jueves, 31 de mayo de 2012

Maitena, Calvario, Estrella (Sierra Nevada - Granada)

Restaurante Maitena, junto al río Genil, inicio del sendero.

Ascendiendo por la Loma Maitena, con Güejar Sierra al fondo.

La carretera abajo se retuerce para poder acoplarse al terreno.

La Hortichuela queda justo enfrente.

La mayoría de los cortijos por los que paso son ruinas.

Cortijo "Las Herrerías".

El nacimiento de una gran loma.

Historia que se repite: bajar para volver a subir.

Trazado zigzagueante del sendero.

Puente sobre el río Vadillo.

El Mulhacén desde el refugio Calvario.

Refugio Calvario

Una de las muchas minas que veré durante el recorrido.

Chorreras junto a Cueva Secreta.

Un buen ejemplar de los avistados en la Junta de los Ríos.

No parecían muy preocupados por mi relativa cercanía.

Estas casi querían acercárse.

Multitud de mariposas por el camino

El sendero de La Estrella salva por este puente el Río Guarnón.

Rincón de la Vereda de la Estrella.



Fecha: 03-5-2012                                                                             Tiempos empleados en el recorrido de hoy:
M.I.D.E.:2,3,4,4                                                                                     Maitena (Restaurante)              7’30h.     
Duración: 8h 30’  (40.700p)                                                               Herrerías                                    9’30h
Desnivel en subida: 1.100 metros                                                     Refugio Calvario                      11’10h                       
   Junta de los Ríos                      12’30h
Rangos de temperatura: de 4’5ºC a los 16’5ºC                              Maitena (Aparcamiento)         16h


Hacía bastante tiempo que no recorría la loma de Maitena desde su inicio, así que para hoy había ideado un recorrido circular que transitara buena parte de las lomas de la Cuna de los Cuartos, Maitena, para terminar en la Loma del  Calvario donde visitaré los dos refugios que se ubican en ella y terminar en la Junta de los Ríos para volver por la Vereda de la Estrella, recorriéndola al completo.

El itinerario ideado se presentaba largo y no estaba seguro de que mi forma física respondiera al reto, así que he decidido madrugar y a las siete y media ya estaba en el aparcamiento junto al restaurante Maitena, con la mochila y los bastones. El sendero arranca justo del propio aparcamiento, junto al panel correspondiente.

Los primeros tramos, de fuerte subida (Cuesta de la Viña), dejando en seguida un cortijo a nuestra derecha en estado bastante ruinoso, para entre encinas y algún castaño suelto ir remontando metros de forma rápida. Hay que subir porque el sendero tiene que salvar unos tajillos que hay más arriba (Tajos del Veredón), dejándolos a la derecha. También atravieso una hermosa acequia (recientemente retocada) a la que han puesto un parapeto de troncos de madera, para posteriormente llegar a unos bancales de olivos, que ocupan parte de la loma por la que asciendo, en terrenos con bastante pendiente.

Toda esta subida la hago a la sombra. El sol, tan temprano, no ha tenido tiempo de remontar las altas cumbres. Consciente de que el caminar ascendiendo estos primeros repechos es mucho mas llevadero hacerlo por la umbría, a la vez que me sirve para irme entonándome, pues las fuertes rampas junto a una temperatura más alta, harían esta subida bastante más penosa. En estas ocasiones encuentro todo el sentido a mi hábito de madrugador, lo que me permite estar bastante alto cuando el sol comienza a calentar de verdad. La subida se sosiega, por ahora, cuando he remontado unos trescientos metros sobre el río. Estoy recorriendo la loma Cuna de los Cuartos, en la margen derecha del río Real.

A partir de ahora se alternarán los tramos llanos con alguna suave bajada y como no podía ser de otra manera, los repechos, cortos pero algunos duros que se van a ir presentando durante todo el camino. El primer cortijo que me encuentro en el de Fuentesuelas, que atravieso por unas antiguas construcciones en ruinas con algunos almeces muy grandes y alguna charca. Las construcciones más modernas quedan por debajo del trazado que estoy siguiendo.

Aquí es fácil perder el sendero porque se atraviesan una serie de bancales de pasto y otros de almendros por los que el trazado desaparece. Si no se tienen referencias más lejanas es muy fácil no encontrar la continuidad. Deciros que hay que llegar al carril de acceso al cortijo para remontándolo unos cien metros, volver a dejarlo por la derecha junto a un poste indicador. Se adentra de nuevo en la loma bajo unas encinas en moderada subida.

Una vez de nuevo en el sendero, señalizado en esta zona con grandes “lajas” de piedra hincadas verticalmente al margen del mismo, hasta llegar a nuestro siguiente cortijo no podemos perdernos. Tras un par de repechos fuertes, en que el sendero remonta por un barranco hasta un grupo de chopos primero y de nogales después, llanea de nuevo para acercarse a los terrenos del Cortijo de las Herrerías. Aquí nos podemos desviar un poco ascendiendo por encima de la era donde hay un estanque para refrescarnos en una fuente con cuatro caños a la sombra de un gran nogal.

A partir de aquí ya no quedan subidas sino tramos de llaneo y bajadas. Toda la cota que he ido ganando hasta ahora la acabaré perdiendo de golpe cuando el sendero decida bajar para cruzar el río Vadillo. Tras una fuerte bajada, llego a un sencillo puente formado por cuatro pulidos troncos anclados en ambos extremos que me sirven para salvar el caudal, para encontrarme de nuevo con que el sendero quiere recuperar la cota que el río le ha hecho perder. Al cruzar el río cambio de loma abandonando la de la Cuna de los Cuartos, para iniciar la ascensión por la de Maitena hasta enlazar con la llamada Cuesta de los Presidiarios. Esta loma nace en su parte baja en la confluencia de los ríos Vadillo y Real prolongándose hasta el Collado del Puntal de Bacares.

El río establece el límite entre las dos lomas. Tras una media hora de fuerte subida el sendero enlaza con el que desde el Vadillo se dirige al refugio del Calvario. Una media hora más de camino ascendente para llegar al refugio. Está situado este refugio en una amplia zona relativamente llana, vallada, donde quedan multitud de nogales, que nos ofrecerán su fruto a finales del otoño. Aquí me detengo para comer algo y descansar un rato, aprovecho para la inspección ocular de las dependencias. Junto a la chimenea me encuentro un montón de bolsas con basura, un par de botas viejas y alguna botella vacía, imagino que a la espera de que “otro” las retire. Al iniciar de nuevo la marcha descubro media docena de jabalíes que tranquilamente abandonan la zona vallada por algún “coladero” para desaparecer entre la maleza.

Al refugio del Aceral, situado algo más adelante, al que llego tras una media hora de caminata sin grandes esfuerzos ya que apenas se gana cota en el recorrido. En este pequeño refugio me encuentro a una pareja que ha pernoctado y a la que casi le sirvo de despertador, pues están recogiendo los sacos y son casi las doce. Me demoro charlando con ellos mientras hacen los preparativos de su desayuno y me comentan que sólo les queda bajar para coger el coche que lo tienen en el Barranco de San Juan. No tienen prisas.

Yo sigo atravesando el río Aceral para acercarme a la Junta de los Ríos, donde se funden el Valdecasillas que baja de la Laguna de La Mosca, enclavada a los pies de los tajos del Mulhacén y la Alcazaba; y el Valdeinfiernos alimentado por los ventisqueros de las Minillas del Sol y la Laguna Gabata, para una vez juntos adquirir el nombre de Real. Aquí el valle se ensancha algo, pero no lo suficiente para que el atravesarlos se pueda hacer saltando de piedra en piedra sin mojarme dada la gran cantidad de agua que llevan. El puente que facilitaba esa labor lo arrastró un alud hace unos tres años y sigue sin recolocar. Toca buscar una zona remansada y con las botas atadas entre sí y colgadas al cuello atravesarlo, así puedo apreciar la fresca temperatura a la que baja el agua. En la otra orilla me siento en una amplia y lisa piedra para darle tiempo al sol a que haga su labor en mis pies.

No me atrae subir a Cueva secreta, pero si acercarme a un arroyo que hay a su derecha, que despeñándose por un estrecho barranco (Barranco del Rincón) forma pequeñas pero sugerentes cascadas. Una vez arriba y cumplimentada la curiosidad, durante la bajada descubro a una treintena de machos cabríos que están pastando en las cercanías del río. Hasta ahora una pequeña loma impedía que nos viéramos y la brisa a mi favor no les lleva mi olor. Todo esto favorece que me acerque bastante, parece que aunque me han visto el hecho de no olerme y mi acercamiento pausado no lo interpretan como peligroso, así que aprovecho para las fotos de rigor.

Inicio el regreso recorriendo en su totalidad la Vereda de la Estrella. Durante este largo recorrido veo algunos deslizamientos de piedras, trozos del sendero se han desprendido barranco abajo, hacia el río que siempre discurre a mi derecha, ayudado por las lluvias; hay algún tronco caído al que hay que esquivar y el desprendimiento de piedras de distintos tamaños es habitual durante las tres horas que tardo en el trayecto. Una vez llegado al Barranco de San Juan, aun me quedan algunos kilómetros, los que me separan del Restaurante Maitena, en cuyo aparcamiento dejé el coche esta mañana.

Este último tramo, aprovechando que hoy miércoles apenas si hay tráfico en la zona, lo hago por el antiguo recorrido del tranvía, atravesando puentes y recorriendo los cinco túneles, la antigua parada final del tranvía en el Charcón y varios de los merenderos que resisten todavía en los márgenes del recorrido, intentando traer a mi memoria recuerdos de cuando ese trazado era habitual en mis acercamientos a Sierra Nevada. 





Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.