas (cuevas y simas). Concretamente las formaciones de dolinas presentan una densidad en la zona de la Loma de la Carihuela, cerca de la población de Sillar Baja alcanzando una densidad de hasta 16 dolinas por km. cuadrado.

Para acercarme hasta el inicio de la excursión tomo la autovía de Murcia para salirme una vez pasado el Puerto de la Mora hacia Prado Negro. Antes de llegar a las casas aparco junto al propio río Fardes, en la entrada de un carril que lleva a Fuente Grande y comienzo la subida, ya andando hacia el Collado del Agua de los Pozos (1.710 m.). Hasta arriba se puede subir por el propio carril, aunque yo lo he abandonado poco después de pasar por los cortijos: Collado del Agua y de los Castores

El recorrido del carril se sumerge en la umbría y no me apetecía pisar hielo tan temprano así que tomo un atajo de inusual dureza que me acerca hasta el propio collado. Aquí abandono la carretera para rodear por el este la Peña de la Cruz (2.027 m.) ya que hoy no quiero “perder tiempo” en su ascensión, para coronar seguidamente la Cabeza del Caballo (1.887 m.) y llegar al Jinestral por su lado sureste. Estos tres picos están unidos por sendas vaguadas en las que no aparece la roca viva como en las cumbres. Aunque mucho más suaves y “fáciles” de andar son engañosas en cuanto a distancias y cotas.

Llegado al pié del Jinestral hay que encontrar un canuto por el que ascender ya que los tajos son los guardianes de estas cimas y los rodean por todos lados. En algunos sitios con desniveles verticales que sobrepasan sobradamente los 100 metros. Tanto es así que en el mapa aparecen numerosos nombres de ellos. Así en su cara noroeste: Tajo Grande del Jinestral, Tajo de las Alcolayas, Riscos del Moro, Tajo de las Hozas, Tajos de la Carihuela; y por su cara este: Tajos de Medialuna, Tajos del Herradero, Tajos del Calar Seco, Tajos de los Cachorros de la Graja y alguno más que omito.

Una vez en su cima y dado que el día era claro y el aire transparente se dominan buena parte de las provincias de Granada y Jaén. Casi situada geográficamente en el centro del panorama que se domina destacan por tener sus cumbres nevadas y en sentido de las agujas del reloj las sierras: Mágina, Cazorla, Baza, Nevada y algo mas diluida por la distancia y por la bruma la de Tejeda.

Me ha costado más de dos horas recorrerlo prácticamente en su totalidad por su longitud, por su piso, ya que son rocas altamente erosionadas que presentan cavidades y cuchillos en todo el recorrido por lo que no te puedes distraer ni un instante ya que cualquier paso en falso puede acarrear un susto. En estas cimas es más necesario que nunca aplicar el dicho que yo manifiesto a mis acompañantes cuando no son veteranos: si caminas no mires; si miras, párate (me refiero al paisaje naturalmente).

Esta loma amesetada en su cima muestra diferentes anchos a lo largo de su recorrido, junto con algunas diferencias de altitud en muchos casos solucionadas con pequeños tajos, por lo que a la dificultad de su tránsito hay que añadir la preocupación permanente de buscar el sitio idóneo por el que avanzar, lo que me ha hecho tener que caracolear continuamente e incluso optar por algún estratégico aunque corto retroceso.

El dato de la densidad de dolinas que aparecía en la información leída estos días atrás aparentemente exagerada en principio es totalmente verídica. En la zona denominada de la Carihuela he encontrado dolinas para aburrir. Las había grandes y pequeñas, separadas y casi juntas entre sí otras, profundas y más superficiales, hoy la mayoría de ellas con restos de nieve en su fondo, sobre todo en las zonas de umbría.

Una vez llegado a lo que he considerado el final sobre la vertical de Sillar Baja, ya que la loma se prolonga con bastante menos cota hasta las cercanías de Diezma, había que buscar de nuevo un canuto por el que descender. La primera decisión no ha sido correcta, lo que me ha obligado a remontar los casi doscientos metros que había bajado ya, el canuto se cerraba de forma brusca hasta terminar en unos tajos que no me han dejado otra salida. Qué mal sienta cuando ya se está cansado y se busca gastar lo mínimo.

Volver a subir y retroceder por la cima hasta encontrar otro, este sí, aunque con fuerte pendiente, se ha dejado bajar con relativa facilidad. Aquí había un desnivel de algo más de 300 metros, hasta llegar a las proximidades de una cortijada: Cortijo de Sillar Alta ubicada en la solana de su mismo nombre, donde se dedican a la ganadería como actividad principal.

Esta cortijada está unida con la de Pedro Andrés por un carril que debido a las abundantes aguas que lo cruzan o lo usan a tramos como cauce y los restos de nieve que aun quedan han hecho su tránsito horrible. Las botas han ido acumulando barro arcilloso en las suelas hasta el punto de que tenía que parar para aligerarlas de peso frecuentemente. Al final he tenido que dejar el carril y caminar junto a él por el monte. La atención que debía prestar para esquivar la diferente y espinosa vegetación por la que transitaba continuamente era bastante más llevadera que el barro que acumulaba en la otra opción.

El carril tras numerosas curvas y algunas subidas y bajadas me acerca hasta Prado Negro, centro urbano de toda esta zona donde se han ido construyendo casas veraniegas a lo largo de los años hasta formar un pequeño pueblo a lo que ha ayudado que el agua nunca falta por su ubicación en las faldas de esta sierra a la vez que disfruta de una temperatura varios grados más baja que la de Granada durante el verano.

En la subida aprecié que el río Fardes bajaba con mucho caudal así que a la vuelta me había propuesto visitar la cascada que forma el río poco más abajo del núcleo urbano y a escasos metros de reunirse con el Arroyo Prado Negro. No me he arrepentido ya que la anterior vez que lo visité, en época estival el caudal era escaso, nada que ver con el de hoy. Exuberante, apenas me ha dejado tomar algunas fotos porque regaba todo el espacio con fina lluvia a la vez que mojaba la cámara y la poza que ha formado en la caída, dado el gran caudal hacía prácticamente imposible acercarse lo suficiente sin peligro de remojón.

Sólo me quedaba remontar la escasa diferencia que me separaba del coche abandonado esta mañana al inicio del carril para dar por finalizada la salida de hoy. Cansado pero satisfecho.




Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.