viernes, 29 de junio de 2012

Camarate de nuevo (Sierra Nevada - Granada)

Antiguo molino, a pié de carretera, donde dejamos el vehículo aparcado.



Recorre cada lado del barranco una acequia de riego para cultivos en el pueblo.

La acequia que usamos para acercarnos a Camarate.

Sobre el cauce de la acequia esta araña ha tejido su trampa.

Estamos en primavera y ya se sabe...

Desde abajo el barranco nos marca el destino.

Bajo la protección materna.

Una gran familia recorriendo la loma enfrente de nosotros.

Las peñas sobresalen del paisaje siempre acompañadas por la vegetación.

Maridaje entre raices y piedras.

El río Alhama recorre la propiedad.

El Picón de Jérez, último tres mil por el noreste.

Cortijo Camarate.

El pequeño tentadero de la dehesa.

Desde la cabecera de Camarate con Lugros al fondo.

Mi acompañante reponiendo fluidos.

Las diferentes especies vegetales colorean el paisaje.

Las acequias en el sierra deben ir sobre cauce de tierra.

Las acequias de careo reconstruidas irrigan zonas de loma donde el agua no tendría acceso.

Vacas con sus terneros por toda la dehesa.

Los muros ayudan a las ramas a retener los taludes.

Algunos árboles parecen tener código de barras.

Punto final de nuestra ascensión hoy, donde convergemos con el Sulayr.




Fecha: 9-5-2012
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                                                                            
Duración: 8h  (35.300p)                                                                     
Desnivel en subida: 900 metros                                                        
Rangos de temperatura: de 13’5ºC a los 25ºC                              

“Una persona que tenga una conciencia lúcida de los milagros que la rodean, que haya aprendido a animarse en la soledad, habrá conseguido avanzar todo un trecho por el camino hacia la sabiduría, ¿o acaso, es que he perdido el rumbo?. M.C. Escher.

De nuevo me encamino hacia la Dehesa de Camarate. Algunos trabajadores del Parque Nacional consideran este enclave como  una “joya” dentro de la diversidad de parajes y ambientes que conforman el Parque Nacional de Sierra Nevada. Esta dehesa que se inicia aproximadamente en la cota 1.300 m. se adentra en la sierra escalando por diversos barrancos algo más de 1.000 metros, llegando a las mismas faldas del Picón, en las inmediaciones de los Lavaderos de la Reina.

Se encuentra en su totalidad dentro del término municipal de Lugros, pequeña población que no llega a los 350 habitantes ubicada en la falda norte de Sierra Nevada a una altura de 1.250 metros sobre el nivel del mar, ubicada dentro de la Comarca de Guadix y distante de la capital unos 62 km. En la dehesa nace el río Alhama, que ha ido mutando su nombre a través de la historia: Frío, Marchan  o Lugros, que da vida a buena parte de la zona junto con otros ramales que se le añaden provenientes de los barrancos circundantes, para unirse más abajo con el río Guadix y adoptar el nombre de Fardes.

Esta propiedad, ahora de titularidad de la Junta de Andalucía, dedicada tradicionalmente a la cría de reses vacunas, por lo que cuenta con diferentes rediles, tentadero y otras estructuras afines al uso a que se dedica, aunque mantiene la ganadería en su interior, ha cambiado los criterios de explotación desde que se declaró parte del Parque Nacional. Las reses siguen siendo los inquilinos mayoritarios de la dehesa, aunque ayer no faltaron a la cita una extensa familia de jabalíes, entre los dos adultos desfilaron ante nuestros ojos al menos ocho javatos.

La visita de hoy estaba motivada por el interés de mi hijo en visitar el paraje ya que los comentarios habían despertado el interés, por una parte para corroborar las alabanzas que de él le había hecho, por otra para conocer un rincón distinto de las amplias faltas de Sierra Nevada. A mí que no me importa repetir itinerarios siempre que vea interés suficiente en cualquier amante de nuestra sierra.

Hemos hecho un recorrido algo distinto del realizado por mi en anteriores ocasiones. Aparcamos junto al complejo “Las Herrerías”, unos cien metros antes de llegar al pueblo, a las puertas de un área recreativa. Justo a un lateral de las construcciones arranca un sendero que tras una breve subida discurre junto a una acequia prácticamente hasta su nacimiento del propio río. A partir de ese momento seguir la pista de tierra que tras unos kilómetros, siempre acompañados por el rumor del agua del Alhama y muy próximos al cauce del río, nos acerca hasta la cancela de entrada de la Dehesa.

Este primer tramo de recorrido de suave pendiente ya nos va mostrando la típica vegetación de ribera, junto al agua, y el bosque de encinas en cuanto las vertientes se empinan a ambos lados. Nada más atravesar la cancela de entrada nos encontramos con buena parte de las reses de la dehesa reunidas junto a la entrada, unas sueltas bajo la construcción y otras confinadas en un amplio redil unos metros más arriba.

El propio carril que traemos tiene continuidad una vez atravesada la entrada. Enlosadas las rodadas a partir de aquí con piedras planas obtenidas del propio terreno, hasta el tentadero en la parte más alta de la propiedad. La subida se mantiene durante todo el recorrido. En el primer tramo junto a uno de los arroyos que recorren la dehesa entre zarzas, manzanos, algún cerezo y otros árboles y arbustos amigos de la humedad para una vez dejado a un lado la humedad cobrar presencia las encinas y los robles.

Tras muchas curvas para ascender por la loma y algunos portillos, hoy todos abiertos, llegamos a un collado donde una bifurcación acerca hasta el cortijo Camarate. Lo dejamos a nuestra izquierda y proseguimos la subida hasta llegar al Tentadero: pequeña plaza de toros con chiqueros, burladeros, pasillos y entramado de puertas para obligar a las reses a recorrer el corto camino que separa un par de rediles de la propia plaza.

Durante este último tramo de subida la vegetación ha cambiado radicalmente, van escaseando las encinas y abunda el matorral, con las típicas manchas rojizas de los agracejos. No será hasta las cercanías del tentadero cuando de nuevo disfrutemos de algo de sombra aportada por los árboles de las riberas de la carretera. Junto al tentadero destacan media docena de enormes cerezos que hacen muy agradable la estancia junto a un abrevadero por la tupida sombra que proporcionan y los verdes pradillos que hay debajo, hoy además de la sombra, en plena floración se escuchaba un fuerte zumbido de los cientos de abejas atareadas en libar sus flores.

Prosigue el carril ascendiendo ya sin las rodadas enlosadas hasta llegar a unos extensos prados más arribas. Aquí han rehabilitado una acequia de careo que alimenta los frescos pastos de los que disfrutaban un nuevo grupo de reses. Estamos llegando a los llamados Prados Chapitel. Aquí confluyen varios barrancos con sus respectivos arroyos alimentados por los ventisqueros que aun quedan junto al collado, en la cota 2.200 m. y nacimiento del río Alhama.

Seguimos nosotros un poco más arriba hasta confluir con el Sulayr junto a una estación metereológica ubicada entre unas peñas. Un poco más arriba aun el carril deja de ascender para llanear e incluso bajar atravesando diferentes barrancos donde ya por el sendero sulayr podemos llegar hasta el Refugio Postrero Alto. Aquí junto al sendero, donde la pista deja de serlo definitivamente nace otra acequia de careo que alimenta otros verdes prados que colorean la loma del Espino, por debajo de nuestro itinerario.

Decidimos no progresar más y junto a unos grandes peñones nos detenemos para comer algo, descansar, admirar e incluso alguno hacer un amago de siesta. Una vez recuperadas energías iniciamos el descenso, que casi en su totalidad va a ser repetir el camino de subida, ahora con bastante más calor y menos esfuerzo ya que todo él es en bajada.

Una vez traspasada de nuevo la cancela de acceso de la dehesa y tras unos tres kilómetros junto al río vamos a desviarnos por un sendero que discurre junto a la otra acequia que sangra el río y que se dirige a la parte alta del pueblo de Lugros. Si el acercamiento lo hicimos por la ladera izquierda del río, ahora caminamos por la derecha. Tras atravesar algunos barranquillos y pasar junto a algunas parcelas sembradas de cereal, nos acercamos a los primeros cortijos ganaderos del pueblo para enseguida llegar al casco urbano y ya por la carretera caminar los escasos metros que nos separan del área recreativa donde tenemos aparcado el coche. 





Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.

jueves, 21 de junio de 2012

Gorafe I: Parque megalítico (Granada)

Hito anunciador del Parque.

Panorámica del cañón que ha de descender la carretera para llegar al pueblo.

Conquín Alto.

Las paredes del cañón con numerosas cuevas y oquedades.

Panel con la ubicación y distribución de los dólmenes.

Uno de los dólmenes sin cubierta.

Este otro con pasillo de entrada.

En éste se aprecia la cubierta de la portada.

Vista del barranco labrado por el río Gor con Gorafe al fondo.

Algunos muy deteriorados por desconocimiento y falta de cuidados.

La mayoría de los visitados son pequeños y sin techumbre.

Gorafe desde los Olivares.

Rincón de Gorafe.

El cañón desde el Mirador de Olivares.

Dolmen en Olivares del que sólo nos queda la entrada.

Tramo de subida para el tercer itinerario.

Panel anunciador del tercer itinerario visitado hoy.

Dolmen 65.

Uno de los mayores con las losas del techo caídas.

Este otro presenta una entrada labrada.

Casas cueva.

Chimeneas y claraboyas.


Las chimeneas como elemento diferenciador.


Transitando por entre dólmenes (Gorafe – Granada)

Fecha: 25-4-2012


El anterior acercamiento a Gorafe no cumplía los requisitos necesarios como para dar por terminada una visita al mayor complejo megalítico de España y probablemente de toda Europa de su clase. Al estar englobado en un circuito muy diverso, por los lugares a visitar, la dispersión de estos, junto a la disparidad en cuanto a temática, ubicación en el tiempo e importancia histórica, aunado al enorme número de componentes asistentes, me dejó un cierto sinsabor que hoy voy a tratar de corregir.

Como es un tema que me llamó suficientemente la atención, hoy tras haber hablado con la persona que lleva el Centro de Interpretación de Gorafe, voy a dedicar el día en recorrer lo más exhaustivamente posible la zona, para lo que aprovecharé toda la mañana en caminar por los distintos itinerarios de los que me facilitaron información. Luego por la tarde me acercaré hasta el Centro de Interpretación para darle las gracias a Presentación por su amable ayuda y asistir a un último recorrido guiado por ella ya en el interior del centro.

Ante todo recomiendo asistir en primer lugar a las diferentes informaciones que se facilitan en el Centro de Interpretación del Megalitismo ubicado en el centro de la población de Gorafe, concretamente detrás de la iglesia. Son visitas guiadas y con un costo de 3 euros que conviene reservar con antelación ya que los grupos son limitados así como las visitas dado el exiguo horario en que permanece abierto el centro. Gorafe está situado en la margen derecha del rio Gor a una altura de 850 metros sobre el nivel del mar y los bordes del impresionante barranco por el que discurre el río se sitúan unos 150 metros por encima.

Una vez ubicados con la información recibida es más fácil decidir que se ve y que se deja si no tenemos tiempo para todo. Yo hoy como le he dedicado toda la mañana ya que tenía nociones tanto del terreno como de los lugares a ver me he programado la mañana a mi manera. Es cierto que el horario del centro limita bastante porque comienza a las 11 horas, hora totalmente inadecuada para mí para comenzar la jornada. Limitación que se ha visto compensada por la bibliografía y demás información que he podido retirar a primera hora según acordamos durante la llamada telefónica del día anterior.

Hasta Gorafe he llegado a través de la autovía de Murcia, para dejando atrás Guadix, abandonarla por la salida 16. Tras hacer unos kilómetros por el altiplano atravesando cultivos de cereal y almendros me acerco al pueblo cuando la carretera inicia la bajada hacia la depresión labrada por el río Gor. Pasadas un poco las ocho de la mañana estaba yo ya visitando el primer grupo de dólmenes. En la bajada, tras algunas curvas me encuentro un ensanche en la carretera donde se puede aparcar y donde nacen dos itinerarios denominados: Las Hoyas del Conquín, alta y baja.

Primero visito la alta donde se pueden ver algunos pequeños dólmenes que han perdido la techumbre. Pero hay uno que destaca por su tamaño y por estar completo, es quizás el más llamativo de esta ruta. Hay que ascender por la ladera unos metros para acercarse a él, aprovecho para continuar subiendo hasta acercarme a la pared casi vertical que me separa de los llanos de más arriba abandonados poco antes. Terminada la visita, cruzo la carretera y me dedico a ver los de la ruta baja, están más desperdigados y al igual que los de arriba, ninguno tiene cubierta, son de tamaño pequeño (poco más de un metro). Este recorrido se puede continuar hasta el propio cauce del rio Gor. Es un bonito paseo que nos introduce hasta abajo en el profundo barranco.

De nuevo en la carretera la sigo hasta entrar en Gorafe, pequeña población que no llega a los 500 habitantes, donde tengo que retirar una documentación apalabrada anteriormente por teléfono. Aquí inicio otra ruta, pero antes tengo que ascender hasta arriba la ladera derecha del cañón, ya que los dólmenes a visitar se encuentran a lo largo de la Vereda La Chirlata, o Llano de los Olivares. Es un recorrido de unos 5 km. por un carril que transita por el borde derecho de la hendidura y que me permite visitar 13 dólmenes, algunos aislados, otros agrupados como los cinco junto al mirador con impresionantes vistas del cañón que me permiten ubicar los distintos emplazamientos de los antiguos poblados y recorrer el barranco hasta divisar el pueblo al fondo.

El nombre de “Olivares” no se debe a los olivos sembrados ya que son inexistentes, estando actualmente dedicado el terreno a los cereales y a los almendros con algunos trozos adehesados de encinas. Le viene el nombre, según información recibida en el pueblo, al apellido de los antiguos dueños, cuando todo era una sola finca y correspondía toda ella a la misma familia. Actualmente se ha dividido en varias parcelas y cada cual tiene un dueño distinto, aunque manteniendo el nombre.

Terminado el recorrido que me lleva de nuevo al inicio de la bajada de la carretera, regresar sobre mis pasos, para antes de iniciar el acercamiento al pueblo detenerme en el filo del cañón con todo él a la vista, localizar una de las rocas voladas sobre el mismo, casi encima de Gorafe para sentarme un rato. Desde mi mirador privilegiado con el pueblo literalmente a mis pies me percato de que esta planicie está rodeada de altas sierras.

El propio altiplano ya está ubicado a más de mil metros sobre el nivel del mar y desde mi atalaya tengo visualmente acceso al frente y un poco a la derecha a la sierra de Cazorla, al frente y algo a la izquierda la pequeña de Mágina con sus cimas nevadas, al sur Sierra Nevada elevándose majestuosa con su llamativa blancura y al este la sierra de Baza. Aparte destacan algunas prominencias aisladas que rompen la monotonía casi llana en la que me encuentro

Recorrer visualmente el largo y encajonado recorrido del rio, ubicando espacialmente estos poblados a lo largo del cauce, entendiendo el porqué se escogió este profundo desfiladero para los asentamientos. Abajo, junto al agua los poblados de los vivos sobre pequeñas colinas que faciliten la defensa, más arriba en las escarpadas laderas y en completa tranquilidad, los difuntos. Desde la posición que ocupo domino esta larga y profunda llaga que divide el altiplano en dos partes en cuyos bordes y laderas decidieron ubicar todas estas construcciones funerarias.

Volver a bajar al pueblo para atravesándolo ascender por la ladera contraria del río donde se encuentra el tercer itinerario que me lleva al nuevo grupo de dólmenes, calificados por la guía del centro como “la joya de la corona” por el tamaño y por los utensilios descubiertos entre los que cabe destacar la estela grabada encontrada en Majadillas 77, expuesta actualmente en el propio Ayuntamiento. Los bordes del largo cañón que ha labrado el rio Gor atravesando el altiplano se eleva sobre el cauce del rio alrededor de 150 metros. Las laderas son bastante abruptas y empinadas por lo que las subidas y las bajadas son penosas.

Este tercer grupo de construcciones ha recibido el nombre de “Majadillas” y recoge si no me he saltado ninguno 12 dólmenes, mayores en su mayoría que los vistos hasta ahora y en alguno de ellos con la entrada labrada. Dispersos por distintas y pequeñas mesetas a lo largo de la ladera, está elaborado como un recorrido circular para recorrerlas todas. Cuando alguna de las construcciones queda apartada del resto suele tener un poste indicador avisando de su ubicación. Las une un estrecho sendero que sorteando las abundantes matas de esparto serpentea por la loma.

Aunque hay unos 240 dólmenes catalogados en las visitas sólo se pueden ver una cuarentena de ellos. Los demás están desperdigados por las dos laderas del Gor y no están habilitados senderos que nos acerquen a ellos. En general son pequeños de uno a dos metros, algunos han perdido el pasillo de entrada y alguna de las piedras del perímetro (ortostatos), la mayoría no muestran techumbre y cuando permanece alguna de las losas, suele estar caída. Salvo contadas excepciones en que se muestran bastante completos, de los que he visto tres. Están mayoritariamente construidos con la entrada orientada hacia el este y los distintos tamaños delatan la importancia de la familia o el clan al que pertenecían.

La mayoría fechados hace 5.000 años, son enterramientos que se usan reiteradamente para lo que se purifican mediante ceremonias cuando han de ingresar un nuevo cadáver, apartando los restos anteriores. La colocación del cadáver se hacía envuelto en tela y ramas e iban acompañados con herramientas, ofrendas y ajuar, por lo que parece obvio el sentimiento de ayudar en el tránsito y facilitar herramientas para la futura vida.

De nuevo en el pueblo me encuentro con la procesión en que pasean a San Marcos por distintas calles con banda, reparto de roscas de pan antes de devolver al santo a la iglesia y ruidosos cohetes para dar a conocer la festividad a los despistados. Sólo me queda hacer un poco de tiempo, aprovechado en recorrer el pueblo donde llaman la atención las múltiples chimeneas que emergen del suelo delatando las construcciones subterráneas que horadan casi todas las colinas y que constituyen la mayoría de las viviendas, para que abran de nuevo el Centro de Interpretación y cumplimentar la visita guiada comprometida con su guía por teléfono hace algunos días que comienza a las 16 h. y va a durar algo menos de una hora. Es un recorrido a través de una pasarela espiral descendente desde la que se accede a las distintas salas expositivas y las proyecciones, alguna de ellas en 3D muy sugerente en que se va recreando la forma de vida y costumbres de estos antiguos pobladores.

Una vez terminadas las visitas recorrer algo menos de 100 kilómetros, la mayoría por autovía para regresar a Granada.     
 





Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.

miércoles, 6 de junio de 2012

Gorafe, Alicún y la Calahorra: un paseo por el altiplano granadino (Granada)

Paseo por Guadix.

Barranco por el que discurre el río Gor.

Dolmen cubierto.

Pequeño dolmen con pasillo.

Escarpes en la cima del barranco.

Manantiales en Alicun.

Junto al balneario.

Los diferentes colores aportados por los minerales disueltos en el agua.

Recorrido por las acequias.

La pared tapizada de plantas alimentada por la humedad que deja escapar la acequia.

Los acueductos.

Recorridos abandonados por el agua.

La Calahorra.

Vista exterior del castillo de La Calahorra.

Ascendiendo a la colina.

Hay que esperar a que nos abran la única puerta de acceso al castillo.

Vislumbrando el interior.

Arcadas, barandas y capiteles.

Escalera de acceso al segundo nivel.

La llave de la fortaleza.

Campos de cultivo por debajo del castillo.

Desde el patio interior a su vez techo del aljibe.




Gorafe , Alicún y la Calahorra. Un paseo por el altiplano granadino.

Fecha: 21-4-2012


Asistimos a una salida organizada por una asociación, es un recorrido por el entorno de Guadix, población granadina que ya de por sí merece en exclusividad una visita por su riqueza patrimonial e histórica. Pero Guadix, capital del altiplano, hoy sólo nos va a servir de punto de aproximación para otros tres enclaves que son los que van a ocupar nuestro tiempo en la salida de hoy, situados al norte y sur respectivamente.

En Guadix se sumará a nuestra expedición, después de haber tomado un café, una guía que nos acompañará hasta Gorafe para visitar el primer Parque Megalítico de España en el que las administraciones llevan trabajando ya algunos años. Se han diseñado tres itinerarios con distintas dificultades para poder apreciar en todo su esplendor este legado. Ahora se trabaja en un centro de interpretación del Megalitismo, un museo activo con un diseño innovador. Además de los dólmenes, cuenta esta población con otro importante yacimiento prehistórico, que le aporta valor patrimonial y enriquece su oferta turística, un poblado argárico descubierto en 1.950.

Presenta Gorafe la mayor concentración de dólmenes de toda la península y una de las más altas de Europa, habiéndose inventariado más de doscientos. Está enclavado en la depresión Guadix-Baza, bordeado por el valle del río Gor donde la erosión de siglos ha delimitado un cañón plagado de cuevas y cárcavas, ocupando muchos de los dólmenes las márgenes de dicho cañón o sus laderas. La mayoría de las construcciones son pequeños enterramientos constituidos muchas de ellos por piedras planas puestas de pie formando un círculo, algunas con pasillo de entrada y casi todas ellas sin losas de techumbre. Sólo las mayores cuentan con grandes losas que las protegen de las inclemencias del tiempo.

La posterior ocupación árabe contribuyó a singularizar aun más esta población aportándole una de sus señas de identidad actual: las casas-cueva representadas por el conjunto de Los Algarves de origen Almohade (s. XII), oquedades taladradas en las paredes del cañón del río Gor. Se concibieron estas construcciones para darle un uso multifuncional, entre ellos el defensivo, atalaya, refugio o vivienda.

El tercer atractivo de este pequeño pueblo es la zona de Los Colorados, nos recuerda el gran cañón norteamericano por los enormes barrancos formados por los badlands del terreno. Sin olvidar, por supuesto un relajado paseo por sus calles en que, como casi en todos estos pueblos del norte de la provincia, se respira paz y tranquilidad, colaborando a esta paz la gran proporción de población envejecida que mayoritariamente componen la reducida población local.

No me cabe la menor duda de que visitaré este importante enclave en fechas próximas y en otras circunstancias. La visita de hoy, aparte de ser excesivamente presurosa por el amplio programa a cubrir, sumado al amplio grupo desplazado no propiciaban las mejores condiciones. Considero asimismo que una visita al centro de Interpretación es imprescindible para una más cabal aprehensión de todo el entorno.

El segundo punto de interés a visitar hoy es el Balneario de Alicún. La historia de la humanidad está ligada inexorablemente al agua ya que sin ella la existencia no es posible, en sus diferentes usos como fuente de riqueza, bienestar y salud. Alicún es un perfecto ejemplo de los distintos usos del agua aunque es conocida por el aprovechamiento de sus manantiales minero-medicinales. Presumiblemente es durante la ocupación árabe cuando se comienzan a explotar el potencial de las termas, al menos a ello hace referencia ya el propio nombre del pueblo

Actualmente Alicún con un censo que ronda los 780 habitantes ostenta dos gentilicios, muy curioso al menos uno de ellos ya que presume de los dos: Alicuneros y Panciverdes. Se configura como una población muy tranquila y agradable. Curiosamente es el único pueblo ubicado en los márgenes del río Fardes que no tiene –ni los ha tenido nunca- casas cueva. Su centro poblacional dista apenas 700 metros del límite con la provincia de Jaén. Cabe destacar las fortalezas árabes que se encuentran aproximadamente a un kilómetro de la localidad.

La existencias de numerosos manantiales termales de los que mana el agua a una temperatura de unos 35º grados y en abundancia llegando a dar los cien litros por segundo, sumado a la posición geoestratégica que ocupa entre dos valles la han hecho atractiva para los asentamientos a través de la historia. Aquí se encuentran restos del Paleolítico Superior, Neolítico, Edad del Cobre y Cultura del Argar. El aprovechamiento de las aguas termales se remonta al s.III cuando se levantaron las primeras edificaciones para acoger a los usuarios de los manantiales.

A partir del s. IX aparecen los baños públicos durante la dominación árabe. Documentación del siglo XVI habla de una hospedería durante los últimos años de la dominación. Las aguas debido a sus distintos componentes disueltos: sulfatos, bicarbonatos, cálcico-magnésicas, nitrogenadas y radioactivas tienen propiedades curativas y están recomendadas para tratar diferentes afecciones.

Cerca del balneario arranca primero un carril, para convertirse enseguida en sendero que nos permite recorrer el curso de la actual acequia a la vez que los restos de otras dos en que el agua ha ido depositando sus soluciones minerales formando unos “acueductos” naturales de singular belleza por sus coloridos y las plantas que encuentran sustento en ellos. Entre los distintos cursos de las acequias hay pasos que merece la pena recorrer.

Una vez acabada la visita a Alicún, sus aguas y conducciones nos trasladamos hasta La Calahorra en la que tras la obligada parada para reponer energías tras la ajetreada mañana nos acercamos hasta el castillo donde nos aguarda una visita guiada.

El castillo se alza a una cota de 1.250 m. ocupando una pequeña colina junto a la población, lo que le permite dominar visualmente todo el Marquesado. Fue pionero en su momento dentro de la arquitectura civil por introducir el estilo renacentista. Destaca el carácter militar de su exterior en contrapunto con su elaborada y distinguida decoración interior. Utiliza en parte la cantería de la fortaleza árabe existente en la colina y para el interior se importan materiales, técnicas y artistas italianos.

Así como la visita de su exterior, bien conservado delata que es de planta cuadrangular rematado por sendas torres circulares en las esquinas. Como construcción defensiva sólo cuenta con una sola y pequeña puerta. Tras la recia puerta y tras subir unas escaleras accedemos al patio central, también cuadrado, que da servicio a las diferentes salas y alturas del palacio, así como sirve de techumbre del aljibe que se ubica en su subsuelo. Las diferentes salas con que cuenta este palacio se concibieron específicas para sus moradores, así resalta que las habitaciones altas, dedicadas a la vivienda de los propietarios son de techumbres bastante más altas que las dedicadas a los invitados y otras aun más bajas para la servidumbre.

A pesar de haber sido el primer castillo-palacio renacentista construido en España y que los artesanos y materiales de su interior fueron traídos en su totalidad desde Italia, se consiguió terminar en tan sólo tres años. De su interior resaltar las arcadas y los capiteles de las galerías tanto de la planta baja como de la superior y la gran escalinata que las une. En cuanto a las distintas salas que nos permitieron visitar, todas ellas totalmente desmanteladas, hasta tal punto que por hablar de ausencias faltan casi todos los suelos, ni que decir tiene que los muebles brillan por su total ausencia.

En cuanto a los torreones y otras zonas defensivas de la fortaleza no están accesibles por lo que de ellas sólo nos podemos formar idea por las vistas exteriores. En general causa una buena impresión en su vista exterior y una penosa y decrépita la interior. Aun así podemos imaginar lo que tuvo que ser en su día.

El regreso lo hacemos por las carreteras comarcales que circulan por las faldas de Sierra Nevada, con excelentes vistas a las cimas, que cuando las nubes lo permiten, nos presentan las crestas ampliamente nevadas. Tras atravesar Alquife, Lanteira y Jérez del Marquesado la carretera nos conduce de nuevo hasta Guadix para desde ella cogiendo la autovía regresar hasta Granada.     


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.