miércoles, 26 de diciembre de 2012

Majalijar: techo del Parque (Sierra de Huetor - Granada)

La acequia, falta de mantenimiento, pierde gran parte de su caudal.

Aun se pueden disfrutar los colores otoñales.

El verde de la vegetación salpicada por las pequeñas manchas de nieve que persisten.

El frío se dejaba sentir a primera hora.

Primer tramo de recorrido junto al cauce.

Desde la fuente de las Chorreras vista del Majalijar.

En las umbrías se mantiene bastante bien la nieve.

A media ladera junto al afloramiento acuífero en las faldas del Majalijar.

Enfrentados a Sierra Nevada, aparece en toda su extensión.

En la cima no duramos mucho, el frío aire nos aconsejaba dejarla.

Las brumas ocupaban los valles dando este aspecto a las montañas.

Gran era justo por encima del cortijo del Collado del Agua.

Junto a Fuente Grande el río ha decidido ir por otro lado.

A falta de la fauna autoctona, las domésticas.

El valle que recorre el río Fardes.

Parque, Autovía y Sierra Nevada.

A pesar de la mejoría en las temperaturas, seguía sin apetecer un baño a la vuelta.



Fecha:3-12-2012                                                                 Área R. Fuente Potros 8h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                                    Fuente Las Chorreras 9'00h
Duración: 6h (30.800p)                                                       Majalijar 10'45h.
Desnivel en subida: 550 metros                                          Fuente Majalijar 11’45h
Rangos de temperatura: de -6ºC a los 9ºC                         Área R, Fuente Potros 14'00h.


La emoción es vida. Es fluida. No nos enseñan a reconocerlas y a gestionarlas y eso desconcierta al cerebro, que quiere permanencia. En los escáneres cerebrales vemos además que es fugaz. Somos lo que sentimos y lo que hacemos sentir. La gente olvidará tus acciones, lo que haces, pero jamás lo que le haces sentir. (Elsa Punset).

De nuevo vuelvo a disfrutar de la compañía de mi hijo Carlos para la salida de hoy. En realidad el destino lo ha elegido él, ciertamente empujado en cierto sentido por mí, ya que como gran amante del espacio natural de Sierra de Huetor, no había tenido la oportunidad de subir a la cima del Parque: Majalijar (1.878 metros).

Esta cima perteneciente a la cuerda de la Gallega se encuentra en el límite oeste del Parque. En realidad el Majalijar es una cima triple aunque con escasa diferencia de cota entre ellas: 1.823, 1.878 y 1.887 metros, de norte a sur respectivamente y muy próximas las tres. Curiosidades de las acotaciones y delimitaciones, las dos primeras definen el límite del Parque quedando la tercera ya fuera del mismo.

Esta montaña tiene diversas vías para acercarse a ella. Yo he escogido hoy la ascensión por la cara este, así nos dará el sol por la mañana que con estos días de frío es de agradecer, para una vez arriba descolgarnos por la norte buscando, primero los Prados de Majalijar (1.796 m) y posteriormente la fuente del mismo nombre, para terminar recorriendo el trazado de la acequia Fardes en su recorrido entubado. La intención como siempre que el terreno me lo permita es elaborar un recorrido lo más circular posible.

Aparcamos en el área recreativa de la Fuente de los Potros (Mimbres), para comenzar subiendo unos metros hasta encontrar el trazado de la acequia Fardes. A partir de aquí nos limitaremos a seguirla en su dirección sur, lo que significa ir llaneando por toda la loma durante cerca de una hora hasta llegar al cortijo y fuente de Las Chorreras. Este primer tramo de recorrido se hace muy ameno por llevar el curso de agua siempre a nuestra derecha y por las impresionantes vistas, que cuando la vegetación lo permite, tenemos tanto de buena parte del parque como de Sierra Nevada de la que no podremos disfrutar en totalidad hasta que el sol suba más y deje de deslumbrarnos.

El recorrido es un estrecho sendero que obliga a caminar en fila india justo al borde de la acequia. Nos movemos por entre encinas fundamentalmente y algunos pinos que ocupan la ladera a ambos lados sin apenas dejar espacios vacíos, y los pocos que se producen ahora están ocupados por verdes y acogedores prados. La nieve ha desaparecido por encontrarnos en la solana pero la humedad se aprecia aun y la vegetación da fe de su abundancia.

Este tramo de acequia debido a la falta de mantenimiento se queda seca a medio recorrido, si a esto sumamos que están entubando trozos del mismo, mi impresión es que va a perder el encanto que la caracteriza además de menguar drásticamente la fauna que la habita: multitud de pequeñas ranas y algunas serpientes, además de los numerosos roedores que construyen sus madrigueras en las inmediaciones.

Una pequeña parada en la fuente de Las Chorreras para prepararnos para iniciar la ascensión, a partir de aquí solo nos queda subir (550 metros) hasta coronar. Aunque la temperatura sigue siendo fría, la sensación térmica no se corresponde, siendo la apreciación varios grados por encima de la real, por lo que me despojo de algo de abrigo ya que a partir de ahora, aunque la subida discurre bajo arboleda, la cuesta la va a hacer innecesaria.

La ascensión la hacemos por el sendero que discurre por encima de la propia canalización que recogiendo el agua bastante arriba alimenta el embalse del Infoca ubicado junto al cortijo. Recuerdo que la primera vez que realicé esta ascensión apenas si se podía seguir sendero alguno por su falta y la abundancia de maleza. Hoy estaba perfectamente marcado hasta la pequeña meseta a medio camino en que haremos una breve parada que nos servirá para reponernos y atacar la parte más dura y última de la montaña. Aquí no hay sendero y la ascensión hay que hacerla usando el buen criterio de cada cual y su estado de forma, lo que rápidamente nos dispersa ya que algunos necesitan zigzaguear más que otros que alardeando de osadía escogen la línea recta por ser más corta asumiendo el mayor desgaste.

Antes de afrontar el último tramo de ascensión y el más duro, espantamos algunos ejemplares de ganado vacuno que se alimentan por esta loma. Junto a ellos encontramos los restos (piel y huesos) de una vaca que no ha resistido el invierno. Sólo queda la osamenta cubierta a retazos por la dura piel, y un fémur roto de forma brutal asomando llamativo entre los restos, lo que sugiere una caída fatal. Los buitres han hecho el resto dándose un festín ininterrumpido hasta acabar con lo comestible. Ahora el tiempo y otros comensales se ocuparán de acabar con lo que queda y dispersar los huesos.

El último tramo de ascensión lo hacemos ya por la cara norte y eso hace que pisemos la nieve que aquí, resguardada por la umbría, se mantiene formando una capa de unos cinco centímetros cubriendo toda la ladera. Dadas las temperaturas temía que estuviera helada, pero no nos da problemas ya que es polvo y se deja pisar sin complicaciones. Si esto es útil subiendo lo será mucho más bajando ya que va a ser nuestro recorrido descendente.

Arriba a pesar de haber hecho acto de presencia el sol y notar su cálido aporte, el aire, aunque no muy fuerte, si está lo suficientemente frío como no hacer aconsejable la permanencia prolongada. Decidimos acercarnos a la cima gemela, lo que nos lleva unos diez minutos y emprender la bajada. Hemos acordado dejar el bocadillo para la fuente de Majalijar acomodados sobre unas piedras junto a las ruinas de una pequeña construcción y intentando resguardarnos del aire a la vez que tomar el sol, que se agradece.

Aparecen dos senderistas que afirman que es la primera vez que andan por estos lares, por lo que nos preguntan todo aquello que desconocen, picos, itinerarios; tras satisfacer su curiosidad en la medida de nuestros conocimientos, allí los dejamos mitigando el hambre cuando nosotros reiniciamos la andadura. Con el objeto de alargar algo la caminata nos dirigimos a media loma por un sendero que el sol ha convertido ya en un barrizal hacia un collado, para dejando a nuestra derecha el Tajo de las Buitreras (1.751 m) encaminarnos hasta el Cortijo del Collado del Agua.

A partir de aquí siguiendo el carril de bajada acercarnos a Prado Negro para un poco antes de llegar, junto a la Fuente Grande y a la toma de la acequia Fardes cruzar el arroyo y caminar casi todo el tramo que nos resta sobre el trazado, por aquí entubado, de la acequia. Embarrado en las solanas con lo que el caminar se hace sigiloso por la facilidad de los resbalones y pisando nieve en las umbrías en poco menos de una hora cerramos el recorrido circular previsto llegando a las abundantes derramas de la acequia que al haber acumulado en su cauce multitud de restos vegetales y algunas piedras, pierde en este punto casi la mitad de su caudal.

Éstas pérdidas que hacen este punto atractivo fotográficamente va a impedir que el agua circule durante mucho tramo por la acequia. Entre la falta de conservación, las pérdidas normales de esta construcción el agua apenas tiene fuerza para recorrer un par de kilómetros. Hace un par de años recuerdo haber visto llegar el agua hasta el Cortijo Linillos, triplicando el recorrido actual. Lo achacaremos como casi todo en estos días a la falta de presupuesto, ya que no quiero pensar en dejadez y desidia por parte de los responsables del Parque.

Sólo nos resta descender las pequeñas rampas que nos separan del aparcamiento de la Fuente de los Potros donde dejamos el coche esta mañana y retornar a Granada a hora inusualmente temprana ya que hay algunos compromisos por la tarde que hay que atender.






Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.