miércoles, 6 de junio de 2012

Gorafe, Alicún y la Calahorra: un paseo por el altiplano granadino (Granada)

Paseo por Guadix.

Barranco por el que discurre el río Gor.

Dolmen cubierto.

Pequeño dolmen con pasillo.

Escarpes en la cima del barranco.

Manantiales en Alicun.

Junto al balneario.

Los diferentes colores aportados por los minerales disueltos en el agua.

Recorrido por las acequias.

La pared tapizada de plantas alimentada por la humedad que deja escapar la acequia.

Los acueductos.

Recorridos abandonados por el agua.

La Calahorra.

Vista exterior del castillo de La Calahorra.

Ascendiendo a la colina.

Hay que esperar a que nos abran la única puerta de acceso al castillo.

Vislumbrando el interior.

Arcadas, barandas y capiteles.

Escalera de acceso al segundo nivel.

La llave de la fortaleza.

Campos de cultivo por debajo del castillo.

Desde el patio interior a su vez techo del aljibe.




Gorafe , Alicún y la Calahorra. Un paseo por el altiplano granadino.

Fecha: 21-4-2012


Asistimos a una salida organizada por una asociación, es un recorrido por el entorno de Guadix, población granadina que ya de por sí merece en exclusividad una visita por su riqueza patrimonial e histórica. Pero Guadix, capital del altiplano, hoy sólo nos va a servir de punto de aproximación para otros tres enclaves que son los que van a ocupar nuestro tiempo en la salida de hoy, situados al norte y sur respectivamente.

En Guadix se sumará a nuestra expedición, después de haber tomado un café, una guía que nos acompañará hasta Gorafe para visitar el primer Parque Megalítico de España en el que las administraciones llevan trabajando ya algunos años. Se han diseñado tres itinerarios con distintas dificultades para poder apreciar en todo su esplendor este legado. Ahora se trabaja en un centro de interpretación del Megalitismo, un museo activo con un diseño innovador. Además de los dólmenes, cuenta esta población con otro importante yacimiento prehistórico, que le aporta valor patrimonial y enriquece su oferta turística, un poblado argárico descubierto en 1.950.

Presenta Gorafe la mayor concentración de dólmenes de toda la península y una de las más altas de Europa, habiéndose inventariado más de doscientos. Está enclavado en la depresión Guadix-Baza, bordeado por el valle del río Gor donde la erosión de siglos ha delimitado un cañón plagado de cuevas y cárcavas, ocupando muchos de los dólmenes las márgenes de dicho cañón o sus laderas. La mayoría de las construcciones son pequeños enterramientos constituidos muchas de ellos por piedras planas puestas de pie formando un círculo, algunas con pasillo de entrada y casi todas ellas sin losas de techumbre. Sólo las mayores cuentan con grandes losas que las protegen de las inclemencias del tiempo.

La posterior ocupación árabe contribuyó a singularizar aun más esta población aportándole una de sus señas de identidad actual: las casas-cueva representadas por el conjunto de Los Algarves de origen Almohade (s. XII), oquedades taladradas en las paredes del cañón del río Gor. Se concibieron estas construcciones para darle un uso multifuncional, entre ellos el defensivo, atalaya, refugio o vivienda.

El tercer atractivo de este pequeño pueblo es la zona de Los Colorados, nos recuerda el gran cañón norteamericano por los enormes barrancos formados por los badlands del terreno. Sin olvidar, por supuesto un relajado paseo por sus calles en que, como casi en todos estos pueblos del norte de la provincia, se respira paz y tranquilidad, colaborando a esta paz la gran proporción de población envejecida que mayoritariamente componen la reducida población local.

No me cabe la menor duda de que visitaré este importante enclave en fechas próximas y en otras circunstancias. La visita de hoy, aparte de ser excesivamente presurosa por el amplio programa a cubrir, sumado al amplio grupo desplazado no propiciaban las mejores condiciones. Considero asimismo que una visita al centro de Interpretación es imprescindible para una más cabal aprehensión de todo el entorno.

El segundo punto de interés a visitar hoy es el Balneario de Alicún. La historia de la humanidad está ligada inexorablemente al agua ya que sin ella la existencia no es posible, en sus diferentes usos como fuente de riqueza, bienestar y salud. Alicún es un perfecto ejemplo de los distintos usos del agua aunque es conocida por el aprovechamiento de sus manantiales minero-medicinales. Presumiblemente es durante la ocupación árabe cuando se comienzan a explotar el potencial de las termas, al menos a ello hace referencia ya el propio nombre del pueblo

Actualmente Alicún con un censo que ronda los 780 habitantes ostenta dos gentilicios, muy curioso al menos uno de ellos ya que presume de los dos: Alicuneros y Panciverdes. Se configura como una población muy tranquila y agradable. Curiosamente es el único pueblo ubicado en los márgenes del río Fardes que no tiene –ni los ha tenido nunca- casas cueva. Su centro poblacional dista apenas 700 metros del límite con la provincia de Jaén. Cabe destacar las fortalezas árabes que se encuentran aproximadamente a un kilómetro de la localidad.

La existencias de numerosos manantiales termales de los que mana el agua a una temperatura de unos 35º grados y en abundancia llegando a dar los cien litros por segundo, sumado a la posición geoestratégica que ocupa entre dos valles la han hecho atractiva para los asentamientos a través de la historia. Aquí se encuentran restos del Paleolítico Superior, Neolítico, Edad del Cobre y Cultura del Argar. El aprovechamiento de las aguas termales se remonta al s.III cuando se levantaron las primeras edificaciones para acoger a los usuarios de los manantiales.

A partir del s. IX aparecen los baños públicos durante la dominación árabe. Documentación del siglo XVI habla de una hospedería durante los últimos años de la dominación. Las aguas debido a sus distintos componentes disueltos: sulfatos, bicarbonatos, cálcico-magnésicas, nitrogenadas y radioactivas tienen propiedades curativas y están recomendadas para tratar diferentes afecciones.

Cerca del balneario arranca primero un carril, para convertirse enseguida en sendero que nos permite recorrer el curso de la actual acequia a la vez que los restos de otras dos en que el agua ha ido depositando sus soluciones minerales formando unos “acueductos” naturales de singular belleza por sus coloridos y las plantas que encuentran sustento en ellos. Entre los distintos cursos de las acequias hay pasos que merece la pena recorrer.

Una vez acabada la visita a Alicún, sus aguas y conducciones nos trasladamos hasta La Calahorra en la que tras la obligada parada para reponer energías tras la ajetreada mañana nos acercamos hasta el castillo donde nos aguarda una visita guiada.

El castillo se alza a una cota de 1.250 m. ocupando una pequeña colina junto a la población, lo que le permite dominar visualmente todo el Marquesado. Fue pionero en su momento dentro de la arquitectura civil por introducir el estilo renacentista. Destaca el carácter militar de su exterior en contrapunto con su elaborada y distinguida decoración interior. Utiliza en parte la cantería de la fortaleza árabe existente en la colina y para el interior se importan materiales, técnicas y artistas italianos.

Así como la visita de su exterior, bien conservado delata que es de planta cuadrangular rematado por sendas torres circulares en las esquinas. Como construcción defensiva sólo cuenta con una sola y pequeña puerta. Tras la recia puerta y tras subir unas escaleras accedemos al patio central, también cuadrado, que da servicio a las diferentes salas y alturas del palacio, así como sirve de techumbre del aljibe que se ubica en su subsuelo. Las diferentes salas con que cuenta este palacio se concibieron específicas para sus moradores, así resalta que las habitaciones altas, dedicadas a la vivienda de los propietarios son de techumbres bastante más altas que las dedicadas a los invitados y otras aun más bajas para la servidumbre.

A pesar de haber sido el primer castillo-palacio renacentista construido en España y que los artesanos y materiales de su interior fueron traídos en su totalidad desde Italia, se consiguió terminar en tan sólo tres años. De su interior resaltar las arcadas y los capiteles de las galerías tanto de la planta baja como de la superior y la gran escalinata que las une. En cuanto a las distintas salas que nos permitieron visitar, todas ellas totalmente desmanteladas, hasta tal punto que por hablar de ausencias faltan casi todos los suelos, ni que decir tiene que los muebles brillan por su total ausencia.

En cuanto a los torreones y otras zonas defensivas de la fortaleza no están accesibles por lo que de ellas sólo nos podemos formar idea por las vistas exteriores. En general causa una buena impresión en su vista exterior y una penosa y decrépita la interior. Aun así podemos imaginar lo que tuvo que ser en su día.

El regreso lo hacemos por las carreteras comarcales que circulan por las faldas de Sierra Nevada, con excelentes vistas a las cimas, que cuando las nubes lo permiten, nos presentan las crestas ampliamente nevadas. Tras atravesar Alquife, Lanteira y Jérez del Marquesado la carretera nos conduce de nuevo hasta Guadix para desde ella cogiendo la autovía regresar hasta Granada.     


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.