miércoles, 15 de febrero de 2012

Fornes y su "Mesa" (Granada)

A primera hora a la niebla le cuesta levantar.

Cartelón anunciador de
Panel informativo anunciador del recorrido.

Fornes desde el mirador situado al inicio del sendero.

Salida del agua después de pasar por el molino.

Chopera en el carril de acceso a la Resinera.

Río Cacín.

Una de las características de los rios de este parque natural es su caudal constante.

Esta esquiva ardilla no quería salir en la foto.

Antiguo cuartel de la guardia civil.

Edificio habilitado como centro de visitantes con un horario muy exiguo durante el invierno de atención.

Restos de la fábrica, con su esbelta chimenea.

La sierra Tejeda desde la Mesa de Fornes.

Desde arriba tengo esta amplia vista del pantano de los Bermejales.

De nuevo en el mirador que corona el pueblo, mirando hacia atrás.

Dado que la excursión ha sido corta me acerco a las márgenes del pantano.

Desde el dique del pantano hacia el desagüe.

Desde el dique se domina gran parte de la lámina de agua.





Fecha: 18-1-2012
M.I.D.E.: 2,2,2,2
Duración: 5 h (24.100p)
Desnivel en subida: 300 metros
Rangos de temperatura: de -2ºC a 14’5ºC.

El sendero que he decidido hacer hoy se denomina “La Resinera”. Para iniciarlo me tengo que acercar a Fornes, uno de los pueblos que se ubican en las márgenes del pantano de los Bermejales, junto a uno de los ríos que lo alimentan: el Cacín. Este río a pesar de nacer en una sierra sin grandes alturas y en el que la nieve es escasa tanto en cantidad como en duración, sin embargo mantiene un gran caudal constante durante buena parte del año, debido a que la sierra que lo alimenta está formada por rocas calcáreas y como ya es conocido por todos, además de haberlo mencionado en otras ocasiones, este tipo de material tiene la capacidad de acumular gran cantidad de agua, comportándose como una esponja, para dejarla escapar posteriormente poco a poco.  

A Fornes he llegado por la carretera de la Malahá y Agrón, para unos dos kilómetros antes de llegar a la presa del pantano Bermejales coger un desvío a la izquierda, ya en plena bajada, donde vemos un letrero anunciador del pueblo. Nada más llegar a la población hay que ir buscando aparcamiento en las mismas calles ya que no hay ninguna área reservada para este cometido. Justo a la entrada nos encontramos una fuente y enfrente una calle en subida actualmente levantada por obras de canalización, hay que seguirla y callejear siempre en subida hasta  atravesar el pequeño pueblo para llegar a un mirador donde comienza realmente el sendero.

Fornes es un pequeño pueblo de 650 habitantes ubicado a 856 metros de altitud, cuya activiadad principal es la de la agricultura, situado junto a una de las colas del pantano de los Bermejales, dista de Granada además de unos 45 kilómetros un buen puñado de curvas. He visto grandes extensiones dedicadas al cultivo del tomate  con él típico entramado de cañas; cuenta también con algunas parcelas cubiertas con plásticos, los invernaderos facilitan el cultivo de hortalizas fuera de temporada.

Al ser el recorrido de hoy de tipo circular me permite hacerlo tomando como inicio cualquier punto. Yo he decidido hacerlo en el sentido contrario a las agujas del reloj y siguiendo la dirección de las flechas de los hitos indicadores a partir de este mirador. Comienza con una bajada por estrecha carretera asfaltada, para enseguida tras un par de curvas pasar junto a un viejo molino en cuya salida de agua veo las primeras truchas del día.

Este carril sigue bajando hasta enlazar con la carretera que une los pueblos de Fornes y Arenas del Rey. Por ella, tras recorrer un par de centenares de metros, me encuentro con los letreros anunciadores de la Resinera, invitándome a seguir un carril de tierra para llegar a ella. Dejo atrás el escaso tráfico que a esta temprana hora circula y camino entre cortijos e invernaderos hasta cruzar una fotogénica chopera que se extiende a ambos lados de la carretera. Poco antes he sorprendido a una incauta ardilla y en su huida ha trepado a un árbol sin hojas, consciente de su vulnerabilidad ha puesto entre ella y yo siempre una gruesa rama y por más que le buscaba la vuelta para fotografiarla, no cedía girando alrededor de la rama al compás que yo lo hacía en el suelo, al final lo he conseguido y dejo muestra de ello.

Enseguida llego a las primeras construcciones. El antiguo cuartel de la guardia civil, a la derecha, tuvo que ser un hermoso edificio estructurado alrededor de un amplio patio rectangular flanqueado por una galería techada que permitía la comunicación entre el patio y las distintas viviendas y demás dependencias del cuartel, hoy todo en ruinas, los troncos quemados que hay a la vista dan fe de su final. Un poco más adelante me encuentro el edificio que alberga el centro interpretativo y punto de información del complejo “La Resinera”, hoy sin servicio a los visitantes.

Conocedor del corto recorrido que voy a hacer hoy, me dirijo hacia unos letreros que hay justo frente al centro, donde arranca un sendero identificado como “Mirador”. Es un corto recorrido que serpenteando por la loma asciende unos cincuenta metros para desde arriba dominar buena parte del valle del río Cacín donde están ubicados casi todas las construcciones del complejo, tanto las rehabilitadas y en uso actualmente como los abandonados y en proceso de ruina.  Arriba, junto al Mirador, nace otro sendero que me decido a recorrer, sobrado de tiempo como estoy hoy. Hace un corto recorrido (una media hora) por la loma, pasando de las zonas soleadas a la más fría umbría en algún barranco donde la escarcha se ha asentado generosamente, para acabar finalmente desembocando de nuevo junto al antiguo cuartel. Es un recorrido que pretende mostrar al visitante la variada flora que cubre estas laderas, denominando uno de sus tramos como “Recorrido botánico”.

La Resinera fue una importante industria que funcionó durante unos 75 años (1902-1975), ya iniciado el declive en los primeros años setenta, le ayudó en su agonía el gran incendio del año 75; usaba la resina extraída a los pinos como materia prima para la elaboración de trementina en primer lugar y a su vez elaborar de ella colofonia y aguarrás. Esta industria de gran auge en toda España llego a contar hasta con 85 fábricas, actualmente sólo sigue vigente una ubicada en Castilla.

Los resineros eran obreros especializados que se repartían el trabajo en tres grupos. Los picadores eran los encargados de cortar el árbol para que sangrara, los remasadores se encargaba de recoger la resina que manaba de las heridas en botes de barro y finalmente los arrieros que la transportaban hasta el punto de carga o hasta la misma fábrica. Cada grupo atendía de cuatro a cinco mil árboles aprovechando su savia durante 25 o 30 años y sólo se podían sangrar aquellos cuyo tronco había alcanzado los 29 centímetros de diámetro, siendo a la vez los responsables de su cuidado y mantenimiento.

De nuevo en el complejo me dedico a curiosear por las distintas edificaciones: viviendas, jardín, fábrica con su esbelta torre, etc. Para una vez satisfecha la curiosidad, retomar el recorrido que había iniciado en Fornes. El primer tramo recorre el lecho del barranco compartiendo espacio con el río, tanto es así que en unos centenares de metros lo tengo que cruzar hasta tres veces, alguna con puente debido al inusual caudal que presenta y otra sobre bloques de hormigón colocados sobre el cauce para minimizar las mojaduras.

El carril serpentea dirección sureste por la loma, dejando ya definitivamente la compañía del río para ganar altura: esos 232 metros en que supera la “Mesa” al pueblo. Comparte durante un rato recorrido el sendero y el GR-7, hasta que ya una vez atravesada la Umbría del Panzón, en el collado, el sendero cambia de dirección, dirigiéndose hacia el norte por una tendida y larga loma que me va a llevar hasta el mismo borde de la mesa, espléndido mirador natural desde el que se domina un amplio espacio.

Una vez llegado arriba, junto al hito, recomiendo circunvalar toda la meseta por un sendero que marcado por dos hileras de piedras recorre todo su perímetro. Primero hacia la caseta de observación, bastante deteriorada, construida en alto para otorgarle más visibilidad. Enseguida apreciar las vistas sobre la mayoría de las cimas de las sierras, desde el Pico de Lopera en la  Sierra de Almijara hasta la cima más alta del parque “La Maroma” (2.068m) en la Sierra de la Tejeda,  casi todas hoy cubiertas durante toda la mañana por las nubes y por la nieve caída este fin de semana. Apreciar después buena parte del curso del río Cacín y parte de su afluente el Cebollón, para admirar un poco más a la derecha todo el valle  ocupado entre el pantano Bermejales y las zonas cultivadas, hacia el norte la también nevada sierra de Viznar, para terminar hacia el este con  Sierra Nevada.

Arriba en la “Mesa”, si se va acompañado de niños vigilad que no se acerquen demasiado a los bordes, ya que son escarpados y con una importante caída. Tras encontrar el punto de bajada casi enfrentado al de entrada, opto por parar y comer disfrutando de las maravillosas vistas, ayudado por el cálido sol y la ausencia de aire lo que hace muy agradable la estancia aquí arriba. Antes de partir coloco un hito indicador del inicio de la bajada para ayudar a aquellos que no conozcan el recorrido y comienzo el descenso. Al principio algo complicado por la mucha escarcha que acumula el sendero por permanecer aún en zona umbría, sumado a la fuerte pendiente, hacen que tema por los resbalones. No ocurren en la zona alta  por lo que me relajo más abajo ya que da el sol y el peligro es inexistente.

Tras pasar por un par de cortijos desemboco en otro mirador, enfrentado al de esta mañana, que mediante una larga escalera me deposita nuevamente en la zona alta del pueblo. Callejear de nuevo por Fornes hasta encontrar el coche y retornar. Dada la temprana hora a la que he terminado, sólo son las trece treinta, decido llegarme atravesando Arenas del Rey hasta la presa del pantano para hacer unas cuantas fotos tanto durante el recorrido, como ya una vez llegado a la presa. No es época en que se vean muchas aves en el pantano, pero las vistas con la vegetación de la ribera quedan resultonas. Desde la presa se divisan enormes peces, pueden ser carpas, pero la suciedad flotante acumulada junto al dique me impide identificarlas.

El nivel del agua está bastante alto, en general según los datos, los pantanos granadinos, están a buen nivel para las fechas que corren. Si vuelven a caer algunas nevadas en las montañas del parque tendrán asegurada el agua, tanto para regadío como para consumo.




Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.