miércoles, 5 de diciembre de 2012

Sierra de Baza V. Cortijo Orrivalí - Mellizos (Granada

Cartel anunciador del sendero.

El inicio del recorrido se hace por un carril terrero.

Enseguida comienzan a mostrarse los colores.

Verdes prados salpican el paisaje.

Durante el recorrido se ven demasiados muñones y pocos árboles jóvenes.

Sol y amarillos.

Formaciones rocosas a los lados del recorrido,

Imposible perderse, basta seguir la estela.

Exuberancia pictórica.

Ruinas del cortijo Orrivalí.

Todo el conjunto está abandonado hace años.

El inmenso castaño, que no único.

Idea de su diámetro: 4'5 metros.

Llegando a Los Mellizos.

Curioseando.

Vista general de la aldea Los Mellizos.

Fachadas alineadas que daban a una de las calles.

Cementerio.

Abrevadero por debajo de uno de los cortijos.

Restos de gigantes desaparecidos.

Volviendo la vista atrás antes de despedirnos.




Fecha:5-10-2012                                                               Inicio Sendero 8’30h.
M.I.D.E.:2,2,2.2.                                                              Orrivalí 9’45h
Duración: 4h30’ (23.800p)                                               Los Mellizos 11’30h
Desnivel en subida: 290 metros                                      Inicio Sendero 13h.
Rangos de temperatura: de 7ºC a los 11'5ºC


En esta quinta aproximación a la Sierra de Baza y penúltima prevista por ahora para esta sierra, vamos a conjugar el recorrido por un sendero: Álamos Centenarios (ya el nombre es suficientemente sugestivo) que nos acerca hasta el cortijo de Orrivalí, con la visita a un enclave de interés etnográfico como es el antiguo asentamiento denominado: Los Mellizos. Actualmente en estado de abandono ya que se dejó de habitar alrededor de los años 60 del siglo pasado y no se le ha prestado desde entonces demasiada atención. Tanto es así que el camino que unía la aldea con el cementerio está perdido entre los pinares que van rodeando a la aldea cada día un poco más. En la documentación a la que he tenido acceso manifestaba que estaba abierto a la entrada de animales por carecer de puerta en medio de un bosquete de pinos. A fecha de hoy doy fe de que tiene puerta y que ésta está cerrada.

Hoy lunes, día inusual para salir de excursión, han mandado las circunstancias sobre las costumbres y los deseos. Por un lado me acompaña mi hijo Carlos que había manifestado interés en algún recorrido por la Sierra de Baza y aprovechando que tenía el día libre a nivel laboral la hemos programado para hoy; por otro las muy probables lluvias anunciadas para el resto de la semana han hecho que intentamos aunar intereses con posibilidades.

Indagando sobre la ubicación de la aldea del Tesorero me encontré con la información que hablaba de esta de los Mellizos y puesto que estaba junto a una de las rutas interesantes a hacer por este Parque Natural decidí aunarlas para visitarlas en el mismo día.

A veces ocurre que el interés despertado y alimentado durante años por alguna imagen nos decepciona una vez que lo visitamos, espero que no sea mi caso en estas visitas. He programado unos recorridos, en los que nos vamos a ayudar del coche para trasladarnos de unos a otros y “ganar tiempo”, disfrutar de estos parajes sin prisas, dedicándole todo el tiempo que estimemos oportuno para caminarlos, es decir, mientras dure el día y nuestra curiosidad nos lo demande.

El punto de partida está en la carretera GR-8101 que une las poblaciones de Caniles y Escullar cerca del área recreativa Tablas. Aquí nace el sendero lineal con algo más de cuatro kilómetros que nos conducirá a los parajes dominados por éstos árboles centenarios que se salvaron de la tala por sus formas rugosas y ramas retorcidas que los inhabilitaban para su uso en la construcción.


Sendero Álamos Centenarios hasta Cortijo Orrivalí. Toda la cuenca alta del Arroyo Bodurria se encuentra ocupada por multitud de cortijos, la mayoría de ellos, como casi todos los de esta sierra, en estado avanzado de abandono o simplemente en ruinas. Es su parte alta, además de Los Gómez, La Fraguilla y la Morota, se encuentra el Cortijo de Orrivalí, asentado en la faldas soleadas de una colina, actualmente en ruinas como casi todos los avistados en la Sierra de Baza. Todos estos terrenos fueron replantados en la segunda mitad del siglo pasado de pinos, actualmente en proceso de aclare y limpieza ya que en su día se sembraron demasiado juntos lo que les impidió crecer y desarrollarse adecuadamente por la excesiva competencia que entre ellos se ejercía. Bajo los pinos se encuentran abundantes matas de jaras, aunque en su día sufrieron amplias eliminaciones para la repoblación.

El cortijo, en completo abandono desde hace ya años así como sus antiguas zonas de cultivo, abundantes en sus alrededores y a ambos lados del arroyo, no presentan excesivo interés, uno por el abandono en que se encuentra que lo ha convertido en ruinas y otras porque se van viendo ocupadas por vegetación cuando no aparece su deterioro por el paso del ganado. Pero sí es muy interesante la zona en que se enclava, zona que forma parte de la llamada Ruta de los Álamos Centenarios, toda ella situada en la falda solana de Los Gómez en cuya zona alta se encuentra el Mirador de Barea desde donde se puede divisar media Sierra de Baza.

Si alargamos el paseo por debajo de la cortijada de Los Gómez podemos visitar el bosque de galería compuesto de álamos negros centenarios que flanquean el arroyo. Estamos recorriendo uno de los rincones más tranquilos y atractivos de la sierra, aunque desgraciadamente no todos piensan como nosotros ya que algunos usan los viejos troncos de los álamos como acechaderos. Los colores otoñales, en pleno apogeo lo hacen especialmente atractivo; si a ello unimos que el recorrido es ameno, saltando el arroyo en reiteradas ocasiones y prácticamente llano nos encontramos con uno de los lugares de la Sierra de Baza que más nos ha impactado y desde luego de forma muy positiva.

En la bajada dejamos a mi derecha la aldea de Los Mellizos para prolongar el paseo hasta algo más abajo del cortijo Orrivalí. Algo por debajo de la aldea y en la orilla contraria nos encontramos un inmenso castaño del que se afirma “que es el único de esta sierra”, algo que me encargo de corregir porque yo he avistado algún otro ejemplar dentro del Parque. Pero lo que no vamos a dudar es de sus dimensiones: 4'5 metros de diámetro en su tronco medidos a una altura de 1'50 metros y una edad estimada superior a los 400 años, un ejemplar digno de admiración. Prolongamos aun algo más el paseo hasta cruzarnos con un carril, donde decidimos darnos la vuelta y regresar sobre nuestros pasos para entretenernos sin prisas en la aldea de Los Mellizos.



Los Mellizos. Se asienta este complejo en el barranco del Bodurria, en su parte alta a más de 1.700 metros y muy cerca del límite con la provincia de Almería, ocupando la parte baja y soleada de una ladera. Está compuesto por un conjunto de casas de piedra que en su día contaban con tejados de pizarra y launa, todas ellas en estado ruinoso hasta tal punto que no es aconsejable entrar en ninguna de las construcciones. Ya citado en el Catastro de Ensenada del año 1.753, era un importante lugar de transaciones comerciales donde acudían los vendedores ambulantes con caballerías cargadas de mercaderías para intercambiar por los productos típicos de la sierra: patatas, cereales, queso, huevos y frutas, usando el trueque como forma habitual de comercio al margen del uso de la moneda habitual en otras zonas de la provincia. En los años sesenta del pasado siglo la aldea quedó totalmente deshabitada y abandonada.

Es interesante pasearse por sus empinadas calles, particularmente atractiva nos ha resultado la que en su día fue plaza principal de la aldea, donde se ubicaba la Ermita de San Antonio (1.868), de la que sólo permanecen en pie las paredes y la puerta metálica que la cierra, no conservándose ninguna de sus cubiertas. Algunas de las construcciones con dos y hasta tres alturas aprovechando el desnivel de la loma en que se asientan, no sostienen techumbre en ningún caso.

Un poco alejado del casco urbano y a su derecha, entre los bosquetes de pinos de repoblación encontramos el cementerio, que aún conserva la pared que delimita su espacio rectangular. Se afirmaba “que el no conservar puerta ha hecho que se convierta en redil o lugar de pasto para animales tanto domésticos como salvajes”, hoy puedo asegurar que se ha dado solución a esa dejadez denunciada e incluso se ha producido un enterramiento a primeros de este año por lo que su abandono y deterioro se ha frenado. En la información consultada se afirmaba que se dejó de usar por última vez allá por el año 1.963, hoy en una de sus lápidas aparecía la fecha de 2012.

Abundaron por toda la zona los cerezos silvestres de los que aún quedan algunos ejemplares, pero lo que más llama la atención, sin lugar a dudas, es el bosque de álamos que ocupa ambos márgenes del arroyo Bodurria. Algunos de tamaño excepcional y que presentan unas formas retorcidas y deformes (trasmochos) y curiosamente esta fealdad de formas y las curvadas ramas es lo que los ha salvado de las talas por no considerarlos aptos ni para la edificación ni para uso maderero, ayudado por la falta de buenas carreteras que dificultaban más si cabe la ya penosa tarea de sacar las maderas de la sierra.

Aunque la vegetación que domina es la propia de márgenes de cursos de agua: juncos, sauces, mimbres, rosales, chopos, ejemplares de álamos temblones mezclados con otros y de mayor tamaño como los álamos negros.



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.