viernes, 29 de junio de 2012

Camarate de nuevo (Sierra Nevada - Granada)

Antiguo molino, a pié de carretera, donde dejamos el vehículo aparcado.



Recorre cada lado del barranco una acequia de riego para cultivos en el pueblo.

La acequia que usamos para acercarnos a Camarate.

Sobre el cauce de la acequia esta araña ha tejido su trampa.

Estamos en primavera y ya se sabe...

Desde abajo el barranco nos marca el destino.

Bajo la protección materna.

Una gran familia recorriendo la loma enfrente de nosotros.

Las peñas sobresalen del paisaje siempre acompañadas por la vegetación.

Maridaje entre raices y piedras.

El río Alhama recorre la propiedad.

El Picón de Jérez, último tres mil por el noreste.

Cortijo Camarate.

El pequeño tentadero de la dehesa.

Desde la cabecera de Camarate con Lugros al fondo.

Mi acompañante reponiendo fluidos.

Las diferentes especies vegetales colorean el paisaje.

Las acequias en el sierra deben ir sobre cauce de tierra.

Las acequias de careo reconstruidas irrigan zonas de loma donde el agua no tendría acceso.

Vacas con sus terneros por toda la dehesa.

Los muros ayudan a las ramas a retener los taludes.

Algunos árboles parecen tener código de barras.

Punto final de nuestra ascensión hoy, donde convergemos con el Sulayr.




Fecha: 9-5-2012
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                                                                            
Duración: 8h  (35.300p)                                                                     
Desnivel en subida: 900 metros                                                        
Rangos de temperatura: de 13’5ºC a los 25ºC                              

“Una persona que tenga una conciencia lúcida de los milagros que la rodean, que haya aprendido a animarse en la soledad, habrá conseguido avanzar todo un trecho por el camino hacia la sabiduría, ¿o acaso, es que he perdido el rumbo?. M.C. Escher.

De nuevo me encamino hacia la Dehesa de Camarate. Algunos trabajadores del Parque Nacional consideran este enclave como  una “joya” dentro de la diversidad de parajes y ambientes que conforman el Parque Nacional de Sierra Nevada. Esta dehesa que se inicia aproximadamente en la cota 1.300 m. se adentra en la sierra escalando por diversos barrancos algo más de 1.000 metros, llegando a las mismas faldas del Picón, en las inmediaciones de los Lavaderos de la Reina.

Se encuentra en su totalidad dentro del término municipal de Lugros, pequeña población que no llega a los 350 habitantes ubicada en la falda norte de Sierra Nevada a una altura de 1.250 metros sobre el nivel del mar, ubicada dentro de la Comarca de Guadix y distante de la capital unos 62 km. En la dehesa nace el río Alhama, que ha ido mutando su nombre a través de la historia: Frío, Marchan  o Lugros, que da vida a buena parte de la zona junto con otros ramales que se le añaden provenientes de los barrancos circundantes, para unirse más abajo con el río Guadix y adoptar el nombre de Fardes.

Esta propiedad, ahora de titularidad de la Junta de Andalucía, dedicada tradicionalmente a la cría de reses vacunas, por lo que cuenta con diferentes rediles, tentadero y otras estructuras afines al uso a que se dedica, aunque mantiene la ganadería en su interior, ha cambiado los criterios de explotación desde que se declaró parte del Parque Nacional. Las reses siguen siendo los inquilinos mayoritarios de la dehesa, aunque ayer no faltaron a la cita una extensa familia de jabalíes, entre los dos adultos desfilaron ante nuestros ojos al menos ocho javatos.

La visita de hoy estaba motivada por el interés de mi hijo en visitar el paraje ya que los comentarios habían despertado el interés, por una parte para corroborar las alabanzas que de él le había hecho, por otra para conocer un rincón distinto de las amplias faltas de Sierra Nevada. A mí que no me importa repetir itinerarios siempre que vea interés suficiente en cualquier amante de nuestra sierra.

Hemos hecho un recorrido algo distinto del realizado por mi en anteriores ocasiones. Aparcamos junto al complejo “Las Herrerías”, unos cien metros antes de llegar al pueblo, a las puertas de un área recreativa. Justo a un lateral de las construcciones arranca un sendero que tras una breve subida discurre junto a una acequia prácticamente hasta su nacimiento del propio río. A partir de ese momento seguir la pista de tierra que tras unos kilómetros, siempre acompañados por el rumor del agua del Alhama y muy próximos al cauce del río, nos acerca hasta la cancela de entrada de la Dehesa.

Este primer tramo de recorrido de suave pendiente ya nos va mostrando la típica vegetación de ribera, junto al agua, y el bosque de encinas en cuanto las vertientes se empinan a ambos lados. Nada más atravesar la cancela de entrada nos encontramos con buena parte de las reses de la dehesa reunidas junto a la entrada, unas sueltas bajo la construcción y otras confinadas en un amplio redil unos metros más arriba.

El propio carril que traemos tiene continuidad una vez atravesada la entrada. Enlosadas las rodadas a partir de aquí con piedras planas obtenidas del propio terreno, hasta el tentadero en la parte más alta de la propiedad. La subida se mantiene durante todo el recorrido. En el primer tramo junto a uno de los arroyos que recorren la dehesa entre zarzas, manzanos, algún cerezo y otros árboles y arbustos amigos de la humedad para una vez dejado a un lado la humedad cobrar presencia las encinas y los robles.

Tras muchas curvas para ascender por la loma y algunos portillos, hoy todos abiertos, llegamos a un collado donde una bifurcación acerca hasta el cortijo Camarate. Lo dejamos a nuestra izquierda y proseguimos la subida hasta llegar al Tentadero: pequeña plaza de toros con chiqueros, burladeros, pasillos y entramado de puertas para obligar a las reses a recorrer el corto camino que separa un par de rediles de la propia plaza.

Durante este último tramo de subida la vegetación ha cambiado radicalmente, van escaseando las encinas y abunda el matorral, con las típicas manchas rojizas de los agracejos. No será hasta las cercanías del tentadero cuando de nuevo disfrutemos de algo de sombra aportada por los árboles de las riberas de la carretera. Junto al tentadero destacan media docena de enormes cerezos que hacen muy agradable la estancia junto a un abrevadero por la tupida sombra que proporcionan y los verdes pradillos que hay debajo, hoy además de la sombra, en plena floración se escuchaba un fuerte zumbido de los cientos de abejas atareadas en libar sus flores.

Prosigue el carril ascendiendo ya sin las rodadas enlosadas hasta llegar a unos extensos prados más arribas. Aquí han rehabilitado una acequia de careo que alimenta los frescos pastos de los que disfrutaban un nuevo grupo de reses. Estamos llegando a los llamados Prados Chapitel. Aquí confluyen varios barrancos con sus respectivos arroyos alimentados por los ventisqueros que aun quedan junto al collado, en la cota 2.200 m. y nacimiento del río Alhama.

Seguimos nosotros un poco más arriba hasta confluir con el Sulayr junto a una estación metereológica ubicada entre unas peñas. Un poco más arriba aun el carril deja de ascender para llanear e incluso bajar atravesando diferentes barrancos donde ya por el sendero sulayr podemos llegar hasta el Refugio Postrero Alto. Aquí junto al sendero, donde la pista deja de serlo definitivamente nace otra acequia de careo que alimenta otros verdes prados que colorean la loma del Espino, por debajo de nuestro itinerario.

Decidimos no progresar más y junto a unos grandes peñones nos detenemos para comer algo, descansar, admirar e incluso alguno hacer un amago de siesta. Una vez recuperadas energías iniciamos el descenso, que casi en su totalidad va a ser repetir el camino de subida, ahora con bastante más calor y menos esfuerzo ya que todo él es en bajada.

Una vez traspasada de nuevo la cancela de acceso de la dehesa y tras unos tres kilómetros junto al río vamos a desviarnos por un sendero que discurre junto a la otra acequia que sangra el río y que se dirige a la parte alta del pueblo de Lugros. Si el acercamiento lo hicimos por la ladera izquierda del río, ahora caminamos por la derecha. Tras atravesar algunos barranquillos y pasar junto a algunas parcelas sembradas de cereal, nos acercamos a los primeros cortijos ganaderos del pueblo para enseguida llegar al casco urbano y ya por la carretera caminar los escasos metros que nos separan del área recreativa donde tenemos aparcado el coche. 





Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.