jueves, 21 de junio de 2012

Parque Megalítico de Gorafe (Granada)

Hito anunciador del Parque.

Panorámica del cañón que ha de descender la carretera para llegar al pueblo.

Conquín Alto.

Las paredes del cañón con numerosas cuevas y oquedades.

Panel con la ubicación y distribución de los dólmenes.

Uno de los dólmenes sin cubierta.

Este otro con pasillo de entrada.

En éste se aprecia la cubierta de la portada.

Vista del barranco labrado por el río Gor con Gorafe al fondo.

Algunos muy deteriorados por desconocimiento y falta de cuidados.

La mayoría de los visitados son pequeños y sin techumbre.

Gorafe desde los Olivares.

Rincón de Gorafe.

El cañón desde el Mirador de Olivares.

Dolmen en Olivares del que sólo nos queda la entrada.

Tramo de subida para el tercer itinerario.

Panel anunciador del tercer itinerario visitado hoy.

Dolmen 65.

Uno de los mayores con las losas del techo caídas.

Este otro presenta una entrada labrada.

Casas cueva.

Chimeneas y claraboyas.


Las chimeneas como elemento diferenciador.


Transitando por entre dólmenes (Gorafe – Granada)

Fecha: 25-4-2012


El anterior acercamiento a Gorafe no cumplía los requisitos necesarios como para dar por terminada una visita al mayor complejo megalítico de España y probablemente de toda Europa de su clase. Al estar englobado en un circuito muy diverso, por los lugares a visitar, la dispersión de estos, junto a la disparidad en cuanto a temática, ubicación en el tiempo e importancia histórica, aunado al enorme número de componentes asistentes, me dejó un cierto sinsabor que hoy voy a tratar de corregir.

Como es un tema que me llamó suficientemente la atención, hoy tras haber hablado con la persona que lleva el Centro de Interpretación de Gorafe, voy a dedicar el día en recorrer lo más exhaustivamente posible la zona, para lo que aprovecharé toda la mañana en caminar por los distintos itinerarios de los que me facilitaron información. Luego por la tarde me acercaré hasta el Centro de Interpretación para darle las gracias a Presentación por su amable ayuda y asistir a un último recorrido guiado por ella ya en el interior del centro.

Ante todo recomiendo asistir en primer lugar a las diferentes informaciones que se facilitan en el Centro de Interpretación del Megalitismo ubicado en el centro de la población de Gorafe, concretamente detrás de la iglesia. Son visitas guiadas y con un costo de 3 euros que conviene reservar con antelación ya que los grupos son limitados así como las visitas dado el exiguo horario en que permanece abierto el centro. Gorafe está situado en la margen derecha del rio Gor a una altura de 850 metros sobre el nivel del mar y los bordes del impresionante barranco por el que discurre el río se sitúan unos 150 metros por encima.

Una vez ubicados con la información recibida es más fácil decidir que se ve y que se deja si no tenemos tiempo para todo. Yo hoy como le he dedicado toda la mañana ya que tenía nociones tanto del terreno como de los lugares a ver me he programado la mañana a mi manera. Es cierto que el horario del centro limita bastante porque comienza a las 11 horas, hora totalmente inadecuada para mí para comenzar la jornada. Limitación que se ha visto compensada por la bibliografía y demás información que he podido retirar a primera hora según acordamos durante la llamada telefónica del día anterior.

Hasta Gorafe he llegado a través de la autovía de Murcia, para dejando atrás Guadix, abandonarla por la salida 16. Tras hacer unos kilómetros por el altiplano atravesando cultivos de cereal y almendros me acerco al pueblo cuando la carretera inicia la bajada hacia la depresión labrada por el río Gor. Pasadas un poco las ocho de la mañana estaba yo ya visitando el primer grupo de dólmenes. En la bajada, tras algunas curvas me encuentro un ensanche en la carretera donde se puede aparcar y donde nacen dos itinerarios denominados: Las Hoyas del Conquín, alta y baja.

Primero visito la alta donde se pueden ver algunos pequeños dólmenes que han perdido la techumbre. Pero hay uno que destaca por su tamaño y por estar completo, es quizás el más llamativo de esta ruta. Hay que ascender por la ladera unos metros para acercarse a él, aprovecho para continuar subiendo hasta acercarme a la pared casi vertical que me separa de los llanos de más arriba abandonados poco antes. Terminada la visita, cruzo la carretera y me dedico a ver los de la ruta baja, están más desperdigados y al igual que los de arriba, ninguno tiene cubierta, son de tamaño pequeño (poco más de un metro). Este recorrido se puede continuar hasta el propio cauce del rio Gor. Es un bonito paseo que nos introduce hasta abajo en el profundo barranco.

De nuevo en la carretera la sigo hasta entrar en Gorafe, pequeña población que no llega a los 500 habitantes, donde tengo que retirar una documentación apalabrada anteriormente por teléfono. Aquí inicio otra ruta, pero antes tengo que ascender hasta arriba la ladera derecha del cañón, ya que los dólmenes a visitar se encuentran a lo largo de la Vereda La Chirlata, o Llano de los Olivares. Es un recorrido de unos 5 km. por un carril que transita por el borde derecho de la hendidura y que me permite visitar 13 dólmenes, algunos aislados, otros agrupados como los cinco junto al mirador con impresionantes vistas del cañón que me permiten ubicar los distintos emplazamientos de los antiguos poblados y recorrer el barranco hasta divisar el pueblo al fondo.

El nombre de “Olivares” no se debe a los olivos sembrados ya que son inexistentes, estando actualmente dedicado el terreno a los cereales y a los almendros con algunos trozos adehesados de encinas. Le viene el nombre, según información recibida en el pueblo, al apellido de los antiguos dueños, cuando todo era una sola finca y correspondía toda ella a la misma familia. Actualmente se ha dividido en varias parcelas y cada cual tiene un dueño distinto, aunque manteniendo el nombre.

Terminado el recorrido que me lleva de nuevo al inicio de la bajada de la carretera, regresar sobre mis pasos, para antes de iniciar el acercamiento al pueblo detenerme en el filo del cañón con todo él a la vista, localizar una de las rocas voladas sobre el mismo, casi encima de Gorafe para sentarme un rato. Desde mi mirador privilegiado con el pueblo literalmente a mis pies me percato de que esta planicie está rodeada de altas sierras.

El propio altiplano ya está ubicado a más de mil metros sobre el nivel del mar y desde mi atalaya tengo visualmente acceso al frente y un poco a la derecha a la sierra de Cazorla, al frente y algo a la izquierda la pequeña de Mágina con sus cimas nevadas, al sur Sierra Nevada elevándose majestuosa con su llamativa blancura y al este la sierra de Baza. Aparte destacan algunas prominencias aisladas que rompen la monotonía casi llana en la que me encuentro

Recorrer visualmente el largo y encajonado recorrido del rio, ubicando espacialmente estos poblados a lo largo del cauce, entendiendo el porqué se escogió este profundo desfiladero para los asentamientos. Abajo, junto al agua los poblados de los vivos sobre pequeñas colinas que faciliten la defensa, más arriba en las escarpadas laderas y en completa tranquilidad, los difuntos. Desde la posición que ocupo domino esta larga y profunda llaga que divide el altiplano en dos partes en cuyos bordes y laderas decidieron ubicar todas estas construcciones funerarias.

Volver a bajar al pueblo para atravesándolo ascender por la ladera contraria del río donde se encuentra el tercer itinerario que me lleva al nuevo grupo de dólmenes, calificados por la guía del centro como “la joya de la corona” por el tamaño y por los utensilios descubiertos entre los que cabe destacar la estela grabada encontrada en Majadillas 77, expuesta actualmente en el propio Ayuntamiento. Los bordes del largo cañón que ha labrado el rio Gor atravesando el altiplano se eleva sobre el cauce del rio alrededor de 150 metros. Las laderas son bastante abruptas y empinadas por lo que las subidas y las bajadas son penosas.

Este tercer grupo de construcciones ha recibido el nombre de “Majadillas” y recoge si no me he saltado ninguno 12 dólmenes, mayores en su mayoría que los vistos hasta ahora y en alguno de ellos con la entrada labrada. Dispersos por distintas y pequeñas mesetas a lo largo de la ladera, está elaborado como un recorrido circular para recorrerlas todas. Cuando alguna de las construcciones queda apartada del resto suele tener un poste indicador avisando de su ubicación. Las une un estrecho sendero que sorteando las abundantes matas de esparto serpentea por la loma.

Aunque hay unos 240 dólmenes catalogados en las visitas sólo se pueden ver una cuarentena de ellos. Los demás están desperdigados por las dos laderas del Gor y no están habilitados senderos que nos acerquen a ellos. En general son pequeños de uno a dos metros, algunos han perdido el pasillo de entrada y alguna de las piedras del perímetro (ortostatos), la mayoría no muestran techumbre y cuando permanece alguna de las losas, suele estar caída. Salvo contadas excepciones en que se muestran bastante completos, de los que he visto tres. Están mayoritariamente construidos con la entrada orientada hacia el este y los distintos tamaños delatan la importancia de la familia o el clan al que pertenecían.

La mayoría fechados hace 5.000 años, son enterramientos que se usan reiteradamente para lo que se purifican mediante ceremonias cuando han de ingresar un nuevo cadáver, apartando los restos anteriores. La colocación del cadáver se hacía envuelto en tela y ramas e iban acompañados con herramientas, ofrendas y ajuar, por lo que parece obvio el sentimiento de ayudar en el tránsito y facilitar herramientas para la futura vida.

De nuevo en el pueblo me encuentro con la procesión en que pasean a San Marcos por distintas calles con banda, reparto de roscas de pan antes de devolver al santo a la iglesia y ruidosos cohetes para dar a conocer la festividad a los despistados. Sólo me queda hacer un poco de tiempo, aprovechado en recorrer el pueblo donde llaman la atención las múltiples chimeneas que emergen del suelo delatando las construcciones subterráneas que horadan casi todas las colinas y que constituyen la mayoría de las viviendas, para que abran de nuevo el Centro de Interpretación y cumplimentar la visita guiada comprometida con su guía por teléfono hace algunos días que comienza a las 16 h. y va a durar algo menos de una hora. Es un recorrido a través de una pasarela espiral descendente desde la que se accede a las distintas salas expositivas y las proyecciones, alguna de ellas en 3D muy sugerente en que se va recreando la forma de vida y costumbres de estos antiguos pobladores.

Una vez terminadas las visitas recorrer algo menos de 100 kilómetros, la mayoría por autovía para regresar a Granada.     
 





Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.