miércoles, 21 de marzo de 2012

Mágina II (Caño del Aguadero) JAEN

Toda la ascensión discurre por la cara norte entre bosque.
Casa Forestal "Control del Valle".
En la casa forestal descubrí a un "okupa".
Desde abajo oteando mi destino
Imágen entre brumas frecuente en Sierra Mágina.
Desde aquí, en pleno corazón de la sierra, divisamos el mayor cornicabral de Europa.
Los cortados son bastantes frecuentes en esta sierra.
Serezuela de Bednar.
La cara norte presentaba un aspecto nevado que no se apreciaba desde abajo.
Los tres últimos kilómetros del recorrido los he hecho ya por la nieve.
Construcción, refugio en el Caño.
Estoy bajo las cumbres más altas de esta sierra, en su cara norte.
Abrevadero encontrado al final del recorrido, no en vano estos son prados de alta montaña.
Vaguada donde se encuentra el final del recorrido de hoy.
Esta sierra fue esquilmada de vegetación arbórea, aunque algunos individuos se salvaron.
Durante el recorrido me encuentro algún ejemplar que muestra curiosas formas.
Son frecuentes las muestras de estratos totalmente fracturados.
Puente sobre el río Cuadros que utilizo para enlazar los dos senderos.
Vista panorámica de buena parte del recorrido andado hoy.
Torreón defensivo de Cuadros.



Fecha: 22-2-2012             
M.I.D.E.:2,2,3,3
Duración: 7h 30 m (43.200p)
Desnivel en subida: 1.400 metros
Rangos de temperatura: de 0ºC a los 12ºC


El pasado día 22 de enero publiqué una entrada sobre Sierra Mágina. Era una aproximación y nunca mejor dicho, porque me limité a recorrer su perímetro visitando alguno de sus pueblos y enclaves más periféricos. Entré por Pegalajar y salí por Guadahortuna. Aquella visita me sirvió para hacerme una idea de su ubicación, extensión de la sierra,  posibles entradas y empezar a conocer los senderos señalizados que la recorren, esta pequeña sierra ocupa el centro geográfico de la provincia.

El Parque Natural de Sierra Mágina cuenta con 19.900 ha y fue declarado parque natural en el año 1989. Dispuesto de forma circular en torno al macizo montañoso de Sierra Mágina que le da nombre, a pesar de su pequeño tamaño es uno de los territorios montañosos de la provincia más atractivos, no es infrecuente cuando se pasa por sus cercanías observarlo cubierto de brumas, dándolo un aspecto misterioso. En su núcleo principal están casi todos los picos que superan los dos mil metros, siendo su principal exponente el Pico Mágina con 2.167 m. techo de esta sierra y a su vez de la provincia de Jaén.

Hoy he hecho una incursión directa a la sierra, de forma mucho más seria, por la cota que he alcanzado (1.800 m) y por el recorrido que he realizado (más de veinticinco kilómetros). En principio programé enlazar dos senderos que parten del mismo punto inicial: área recreativa de Cuadros. Uno es lineal (Caño del Aguadero) por lo que no permitía muchas opciones, aun así he conseguido hacer una variante en la bajada. El otro, circular, se solapaba un tramo con lo ya hecho en la anterior visita, así que he intentado hacer el tramo desconocido.

Durante el acercamiento a Sierra Mágina, que lo he hecho por Guadahortuna, por entender que era el trayecto más corto, al recorrer la depresión por la que discurre el río Jandulilla, alrededor de las ocho de la mañana, el termómetro del coche marcaba unos gélidos -6ºC, lo que me ha dado que pensar, además de apagar la calefacción del coche para irme habituando a la baja temperatura, si no lo hago así cualquiera me baja del vehículo una vez llegado a mi destino. Sin embargo un rato después cuando he llegado al área recreativa del río Cuadros, lugar del inicio de los senderos recorridos hoy, la temperatura se había atemperado hasta los dos grados positivos. El resto del día ha ayudado a que fuera subiendo hasta llegar a los doce del mediodía.

He comenzado a andar desde el río Cuadros a las 8’30 de la mañana. Justo a la izquierda del pequeño aparcamiento que se ha habilitado a la entrada arranca el carril que desde el principio comienza a subir y no dejará de hacerlo hasta el final, salvo un centenar de metros a medio camino, en que se permite llanear e incluso bajar suavemente algo. En la documentación que había leído sobre este recorrido denominado “Caño del Aguadero” hablaban de la posibilidad de recortar algo del recorrido con sus infinitas curvas por un tramo de sendero.

A la media hora me he encontrado con un poste vertical en que indicaban los dos senderos, por un lado el que yo estaba recorriendo y por otro un enlace con el segundo “Las Viñas”, lo he anotado mentalmente por mi interés de enlazarlos y recorrer el segundo a la vuelta. Si lo consigo termino con esta zona de la sierra y en las siguientes aproximaciones me dedicaré a recorrer otros parajes de la sierra usando otras entradas.

Una vez pasado la casa forestal con su fuente (Control del Valle) he ido atento para intentar identificar el arranque del sendero que acortaba, loma arriba, bastante del recorrido de la pista. No sé si a influido el que ya había decidido mentalmente hacer durante la subida el recorrido entero por la pista y aprovechar el recorte para la bajada, o simplemente me ha pasado desapercibido, pero no lo he visto. Poco antes de llegar a la casa forestal podemos apreciar el arranque de dos grandes barrancos que escalan altura hasta bien arriba, por un lado el valle del arroyo del Mosquito y, a su derecha, el barranco del Perú, singulares nombres para convivir en cercanía. La vegetación está formada entre otras muchas especies, por adelfas y cornicabras.

Llego después de otro buen trecho de carretera al collado denominado Era del Curilla o Collado del Valle que nos muestra el barranco de Atanor cuya cabecera escala hasta los 1.100 metros de altitud. La vegetación dominante ahora está compuesta de pinos  junto a encinas y cornicabras. Casi todo el recorrido lo vamos a hacer por la ladera norte, el bosque es más húmedo y se nos muestra, cada vez que nos giramos, la Serrezuela de Bedmar con su llamativa fisonomía, serrezuela que acoge en las faldas de su cara este a otra población: Jódar.

Camino bajo la cumbre denominada el Campanario o Morros de Camarilla, bastante solitario e inaccesible. Aquí se presenta el boj como especie predominante. Muchos de los barrancos que corta la carretera están protegidos con taludes para retener los arrastres. Sigo subiendo, no en vano este recorrido tiene 14,3 km que a mí, por pista de tierra desde el principio se me hacen largos; ahora predominan los pinos salpicados de cedros plantados en los proyectos de reforestación. Me ha llamado la atención la multitud de restos de mangueras de riego que se ven por las laderas, no sé si serán restos de riego procedentes de los tiempos de la repoblación o trabajos posteriores.

Poco más arriba diviso chopos que me indican la cercanía del agua y presumiblemente el final de mi ascensión. No me engaño y llego al Caño del Aguadero, antiguo abrevadero, perteneciente a una cañada real situado a 1.800 metros de altitud, donde abundan las fuentes y cabañas de pastores por ser un entorno ganadero de alta montaña. El último tramo de carretera está totalmente nevado, en algunos lugares con hasta diez centímetros de nieve. Por encima diviso la Morra o Peña de Mágina, estoy en la cara norte de las cimas de esta sierra a la vez que mayores alturas de toda la provincia. Aunque la nieve no es demasiada, al estar esta loma orientada hacia el norte se mantiene salpicando con su blancura hasta escalar las cimas.

Aunque en la información manejada de este recorrido le asignaban una duración de cinco horas para la subida y alrededor de tres para la bajada, yo he conseguido hacerlo hoy en tres horas y media. Es habitual que los tiempos estimados estén por encima de los reales ya que cuentan con múltiples paradas o un ritmo bastante más pausado que el que yo poseo. Y creo que todavía podría haber bajado algo si la nieve no hubiera hecho acto de presencia en los últimos dos o tres kilómetros del recorrido. Los tiempos de bajada no los he controlado ya que he cogido el atajo con lo que he ahorrado bastante.

Durante el recorrido de subida, ya que me pasé el inicio del sendero, he estado atento para localizar la parte alta del atajo, pues he decidido usarlo en la bajada y ahorrarme unos miles de pasos a la vez que tiempo. Lo localicé en una de las innumerables curvas con que la carretera se ve obligada a trazar para acoplarse a los continuos barrancos que surcan las lomas. Ahora, de bajada, voy pendiente para no pasármelo y lo visualizo en una de las curvas protegidas por murete de piedra y coincidiendo con la presencia de un hito vertical de madera indicador del recorrido.

Paréceme que en su día debió ser un camino de herradura, ya que presenta a trechos buena anchura y está, en muchos tramos sustentado por un murete de piedra del lugar apilada en seco, sobre el que discurre. Este sendero al menos en su parte alta no permite distracción alguna ya que está alfombrado de piedra suelta que obliga a extremar la atención en el apoyo para evitar resbalones o torceduras. Más abajo, otros tramos ya de tierra tapizados con hojarasca me dan tregua para admirar los alrededores y apreciar las fabulosas vistas. 

Tras el irremediable zigzagueo para conseguir perder cota de forma brusca, muere en un exiguo carril que ya en llaneo desemboca en el principal que he hecho en la subida. Si desconoces, como era mi caso, que nacía de este carril, loma adentro, es imposible localizar su arranque subiendo. Es un carril que nace a derechas del principal unas centenas de metros por encima de la construcción de la Casa Forestal. Y el sendero nace a izquierdas en una curva del carril cuando éste comienza a desdibujarse adentrándose en la loma por entre pinos. Yo he colocado dos hitos de piedras a sendos lados para facilitar la tarea a los siguientes.

Poco después llego al indicador que informa del enlace de los dos senderos. Bajando nace a izquierdas y enseguida en brusca bajada va al encuentro del río Cuadros, para una vez salvado por un puente de madera abrir dos posibilidades. Hacia la derecha recorriendo los adelfales se dirige hacia el área recreativa. Hacia la izquierda, que es el que yo sigo, comienza una dura y larga ascensión por entre bosque de pinos para auparse algunos centenares de metros por la ladera. Algunos tramos son muy duros e incluso otros asemejan, más que un sendero, un cortafuegos. Cuando ya te ha cansado en la ascensión, después de superar más de 300 metros de subida,  llego a un portillo sobre alambrada metálica, que solicita mediante letrero que se vuelva a cerrar una vez traspasado, portillo que traspasado sirve de entrada a una pista, que ya en llaneo se va afianzando hasta llegar al paraje que le da nombre al sendero: “Viñas”.

Hace más de cien años que en este paraje no hay viñas ya que de extinguirlas se ocupó la plaga de filoxera, pero el uso y la costumbre mantienen el nombre desde hace más de un siglo. Sigo caminando ensombrado por entre espeso bosque de pinos para una vez que comienzo la bajada encontrarme con los olivos, no sin antes haberme llamado la atención las formas curiosas que adoptan los estratos en una peña frente a mí: El Torcal. Algo más abajo, junto a una cerrada curva del carril, entre algunos chopos y muchas zarzas encuentro la fuente de la Fresneda, abrevadero perteneciente a la vereda real.

Tras un cruce donde coincido con el sendero GR-7, camino en suave bajada hasta encontrar un desvío que me acerca hasta el Torreón de Cuadros. Es un camino de ida y vuelta de algo más de setecientos metros. Esta torre vigía controlaba el paso entre Bedmar y Belmez, se eleva doce metros de altura y abarca seis de diámetros presentando la puerta hacia la zona más inaccesible. Toda esta zona está “sembrada” de construcciones defensivas, ya que la comarca de Mágina  hizo durante muchos años de frontera entre Castilla y Granada. Justo por debajo de la torre se encuentra la ermita de la Virgen de Cuadros y más abajo aun de ella la Cueva del Agua, en el río. Tras bajar unos metros por la pista asfaltada y cruzar el río por un puente, giro a la derecha y recorro los metros restantes que me separan del área recreativa, origen esta mañana del inicio de la caminata.



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.